El Alquimista Rúnico - Capítulo 934
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Capítulo 934: La Duquesa de la Noche: Oscuridad del Deseo
Dentro del Calabozo Expansión de Caída Astral, a 37 647 km del Continente, Bailarina Lunar.
Era otro de los interesantes.
El cielo nocturno, negro como la pez, estaba mucho más cerca de lo que debía, como si hubieran crecido miles de kilómetros. Podía ver la curvatura de la tierra blanca y polvorienta a lo lejos. Otro mundo, o un «Planeta», como dice el cabrón, pero mucho más pequeño que el suyo.
«¿Así que tendría una vista como esta si volara cada vez más alto y abandonara nuestro mundo?».
—¡Más rápido!
La voz irritante los apremió una vez más. Ya estaban en el nivel 76. Y en menos de 40 minutos. Incluso para sus extremos estándares, esto rompía todos los récords, y Damián los estaba instando a ir todavía más rápido.
Debía de haber descubierto algo nuevo y estaba ansioso por probarlo.
La última vez que Bailarina Lunar había visto a ese tipo tan ansioso fue cuando hizo aquel experimento de conexión. Si no lo conociera, Bailarina Lunar sin duda calificaría el experimento como la mayor pérdida de su valioso tiempo. Ella también tenía varias cosas planeadas para usar las nuevas mazmorras. Como confirmar la hipótesis de la teoría del maná, realizar experimentos y grabar imágenes más cercanas de algunas de las interesantes inscripciones que había visto durante el recorrido por la mazmorra.
[Nota: El Experimento de Conexión se refiere al intento de Damián de conectar un núcleo de mazmorra recién obtenido y un monstruo jefe final capturado a todos los puntos clave de los pisos de la mazmorra usando su máquina rúnica de hechizo primario y los portales. El objetivo era ver si la mazmorra podía ser controlada de esa forma. Fue un fracaso.]
Se le dio tanta importancia a la velocidad de la limpieza que solo los dos de cuarto rango eran los que luchaban. A todos los demás se les encargó usar la herramienta rúnica de captura en vivo para grabar vídeos de cada parte del piso de la mazmorra.
Estos vídeos serían analizados por miles de personas a la vez, y en menos de una hora tendrían una guía y un mapa sólidos de toda la mazmorra. Con ellos, todos podrían entrar en la mazmorra con la gente a su cargo y limpiarla una y otra vez hasta caer rendidos.
Así es como exploraban cada mazmorra de alto nivel. Formaban dos grupos separados de cien personas cada uno, uno liderado por Rompetierras y el otro por el mismísimo Rompedor de Runas, una vez que los demonios confirmaban que la mazmorra era funcional. Los dos grupos lo grababan todo y se elaboraba un plan, que luego se compartía con los miles de naves que participaban en las incursiones a las mazmorras.
Al principio, perdieron muchos demonios de esa forma, pero entonces el jodidamente genial herrero de runas creó una máquina para detectar el maná de las mazmorras. Esta registraba los patrones de fluctuación del maná y los comparaba con una base de datos de patrones de fluctuación de maná ya almacenados.
Sus predicciones sobre qué tipo de entorno, elementos de maná y monstruos tendría cada mazmorra en su interior se volvieron, poco a poco, espeluznantemente precisas. Rara vez fallaban ya en identificar una mazmorra peligrosa. Y todas esas mazmorras aterradoras eran clausuradas por Damián en cuanto las encontraban.
Era tal su habilidad para robar hechizos que incluso el hechizo real de Eldoris, cuyo lanzamiento requería un esfuerzo enorme, también se lo apropió tras presenciarlo una sola vez.
Bailarina Lunar no quería admitirlo delante de él, pues solo serviría para inflar su ego, pero todos los descubrimientos que había hecho y compartido con el consejo de investigación habían ayudado enormemente a su trabajo personal. Sus teorías sobre el origen del maná y las relacionadas con la causalidad se vieron confirmadas en varias ocasiones por los extraños experimentos que hacía Damián. Las conversaciones fortuitas que mantenía con él la ayudaron en su trabajo más veces de las que podía contar.
Cuando empezaron, todo el grupo la trataba como a una apestada, a excepción de Vidalia, que la conocía desde hacía mucho tiempo y estaba acostumbrada a ella. En el pasado, había luchado contra los Faerunianos, los Eldorianos y la gente del Santuario. Era de esperar. Así la había tratado todo el mundo durante toda su vida, por lo que no esperaba nada diferente. Lo extraño fue el cambio que se produjo después.
Como toda trascendente en el proyecto de exploración, ella también estaba al mando de una nave de clase Axioma entera. Estaba a cargo de mil personas. Como duquesa, sabía liderar. El ejército del Imperio era irritantemente estricto y tenía reglas extrañas y sin sentido. Seguía siendo duquesa en una región de Amanecer, pero no era lo mismo que su tierra natal en Ashenvale. En realidad, no le importaba toda esa gente, pero ciertamente prefería la libertad política de Ashenvale.
El Emperador la había utilizado contra los Faerunianos y siempre la mantuvo apartada de la «auténtica gente del Imperio». El motivo por el que se unió al imperio fue la venganza contra los elfos y esa mocosa, pero Damián se había perdido en una mazmorra, y luchar contra Vidalia se había vuelto aburrido con el tiempo.
Después de luchar durante años contra la Maestra de Hechizos, un tiempo en el que no tuvo sus poderes y su verdadero rostro fue visible, Bailarina Lunar se dio cuenta de por qué odiaba a la hermosa elfa. Eran principalmente sus logros y el título de Maestra de Hechizos. Quería demostrar que era mejor que ella. A pesar de ser una Esper, el nivel de conocimiento sobre el maná que poseía era poco común incluso entre los magos trascendentes.
Pero eso no era todo. Con su verdadero rostro revelado por primera vez en su vida centenaria, desde que eligió la clase Esper como su primer rango, fue aceptada. La gente no le temía. Se le acercaban para charlar. Eso no había ocurrido nunca. Toda su vida la habían odiado por su oscuridad, y ella había aprendido a odiar a la gente a su vez, empezando por su propia familia.
Pero después de que Damián le arrebatara sus poderes, su rostro volvió a la normalidad. La gente se reía cuando decía algo ingenioso. Los hombres la anhelaban. Las personas más influyentes venían a pedir su mano en matrimonio. Fue la sensación más extraña del mundo. Mientras luchaba junto a su gente contra Vidalia, se dio cuenta de que sus intenciones homicidas habían disminuido.
Y entonces se dio cuenta. Durante toda su vida, había pensado que odiaba a Vidalia por sus logros, pero esa no era toda la verdad. La odiaba porque quería ser como ella. La Maestra de Hechizos tenía todo lo que ella había deseado desde los diez años. Su belleza, su inteligencia y su fama como maga y erudita de renombre, pero, sobre todo, el respeto y el amor de su pueblo.
Cuando ella fue a la guerra para proteger Eldoris, la aclamaron y la llamaron gran heroína. Pero cuando Bailarina Lunar hizo lo mismo por su ducado en Ashenvale…, respiraron aliviados de que se hubiera marchado.
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