El Advenimiento de las Tres Calamidades - Capítulo 399
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Capítulo 399: Regreso a Refugio [2]
—…..
Poco después de terminar la llamada con su padre, Delilah se quedó en silencio mientras su mirada se perdía. Una chocolatina yacía en el suelo bajo ella, pero ni siquiera le echó un vistazo.
Las palabras de su padre se repetían en su mente una y otra vez.
…Y, gradualmente, sus ojos se desviaron hacia su mano. Fue entonces cuando fijó la mirada en su dedo y frunció los labios.
Frotando el anillo con el pulgar, se quedó así durante un minuto con la mirada perdida.
—….
Solo volvió en sí cuando recordó algo.
Apresuradamente, giró la cabeza para mirar a su alrededor.
¿Dónde está…? ¿Dónde? ¿Dónde…?
—Ah.
De repente, lo recordó todo. En un instante, desapareció de donde estaba y reapareció en su despacho. Sin perder un momento, se dirigió directamente al cajón más cercano.
¡Clanc!
Delilah rebuscó en él antes de coger un pequeño libro en el que se leía:
[Diario de Observación de Julián]
Delilah mojó su pluma estilográfica en la tinta antes de pasar las páginas.
¡Fss! ¡Fss!
Su mirada acabó posándose en una viñeta determinada.
[● Le gustan las chicas con pelo largo y negro, ojos negros y que sean mayores.]
Ahí…
Delilah acercó la pluma a la viñeta y la tachó dos veces.
Ras~ Ras~
Entonces, una vez satisfecha, asintió.
—Bien.
Poco después, volvió a mojar la pluma estilográfica en la tinta y pasó a la página siguiente.
¡Fss!
La punta de la pluma se apretó contra el papel mientras escribía otra viñeta.
Traz~
Mientras escribía la nueva viñeta, pensó en las palabras de su padre y la presión sobre el papel disminuyó.
Estaba corrigiendo la viñeta anterior.
Una versión más precisa de la viñeta anterior.
[● Quiere comprometerse conmigo. Debo de gustarle.]
—Listo.
Delilah asintió con la cabeza, satisfecha.
Esta era la versión evolucionada y más precisa de la viñeta anterior.
Impecable y precisa.
No es que olvidara a propósito que su padre le había dicho que el compromiso era una artimaña.
Esa era información inútil.
—Bien.
Satisfecha, Delilah cerró el diario.
¡Clac!
…Qué observadora era.
***
—¿Has empacado todo…?
—No traje muchas cosas.
Miré mi equipaje. Aparte de ropa, no tenía mucho más. Todas las cosas importantes estaban en mi anillo.
—Hm, de acuerdo.
León, por otro lado, tenía muchas más cosas. Varios sirvientes le ayudaron a llevarlas al carruaje.
Lo peor era que ninguno de los sirvientes se ofreció a ayudarme…
Era como si no existiera para ellos.
«Se supone que soy el Joven Maestro aquí. ¿Por qué lo tratan mejor que a mí…?»
Ya sabía la respuesta, pero la diferencia entre nuestros tratos era demasiado flagrante. Para colmo, hasta podía ver a los sirvientes suspirar de alivio.
Estaban claramente contentos de que me fuera.
«Maldita sea, Julián».
Maldije en silencio mientras me dirigía al carruaje. Al llegar, se me ocurrió una idea.
—…¿Vendrá Evelyn con nosotros?
—No. Se fue en el suyo propio. Algo sobre no poder soportar estar con nosotros dos durante varios días.
—Mmm. Probablemente fue su forma educada de decir que no te soporta a ti.
—¿…?
León parpadeó antes de volverse para mirar a uno de los sirvientes. Todos estaban a su lado.
—Mira a tu alrededor.
—….
¡Clanc!
Entré en el carruaje sin decir una palabra más. Había perdido la batalla antes de poder librarla.
Aun así…
—Aun así te gané.
—… ¿Eh?
—En la Cumbre. Aun así te gané.
Crispación.
El rostro de León se contrajo.
Grabé su mirada en mi mente y me recliné en el asiento del carruaje.
Se sentía bien ser un ganador.
***
¡Bum!—
Las llamas envolvieron el entorno mientras una figura blanca emergía de entre ellas. Los ojos rojos de Kiera brillaban entre las llamas mientras su mirada se fijaba en una dirección determinada.
Inmediatamente, sus ojos empezaron a cambiar.
Lentamente, comenzaron a volverse negros. Una película negra se retorció bajo sus pies, cubriendo el entorno mientras su figura empezaba a desvanecerse de la plataforma.
¡Swoosh!
Poco después, una poderosa ráfaga de viento se disparó en su dirección.
Sin embargo, antes de que pudiera alcanzar a Kiera, fue absorbida rápidamente por la oscuridad que la rodeaba.
—… Je.
Aoife miró hacia la oscuridad, con sus ojos de un azul claro.
Tras parpadear una vez, sus ojos cambiaron a un color diferente. Se volvieron completamente negros. Entonces… sin dudarlo, corrió hacia la bola de negrura que había cubierto a Kiera.
¡Swoosh!
Su figura se fundió en la oscuridad mientras miraba a su alrededor.
No tardó más de unos segundos en localizar a Kiera en la oscuridad. La figura de Aoife se fundió en la oscuridad, materializándose ante Kiera, que no pareció inmutarse por su aparición.
Aoife extendió la mano hacia delante, buscando el cuerpo expuesto de Kiera con un movimiento rápido y decidido.
Planeaba terminar el combate antes de que Kiera pudiera reaccionar.
—¡….!
La expresión de Aoife cambió en el momento en que adelantó la mano, pero ya era demasiado tarde.
La figura de Kiera se hizo añicos.
Entonces, una mano se extendió desde el mismísimo tejido tras ella, agarrándola por la nuca.
—… ¡Ugh!
Aoife se sobresaltó de inmediato.
Sobre todo cuando se dio cuenta de que la mano la soltó poco después de tocarla.
A Aoife no le hizo ninguna gracia que Kiera no continuara su ataque, sobre todo porque empezó a sentir su cuerpo cada vez más pesado por segundos.
Era evidente que algo la había afectado.
—Jaa… Jaa…
Su respiración se volvió pesada.
Moviendo bruscamente la cabeza para mirar a su alrededor, Aoife mantuvo la compostura.
Finalmente, fijó la mirada en una dirección determinada y sus ojos se retorcieron una vez más, cambiando a un color blanco.
Una luz brillante salió disparada de su cuerpo, haciendo añicos la oscuridad que la rodeaba.
Tzzz—
Un siseo reverberó en el aire mientras la oscuridad a su alrededor se retorcía como criaturas vivas, retrocediendo y escabulléndose de su presencia.
Aoife miró a su alrededor con una expresión impasible.
Este había sido su plan desde el principio.
—… Uf.
Pero, aun así, el daño que sufrió en el proceso no fue nada ligero. Tras respirar hondo, dio un paso adelante, pero en el momento en que lo hizo, el suelo bajo ella se hundió.
¡Swoosh!
—¡…!
La expresión de Aoife decayó al sentir que se hundía lentamente en el suelo bajo sus pies.
Sus ojos se volvieron completamente blancos mientras el resplandor a su alrededor se hacía aún más brillante.
¡Tzzz!
La oscuridad siseó una vez más y la sensación de hundimiento se ralentizó. Pero solo por un breve instante.
Para fastidio de Aoife, seguía hundiéndose.
«Maldita sea».
Aoife apretó los dientes y miró en dirección a Kiera. Levantó la mano y una espada levitó frente a ella.
Girando la mano en un solo movimiento, la punta de la espada apuntó en dirección a Kiera.
—….
—….
Ambas se miraron en silencio, sin intercambiar palabras.
Justo cuando Aoife estaba a punto de lanzar su ataque, se oyó una voz.
—¡Alto! ¡La sesión de práctica ha terminado! ¡Disipen todas sus habilidades inmediatamente o lo haré yo por ustedes! No me hagan repetirlo. ¡Disipen todas sus habilidades!
La oscuridad que rodeaba a Aoife se disipó y sus ojos volvieron a la normalidad.
¡Pum!
Kiera aterrizó en el suelo frente a ella.
Su expresión era tranquila, pero si se prestaba mucha atención, Aoife podía ver el temblor de sus manos.
«… ¿Se ha excedido?»
Tenía sentido hasta cierto punto.
Sobre todo porque Kiera, a diferencia de ella, había empezado a materializar su dominio. Esto suponía una gran carga para el cuerpo, ya que el maná necesario para materializar el dominio era considerable.
Aoife estaba a punto de hablarle cuando la voz del Profesor Hollowe reverberó.
¡Clap, clap!
—¡Un momento de atención, por favor!
Tenía una leve sonrisa en el rostro mientras miraba a su alrededor.
—He visto todos sus combates y estoy satisfecho con su progreso hasta ahora. Su próxima tarea es crear una hoja de evaluación detallada. Quiero que cada uno de ustedes ofrezca una crítica constructiva a la persona a la que se enfrentó, destacando las áreas en las que puede mejorar y sugiriendo formas de hacerlo.
Aoife frunció el ceño, mirando de reojo a Kiera, que no decía mucho.
Últimamente había estado un poco callada, pero Aoife no era de las que se quejaban de esas cosas. «Una Kiera más callada es una Kiera mejor».
—…¿Es eso cierto?
—Más o menos… ¡¿eh?!
Atónita, Aoife giró la cabeza apresuradamente y vio el rostro de Kiera pegado al suyo.
—Solo estoy un poco cansada. Puedo hablar si quieres.
—No, es que… Espera, ¡¿puedes entender lo que he dicho?!
Aoife pareció sobresaltada.
Luego, tras pensarlo un poco, empezó a estremecerse. No, como ellos no…
Kiera pareció haber entendido sus pensamientos una vez más, pues su rostro se contrajo.
—Zorra, susurraste las palabras. No te leí la mente. No nos parecemos en nada a esos dos.
—Ah.
Aoife pareció aliviada.
Pero solo por unos segundos, ya que las expresiones de ambas, la suya y la de Kiera, se congelaron.
—Ah.
La cara de Kiera decayó mientras se mordía los labios.
—…Lo hicimos, ¿verdad?
—Sí.
Aoife asintió lentamente, haciendo todo lo posible por mantener la compostura.
«Esto… Esto no habría pasado si esos tres no se hubieran ido tanto tiempo. Ahora que paso tanto tiempo con Kiera, empieza a ser más fácil leerle la cara».
Aoife sintió que se le revolvía el estómago.
De verdad que no quería volverse como esos dos…
—Ejem.
Una tos repentina atrajo la atención de Kiera y Aoife, que giraron la cabeza apresuradamente. Fue entonces cuando vieron al Profesor Hollowe mirándolas, junto a prácticamente toda la clase.
—¿Les importaría decirnos qué se estaban susurrando?
—…..
—….
Ni Kiera ni Aoife dijeron una palabra. Entendían la situación demasiado bien. Decir cualquier cosa solo empeoraría la situación para ellas.
El silencio era la única respuesta.
…Y, en efecto, así fue, ya que el Profesor Hollowe no les dio más problemas.
Por supuesto, sí que les dijo unas cuantas palabras.
—No voy a sermonearlas demasiado, dado que ustedes dos son las de más alto rango de la clase. Pero si yo fuera ustedes, no estaría tan relajado. De hecho, estaría usando cada momento libre para entrenar.
—….
Aoife frunció los labios mientras el Profesor Hollowe giraba la cabeza para mirar a los compañeros.
—…Puede que ustedes dos sean actualmente las de más alto rango, pero están lejos de ser las más fuertes.
Fue entonces cuando los ojos de Aoife se posaron en varias figuras familiares.
Figuras que ella había traído a la Academia a petición de su padre y su familia.
—No se relajen. De lo contrario, se verán fuera de los diez primeros.
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