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Ekstern - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - Capítulo 6: Capítulo 1 - Llegada | 1.6: Recuerdos y Verificaciones
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Capítulo 6: Capítulo 1 – Llegada | 1.6: Recuerdos y Verificaciones

_______________ >> 30 minutos >> _______________

Mientras los minutos pasaban en el solemne silencio de la biblioteca, me puse a revisar otros libros en la habitación. Después de todo, el propio Oficial me dio permiso, y además, los libros están para ser leídos, ¿no es así? Su propósito es compartir el conocimiento, no acumular polvo en la oscuridad. Así que, me moví con una curiosidad renovada entre las imponentes estanterías, deslizando mis dedos sobre los lomos de cuero, sintiendo la energía latente de las historias contenidas en su interior.

Aunque bueno, realmente solo les di un breve repaso, abriendo uno, leyendo un párrafo, pasando al siguiente. Si me detuviera a leerlos todos y cada uno de ellos, seguramente nunca terminaría, ni en un milenio. Y ahora mismo, a pesar de la calma de este santuario, hay cosas más importantes que hacer. (Y dudo mucho que esta habitación sea atemporal; probablemente el tiempo aquí corre al mismo ritmo que en el exterior).

Y durante ese tiempo, mi curiosidad, ahora plenamente despierta, me impulsa a hacer un reconocimiento rápido pero metódico de la colección que me rodea. Tras revisar otros libros, desde cuentos hasta leyendas, me acerco a la sección que parece dedicada por completo a las crónicas de los guardianes de este mundo. Mis ojos recorren los lomos de cuero y los títulos grabados en oro y plata.

—«El Sello de Akrani: Informes sobre los Demonios y el deber de un Cazden»–

Ah, los Cazden. La guardia personal que mi propia hermana Elaine creó para lidiar con la plaga demoníaca nacida de las emociones negativas de la Gran Guerra Celestial y en general de cualquier humano con deseos de muerte. Recuerdo bien sus Círculos Akrani, tan simples en su ejecución pero tan efectivos para la contención.

—«La Sangre Inmune: Orígenes y praxis del Dissei, ante la amenaza patológica»–

Los Dissei, la creación de Lilian, nacida de la desesperación de la Era del Caos. Una solución biológica, no mágica. Recuerdo su trágico y difícil comienzo, con tantos de ellos pereciendo al nacer por una simple ilusión, pero que una vez logran pasar ese engaño, se convierten en importantes agentes para combatir todo tipo de enfermedades creadas por los Sickal, las representaciones de estas patologías.

—«Redes de Sombras: El Inthari en el Ciberespacio»–

Inthari, los cazadores cibernéticos. Los guardianes de la era digital que Lan reintrodujo con su llegada, pues estos se habían extinguido tras la purga de la I.A. del Viejo Mundo en la Era de la Consolidación, justamente en la Era donde ellos nacieron. Se encargan de combatir a los Saibar, las representaciones sobrenaturales que viven dentro de un entorno cibernético, en ese espacio que comúnmente solo son líneas de códigos. Sin embargo, no creas que, porque viven allí, estarás a salvo. Es todo lo contrario. Ellos pueden provocarte una muerte financiera, mediante robo de identidad, vaciado de cuentas bancarias, fraudes a gran escala o la destrucción de registros financieros. También, una muerte social, mediante difusión masiva de información falsa o comprometedora, destrucción de la reputación online, manipulación de redes sociales para aislarte, o eliminar toda tu presencia digital. Los Inthari se encargan de evitar que ellos hagan este tipo de cosas.

—«El Arquitecto Onírico: Un estudio sobre los Koshveid y la amenaza de las pesadillas»–

Los caminantes de sueños, la creación directa de Astel para combatir a los Lierc, las representaciones de las Pesadillas, seres casi omnipotentes en el plano onírico, pero vulnerables como un humano común en la vigilia. Aunque un Koshveid sea débil en el plano real, en el mundo onírico son una fuerza increíble a tomar en cuenta. Si una pesadilla no te deja dormir, no dudes en llamar a este Mehr-Wissen, él, o ella, te liberará.

—«Contra el aliento del Caos: El Lièron y la erradicación de los Wesion»–

Los Lièrion, la élite anti-Caos. Forjados para ser la luz que erradica a las Corrupciones Inconscientes. Su dominio del Poder Divino, el Mana, Aura, Qi o Energía Espiritual del tipo Divino o Luz, los convierte en baluartes fundamentales para la erradicación de estas Corrupciones que solo actuan por instinto, mismas que actualmente son conocidos como Wesion.

—«Cuando la tierra ruge: El Lodesnat frente a la furia de los desastres naturales»–

Los Cazadores de los Desnat, las personificaciones de los Desastres Naturales. Recuerdo su surgimiento como respuesta a la propia tierra volviéndose consciente y reactiva, enviando todo tipo de desastres naturales hacia los asentamientos, desde tormentas, hasta huracanes, terremotos, maremotos y demás. Su habilidad para adaptarse y alcanzar el 90% del poder del desastre que enfrentan siempre me ha parecido una proeza de la evolución.

—«El Corazón como campo de batalla: El Regsun y la Armonía Emocional y Sentimental»–

Los Regsun… la orden que Luciel creó por mi propia petición, en uno de mis momentos más oscuros. Cazadores de Emosen, las emociones y sentimientos personificadas que nacieron del corazón roto de Astel después de nuestro enfrentamiento en el Jardín Celestial y que actualmente nacen de cualquier emoción o sentimiento que tanto humano como Surnaturel puede sentir. Su método de combate, usando la emoción o sentimiento opuestos, es tan brillante como peligroso.

—«Fragmentos del Alma: El Rashiha y la sanación del Trauma Psicológico»–

Los sanadores de la psique, una derivación de los Koshveid. Su trabajo es admirable, adentrándose en las mentes traumatizadas para combatir a los Lektan, pero su éxito depende enteramente de la voluntad de la víctima para luchar, pues, si el miedo a enfrentar el propio trauma de la persona involucrada lo domina, entonces el Rashiha no podrá hacer nada más. Sin duda, una simbiosis terapéutica de alto riesgo.

—«La pluma y la realidad: El Sagatore ante la amenaza de las narraciones vivientes»–

Sagatore, cazadores de Narrativas que han logrado atravesar la barrera de lo ficción al mundo real. La creación de Mikleo para contener a los Narrens que sus propios Celestiales desataron por accidente cuando querían que los niños terrestres disfrutaran aún más de las historias que los cuentistas narraban en las zonas urbanas. Su capacidad parecida a la “Toon-Force” y su habilidad para reescribir la historia son poderes de una naturaleza fascinante y temible.

—«Entre los Mortales y Dioses: El juicio y deber del Sanyaku, el cazador de Dioses»–

Los Sanyaku. Quizás la orden más secreta y de mayor calibre. Nacidos de la Guerra de los Dioses en la Era de los Primordios para ser un freno contra el poder divino descontrolado, contra aquellos Dioses Menores que cubrieron la tierra de sangre una vez que Astel desapareció, decididos a ocupar su puesto para gobernar este mundo. Su capacidad de adaptación acelerada es un milagro existencial.

—«Los Ecos de la Bóveda Celestial: El Schatzjäger y los Artefactos anómalos»–

Mi propia creación, los agentes de la Himmelkammer, cazadores de Artefactos pertenecientes a personas fallecidas que la propia tierra había seleccionado como importantes, sin importar si estos fueron buenos, neutrales o malos. Es bastante interesante verlos descritos por otros.

—A este punto estoy seguro de que deben existir más Mehr-Wissen –Digo, considerando que aún quedan más especializaciones donde estos individuos pueden entrar–

Finalmente, mi mirada se posa en los tomos que ya he revisado: los Grimm, los Geisterjäger, los Folk Hunter, y «El Prisma del conocimiento: Fundamentos y potencial del Linaje Sehwert», un libro que habla sobre estos sujetos.

—Sí, efectivamente, todos estos que había repasado, eran libros sobre los quince linajes de Mehr-Wissen. Un archivo completo y exhaustivo.–

Aunque, mientras los examinaba, noté algo intrigante en ellos. Aparte del libro que solo recolecta superficialmente información de los Mehr-Wissen, el resto, los que expanden la información de forma increíblemente detallada, también fueron escritos por la misma persona: Rogzca. Todos firmados por él (o ella). Pero eso no es lo más interesante, no. Lo más interesante es que todos tienen diferentes fechas de publicación, ¡separadas por millones de años! Aparte, los libros, incluso los más antiguos, se ven bastante bien cuidados, casi nuevos. Y muchos tienen imágenes detalladas y a todo color, con una claridad y un realismo tales que parecen haber sido tomadas por cámaras de alta definición, no pintadas. Contienen descripciones tan específicas y profundas de cada Mehr-Wissen, e incluso historias propias, anécdotas personales, que es como si el mismo autor hubiese estado con ellos, viajando a su lado, registrándolos en todo momento a la perfección…

¿Quién será ese tal Rogzca? ¿Será un Mehr-Wissen de un linaje desconocido y extremadamente longevo? ¿Un humano que alcanzó la inmortalidad en base a la dominación de alguna de las Energías Primordiales, dedicando su eterna existencia a la crónica? ¿O será un Ekstern como yo, un observador de otro lugar?

Haaa…. Ni la más remota idea. Y eso, viniendo de mí, cuyo sobrenombre es “El que lo ha visto todo”, es… realmente fascinante.

—Momento, ¿y esto que es?–

Mi mirada, mientras busco más conocimiento antiguo en una de las estanterías más altas, capta instintivamente algo que no encaja. Es un destello de color y un brillo incorrecto, un anacronismo visual colocado entre enciclopedias fantásticas de lomos gruesos, grandes y con diseños de todo tipo. Con una curiosidad genuina, me acerco y lo saco con cuidado de su lugar. Al verlo, no puedo evitar que una sonrisa divertida se dibuje en mi rostro, una reacción provocada enteramente por su título, que es tan extravagante como inesperado.

El libro en cuestión está hecho de un material sintético, liso al tacto y con un brillo casi nacarado que cambia de color según le da la luz. Me recuerda mucho a las ediciones de lujo que solían sacar en la Era después de Cristo del mundo de mi Padre (sí, en ese mundo sí existían los libros físicos, aunque también los digitales, sin embargo, los físicos lentamente se habían convertido en un artículo de prestigio). Además de eso, también noto su particular delgadez, casi como una de esas revistas de entretenimiento y moda de la época de apogeo de la Era de la Consolidación en este mundo. Irradia una energía vibrante y frívola, careciendo por completo de los pesados broches de metal, los cierres de cuero, los relieves profundos y demás parafernalia de los otros libros. En cambio, este libro, que incluso estando arrumbado en anaqueles que probablemente rara vez se limpien, seguía siendo sensible y suave al tacto.

Además de eso, lo más distintivo era, por supuesto, su portada. Un hombre de piel blanca, casi etérea, y con unos ojos rojos intensamente brillantes, de un estilo casi vampírico. Su cabello, una mezcla de negro y blanco, está peinado de una forma desarreglada, juvenil y desafiante, muy propia de esa Era. Aparte de eso, su vestimenta: una chaqueta de cuero con hombreras exageradas y líneas de neón rojas que recorren su contorno, la típica ropa cliché que todos los jóvenes rebeldes de las novelas de la Consolidación usaban.

Y el título… ah, el título.

—“El misterioso y sexy hombre de pupilas rojas y cabello negro que busca la dulce miel” –Leo las palabras en mi mente, y la frase es tan ridículamente larga y específica que una carcajada ahogada se me escapa. Esto era lo que me hizo reír. Pues no me lo esperaba en lo más mínimo. En serio, ¿qué onda con ese título? Ja, ja, ¿quién escribiría algo así y, más importante aún, quién lo colocaría en una biblioteca Sehwert?– Menos mal que Rogzca no escribió esto, –Pienso, aliviado– o de lo contrario mi percepción de ese ser ya sería muy tétrica. Después de todo, él… o ella, es un erudito, un cronista serio. Verlo escribir algo con un título tan… interesante… sería muy raro e inquietante.–

Después de abrir el libro, cuya cubierta sintética se sentía extrañamente fuera de lugar, y pasar por las páginas con una curiosidad ahora teñida de aprensión, tras leer un poco más de su contenido, no pude evitarlo. Primero fue una sonrisa incrédula, luego un temblor en mis hombros, y finalmente, lancé una sonora carcajada, un sonido genuino y estruendoso que probablemente el Oficial Montenegro escuchó en la distancia, rompiendo por completo el silencio solemne de este lugar.

¿Por qué? Porque el “misterioso y sexy hombre de pupilas rojas” era yo. El libro básicamente me describía a la perfección a mí. En su interior, había una descripción sumamente detallada de mi persona, de mi apariencia, e incluso de algunos de mis hábitos, mezclada con una serie de relatos cortos y tremendamente ficticios.

—¿Qué es esto?, por la Diosa –Digo entre risas, mientras paso otra página, encontrando una ilustración que es una versión aún más idealizada y romántica del arte de la portada– Exceptuando la parte que, de alguna manera, recolecta algunas historias y datos verídicos sobre mí, el resto es básicamente un fanfic yaoi corto. –Debería estar molesto, quizás ofendido por la invasión a mi privacidad o por la naturaleza de los relatos. Pero la escritura, la prosa, se parece tanto a la de una adolescente hormonal de la Era de la Consolidación, con sus diálogos dramáticos y sus descripciones exageradas, que es sumamente gracioso.– En serio, ¿quién hizo esto?, ja, ja, ja –Me cuesta creer que alguien se haya tomado el tiempo de crear algo así, aunque, considerando que por el diseño parece estar escrito en el Año 100,000 de esa era, supongo que es normal escribir este tipo de cosas. Pero la verdadera pregunta, la que me intriga de verdad, no es quién lo escribió, sino…– ¿Por qué a alguien, a un Sehwert de un linaje antiguo, se le ocurriría guardar algo así en este santuario del conocimiento?–

Decido buscar en alguna parte de este libro si hay alguna nota, alguna inscripción, un exlibris, cualquier cosa que lo indique. Reviso la contraportada, el interior de la cubierta, los bordes de las páginas. Pero, tras unos segundos de búsqueda minuciosa, no encuentro absolutamente nada. Ni una pista.

—Ni modo–

Suspiro, la risa finalmente desvaneciéndose y dejando en su lugar una sensación de pura y absoluta perplejidad.

—¿Eh?, ¿y esto?–

Sin embargo, cuando estaba por colocar el libro de humorada y absurda portada de nuevo en su estante original, con una sonrisa de incredulidad aún en mis labios, algo se desliza desde su interior, algo que curiosamente no había visto antes, rompiendo la rigidez de sus páginas sintéticas. Con un suave aleteo, cae y aterriza silenciosamente sobre el pulido suelo de madera.

—¿Un sobre? –Murmuro, mi curiosidad superando mi diversión. Me agacho para recogerlo. Es un sobre de un papel grueso y de alta calidad, de un blanco níveo, pero con finas líneas de un azul neón recorriendo sus bordes, dándole un toque futurista que coincide con la estética del libro del que salió.–

Y entonces, al darle la vuelta hacia el otro lado, donde debería estar el sello del remitente, mis ojos se abren de par en par y mi respiración se detiene por un instante.

—¿Lyra?–

Sí. No hay duda. No es su nombre, ni su letra, sino algo mucho más íntimo y personal: su marca. Un copo de nieve estilizado, de una belleza intrincada y única, tal como lo era ella. No es un simple copo de nieve; cada uno de sus seis brazos parece estar formado por patrones geométricos que se entrelazan con una complejidad asombrosa, casi como runas antiguas o las páginas desplegándose de una historia sin fin. Es un diseño que refleja a la perfección su profundo amor y conexión con las narrativas y los misterios que desentrañaba como Folk Hunter.

Los detalles finos y las líneas limpias del diseño le dan un aire mágico, casi etéreo, recordándome la paz que ella siempre decía encontrar en los lugares fríos y nevados, como aquel que eligió para nuestra Habitación Blanca. Y en su centro, un núcleo de luz cálida parece pulsar suavemente, una representación de su propia e indomable esencia. Es un símbolo de individualidad, de la belleza compleja que puede surgir incluso de la aparente frialdad de la lógica y la soledad. Es un símbolo de la luz interior que puede guiar a través de las historias más oscuras. Para Lyra, que dedicó su vida a entender y “resolver” las manifestaciones de la creencia humana, un símbolo que combine la singularidad de cada historia (como cada copo de nieve es único) con la luz de la comprensión y la paz interior, sería, en mi opinión, profundamente y absolutamente significativo.

—Veamos…–

Con una mezcla de ansiedad y una reverencia que no esperaba sentir, mis dedos rompen con cuidado el sello del sobre. El sonido del papel rasgándose parece un trueno en la quietud de la biblioteca. Deslizo mis dedos en el interior y saco una única hoja de papel doblada. Inmediatamente, una intensa y familiar ola de aroma me envuelve. Una con el olor característico de la vainilla, tan puro y reconfortante como lo recuerdo. Me pregunto cómo es posible que haya conservado su esencia, sin agriarse o desaparecer, después de haber permanecido aquí durante lo que, a juzgar por el libro en el que estaba, podrían ser decenas de miles de años. Debió usar algún tipo de magia de estasis en el sobre, un pequeño y astuto truco de preservación.

Y tras desplegar la hoja con manos que, por primera vez en mucho tiempo, se sienten un poco temblorosas, de inmediato reconozco la caligrafía. Es la letra de Lyra, escrita en el antiguo y casi olvidado Lenguaje Wexxe. El lenguaje estándar usado durante la Era del Caos, un sistema de escritura creado por la propia Erste, la primera de las Wesnaf que se desligó del Caos, la amada y perdida esposa de Luciel. Qué ironía tan cruel y poética, leer un mensaje de esperanza en un idioma nacido de aquella misma era de tragedia.

A diferencia del Asteliano Moderno que usamos ahora, sus trazos son más angulares y estilizados. Líneas rectas y firmes, pero sin tratar de ser tan monótonas como las runas más primitivas. Medios círculos que se curvan con elegancia, círculos completos que representan conceptos cerrados, alguna que otra letra que guarda un parecido asombroso con las actuales, e incluso, con una fonética muy parecida en su construcción.

Por suerte para mí, yo sé leer y hablar este idioma a la perfección. Lo vi nacer, después de todo. Con el corazón en un puño, mis ojos comienzan a recorrer las líneas, preparándome para escuchar la voz de Lyra a través del tiempo.

Para Sariel.

¡Holis Sariel, te saludo desde el año 124,995 de la Era de la Consolidación!

Si estás viendo esto significa que ya me he ido de este mundo, ¡pero no de esa manera qué estás pensando!, sino de verdad, de forma literal.

He decidido embarcarme en un viaje espacial que me llevará a otros mundos, pues, desde que me contaste la historia de tus Padres, han crecido lentamente mis ganas de visitar dicho mundo… ¿Cómo se llamaba?, ah, sí, lo recordé, Alessia.

Bueno, he decidido ir a Alessia, el planeta del que según muchas ideas para este mundo de tu parte surgieron (pero a mi no me engañas, sé que solo copiaste y pegaste, ¿no es así?, flojito este).

No se cuanto tardaré en llegar, puede que ni siquiera ese planeta esté en esta Dimensión, por lo que seguramente tenga que encontrar una manera de encontrar una forma de atravesarlas, además, tampoco sé si podré volver, primero, porque sería complicado tomar una nave de vuelta, y segundo, por los rumores (¿entiendes?, rumores, ja, ja) que últimamente se están volviendo más fuertes, sobre que la I.A esa, Irisviel, está comenzando a alocarse, haciendo cosas que sus programadores no le ordenaron, por lo que capaz y toda esta gran urbe termine en el olvido y los viajes espaciales dejen de existir.

Así que, me gustaría pedirte algo, ¿de acuerdo?, espero que los cumplas (aunque no te pueda ver, te estaré vigilando, así que ojito y no los cumplas, jue, jue).

Primero.

por favor cuídate mucho, haz ejercicio (no quiero que esos hermosos pectorales y músculos tuyos se pierdan), y, come 3 veces al día.

Aunque seas un Dios que no necesite comer, es importante hacerlo, tienes guardada la comida que he hecho para ti y que te alcanzará para otros 100 millones de años, en tu Almacén, así que no olvides comerla. Si te hartas, siempre puedes dejarla descansar, después de todo, no se va a echar a perder.

Es muy, muy importante tu salud, así que más te vale cuidarte. Si no lo haces, y logro volver, te voy a jalar fuertemente la oreja, ¡¿entendido?!.

Segundo.

Me he enterado sobre Astel…, de verdad, lo lamento mucho.

Pero aún así, me gustaría que realmente no estés triste. Estoy segura de que su conexión es más fuerte que nunca, y que algún día podrás volverla a ver. Tal vez y ella sí logró conseguir una forma de desconectarse del Sisadmu, y no sé, probablemente esté buscándote, así que, no pierdas la fe, ¿de acuerdo?

Tercero:

Dales un saludo a tus futuras conquistas, mujeriego este.

Es bromis, hace tiempo que dejó de dolerme el pensar en que te acuestes con otras mujeres, así que con eso no tengo problemas.

Pero ahora hablando en serio, sobre este mundo, sobre la I.A. esa.

No sé por qué razón, tal vez porque tu Esencia Divina se pegó a mí tras muchos encuentros, o no sé, pero, adquirí una habilidad de sueños proféticos.

En uno de estos vi un desastre nuclear, explosiones que creaban grandes hongos arrasaban ciudades, paisajes y gente…, un lugar lleno de muerte y desolación.

Pero también vi cómo la I.A. seleccionó humanos para salvarlos, así que, me gustaría que les ayudes, no que les des todo en bandeja de diamante, pero sí que les des las herramientas necesarias para que puedan recuperarse.

Y hablando de estos sueños, esto seguramente te interese: te vi a ti, feliz, sonriendo, con una mujer hermosa a tu lado, incluso pude escuchar los sonidos de tu corazón latir al verla, lo que ya sabes que significa.

Y no, no era Astel, esta chica era diferente (pero no te diré como se ve, quiero que lo descubras por ti mismo).

No sé si esto sea real, pues muchos de estos “sueños proféticos” no se llegan a cumplir, pero, si de verdad eso pasa, entonces, primero, eso indica que realmente tu conexión con Astel se perdió, así que, olvida lo que dije antes (¿estoy siendo demasiado cruel al decir esto, no?, bueno, es tu culpa, tú creaste a este adorable y sexy monstruo, así que ahora aguantate, je, je).

Segundo. ¿Me la presentas? Quiero darle unos consejos que seguramente necesite en el futuro. Quiero convertirla en un relevo digno, para que al sentarse en mi asiento, este no le quede grande,y también para que así no te sientas disconforme, pues seguramente pases el resto de tu vida con ella. Aunque claro, eso solo si logro volver, que como dije, lo dudo.

Ah, ¡y más te vale que la valores!, ya perdiste a una, no seas estúpido y no vuelvas a hacer lo mismo, ¡¿de acuerdo?!. Si me entero de que hiciste otra vez esa misma pendejada, TE JURO QUE ENCONTRARÉ UNA MANERA DE VOLVER Y YO MISMA TE VOY A CASTRAR.

Ejem, ¿en que estaba?, ah sí.

Bueno, esas eran mis tres peticiones.

Y por si te preguntas quien escribió este libro, “El misterioso y sexy hombre de pupilas rojas y cabello negro que busca la dulce miel” entonces te diré que lo hice yo.

¿Te gustó?, ¿no?, que lástima~, porque al resto de la gente sí. Tuvo innumerables ventas cuando lo saque, se volvieron tan locos que me pedían una versión extensa, pues 40 páginas eran muy pocas.

Además, esta es mi pequeña venganza por hacerme esperar un año antes de que me permitieras tener sexo contigo, pues se supone que habías dicho que la mayoría de edad general era a los 18 (¿creías que me iba a quedar de brazos cruzados?, ¡ja!, tu me enseñaste a vengarme, ahora soporta :3)

Y sí, yo soy Ms. Ly, ja, ja, jaaaa.

Puse esta carta en una copia, que es la primera que salió de la fábrica, y se la di a un Sehwert para que lo guarde en su Biblioteca, y posteriormente te lo pase, ya sea él o alguno de sus compañeros, cuando te vea.

No sé si eso vaya a suceder, ya sabes cómo son estos tipos, se creen la mera verga pero en realidad no valen para pura reata (¡Ay Diosa, mira las palabras tan extrañas y vulgares que aprendí por tu culpa!), así que dudo que te lo entreguen, pero, si estás leyendo esto, entonces de alguna u otra manera llegó a ti.

Pero bueno, ya es mucho texto y mi mano ya se cansó, así que, es hora de dejar de escribir.

Por cierto, si vuelvo, lo primero que haré es encontrarte, arrastrarte a la cama más cercana y obligarte a que me hagas el amor.

Después te contaré todo lo que he vivido, incluso también si llegué a ver a tus Padres.

Con amor y cariño.

Lyra.

P.D.:

Nunca te lo dije, pero, supongo que alguna vez tengo que atreverme a hacerlo, ¿no?, y más considerando que probablemente nunca te vuelva a ver.

Así que.

Te amo.

Más de lo que te puedas imaginar, tanto que me gustaría enfrentarme contra Aracne por diseñar un Sistema tan cruel.

Y, aunque tú no hayas podido sentir el mismo amor romántico que yo, eso no significa que yo no lo haya sentido por ti.

Así que, cuídate mucho, mi Primer Amor.

—Haaa…—

Un suspiro largo y tembloroso escapa de mis labios, y la carta de Lyra descansa ahora sobre mi regazo, sus bordes de neón ahora tenues en la suave luz de la biblioteca.

Silencio.

Solo silencio después de leer todo esto. Mi mente es un torbellino, una mezcla de sentimientos que chocan entre sí con una fuerza abrumadora.

Sorpresa, por haber encontrado una carta que ha viajado a través de cientos de miles de años para encontrarme, un mensaje en una botella arrojado a un océano de tiempo.

Nostalgia, por todo lo que ella escribió, por el vívido recuerdo de nuestros momentos, de su calidez y de su cuidado tan particular y extravagante.

Humor, por la clara e inconfundible forma de escribir de ella, tan descarada, tan llena de vida, tan típicamente Lyra.

Y, por supuesto, una tristeza profunda y desgarradora por sus últimas palabras. A pesar de que yo sabía que me quería, que sentía un afecto profundo por mí, nunca pensé que fuese un amor tan fuerte, tan absoluto. A tal punto de amenazar, aunque fuera en una posdata, a la propia Aracne. Una entidad sumamente poderosa, la tejedora de destinos, pues no hay nadie por encima de ella. Mis Padres, con todo su poder, están justo debajo de su persona. Y si alguien, un ser equivocado, se llegara a enterar de sus palabras, probablemente le traería un gran problema. El perro de caza de Aracne, el ser conocido como el Engel, tiene oídos y ojos en todas partes.

—Ja, ja…–

Una risa amarga, un sonido roto y hueco, escapa de mi boca. Vuelvo a dejarme caer en el mullido sofá y miro hacia la cúpula lejana del techo, tratando de contener ese horrible y amargo sentimiento que me sube por la garganta, la sensación de querer llorar por una felicidad que nunca fue mía.

Conozco muy bien este Sistema. De hecho, sé que no he sido el único que ha sido afectado por su cruel lógica. Mi Padre solía contarme, en sus momentos más introspectivos, de una infinidad de Dioses molestos y frustrados con Aracne debido a su creación. Dioses que, a lo largo de sus eternas vidas, han encontrado a parejas que estos consideraban dignas, amores verdaderos y profundos. Pero que, al final, han tenido que abandonarlas debido a las implacables reglas del propio Sistema.

Y sí, sé que este Sistema, en sí mismo, es “justo”. A su retorcida y casi inhumana manera, pero justo después de todo. Pues nos selecciona, con una precisión matemática y cósmica, a nuestra mejor pareja posible en todo el multiverso. Nos garantiza a alguien que siempre nos será leal, que siempre nos amará incondicionalmente, y que nunca nos traicionará aunque el mundo se venga encima. Alguien que, por supuesto, estará con nosotros por el resto de la eternidad.

Pero aun así…, duele.

Duele, porque sé que, aunque mi corazón (esa parte de mí mágicamente encadenada a un destino) se niegue a aceptarlo, el resto de mi cuerpo y mi cerebro lo saben perfectamente. La verdad, que he mantenido enterrada bajo eones de resignación, emerge ahora con una claridad dolorosa: Lyra también era mi primer y verdadero amor. Y también sé que, a pesar de que mi corazón bloqueaba activamente ese sentimiento, yo también la amaba. Probablemente más de lo que yo jamás hubiera sido consciente.

Después de todo, si no la amaba, ¿por qué le fui completamente fiel durante todo el tiempo desde que comenzamos nuestra relación, incluso en una era de libertinaje? ¿Por qué mis ojos y mi cuerpo solo la tenían a ella, causándome un rechazo instintivo incluso con mujeres que, en términos objetivos de belleza y atributos divinos, la superaban con creces? Era por eso mismo. Era porque mi cuerpo, mi esencia más allá del sistema, le impedía serle infiel a alguien tan maravillosa como ella. Alguien que me pagó con la misma moneda de lealtad y afecto.

Aunque antes haya hablado muy bien de Astel, la realidad es otra cosa. Ahora mismo, tras leer esta carta, me he dado cuenta finalmente de que mi relación con Astel no era nada sana. Solíamos tener muchas peleas, tantas que me es imposible contarlas, todo debido a su carácter. A su crueldad excesiva y caprichosa, a sus celos constantes y abrasadores, a su necesidad de control en cada aspecto de mi vida. A sus innumerables críticas, incluso si las cosas que yo hacía eran pequeñas e insignificantes. A su actitud desdeñosa hacia mí cuando no hacía exactamente lo que ella quería, y a su territorialidad aterradora, prácticamente destruyendo a toda aquella que mostrara un minúsculo e inocente interés por mí. Más que una mujer madura y racional, digna de ostentar el puesto de un Administrador de Mundos, a menudo parecía una adolescente insegura que no sabía qué era el amor. Alguien que se trataba a sí misma como un trofeo, algo por lo que yo tenía que estar eternamente agradecido de haberla encontrado.

Y esa misma actitud suya, ahora lo veo con claridad, incluso causaba comentarios y miradas en el Palacio. Tanto de la Corte Celestial como del propio Mikleo. Recuerdo sus “bromas”, sus preguntas sobre cómo estaba. En ese entonces pensaba que se burlaba de mí, pero ahora entiendo. Ellos sabían de mi situación, sabían del infierno emocional en el que vivía, y solo podían mirarme con una mezcla de infinita tristeza y una profunda resignación por mí. No se reían de mí; sentían lástima.

¿Y yo? Bueno, en esta trágica historia, yo no me quedaba atrás. No era un simple mártir. No solo aceptaba todo eso con una devoción ciega, creyendo fervientemente en la idea de que ella era un tesoro cósmico y que yo debía estar eternamente agradecido de haberla encontrado, sino que, en mi desesperación, también la animaba a seguir haciéndolo. La animaba a seguir con esa toxicidad que no era buena para ella, ni para mí, ni para nadie más a nuestro alrededor. Actuaba como un típico sumiso que acepta cualquier cosa de su pareja con tal de que no se vayan de su lado. Uno que no puede, o no se atreve, a liberarse de las cadenas que lo atan a esa persona que se supone que también lo ama.

Y sí, para ser justo, hubo ocasiones, momentos, a veces semanas enteras, donde realmente me mostraba que me amaba. Me mostraba un cariño genuino, un interés real por mis pensamientos, una preocupación palpable ante todo lo que me molestaba o me hacía sufrir. Pero ahora, que estoy prácticamente libre de ella, de las cadenas invisibles del Sistema de la Pareja Destinada (aunque, aún con un corazón de piedra, puesto que, una vez que uno pierde a su Pareja Destinada, no hay más; no obtendrá otra, se quedará solo para siempre, sin poder volver a hacer que su corazón lata), libre de la abrumadora influencia de este mismo, puedo ver cómo esas acciones, quizás, eran ensayadas. Preparadas por ella misma. Actuadas. Todo con la finalidad de mantenerme bajo su control y que yo siguiera confiando ciegamente en ella. Confiando en el propio Sistema que la animaba a esto, al saber que si yo la perdía, me quedaría solo por el resto de la eternidad, y que por eso, precisamente por eso, debía tolerar todo de ella.

O, y esta es una posibilidad que mi mente se niega a descartar, puede que realmente sí me haya amado de verdad. Después de todo, el Sistema de Parejas Destinadas también garantiza ese amor incondicional. Pero probablemente ella nunca supo cómo tener una relación sana, cómo no usar el poder y el control. Quizás nunca aprendió a apreciar lo que tenía. Esto, probablemente, debido a su actitud mayormente egoísta, narcisista y cruel, que no nació de la nada, sino que fue un escudo forjado en el fuego de sus constantes rechazos al postularse para ser una Administradora de un mundo importante, y su posterior asignación a este, nuestro mundo, como una burla, como un castigo hacia sus habilidades, al asignarla a un planeta que todos los demás Dioses pensaban que sería destruido en poco tiempo. Quizás desarrolló ese tipo de actitudes solo para demostrarle a los demás, y a sí misma, que sus habilidades no eran pésimas, que ella era digna.

Pero, volviendo al tema de mi propia responsabilidad en nuestra relación, puede que yo haya soportado todo esto simplemente porque, al igual que ella, yo tampoco sabía cómo amar. Pues por más relaciones físicas que tuviera a lo largo de los milenios, jamás se sintieron como algo real, eran placer, compañía, pero no conexión. (Excepto, claro está, por ella, por Lyra… esa chica dulce, bondadosa, tonta y desinhibida). Por eso mismo, al no saber qué era el amor verdadero, me sometía ante Astel, creyendo ciegamente que su posesividad era pasión, que su control era cuidado, que ella era mi luz y mi salvación.

O tal vez, y esta es la idea más aterradora, fue por la propia influencia del Sistema. Que, en su afán de asegurar el éxito de la “pareja perfecta”, ocultaba todos sus defectos y los convertía en virtudes ante mis ojos, maquillando actitudes tóxicas que pocas personas en su sano juicio se atreverían a aceptar.

Aún así, después de todo este análisis, después de toda esta dolorosa claridad, ¿saben lo más irónico de todo?

No la he olvidado por completo. Tal vez su control sobre mí fue tan efectivo, o quizás es debido al propio y maldito Sistema, que aún mi corazón sigue recordándola con un cariño estúpido. Sigue susurrándome que ella fue lo mejor que me había pasado y que jamás podría encontrar a alguien mejor, a pesar de que mi cuerpo y mi cerebro le gritan al unísono que se calle de una vez, que deje de decir tonterías, porque ellos sí recuerdan la verdad. Ellos recuerdan el dolor que sufría.

Sin embargo, y a pesar de la insistencia de mi corazón encadenado, yo sí sé que realmente hubo alguien mejor que ella.

¿De quién hablo? Por supuesto, de Lyra.

Con Lyra fue… como volver a respirar.

Fue como si, después de millones de años conteniendo el aliento en la atmósfera opresiva del Palacio Celestial, soportando las constantes y erráticas explosiones emocionales de Astel, por fin llegaran a mis pulmones aire fresco, limpio y vivificante.

Ella no exigía mi sumisión ciega. Su forma de “control” no se basaba en dominarme por completo para su propio beneficio, sino en un cuidado y una preocupación real y genuinos, tanto por mi estado físico como por el laberinto de mis emociones y mis sentimientos.

Sus regaños y su violencia física, si es que se le puede llamar así, no estaban destinados a hacerme daño. Eran juguetones, un teatro de ferocidad sin ejercer ninguna fuerza real. Eran consensuados, tanto en nuestras interacciones externas como en la más profunda intimidad, pues yo siempre le permití esa libertad, y ella, a su vez, también sabía que había límites y nunca, jamás, los sobrepasaba.

Ella tampoco era verdaderamente celosa. Y cuando mostraba celos, era más una forma de coqueteo juguetón que una desconfianza real. Confió plenamente en mis palabras cuando le dije que, como parte de su recompensa por haber aprendido tan bien mis enseñanzas, le sería completamente fiel mientras estuviéramos juntos. Y así fue. Ella lo puede corroborar, pues vio con sus propios ojos que jamás me acosté o tuve aventuras con otras mujeres. Exceptuando, claro, algunas veces, pero eso fue porque ella lo quería. Era un fetiche suyo por el engaño o, a veces, una manera de mostrar su autoridad ante esas otras mujeres, de demostrarles que ella era diferente a todas las parejas que yo había tenido antes (y vaya que lo era).

Gracias a esto, al verlo con sus propios ojos, su confianza en mi actitud hacia ella era segura e inquebrantable.

Tampoco me criticaba. Al contrario, siempre solía felicitarme por todo lo que le enseñaba, agradeciéndome constantemente por ello. Al principio, cuando era más joven, sus gracias venían en forma de abrazos espontáneos, un beso rápido en la mejilla, o uno que otro dulce o comida que preparaba con esmero. Después de los diecinueve, sus formas de agradecimiento se volvieron mucho más… íntimas y satisfactorias, a menudo en la cama, después de una larga sesión de “estudio”.

El desdén hacia mí era nulo, o si lo había, era una forma de diversión consensuada dentro de nuestros juegos. En vez de desdén, lo que recibía de ella era un profundo agradecimiento. Por haberla salvado de una muerte segura. Por haberla “hecho mujer” y haberle enseñado las maravillas de ser una (no lo digo yo, lo dijo ella). Y por supuesto, por haberle enseñado todo tipo de cosas, desde las más simples hasta las más avanzadas, conocimientos que finalmente permitieron su ascensión a un plano superior. Ella era completamente agradecida, registrando todos esos conocimientos en su mente y aplicándolos siempre para un bien mayor.

Además, si bien ella se trataba a sí misma como un tesoro (y no, eso no era narcisismo; yo diría que era una valoración propia y saludable), no me lo restregaba en la cara de forma real. Siempre que lo decía, había una diversión marcada en su voz, una carcajada lista para salir justo después de decirlo. Nunca una mirada seria, fría y carente de emoción que, básicamente, te obligaba a aceptar su superioridad.

Para ella, el verdadero tesoro era yo. Y ella, en sus propias palabras, era la persona inmensamente afortunada por haberlo encontrado y tenerlo a su lado. Un sentimiento que, ahora me doy cuenta, era completamente mutuo.

—Haa… –Suspiro, el sonido llenando el silencio de la biblioteca. ¿Cuántas veces he suspirado en esta última hora? He perdido la cuenta.–

Reafirmo lo que dije antes. Es increíble, casi irrisorio, pensar que todo esto —el descubrimiento de Lyra, su ascenso, mi propia y dolorosa epifanía— se debió a un simple arrebato de ira de mi parte. Una manera infantil de desahogar mi cansancio en ese sofocante y tenso ambiente del Palacio Celestial.

Aquel acto impulsivo cambió la vida de Lyra para siempre, y de una forma que nunca anticipé, también cambió la mía. Cambió mi perspectiva sobre mis relaciones, pues gracias a ella, a su honestidad y a su amor propio, finalmente dejé de callar. Dejé de aceptar actitudes tóxicas como si fueran una muestra de afecto. Dejé de dejarme manipular por el miedo a la soledad. E incluso, comencé a tomar el control en mis propias relaciones, a establecer límites. Lyra me enseñó todo esto, de forma tanto voluntaria con sus consejos, como involuntaria con su simple ejemplo. Ahora, cada que una mujer intenta controlarme con su actitud tóxica real, mi mente la recuerda a ella, a sus palabras y a sus acciones, lo que me permite poner un alto de inmediato.

A su vez, este cambio en mi persona y la propia y maravillosa experiencia que tuve con Lyra, también influyó directamente en el cambio, posterior a mi regreso, de Astel.

Porque sí, no fue necesario contarle mi experiencia en detalle. Ella lo vio todo. Desde su trono en el Palacio Celestial, con su vista que todo lo abarca, vio con sus propios ojos cómo se desarrollaba mi relación con Lyra. Vio cómo yo le sonreía, no con una sonrisa forzada y cortés, sino con una genuina, una que nacía del alma. Vio cómo nos mirábamos, con un intenso afecto que yo en ese entonces desconocía que podía sentir. Vio nuestros días de aventura y nuestras noches apasionadas. Vio nuestro progreso, de un simple Maestro y su aprendiz a algo mucho más profundo, algo que, si no fuera por las restricciones del Sistema, sin duda alguna hubiese sido algo real y eterno.

Y ver todo eso, ver mi felicidad con otra, la llevó a preguntarse si realmente había sido tan tóxica en su relación conmigo. La forzó a hacer su propia y dolorosa introspección. Sé que revisó toda nuestra relación desde que la confirmamos a mediados de la Era de la Creación. Nuestras interacciones, nuestras constantes y agotadoras peleas, y por supuesto, sus propias y terribles actitudes.

Ella se dio cuenta de que el problema no era solo yo, sino que en gran medida, era ella. Se arrepintió con toda su Alma y su corazón. Por lo que, cuando ya no pudo más, cuando no pudo soportar ver la felicidad que yo tenía con otra mujer, simplemente lo detuvo. Me llamó de nuevo al Palacio, usando la creciente amenaza del Caos como una excusa conveniente.

Y este, ese, fue su último acto verdaderamente egoísta hacia mí. Pues a partir de ese momento, comenzó realmente a aprender a cómo ser una verdadera pareja. Aprendió no solo de sus propias y dolorosas investigaciones y reflexiones, sino que también aprendió de Lyra. De hecho, tiempo después, la propia Astel me contó que fue a verla en secreto. Y tras Lyra enterarse de quién era esa extraña visitante, sin el más mínimo miedo, la regañó tan fuerte, diciéndole todas sus verdades, enmarcándole con una honestidad brutal lo mal que había actuado, que la terminó haciendo llorar. A una Diosa.

Pero Lyra, tras desahogar su enojo protector, le dio lecciones. Lecciones de cómo ser alguien mejor, de cómo hacerme feliz, y de cómo construir una pareja sana y confiable, siempre limitándose, claro está, a un contexto donde no había relaciones físicas, debido a su prohibición como Administradora.

—Lyra… –Una sonrisa nostálgica y divertida se dibuja en mi rostro al pensar en ella.– Siempre tan desafiante contra la Autoridad, incluso enfrentándote a una existencia que podría destruirte con un solo pensamiento, y todo por mi bien.–

Y el efecto de su valiente intervención no se limitó a Astel. Sucedió algo parecido con las huestes que la rodeaban. Aquellas Celestiales que antes le temían y se apartaban de mi camino como si yo fuera una plaga, sabiendo lo que pasaría si Astel interpretaba mal cualquier acercamiento (incluso si era por cuestiones de trabajo), ahora se atrevían a darle consejos. Con sumo cuidado y respeto, por supuesto, pero le hablaban sobre cómo ser una pareja sana, basándose en las historias de amor y compañerismo que tanto les gustaba observar entre los mortales.

Y ella, para sorpresa de todos, realmente aprendió. Fue un proceso lento y arduo, no sucedió de golpe, pues dejar atrás miles de millones de años de comportamientos tóxicos es una tarea extensa y difícil, incluso para una Diosa. Pero aprendió a dejar de ser cruel, a valorar realmente nuestra conexión más allá de la posesión, a cómo ser una pareja que yo mereciera. Y como resultado, yo, finalmente, me sentí cómodo con ella de nuevo. Ya no sentía que su presencia me asfixiaba, que tenía que planear mentalmente una huida antes de ser consumido por su volatilidad emocional, o que tenía que valorarla al punto de la sumisión solo para mantener la paz. Tampoco me sentía atado a su persona, como si unas cadenas invisibles me impidieran escapar de ella. La sensación de ser un prisionero de mi propio destino se había aliviado.

Nuestra relación pasó de ser la de dos desconocidos resentidos que compartían un palacio, a la de dos amigos que podían bromear con naturalidad. Nació con el potencial de, algún día, volver a convertirse en una relación romántica si yo lo aceptaba. Aunque, para ser honesto, no me sentía listo para dar ese paso. Y la prueba definitiva de su cambio fue que ella lo entendió. En vez de enojarse como solía hacerlo cuando las cosas no le salían exactamente como quería, decidió esperar. Con una paciencia genuina, con una comprensión real, sin un solo atisbo de molestia o manipulación en su expresión, en sus ojos o en su carácter. Me dio el espacio que nunca antes me había concedido.

Pero, bueno, al final esa reconstrucción de nuestra relación, no se pudo, pues ya saben que pasó…

________________ >> 15 minutos >> _________________

Al final, después de esta experiencia tan emocionalmente reveladora, decidí tomarme un descanso de unos minutos. Simplemente me quedé sentado en el cómodo sofá, con los ojos cerrados, permitiendo que mi mente, ahora libre, vagara por los buenos momentos con esa chica tonta y adorable. Recordé su miedo inicial hacia mí, al verme parado con total calma frente a criaturas sumamente peligrosas que la acechaban en aquel bosque. Y pasé al terror absoluto en sus ojos, seguido de una estupefacción total, al ver cómo, con un simple movimiento de mi dedo, yo destruía sin piedad a todas las criaturas que antes querían matarla.

—No debí hacer eso, ja, ja–

Fue un evento francamente gracioso en retrospectiva. Ella parecía una mezcla de un conejito y un gatito asustado, con los ojos completamente abiertos, paralizada. Pensé que me vería “cool” y poderoso ante sus ojos, pero al final terminé causando el efecto completamente contrario: la aterroricé. Y por esa tontería de fanfarronear, tuve que esforzarme durante tres días completos para ganar su confianza.

Por suerte, luego de esos tres días, a base de ofrecerle comida caliente, darle un refugio seguro junto a mi fogata, y acercándome lentamente a ella sin hacer movimientos bruscos, pude finalmente establecer un contacto seguro.

Y tras más acercamiento, en conversaciones tranquilas bajo las estrellas, donde hubo explicaciones sobre lo que yo era, por qué estaba aquí y lo que planeaba hacer más adelante, ella quedó tan fascinada que, después de que finalmente extendí mi mano hacia ella y le dije con toda la formalidad que pude reunir: “Entonces, mi estimada pequeña, ¿me acompañará usted en esta nueva y peligrosa aventura?”, ella, sin dudarlo un solo instante, la tomó.

Y con esa mano unida a la mía, un cambio fundamental en nuestras vidas comenzó.

—Quién diría que una simple Mehr-Wissen causaría tanto impacto en mí… Y eso que mi propio corazón trataba de ocultar su existencia.–

Sí, ahora lo entiendo todo. Después de perder a Astel, me consumí en una gran y profunda melancolía. Una que, en la agonía de ese dolor, provocó que mi corazón, como un mecanismo de autodefensa, bloqueara muchos recuerdos sobre ella y sobre otras mujeres de mi pasado. Básicamente, forzándome a un reinicio emocional para poder seguir funcionando.

Pero, mi cerebro, mi consciencia real, no estaba de acuerdo con esa medida tan drástica. Por esto mismo, mediante desencadenantes como los libros de esta biblioteca, fue capaz de evocar todos esos recuerdos que antes yacían bloqueados.

¿Y qué mejor desencadenante que una Base Sehwert que guarda conocimientos y reliquias del pasado, un lugar probablemente creado por la propia Elaine?

—Explicación del Sistema: El componente Corazón bloqueó los recuerdos como una medida de autopreservación para ayudar al Usuario a lidiar con su pérdida existencial. –En ese instante, la misma voz robótica de cuando estaba en la prisión del Oficial, volvió a sonar, esta vez directamente en mi mente, como si quisiera responder a una cuestión mía– Sin embargo, debido a un error de cálculo clasificado como “de novato”, el bloqueo aplicado fue excesivo, afectando a la mayoría de las memorias desde la Era Primordial hasta la Era del Resurgimiento, sin importar si estas eran emocionalmente conflictivas o no.–

Un largo suspiro se me escapa.

—Ya me preguntaba yo por qué no recordaba mucho sobre la Guerra del Caos, los detalles más profundos y dolorosos de mi relación con Astel, e incluso las mujeres tanto significativas como pasajeras que conocí antes. –Qué cliché– ¡Ni siquiera me dejaste recordar a mi Lyra! Qué cruel eres, corazón. Qué cruel de verdad. –Suspiro de nuevo. Me pregunto qué pasaría si Lyra me hubiera visto en una de mis fases tan descontroladas durante mis épocas donde no recordaba mucho de mi pasado. Aunque, considerando cómo solía comportarme, seguramente me jalaría de la oreja hasta la habitación más cercana, me obligaría a sentarme recto, y después me soltaría media hora de regaños, resaltándome uno por uno todos mis errores. Posteriormente, como castigo, me prohibiría la intimidad hasta que no escribiera un informe completo de mil palabras sobre “en qué me equivoqué y cómo podría solucionarlo para no volver a ser un idiota”. Sí, definitivamente una grandiosa mujer, je, je. Ni siquiera un Dios Dimensional podría contra ella cuando se enoja y comienza con sus regaños.– Gracias, cerebro, por traerla de nuevo a mi mente. Ahora, por favor, dale una buena lección a ese otro estúpido. Que por su culpa, siento que tendré que escribir un informe de mil palabras sobre mi propio drama existencial –Refunfuño en voz baja–

No, mejor no, capaz me lo deja más muerto de lo que ya está.

—Ding– Desde que este Sistema notó la pérdida de poder del Usuario, ha activado un Proceso de restauración de memorias.–

—Ding– El Sistema ha identificado las memorias más importantes y las ha catalogado como prioritarias en la restauración, mientras que las no tan necesarias serán procesadas en un segundo plano a lo largo del tiempo.–

—Ding– Alerta: El proceso puede provocar efectos secundarios físicos tales como dolor de cabeza, mareos y náuseas por las repentinas olas de información. A su vez, también puede causar dolor emocional si las memorias son altamente significativas.–

—Ding– Se recomienda al Usuario permanecer en un lugar fijo mientras la restauración de prioridad alta se procesa.–

La voz robótica, la misma que me diagnosticó mi estado en la celda, resuena directamente en mi mente, tan impersonal y clínica como siempre. Y justo cuando termina su última recomendación, un repentino y punzante dolor de cabeza vuelve a llegar, esta vez con más fuerza. Una oleada de vértigo le sigue, haciéndome tambalear. Me pregunto cómo es que no lo sentí con tanta intensidad antes.

¿Acaso mi propio cerebro se lo estaba guardando, dosificando el dolor hasta que estuviera en un lugar seguro?

—Ugh… –Un quejido se me escapa mientras me llevo una mano a la frente, apoyándome en el respaldo del sofá para no perder el equilibrio. Efectivamente, los mareos no eran una broma– Está bien, está bien… mientras tanto, intentemos soportar este dolor y aclarar las dudas.–

Me siento rectamente de nuevo en el sofá, respiro hondo y extiendo mi mente hacia el frente, listo para preguntar algo que vengo pensando desde que escapamos por los pelos de Zakech, Lumen y Aren.

—Sistema, ¿qué tan débil estoy?. Sí, ya sé que mi eficacia está reducida en un noventa y nueve punto nueve por ciento, me ha quedado muy claro. A lo que me refiero es a la cuestión de habilidades. ¿Aún conservo algo de mi antigua gloria? Digo, no me quiero morir tan rápido. Apenas he logrado escapar por un pelo–

Entonces, una Interfaz de un azul translúcido y sereno aparece ante mi campo de visión, flotando en el aire. Es mucho menos alarmante que la de color rojo.

—Análisis finalizado: El Usuario conserva algunas habilidades pasivas e inherentes que el Sistema considera necesarias para su supervivencia. Sin embargo, algunas de estas están severamente limitadas. ¿Desea saber cuáles son?–

—Adelante. Muéstramelo todo –Pienso, preparándome para las malas noticias.–

—Habilidad 1: Invulnerabilidad contra el paso del tiempo. Activa. Al Usuario no le afecta el paso del tiempo en lo que respecta a su inmortalidad. A su vez, también puede usar objetos que consuman años de vida como coste sin temor a que su propia vida se consuma.–

—Bien, al menos no me convertiré en polvo. ¿Cuál es la siguiente?–

—Habilidad 2: Juventud Eterna. Activa. El Usuario no tiene que preocuparse por el envejecimiento físico. Su sistema biológico interno sigue usando el mismo sistema de tiempo que el del Mundo Rama, su mundo de origen. Por lo tanto, se rige por la cronología de este mismo.–

—Bien. Me preocupaba que me hiciera viejo. No es una perspectiva bonita.–

—Habilidad 3: Factor Curativo. Activa, con limitaciones. El Usuario podrá sanar heridas a gran velocidad. Contras: Es una versión severamente limitada de la original. Si bien puede curar heridas graves, como amputaciones o daños orgánicos masivos, estos tardarán meses en completarse por completo. Por lo tanto, este Sistema le pide encarecidamente que se cuide.–

En otras palabras, ya no soy inmortal en el sentido combativo. Puedo morir. A diferencia de antes, que mi factor curativo prácticamente me hacía inmune a cualquier cosa, reconstruyendo mi cuerpo en instantes.

—Habilidad 4: Estadísticas físicas superiores a diez hombres comunes. Este Sistema ha logrado reajustar y aumentar ligeramente su fuerza base, lo suficiente como para no tener miedo a Humanos comunes, dado que, el lugar que el Sistema detectó, se encuentra en el Aynu, el plano humano. Por lo tanto, el Sistema se basó en el entorno para establecer un parámetro de supervivencia mínimo.

Contras: Deberá cuidarse ante cualquier entidad superior a sus Estadísticas actuales. Procure no ofender a nadie, pues este Sistema no podrá ayudarlo esta vez si se mete en problemas.–

Je Je. Ya me conoce esta cosa. Sabe bien que me gusta desafiar a la autoridad, golpear a aquellos que se ponen arrogantes y burlarme de ellos por su propia debilidad.

Básicamente me gusta decirles, como dicen en el Territorio de Xian, “tienes ojos pero no puedes ver el Monte Tai”. Pero, está bien. Trataré de contenerme.

Sin embargo, no prometo nada.

—Habilidad 5: Resistencia física aumentada, equivalente a cincuenta mil hombres comunes. Debido a que este Sistema conoce a la perfección las… tendencias de su Usuario, decidió pedir un permiso especial a la Entidad Superior para aumentar drásticamente su Resistencia, y que así pueda seguir disfrutando de sus actividades de libertinaje mientras su fuerza real es restablecida.–

—Oye…–

Efectivamente, esta cosa me conoce demasiado bien. Tanto que sabe que, desde la Era Inclemente, exceptuando por algunas ocasiones puntuales en que he ayudado a los Humanos, me he dedicado casi únicamente al libertinaje, sin importarme mucho mi propia decadencia. Por lo que, sabiendo que incluso en mi estado más débil seguiré haciendo lo mismo, tuvo la audacia de suplicar a la Entidad Superior (es decir, el Sistema de mi Padre, que administra otros Sistemas Temporales como el que yo tengo) para darme este “regalo”.

—Habilidad 6: Almacén Dimensional. Activa, con limitaciones. Este Sistema considera esta Habilidad como una función básica para un ser de su categoría, por lo tanto, la Entidad Superior se la ha concedido. Sin embargo, dado que esta Habilidad necesita de Energías Primordiales, Poder de Creación, Poder Regente o Poder Dimensional para acceder a su contenido completo, el resto de los objetos, materiales y divisas de su Almacén permanecerán bloqueados. Por lo tanto, solo podrá acceder a los nuevos objetos que coloque dentro de este a partir de ahora.–

—Bueno, ya es algo –Murmuro, aunque la implicación de esas palabras comienza a asentarse con un peso helado.– Lo malo es que seguiré sin probar la comida de Lyra–

Básicamente, no tengo dinero. Todo mi dinero, mis gemas preciosas, mis lingotes de metales arcanos, mis acciones en compañías interdimensionales… todo estaba en mi Almacén. Lo mismo como los objetos valiosos que podría vender en caso de una emergencia, ¡todo perdido!.

En otras palabras, en este preciso instante, soy pobre. Completamente pobre.

Hm, ¿será que puedo conseguir una rica sugar mamma? Soy guapo, con un buen físico a pesar de mi estado, y mis conocimientos sobre mis habilidades en la intimidad han permanecido conmigo todo el tiempo. Así que, seguramente podría hacer disfrutar a una mujer adinerada y solitaria. (Que no esté en una relación, obviamente; hasta yo tengo mis límites morales).

Por suerte, mi Mayordomo Personal, Cedric, del Gran Ducado de Lumière (el ducado más rico de ambos espacios, Aynu y Altern, más opulento que el propio Imperio de Lan), que se encuentra dentro del Imperio de Aetherion (el equivalente en el Altern de la República Central, gobernado también por Lan), tiene una Bóveda de emergencia en mi Castillo de este lugar. Allí guardan reliquias y fondos que le di específicamente por si el Gran Ducado se quedaba sin dinero debido a mis excesos. Además de eso, Cedric es quien maneja las finanzas del Estado, por lo que, una simple llamada a él, bastaría para que se teletransportara del Gran Ducado hacia donde estoy, esto debido a que, como mi propio Demonio, diseñado, creado y educado por mí para manejar los asuntos del estado en cuestiones económicas (junto con Margaret, otra Demonio que se encarga de los asuntos militares y otros tantos Demonios más), me obedece sin cuestionar.

Así que solo pedirle dinero bastaría para convertir de Oblecen (la moneda del Altern) a Obleones (la moneda en el Aynu).

Aunque, el problema aquí radica en algo tan mundano que resulta humillante: ¿Cómo lo llamo?

No tengo mi teléfono celular, pues literalmente está al otro lado del mundo, en la suite de un hotel de cinco estrellas. Mismo lugar donde también debe estar mi cartera con mis tarjetas de crédito y débito, así como mis identificaciones (falsas, por supuesto, pero legalmente válidas a su vez) y demás papeles necesarios, por lo que, sin dinero ni identificación, no puedo encontrar una manera de comunicarme al otro lado. Y, dado que el teléfono personal de Cedric está bloqueado para números desconocidos, así como el de mis otros Demonios, no servirá de nada usar un teléfono público o de otra persona.

—Haaa… –Suspiro, el peso de la situación cayendo sobre mí. Qué problemático, de verdad–

—Habilidad 7: Ojos Divinos. Activa, con limitaciones. –La voz del Sistema interrumpe mi frustración–. El Sistema también considera esta Habilidad una necesidad, pues el Usuario se encuentra en un entorno donde actualmente la hostilidad está disfrazada. Así que, tomando esto en cuenta, la Habilidad se le ha sido concedida.–

—Ahhh, por eso es que pude ver a esos tres tipos a través de la pared, en ese entorno holográfico –Ahora todo tiene sentido. Ya se me hacía raro y me preguntaba por qué pude hacer eso si se suponía que no tenía poderes.–

—Contras: Debido a que la Habilidad en su pleno potencial necesita los tipos de Poder antes mencionados, sus complementos superiores deberán tomar Energía de su propia Alma para funcionar. Por lo tanto, este Sistema le suplica encarecidamente que no use mucho los complementos superiores, puesto que esto consumirá su esencia vital. Pero como este Sistema conoce a su Usuario, he añadido un límite de seguridad que no pondrá en peligro su Alma de forma permanente. El único Complemento completamente seguro es la “Identificación” básica, que no usa Energía del Alma, por lo que puede usarlo en todo momento.–

Energía del Alma.

Como su nombre lo indica, es la energía que previene directamente del Alma de un ser. Es la fuente de poder más pura y, a la vez, la más peligrosa de usar, básicamente, lo que usan los Usuarios de Energía Espiritual para poder contactar con Espíritus, con el propósito de que estos les ayuden a rellenar su propia Energía del Alma tras haberla usado.

Afortunadamente, yo sabía desde hace mucho que este Sistema Mágico era peligroso y dependiente, así que, durante la Era de la Creación, establecí un protocolo personal de recarga del Alma después de su uso, uno que tomaba energía directamente de la propia reserva mágica del Planeta, esa que absorbió durante eones de guerras y cataclismos. Es un proceso mucho más lento que el de ser recargado por un Espíritu, sí, pero aun así, es un salvavidas invaluable si no tienes a un Espíritu que te ayude a recargar tu Alma, un ser que, a su vez, necesita extraer la Energía del Mundo para esto.

Es un sistema autónomo, y ahora mismo, es una de las pocas cosas que me mantiene en una posición de ventaja.

—¿Tengo Recarga del Alma, cierto? –Le pregunto a la Interfaz azul que flota frente a mí, aferrándome a esa última pieza de mi antigua ingeniería personal.–

—Respuesta: Efectivamente. El protocolo de recarga de Energía del Alma a través de la absorción planetaria permanece funcional. Pero dada que las reglas fueron establecidas por usted como un sistema externo a su biología inherente, no se le considera una Habilidad propia suya, sino un mecanismo auxiliar. Sin embargo…–

—¿Sin embargo? –Repito, mi atención completamente enfocada.–

Ding.

El sonido familiar de otra alerta se escuchó tras unos segundos de procesamiento.

—Listo. He aumentado el factor de recarga de la Habilidad auxiliar. Ahora, cada que llegue a su límite de consumo de Energía del Alma, deberá descansar. Al hacer esto, la Energía del Alma se restaurará un cien por ciento más rápido que con el protocolo original. Por lo que, en menos de media hora de descanso, su Alma estará llena completamente.–

Un suspiro de profundo y genuino alivio escapa de mis labios.

Por suerte, aunque a este Sistema yo le caiga mal por mi imprudencia, y a mí me caiga mal él por su personalidad clínica y a veces condescendiente, ambos, debido a la simbiosis de nuestra existencia, podemos cooperar activamente para no morirnos.

Es un alivio saber que, a pesar de sus comentarios, está trabajando activamente para mantenerme con vida.

—Dado que parece que el Usuario no tiene más preguntas, entonces este Sistema volverá a su estado de hibernación para conservar energía. Este Sistema le desea buena suerte en su supervivencia, y le recuerda que yo dependo del resultado de esta para seguir existiendo. Así que, más le vale no morirse, o de alguna manera tendré que pedirle a la Cuñada Lyra que lo castigue por su incompetencia.–

—Si, si, ya cállate –Digo en voz alta, agitando una mano en el aire como si espantara a un insecto molesto. La interfaz azul desaparece, dejándome solo en el silencio de la biblioteca, con una mezcla de estupefacción y una diversión que no puedo reprimir.–

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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