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El Advenimiento de las Tres Calamidades - Capítulo 414

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Capítulo 414: Dualidad [2]

—¡…!

Sentí como si me hubieran privado por completo del control de mi cuerpo. En el instante en que su mano tocó mi garganta, me vi incapaz de resistirme de ninguna manera.

—Te tengo.

Su voz seca y fría llegó a mis oídos, provocándome escalofríos por todo el cuerpo.

—¡Ah!

Evelyn soltó un chillido a un lado. Descargas eléctricas brotaron de su cuerpo mientras las disparaba rápidamente hacia el espejo, pero…

¡Vuum!

Fue inútil.

…El espejo lo absorbió todo.

Es más…

Crac, crac—

Más grietas se formaron por todo el espejo.

—Sigue atacando, perra. Parece que por fin sirves para algo.

—Ah, esto…

Los ojos de Evelyn temblaron. Parecía perdida. Un círculo mágico se formó rápidamente en la palma de su mano, pero no estaba segura de si usarlo o no. Alternaba su mirada entre el espejo y yo.

«No lo hagas».

Negué ligeramente con la cabeza, esperando que lo entendiera. Y lo hizo, pues frunció el ceño y su rostro adoptó una expresión complicada.

No se podía hacer nada.

No tenía sentido ser imprudente en esta situación.

—Tsk.

Julián chasqueó la lengua mientras me apretaba la garganta con más fuerza.

—Nunca ha servido para nada en su vida. Justo cuando empezaba a tener esperanzas.

Dirigió su atención hacia mí, con una sonrisa formándose en la comisura de sus labios.

—…Te pareces exactamente a mí. Casi da repelús. No, olvídalo. ¿Pero qué digo? Estamos hablando de mi cuerpo. Faltaría más que no te parecieras a mí.

—Kh…

Intenté forzar unas cuantas palabras, pero fue inútil. Me agarraba el cuello con demasiada fuerza. No podía articular palabra.

Además, aunque seguía atrapado dentro del espejo a excepción de sus brazos, yo había perdido el control total de mi cuerpo. A pesar de mis mejores intentos por liberarme, no podía moverme en absoluto.

—Debió de ser genial, ¿verdad? ¿Apoderarte de mi cuerpo y actuar como yo? Seguro que todo el mundo te ve como una versión mejorada de mí, ¿a que sí? Mientras yo estoy atrapado en esta maldita cosa, tú me lo arrebataste todo. Debió de ser genial…

Los ojos de Julián parpadearon y su expresión se crispó.

—Pareces bastante tranquilo a pesar de la situación en la que te encuentras. ¿Por qué?

Porque no tengo miedo…

—…

Las palabras nunca salieron de mi boca, pero supe que lo había entendido. Eso fue todo lo que hizo falta para que su ira se desatara.

—Tú, cómo cojones… ¡Puaj!

Su rostro sufrió un espasmo y su agarre sobre mi cuello se aflojó. Con la otra mano se cubrió el rostro, manteniendo su agarre sobre mi cuello, a pesar de que se había debilitado.

—¿Qué me has hecho?

—N-nada del otro mundo.

Con su agarre más flojo, pude hablar. Las comisuras de mis labios se curvaron mientras mi voz comenzaba a superponerse.

—Q-quizá no lo sabías, o quizá sí, teniendo en cuenta que este es tu cuerpo, pero soy un Mago Emotivo. Mientras pueda pronunciar una palabra, puedo influir directamente en tu mente. Igual que…

Levanté mi mano y la apreté contra la suya, que estaba extendida.

—Ahora.

—¡…!

El rostro de Julián sufrió un cambio significativo.

Pero ya era demasiado tarde.

—¡Aaargh!

Un grito escapó de sus labios mientras su agarre en mi cuello se aflojaba.

¡Plaf!

Caí al suelo y miré rápidamente a Evelyn. No necesitó ninguna instrucción. Un hechizo se formó en su mano y lo lanzó de inmediato hacia el espejo. Pero esta vez, en lugar de golpear el espejo, el hechizo lo envolvió, creando una barrera protectora.

Como no podía afectar directamente al espejo, conjuró otra barrera, superponiéndola a la primera.

Este segundo escudo serviría como una capa extra de protección que bloquearía a Julián incluso si lograba salir del espejo.

—Uf.

El rostro de Evelyn palideció en el momento en que lanzó el hechizo.

Era evidente que había gastado mucha energía en crear el hechizo.

Pum.

Cayó al suelo y empezó a respirar con dificultad. Yo estaba mejor que ella; tomé unas cuantas bocanadas de aire antes de recuperarme y ponerme de pie.

¡Bang!

En medio de la tensión, el espejo tembló, emitiendo un fuerte y resonante golpe que reverberó en el vacío.

—¡¿Vuelve aquí?!

Lo que siguió fue la voz ronca y enloquecida de Julián.

—…¡Perra inútil, sácame de aquí! ¡Devuélveme mi puto cuerpo!

¡Bang, bang—!

—¡¡Devuélvemelo!! ¡Es mío! ¡¡Es mío…!!

¡Bang!

Evelyn se esforzó por ignorar sus gritos y me miró.

—Haa… No sé por… haa… cuánto tiempo durará el hechizo. Tu mejor… haa… opción es encontrar el artefacto y encargarte de la situación. Con esto he llegado a mi límite.

—…Sí, me lo imaginaba.

Ya estaba pensando en una forma de hablar con Kiera sobre el espejo. ¿Sabría ella dónde estaba? Y aunque lo supiera, ¿me lo prestaría?

Fruncí los labios. Sinceramente, no estaba seguro de que lo hiciera, pero ¿qué otra opción tenía?

Al mirar el espejo y las grietas que se formaban a su alrededor, supe que no podía perder el tiempo dudando. Tenía que encontrar a Kiera e idear una forma de que me diera el espejo y me ayudara.

«Pero por ahora, tengo que salir de aquí».

El lugar ya me resultaba demasiado agobiante.

¡Bang!

—¡¿Adónde te crees que vas?!

Al sentir que nos preparábamos para irnos, Julián se puso cada vez más frenético. Empezó a golpear el espejo con más intensidad, y su voz se volvía más ronca con cada grito desesperado.

—¡Detente!

La desesperación era palpable en su voz.

Bang, bang—

Aparté la mirada de él y la dirigí hacia la barrera que Evelyn había colocado alrededor del espejo.

—Dijiste que no duraría mucho, pero ¿tienes una idea del tiempo exacto?

—…No.

Evelyn negó con la cabeza con una expresión complicada.

—Podría durar una hora, quizá dos. O podría detenerlo solo unos minutos. Si fuera un hechizo que lo sellara, podría reforzarlo, pero tal y como están las cosas, una vez que salga del espejo, podrá romper la barrera rápidamente… si sabe cómo. Por eso no puedo dar una estimación.

—Ya veo.

Así que teníamos que darnos prisa y encontrar a Kiera.

—Entendido.

Sentí una creciente sensación de urgencia ante la situación.

Sin más dilación, extendí la mano y Evelyn la agarró.

Bang, Bang—

—…¡Vuelve aquí! ¡¿Me estás escuchando?! ¡¡¡Vuelve aquí!!!

La voz crispada y ronca de Julián seguía resonando de fondo mientras una sensación familiar recorría mi cuerpo, haciendo que cada uno de mis músculos hormigueara. Antes de darme cuenta, abrí los ojos de golpe y la luz entró en ellos.

—Ugh.

—…Uf.

Me costó adaptarme a la luz y parpadeé un par de veces. Era un poco abrumador después de haber estado tanto tiempo rodeado de oscuridad.

«¿Acaso Julián vivió en un mundo así durante tanto tiempo…?»

…Su desesperación tenía sentido.

No es que me importara mucho. Era una amenaza de la que tenía que ocuparme. No sentía ninguna simpatía por él.

—¿Vas a buscar a Kiera directamente?

Al oír las palabras de Evelyn, asentí débilmente.

—Sí, aunque no sé exactamente dónde está ahora mismo.

Aunque no sabía dónde estaba, no creía que encontrarla fuera a ser muy difícil. Mi único problema era encontrar la manera de convencerla.

—De acuerdo, entonces.

Evelyn todavía parecía un poco alterada por lo que había visto. Aunque se esforzaba por mantener la compostura, no podía ocultar el ligero temblor de sus hombros y su pálido rostro.

Interpretando el ambiente, planeaba alejarme de ella cuando, de repente, sentí que la comisura de mis labios se curvaba.

«¿Eh? ¿Pero qué…?»

—Genial…

Mi boca se abrió sola mientras mi cabeza se giraba para mirar a mi alrededor.

—…Es tan genial.

***

—¿Sigue sin haber nada?

Habían pasado diez minutos desde que León empezó a buscar a Julián y a Evelyn, pero a pesar de haber comprobado varias zonas comunes, seguían sin encontrarlos.

—…No, nada. Ni siquiera encuentro rastro de Kiera.

Aoife tenía el ceño fruncido mientras escudriñaba los alrededores.

La situación le parecía un poco extraña.

¿Adónde habían ido Julián y Evelyn? ¿Y Kiera? ¿No se suponía que ellos dos iban a encontrarse aquí ya?

«¿Les habrá pasado algo a los tres?».

No, eso no tenía mucho sentido. La seguridad era extremadamente estricta debido a la reunión de las Siete Iglesias.

Las posibilidades de que les ocurriera algo a los tres no eran muy altas.

«…Pero tampoco es imposible».

Después de todo, era una Academia.

Eran una institución educativa. Su fuerza apenas podía compararse a la de una poderosa casa noble.

«Aun así, si algo hubiera pasado, estoy segura de que ya habría habido una reacción. Siendo ese el caso, entonces…»

—¡Ah!

Al oír el extraño sonido que salió de la boca de León, Aoife giró la cabeza para verlo mirar fijamente en una dirección determinada, de donde venían dos figuras.

Parpadeó un par de veces antes de mostrarse finalmente aliviada.

—Ya están aquí.

Aunque a Aoife todavía le extrañaba que los dos hubieran desaparecido juntos, dada la tensa relación que tenían, se sintió aliviada de que sus preocupaciones hubieran resultado innecesarias.

No había ocurrido ningún problema grave en la Academia.

—¿Dónde os habíais metido, que os hemos estado buscando por todas partes?

Aoife fue la primera en acercarse.

León se quedó detrás de ella.

—¿Nos estabais buscando?

Evelyn pareció sorprendida al principio, antes de girar la cabeza para mirar a León.

—No estábamos lejos de donde nos dejaste. Fuimos a buscarte, pero ya no estabas.

—Eso…

León se rascó la nuca.

—Solo me fui un momento. Volví, pero no pude encontraros.

—…Como sea.

Evelyn negó con la cabeza antes de recordar algo.

—Cierto, ¿sabéis dónde está Kiera?

—¿Kiera?

Aoife pareció un poco sorprendida. Sin embargo, pronto negó con la cabeza.

—No, yo también la he estado buscando. Parece que ha desaparecido después de la misa.

—¿En serio?

Evelyn frunció el ceño con fuerza mientras murmuraba «Esto es un poco problemático…».

¿Problemático?

—¿Por qué? ¿Necesitas algo de ella?

—¿Eh? Ah, no.

Evelyn señaló hacia atrás con el pulgar.

—Yo no, él.

Fue entonces cuando Aoife desvió su atención hacia Julián, que la miraba de una forma extraña. Era sutil, pero lo suficiente para hacerla sentir incómoda.

«¿Es cosa mía?».

Sin embargo, Evelyn no pareció darse cuenta.

Ignorando su expresión, Aoife le preguntó:

—¿Es urgente?

—…Se puede decir que sí.

Julián respondió con calma, mientras sus ojos parpadeaban ligeramente.

—Hay algo que tengo que hacer con su ayuda.

Giró la cabeza hacia León, con una leve sonrisa tirando de las comisuras de sus labios.

—…Algo que implica deshacerse de una alimaña molesta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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