El Advenimiento de las Tres Calamidades - Capítulo 475
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Capítulo 475: No por sangre [4]
—¡Eso es…!
La expresión de Amell cambió al percatarse de los distantes pilares, que, al observarlos más de cerca, resultaron ser unas gruesas y robustas patas que sostenían un cuerpo pequeño y elevado.
Un aura fuerte y opresiva descendió sobre todos ellos, clavando en el sitio a los cadetes de primer año. Estaba bastante lejos, pero Amell sabía que los estaba mirando.
Se había percatado de su presencia…
Con una mirada sombría, Amell miró en dirección a Julián.
—Tenemos que ayudarlos.
—… Si los ayudamos, quedarán automáticamente descalificados de la competición.
La calma de Julián a pesar de la situación fue algo que a Amell le pareció digno de mención.
Sin embargo, Amell no estaba de acuerdo con sus palabras.
—Eso solo bajo la premisa de que ayudemos en una situación que podrían haber manejado. Este de aquí es un monstruo de Rango Terror. No hay forma de que puedan con él.
—Presta mucha atención.
Señalando al monstruo en la distancia, los profundos ojos castaños de Julián se agitaron.
—… La madre todavía no es de Rango Terror. Es una recién nacida.
—¿Esa es una recién nacida?
Amell pareció estupefacto por la información, pero, al observar más de cerca, realmente parecía que el aura del monstruo era algo débil. No se equivocaba al pensar que era un monstruo de Rango Terror, pero también era correcto decir que su poder estaba por debajo de ese rango.
En ese caso, entonces…
—Si interferimos, serán eliminados.
Las reglas para el uso de los guardianes eran claras. Solo se les permitía interferir en situaciones en las que no tuvieran más remedio o cuando el equipo lo pidiera. Si interferían porque el oponente era imposible de vencer para el equipo, entonces no habría penalización.
Si interferían porque el equipo cometió un error, entonces sería una penalización de puntos, y si interferían porque el equipo decidió no enfrentarse al monstruo, entonces equivalía a la eliminación completa.
En la situación actual, el equipo definitivamente podía dejar atrás a la madre. El único problema era que aún no se habían dado cuenta de que podían hacerlo.
Todos estaban petrificados por el aura del monstruo.
—¿Q-qué deberíamos hacer?
Sophia tartamudeó mientras miraba en dirección a Jacob. No fue la única. Prácticamente todos en el grupo se giraron en su dirección.
A estas alturas, esto se había convertido en la norma.
Linus se había convertido en un pensamiento secundario en la mente de todos. El capitán «nominal» en el mejor sentido de la palabra.
—Esto…
La boca de Jacob se entreabrió lentamente, y su tez se tornó más pálida con cada segundo que pasaba. Sus ojos permanecían fijos en la madre a lo lejos, alternando la mirada hacia los miembros de su equipo, quienes lo observaban con expresiones de pánico.
Jacob se lamió nerviosamente los labios secos, con un nudo formándosele en la garganta.
Con una mirada derrotada, negó con la cabeza.
—Haré que los guardianes interfieran.
Su voz salió ronca. Como si fuera alguien que hubiera fumado toda su vida.
Odiaba esta elección, pero era una elección racional. Jacob podía notar que algo no andaba bien con la «madre». Eso era obvio por la falta de reacción de los guardianes.
Le hubiera gustado continuar, pero teniendo en cuenta la falta de coordinación del equipo y sus actuales expresiones de pánico, esta era la mejor opción.
«Sí, esta es la mejor opción. Esto es…»
¡Cric!
El puño de Jacob se apretó con fuerza.
Aun así. A pesar de todo. Había esperado. Esperado que hubiera una forma de superar esto. No quería que las cosas terminaran así, y…
—No lo hagas.
Una voz interrumpió de repente, captando la atención de todos los presentes. De pie en una esquina, Linus miró a todos, con una expresión inusualmente tranquila.
—Hay una forma.
***
—Hay una forma.
«¿Qué puta forma…?»
Las palabras simplemente salieron de la boca de Linus sin que se diera cuenta.
Algo se apoderó de él de repente, y empezó a moverse sin siquiera pensar. Cada acción y movimiento parecía tener un propósito, y una calma peculiar se instaló en él, disipando los restos de pánico que lo habían consumido antes.
El mundo a su alrededor se desvaneció en la insignificancia mientras su atención se centraba únicamente en el monstruo lejano, cuya enorme presencia se cernía sobre él.
—No lo hagas.
Su boca se entreabrió.
—Hay una forma. Si se calman y escuchan lo que tengo que decir, entonces podríamos ser capaces de manejar esto.
Linus tenía el control. No había miedo ni nada más que lo controlara. En ese momento, él tenía el control de sí mismo y de cada una de sus acciones. Se sentía extrañamente lúcido. Ideas y todo tipo de formas de manejar a la bestia seguían llegando a su mente.
¿Qué provocó tal cambio en él?
… ¿Y por qué ahora?
—¿Confiarán en mí?
Sus palabras se encontraron con un sutil silencio, y justo entonces, una mano se apoyó en su hombro, tirando de él bruscamente hacia atrás.
—¿Qué coño crees que estás haciendo?
Era Jacob. Las venas se le hinchaban a un lado del cuello mientras lo miraba con rabia. Parecía increíblemente cabreado, y, sin embargo, bajo su mirada apremiante, Linus se limitó a devolverle la mirada con calma.
—¿Es esto una especie de broma para ti? ¿No entiendes lo que está pasando?… ¿O estás tan borracho de poder que quieres volver a jodernos? Incluso si acabamos enfrentándonos a la «madre», ¿crees que tu seguridad estará garantizada? ¡No, a la mierda con eso!
Apretando los dientes con rabia, Jacob tiró con fuerza del cuello de la camisa de Linus.
—¡Me importa una mierda lo que te pase a ti, pero como capitán deberías preocuparte por lo que les pase a los miembros de tu grupo! Si estás intentando hacer esta estupidez solo para arreglar tus putas cagadas, entonces ahórrate…
—Puedo hacerlo.
—Eh… ¿tú qué?… ¿No me has oído? ¿No te das cuenta de que pueden morir…? ¡Esto no es una simulación o una visión, es la vida real!
—Puedo hacerlo.
Linus repitió, con un tono aún más tranquilo que antes.
—Conozco una forma.
—Ah… Este cabrón.
Parecía que la calma de Linus lo había desconcertado un poco, ya que le costaba encontrar las palabras.
Rascándose la coronilla, su rostro pasó por una serie de cambios, alternando la mirada entre Linus y los miembros del grupo. Finalmente, negó con la cabeza.
—No.
Jacob no iba a arriesgarse.
No podía permitirse arriesgarse. Él…
—Gallina.
—¡…!
Los ojos de Jacob se abrieron de golpe. Se giró hacia Linus, mientras un leve sonido de chasquidos y crujidos llenaba el aire a medida que el antebrazo de Jacob comenzaba a hincharse y expandirse.
—¿Qué acabas de decir?
Le costaba entender si había oído bien.
—Gallina.
Pero no había oído mal.
—Eso es lo que te he llamado.
—Ah.
Las venas en la frente de Jacob se hicieron más pronunciadas. Hacía mucho tiempo que no sentía tanta rabia, y su rostro se contrajo con una furia apenas contenida.
«¿Debería simplemente matarlo?»
Jacob miró de nuevo en dirección al guardián. Su expresión se crispó aún más mientras levantaba el puño cerrado, pero justo cuando estaba a punto de golpear a Linus, el suelo tembló una vez más.
¡Retumbo…!
La cabeza de Jacob se giró bruscamente hacia la derecha y su expresión cambió.
—¡Se acerca…!
¡Bum! ¡Bum!
Un sordo y ahogado «golpeteo» resonó en el aire, haciendo añicos cualquier rastro de ira que Jacob sintiera antes. Soltando a Linus, Jacob miró apresuradamente en dirección a Julián. Estaba a punto de gritarle que interfiriera cuando una mano se apoyó de nuevo en su hombro.
—… Puedo hacerlo.
Era Linus otra vez.
Sin embargo, a diferencia de antes, estaba aún más tranquilo que antes.
Hasta el punto de que resultaba espeluznante. Al darse la vuelta y mirar directamente a los ojos de Linus, Jacob sintió que se le escapaba todo el aire de los pulmones.
Había algo en los ojos de Linus que resultaba inquietante.
Casi parecían espeluznantes y el vello de la nuca se le erizó involuntariamente. Era casi como si, cuanto más grave se volvía la situación, más tranquilo se volvía él.
¿Cómo era esto posible?
Linus tampoco lo entendía, pero su mente se sentía increíblemente clara en este preciso instante.
Nunca se había sentido tan clara en el pasado.
… Casi sentía que podía hacer cualquier cosa.
Con solo un pensamiento, podía recordar casi todo lo que había aprendido en el pasado. En particular, los detalles del monstruo al que se enfrentaban en ese momento.
— ●[Enciclopedia de Monstruos]●—
Monstruo: Madre de todas las arañas
Rango: Terror
Descripción:
﹂ La «Madre de todas las arañas» es una criatura verdaderamente aterradora, el epítome del puro horror de los arácnidos. Elevándose por encima de todas las demás arañas, posee un cuerpo que se alza varias decenas de metros. Su tamaño es inmenso, con un abdomen masivo que se asemeja a un saco hinchado, capaz de producir innumerables crías. Las patas de la criatura son largas, nervudas y están cubiertas de espinas dentadas, lo que le permite escabullirse por cualquier terreno con una agilidad inquietante.
﹂ A menos que se disponga de equipo adecuado capaz de manejar el veneno y la fuerza bruta de la bestia, se aconseja utilizar inmediatamente la piedra de retorno y huir. No es una criatura que deba tomarse a la ligera.
Debilidad:
﹂ Carita sonriente de color rojo.
﹂ La ubicación varía de un jefe a otro.
— ●[Enciclopedia de Monstruos]●—
Linus podía recordarlo todo y, mirando a la figura que se acercaba en la distancia, volvió a girar la cabeza en dirección a Jacob.
—Puedo hacerlo.
Estaba seguro de ello.
***
—¡Retirada inmediata! ¡Vuelvan a la Academia y mantengan a los cadetes a salvo! ¡Repito, mantengan a los cadetes a salvo!
Una voz seguía chillando desde el comunicador, que apagué rápidamente.
—… ¿Qué están haciendo?
Al mismo tiempo que apagaba el comunicador, la voz sorprendida y confusa de Amell llegó a mis oídos desde la derecha. Su cuerpo estaba tenso y, al mirarlo, pude ver que estaba listo para interferir en cualquier momento.
Extendí la mano en su dirección para detenerlo.
—¿Qué?
—No interfieras.
Señalé con la cabeza en dirección a Linus.
—Observa.
Me di cuenta de que algo estaba pasando y la comisura de mis labios se curvó ligeramente hacia arriba.
«Como esperaba, no me equivocaba».
Al ver lo tranquilo que actuaba Linus, supe que el fruto de mi entrenamiento no había sido en vano. El miedo extremo al que lo había sometido anteriormente servía para mantener su mente en calma en una situación en la que experimentaría un tipo similar de miedo extremo.
… Y aunque parecía tranquilo en la superficie, noté un débil hilo de sangre manando de la comisura de su boca.
Estaba usando el «dolor» para mantenerse tranquilo y estable.
Se estaba recordando a sí mismo aquel momento…
«Una vez que has enfrentado un miedo más grande que cualquier cosa imaginable, todo lo demás parecerá insignificante».
¡Bum! ¡Bum!
Sintiendo el suelo temblar una vez más, me giré para mirar al monstruo que se acercaba y di un paso atrás. Al ver la expresión desconcertada y confusa de Jacob, me di cuenta de que no estaba seguro de cómo proceder.
Todo lo que necesitaba era un pequeño empujón para ayudarlo a decidirse.
… Y ese empujón vino en forma de puñetazo.
¡Bang!
Un puñetazo limpio en la cara por parte de Linus.
—Date puta prisa y escucha mis órdenes. No tengo tiempo que perder con un inútil.
Linus se giró entonces para mirar en mi dirección.
—No interfieras. Te mataré si lo haces.
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