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¡El Alfa Rechazado! - Capítulo 154

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Capítulo 154: CAPÍTULO 154

Solté un suspiro mientras pensaba en cómo formular mis siguientes palabras.

Él necesitaba arreglar las cosas. Nosotros necesitábamos arreglar las cosas.

Si iba a ser la Luna de esta manada, entonces haría todo lo posible por ser una buena Luna. Y eso empezaría por compensar a la gente. Nuestra gente.

—Aunque no soy la única a la que tienes que compensar o pedirle disculpas.

Frunció el ceño por un momento mientras intentaba descifrar lo que acababa de decir.

—¿Te refieres a Sarah, verdad? —preguntó, pasándose una mano por el pelo.

—No solo Sarah, Damon, pero es un buen comienzo. Hay un montón de gente.

Dije, enfatizando «un montón».

—Tu manada incluida.

—¿Mi manada? —parecía confundido en cuanto a por qué los añadiría a su lista de cosas que compensar.

Pero están ahí por una razón, de hecho, creo que deberían estar en los primeros puestos de esa lista.

Toda manada sufre por los errores de su Alfa. Conociendo a Damon y lo impulsivo que es, seguro que empezó a cometer errores temerarios mucho antes de que yo volviera a su vida.

—Tus acciones han tenido consecuencias, consecuencias que también afectaron a tu manada. No sé mucho, pero sí sé que demasiada gente resultó herida durante la incursión del Beta Shawn. Algo que fue causado por una acción sobre la que no tenían mucho control.

Recordar esa noche me dejó intranquila. Demasiada gente inocente sufrió ese día, y la que peor parte se llevó terminó siendo la pobre Anna.

Era de lo más inocente que se puede ser con respecto a los acontecimientos que condujeron a ese incidente. Y, sin embargo, perdió la vida por ello. Por una decisión temeraria en la que no tuvo nada que ver.

No es muy diferente del error que cometió el Alfa Derrick cuando mató al tío de Damon. Lo considero un mal acto, porque no debería estar bien matar a alguien solo por invadir una propiedad. El Alfa Derrick era un buen hombre, por lo que yo sabía, pero cometió un error. Al igual que el tío de Damon, su padre y también el mío.

Estoy de acuerdo en que los límites deben respetarse, pero no a costa de vidas. Que es lo que ha ocurrido durante siglos y ha causado dolor por todas partes. En un mundo donde solo las manadas más fuertes sobreviven porque, al fin y al cabo, todos los Alfas están sedientos de poder y buscan tener una manada más grande. Controlar a más gente, poseer más tierras.

Sin anteponer los intereses de la gente. Un error.

—Irán a donde sea que les digas que vayan. Les ponga en peligro o no. Algunos murieron esa noche, otros resultaron heridos, y estoy segura de que algunos murieron también durante tu incursión en mi manada. Cada vez que sales a luchar, la gente sale herida, incluso los que no son soldados o guerreros.

Hice una pausa para mirarlo y asegurarme de que me estaba escuchando. Se quedó tan quieto mientras yo hablaba que, por un momento, pensé que se había quedado helado.

Pero estaba siguiendo lo que decía, podía sentirlo. Podía sentir cómo la comprensión y la culpa afloraban lentamente en él. Sabía que la había cagado desde el principio, pero no sabía cómo arreglarlo.

Pensaba que no tenía salvación.

Esta vez fui yo quien le tomó las manos para intentar tranquilizarlo. Siempre hay esperanza.

—Pero todos siguen aquí contigo. Tu manada te admira, pero tienes que cuidar de ellos. Hazles saber que vale la pena luchar por ti. Y que darías tu vida por ellos tal y como ellos la darían por ti. —Apretó la mandíbula mientras se giraba para mirar por la ventana, más allá del cristal, a su manada en la distancia.

—He visto sus caras cuando entras en una habitación, te respetan, y me atrevería a decir que algunos incluso te quieren —bromeé. Me lanzó una mirada. Sonreí y continué.

—Pero también te temen. Y no creo que eso sea algo que quieras. Tienes que arreglarlo.

Él permaneció en silencio.

Solté el aire al final de mi discurso para indicar que había terminado, pero él seguía sin hacer ningún movimiento para hablar.

Solo se quedó mirándome, pero sin mirarme de verdad; casi podía ver los engranajes girando en su cabeza.

Estaba en otra parte.

Estuvo en silencio tanto tiempo que pensé que no volvería a hablar. Pero entonces volvió en sí y asintió levemente hacia mí.

Sus siguientes palabras salieron apenas más altas que un susurro.

—Ayúdame.

Sonreí.

**************

Me desperté en mitad de la noche, incapaz de volver a dormirme.

Genial.

Solo estaba pensando, como de costumbre.

No podía evitar sentir que Sarah estaba un poco enfadada conmigo, enfadada por haber cedido. Todo este tiempo con ella y nunca me di cuenta del rencor que todavía le guardaba a Damon.

Debo de ser muy poco observadora.

Mmm.

Pero, por otra parte, quizá nuestras emociones estaban a flor de piel ayer.

Eso y el hecho de que, literalmente, todavía está de luto por su hijo. Tenía que intentar entender su punto de vista. Y esperaba que ella también intentara ver las cosas desde el mío. No iba a levantarme y marcharme sin más.

Yo…, nosotros, íbamos a intentar arreglar las cosas. En la medida de lo posible.

Para entonces, mi hilo de pensamientos ya me había llevado a la cocina en busca de algo que comer.

Bueno, si no puedo dormir, más vale que me mantenga ocupada.

Saqué un pretzel de la nevera y lo calenté un momento en el microondas mientras sopesaba si tomar té o café. Quería chocolate caliente, pero se nos había acabado… ya que lo bebía casi cada medianoche. Tendría que reponerlo mañana, o más tarde hoy, dependiendo de la hora.

Me giré hacia el reloj de la cocina para ver la hora. El reloj de pared blanco y plateado encajaba perfectamente con el nuevo aspecto de la cocina. Después de semanas de pequeños trabajos en este lugar, por fin terminamos de remodelar la cocina. Y se veía increíble. Estaba secretamente orgullosa de mí misma.

Nadie monta armarios como yo.

Mmm.

Supongo que todavía tienes sueño.

Mmm.

Pasaba bastante de la medianoche, era casi la una de la madrugada, y decidí que el café no me iba a ayudar a dormir más tarde.

Así que opté por el té.

Abrí el armario y sonreí un poco al darme cuenta de que Sarah me había surtido de bolsitas de té. «Ahora, si también hubiera ido a por chocolate…», pensé distraídamente.

Le di el primer sorbo a mi té, después de soplar la taza como si no hubiera un mañana. Una lengua quemada es suficiente por una semana.

Saqué uno de los libros que había cogido del estudio de Damon y lo abrí, continuando con mi trabajo.

Registros de la manada.

Estaba haciendo todo lo posible por estudiar los registros de la manada y saber algo sobre todas las familias de aquí, los individuos y todas las manadas vecinas, estuvieran en alianza o no. Necesitaba información sobre todos ellos si quería ser una buena Luna.

No había demasiadas manadas por aquí, al menos, ya no. Solía haber unas seis manadas en nuestro estado. La manada Luna de Oro, la manada Medianoche, la manada Nube de Tormenta, las Flores Silvestres y la manada Luna Creciente. Y, por supuesto, la manada de Damon.

Dos de las cuales, que yo sepa, ya no existen, y por lo que vi aquí, los Crecientes se habían unido a las Flores Silvestres y, por lo tanto, ahora eran una sola manada. No tenía ni idea de si esta unión fue consentida o no, pero supongo que ya lo averiguaré.

Y aparte de eso, había muchas más manadas con las que estábamos en alianza fuera del estado; Damon incluso tenía territorio fuera del país. Así que supongo que se puede decir que los libros apilados aquí eran supergruesos.

Suspiré y le di un mordisco a mi pretzel. De vuelta al trabajo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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