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El Alfa Que Odiaba A las Omegas - Capítulo 23

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23: Capítulo 23: El Topo 23: Capítulo 23: El Topo (POV Lola – Despacho de Damián) Cuando llegué al despacho, la puerta estaba entreabierta.

Dentro, Damián, Marcus y Konstantin hablaban en voz baja.

Al verme, Damián levantó la vista.

—Pasa.

Entré.

Marcus tenía unos papeles en la mano y una expresión que no supe interpretar.

—¿Qué pasa?

—pregunté.

—Hemos encontrado al responsable —dijo Damián.

El corazón me dio un vuelco.

—¿Quién es?

Marcus respondió: —Un sirviente.

El jardinero nuevo.

Se llama Andrés.

Lleva dos meses trabajando aquí.

—¿Cómo lo descubrieron?

—Las cámaras.

No las que él puso, sino las nuestras de seguridad.

Ayer, después de lo de las fotos, revisamos todos los registros.

Aparece entrando en zonas donde no debería.

Y luego encontramos esto en su habitación.

Marcus mostró una pequeña carpeta.

Dentro, más fotos.

De mí.

De Damián.

De nosotros.

—¿Kael le pagaba?

—Sí.

Hemos encontrado transferencias a una cuenta offshore.

Él confesó.

—¿Dónde está ahora?

—Encerrado.

Esperando decisión de Damián.

Damián apretó la mandíbula.

—No quiero verlo.

Que lo entreguen a las autoridades de la manada.

Ya saben qué hacer con los traidores.

Asentí.

No quería saber más.

Pero algo me inquietaba.

—¿Cómo lo encontrasteis tan rápido?

—pregunté—.

Ayer mismo.

Marcus y Damián intercambiaron una mirada.

—Valeria —dijo Damián.

—¿Valeria?

—Sí.

Ella recordó haberlo visto merodeando cerca de nuestra habitación hace unos días.

Fue a Marcus con la información.

Me quedé sin palabras.

—¿Valeria nos ayudó?

—Parece que sí.

—¿Por qué?

Damián encogió un hombro.

—Quizá quiere redimirse.

O quizá simplemente odia que alguien más la esté vigilando.

—O quizá —intervino Konstantin desde su asiento—, está más cuerda de lo que creemos.

Nadie respondió.

Pero en mi interior, algo cambió.

Quizá Valeria no era tan mala.

O quizá solo estaba protegiendo su propio territorio.

(POV Lola – Encuentro con Valeria) Antes de irnos a ver a Selene, crucé con Valeria en el pasillo.

Ella me vio y se detuvo.

Por un momento, pensé que seguiría de largo.

Pero no.

—Oye —dijo.

—¿Sí?

—Lo del jardinero…

no lo hice por ti.

—Lo sé.

—Lo hice porque esto es mi casa también.

Al menos cuando vengo.

Y no soporto que nadie me espíe.

—Da igual la razón.

Gracias.

Me miró un largo momento.

Sus ojos, antes llenos de veneno, ahora tenían algo diferente.

¿Cansancio?

¿Resignación?

—Eres rara —dijo.

—¿Por qué?

—Porque me das las gracias.

Yo te he tratado como basura desde que llegué.

—No me diste las gracias a mí.

Me ayudaste sin querer.

Eso vale.

Se quedó callada.

Luego, sin añadir nada, siguió su camino.

Me quedé mirándola.

Quién lo diría, pensé.

Valeria, la insoportable, resultó ser clave.

(POV Lola – Camino a la cabaña) El viaje a la cabaña de Selene fue tranquilo.

Damián conducía en silencio, pero a través del vínculo sentía su calma.

El descubrimiento del topo había aliviado parte de su tensión, aunque la amenaza de Kael seguía latente.

—¿Crees que Selene sabrá algo más?

—pregunté.

—Selene siempre sabe más de lo que dice.

—¿Y qué crees que nos dirá?

—Que el proceso ha comenzado.

Que tu loba está despertando.

Y que probablemente habrá más episodios como el de ayer.

—¿Más dolor?

—Puede.

Pero esta vez estaremos preparados.

—¿Y si es peor?

—Estaré a tu lado.

Sus palabras fueron simples, pero significaban todo.

Apreté su mano sobre el cambio de marchas.

Él la sostuvo.

(POV Lola – Cabaña de Selene) Selene nos esperaba en la puerta, como siempre.

—Pasen —dijo con su voz cascada—.

Los sentía venir.

—¿Sabías que vendríamos?

—preguntó Damián.

—Tu loba —me miró directamente—.

Hizo ruido anoche.

Lo sentí hasta aquí.

Entramos.

Selene nos hizo sentar frente a la chimenea.

El fuego crepitaba suavemente.

—Cuéntame —dijo—.

Qué pasó.

Le expliqué todo.

El dolor.

El ardor.

Los movimientos.

La explicación de Konstantin sobre la marca como puerta.

Selene asintió lentamente.

—Tu padre tiene razón —dijo—.

La marca es la puerta.

Cuando una loba es encerrada desde joven, no hay salida.

Pero el vínculo crea una.

Y ahora ella la está usando.

—¿Y el dolor?

—pregunté.

—El dolor es la puerta moviéndose.

Cada vez que ella intente salir, dolerá.

Hasta que un día, la puerta se abra.

—¿Y cuándo será eso?

—No lo sé.

Pueden ser días.

Semanas.

Meses.

Depende de ella.

Y de ti.

—¿De mí?

—Tus sentimientos la alimentan.

Tu conexión con Damián la fortalece.

Mientras más cerca estén, más fácil será para ella despertar.

Damián me miró.

—No pienso separarme de ella —dijo.

Selene sonrió.

—Eso ya lo sé, Alfa.

Lo llevas escrito en la cara.

—¿En la cara?

—Desde que entraste.

La forma en que la miras.

La forma en que te preocupas.

No necesito un vínculo para verlo.

Damián no respondió, pero sus orejas se tiñeron ligeramente de rojo.

¿Damián Blackwood sonrojándose?

Sonreí por dentro.

—¿Algo más?

—pregunté.

—Sí.

Cuando despierte, notarás cambios.

Sentirás más.

Olerás más.

Oirás más.

El mundo será más intenso.

Y también más peligroso.

—¿Peligroso?

—Porque Kael la quiere.

Y cuando sepa que ha despertado, la querrá aún más.

Damián se tensó a mi lado.

—No la tendrá.

—Eso espero, Alfa.

Eso espero.

(POV Lola – Regreso) El viaje de vuelta fue reflexivo.

—¿Tienes miedo?

—preguntó Damián.

—Un poco.

Pero también tengo curiosidad.

—¿Curiosidad de qué?

—De conocerla.

De saber cómo es.

De sentir lo que significa ser yo completa.

—Serás la misma.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque te conozco.

Porque a través del vínculo, ya siento parte de ella.

Y es igual a ti.

Fuerte.

Valiente.

Tozuda.

—¿Tozuda?

—Como tú.

Sonreí.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por estar.

Por no irte.

Por creer en mí.

—No hay de qué.

Llegamos a la mansión cuando el sol empezaba a ponerse.

En la puerta, Elara nos esperaba con una sonrisa.

—¿Todo bien?

—Sí —respondí—.

Todo bien.

—Me alegro.

Porque Valeria ha estado rara toda la tarde.

Creo que algo le pasa.

—¿Qué clase de rara?

—Callada.

Pensativa.

Casi…

humana.

Damián y yo intercambiamos una mirada.

—Ya hablaremos —dijo él.

Y entramos.

La mansión, por primera vez en días, parecía más tranquila.

Pero en el fondo, todos sabíamos que era la calma antes de la tormenta

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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