El Afortunado Doctor Insensato en el Pueblo de Montaña - Capítulo 515
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Capítulo 515: Capítulo 513: Incautación forzosa de madera
Zhang Xiaowei nunca esperó que los fans de Lin Lu acapararan los treinta mil pedidos.
Al verlos amenazar con dejar treinta mil reseñas negativas, una furia incontenible se encendió al instante en el corazón de Zhang Xiaowei.
En la sala de la transmisión en directo, Zhang Xiaowei se encontraba frente a cientos de miles de personas.
La expresión de su rostro no cambió.
—En cuanto a las reseñas negativas y las devoluciones, no nos importa. Si es lo que quieren, hagan lo que les plazca —dijo con una sonrisa.
Tras decir esto, Zhang Xiaowei dio instrucciones inmediatamente al personal.
—Preparaos para cerrar el directo.
Lo que todos esperaban que fuera un directo satisfactorio estaba terminando de aquella manera.
Todo el mundo se sentía ahogado por la frustración, pero no encontraban cómo desahogarse.
Poco después, la sala de la transmisión en directo se cerró.
Pero el incidente de hoy no terminó con el cierre del directo.
La sección de comentarios del vídeo se llenó de insultos y burlas.
—Esta Lin Lu es de lo que no hay, se aprovecha de su fama en internet para tergiversar la verdad e intimidarnos de esta manera.
—Si por mí fuera, llamaríamos a la policía; si no, no se me va a pasar el enfado.
Mientras escuchaba las quejas de Liu Yan y Bai Ling, Zhang Xiaowei agitó la mano con impotencia.
—Dejad de quejaros, puede que esto no sea malo. Si nuestros treinta mil productos se han vendido, no creo que las treinta mil personas los devuelvan.
Esta vez, el intento de Zhang Xiaowei por apaciguarlas no surtió efecto.
Con lo tercos que eran ese grupo de fans, eran muy capaces de hacerlo.
Rin, rin.
El teléfono de la oficina volvió a sonar.
Los tres miraron el teléfono, sabiendo sin lugar a dudas que era Lin Lu quien llamaba.
—Esa desgraciada, seguro que llama para burlarse de nosotros —maldijo Liu Yan, yendo directa a colgar la llamada.
Al verla, Zhang Xiaowei se apresuró a coger el teléfono.
—Hola, ¿qué tal os ha ido en el directo de hoy?
—Bastante bien —respondió Zhang Xiaowei, lo que pilló a Lin Lu desprevenida.
Pero no tardó en burlarse: —Debes de estar de broma. ¿De qué sirve que te engañes a ti mismo de esa manera?
—¿Engañarme a mí mismo? Treinta mil pedidos agotados en diez segundos. ¿Acaso eso no es que ha ido bien? —replicó Zhang Xiaowei, que ya se había librado de su enfado anterior y hablaba tranquilamente con Lin Lu.
Al oír esto, Lin Lu se sintió aún más triunfante y soltó una carcajada mientras se burlaba: —Qué idiota eres. ¿No sabes que esos treinta mil pedidos los han hecho mis fans? Los comprarán, luego te dejarán una reseña negativa y los devolverán para que pierdas dinero con los gastos de envío.
—¿Y qué te hace estar tan segura de que tus fans van a devolver los productos? —preguntó Zhang Xiaowei, todavía sin enfadarse, respondiendo con calma.
Lin Lu estaba muy segura de sí misma al respecto.
—Son mis fans; harán lo que yo les diga. Tú solo espera y verás. Te garantizo que recibirás treinta mil reseñas negativas.
—Igual que tú confías en ti misma, yo confío plenamente en mis productos. En cuanto los prueben, te garantizo que no solo no los devolverán, sino que se convertirán en fieles seguidores de nuestra empresa en el futuro —replicó Zhang Xiaowei con la misma seguridad, ignorando por completo la amenaza de Lin Lu.
Lin Lu no se tomó sus palabras en serio en absoluto y continuó con su burla: —Muy bien, te creo capaz de eso, pero ¿y si no usan tus productos?
Tras decir esto, Lin Lu se rio a carcajadas.
Luego, sin darle a Zhang Xiaowei la oportunidad de responder, colgó el teléfono.
—¡Esto es indignante!
Bai Ling gritó enfadada.
Sin embargo, el rostro de Zhang Xiaowei ahora lucía una sonrisa.
—Ahora mismo se me ha ocurrido una solución. Bai Ling, date prisa y haz que nuestro personal contacte a las personas que han usado nuestros productos y grabe algunos vídeos cortos de promoción —dijo.
Al oír las instrucciones de Zhang Xiaowei, Bai Ling preguntó con duda: —¿Planeas que los hechos hablen por sí mismos, para despertar la curiosidad de los que compraron nuestros productos sobre sus efectos y que así los usen?
En ese momento, Liu Yan tuvo una idea repentina y exclamó con entusiasmo: —¿Para qué molestarse en hacer seguimiento a los clientes? ¿No podemos decir simplemente que si no hay ningún efecto tras su uso, ofrecemos un reembolso más el triple de compensación?
Un reembolso más el triple de compensación; el atractivo no era pequeño.
Zhang Xiaowei asintió de inmediato. —Creo que esta propuesta funcionará. Mientras usen nuestros productos, no creo que sigan desprestigiándonos.
Los tres llegaron rápidamente a un acuerdo y pusieron su plan en marcha.
Publicaron dos vídeos seguidos: uno que revelaba que Lin Lu los estaba saboteando y difamando por la espalda, y otro que anunciaba que, si no había ningún efecto tras el uso, compensarían con un reembolso más el triple del importe.
—Os dejo el resto a vosotras. Yo tengo que irme ya —dijo.
Aunque el día de hoy no había requerido mucho esfuerzo, para Zhang Xiaowei había sido un verdadero suplicio.
Tras resolver los problemas, se preparó para regresar a la aldea.
Antes de marcharse, Zhang Xiaowei se acordó del asunto de la madera.
—Oye, Qin Chu, ¿qué pasa con la madera que me prometiste? —preguntó por teléfono.
De repente, se oyó un suspiro al otro lado de la línea, seguido de las palabras apesadumbradas de Qin Chu: —Hermano Zhang, lo siento. La madera que querías… ya no está.
—¿Cómo?
Zhang Xiaowei se quedó de piedra al oír esto.
Habían llegado a un acuerdo claro, ¿cómo era posible que se hubiera esfumado sin más?
Y a juzgar por la actitud de Qin Chu, no parecía una persona deshonesta.
—¿Qué quieres decir con que ya no está? —exigió saber Zhang Xiaowei.
—La ha comprado otra persona —fue la respuesta.
Al oír esto, Zhang Xiaowei se sintió aún más frustrado.
—Ni siquiera habíamos negociado el precio y, aunque tuvieras que vendérsela a otra persona, deberías haberme avisado como mínimo, ¿no? —protestó.
Hacía poco, Zhang Xiaowei lo había ayudado a salir de un apuro y le había encargado toda la madera de su familia.
Y en solo unos días, el tipo se había vuelto un ingrato.
Además, Zhang Xiaowei no pensaba volver al mercado de madera del Condado de Yinhai.
Y ahora que por fin había encontrado un proveedor en la Ciudad Jinshan, se le había esfumado.
—Hermano Zhang, no pude hacer nada. Al fin y al cabo, nuestra familia no puede enfrentarse a un poder mayor; ¡tuvimos que venderla, quisiéramos o no! —explicó Qin Chu.
Al oír esas palabras, Zhang Xiaowei intuyó que algo no andaba bien.
Rápidamente preguntó: —¿Dime la verdad, qué ha pasado exactamente? ¿Te ha causado problemas el jefe del mercado de madera del Condado de Yinhai?
Tras una breve pausa, Qin Chu suspiró y dijo: —No estoy seguro de si tiene algo que ver con él, pero un grupo de personas vino insistiendo en comprar nuestra madera. Si no se la vendía, amenazaron con quemárnosla toda.
Al oír esto, a Zhang Xiaowei empezó a dolerle la cabeza.
¿Qué clase de gente era esa que quemaría la madera de otro así como si nada?
Pero ese lote de madera era crucial para Zhang Xiaowei, y si renunciaba a él, no tenía ni idea de dónde encontrar un sustituto adecuado.
Tras sopesar sus opciones, Zhang Xiaowei se decidió y preguntó con voz grave: —¿La madera sigue en tu poder?
—Sigue en nuestro poder. Dijeron que vendrían a por ella mañana —respondió Qin Chu sin rodeos.
Zhang Xiaowei siguió insistiendo para saber más detalles: —¿Habéis firmado un contrato con ellos? ¿Os han pagado el dinero?
—Ojalá hubieran pagado. La quieren fiada —respondió Qin Chu, casi a punto de llorar.
Esto enfureció a Zhang Xiaowei.
Ya era bastante malo que esa gente le obligara a vender, pero ahora resultaba que era un robo en toda regla.
—Espérame, voy a la Ciudad Jinshan a buscarte —declaró Zhang Xiaowei.
Estaba decidido a hacer el viaje por ese lote de madera.
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