EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 CAPITULO N° 15 LA NOTA Y EL LAPIZ LABIAL
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17: CAPITULO N° 15 : LA NOTA Y EL LAPIZ LABIAL.
17: CAPITULO N° 15 : LA NOTA Y EL LAPIZ LABIAL.
El baño se presentaba como un lugar espacioso con cuatro caños, siete letrinas y tres urinarios para hombres; el piso era de mármol azul y las paredes tenían mayólicas blancas unidas con pasta azul.
El fluorescente parpadeaba, algo que le resultaba incómodo, pero nada que no pudiera soportar.
Se acercó a miccionar y, al sentir el agua bajar en chorros, su mente comenzó a divagar.
«Soy realmente afortunado de tener a Sofía, es algo importante, aunque solo la quiero porque es una hembra sana para saborear, eso es todo…
Valeria y Daniela no son mis hijas, solo son mis ahijadas, pero siempre me dicen igual, “Padre”.
Mmm…
¿creerán que soy su mentor o solo juegan conmigo?», pensó Walter Serafín Polmod.
Al terminar, se subió y abrochó el cierre.
Se acercó hasta el lavadero, sacó del dispensador un poco de ese jabón rosa brillante y lo puso en su palma derecha, sobándose las manos de forma rigurosa.
Era algo que aprendió muy bien en la mina donde trabaja como operador de maquinaria pesada, Tico: lavarse bien para darse sus gustos con mujeres y amigos, pero jamás solo.
Se dio cuenta con cierta indignación de que no había papel higiénico.
Consideró burdo secarse con el polo, así que siguió buscando hasta que, en el bolsillo trasero de su pantalón, encontró un papel blanco con letras azules en alto relieve.
Comenzó a secarse y, mientras lo hacía, lo desenvolvió para enderezarlo.
No recordaba haber asistido aquel día a la audiencia por la demanda de alimentos que su exesposa le interpuso para la manutención de su hijo, Thiago Serafín Saavedra.
Al asistir, le habían entregado una constancia con la fecha: 13 de diciembre de 2024, 08:45 a.
m.
Esa mañana fue a regañadientes.
Se defendió con su abogada e intentó discutir con Marina, pero no pudo alcanzarla; su abogado era demasiado astuto como para dejarla sola.
¡Perdió la oportunidad de humillarla!
Lo más desconcertante era que ese papel lo había dejado olvidado en una mesa de la cafetería del Poder Judicial.
Alguien se lo había alcanzado.
«¿Quién…
me alcanzó ese papel?
Tal vez fue una mujer, ¿o son ideas mías?», pensó Walter.
Entonces logró acordarse: quien le alcanzó el papel fue Luis Cheater, el abogado de Marina Saavedra Llosa.
En la parte trasera del papel que descansaba en sus manos callosas, estaba escrito con letra legible pero lo que usaron como tinta fue un lápiz labial rosa marca: money laundering: «Walter, hoy 13 de diciembre ven a verme al Palacio Municipal de Tungsteno, tenemos asuntos de qué hablar.
Te estaré esperando a las 21:00 horas, no faltes.
Gordo».
Terminó de secarse las manos con el papel.
Se preguntó qué mujer escribiría algo así en una constancia de la corte.
Meditó sin llegar a una conclusión clara; lo único que sabía era que el término «Gordo» lo usaba mucho Marina cuando eran novios, cuando Walter se debatía entre seguir manipulando a su esposa o largarse de su lado; entre intentar ser bueno o quebrarla por completo y desaparecer.
Arrojó el papel en el cilindro de basura antes de peinarse con la mano frente al espejo roto del baño.
Sonrió y salió golpeando la puerta giratoria, diciendo en voz alta, sabiendo que no había público que pudiera escucharle: —Marina, ¿me llamas porque quieres que te consuma por completo esta vez, sin dejar ni un hueso?
—sentenció Walter Serafín Polmod.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES EvaMaria_Sa_Me «Siempre que una mujer me busca, yo tengo que responder.
No porque sea hermosa, tampoco porque me guste, ni siquiera porque tenga un vínculo con ella.
Simplemente es porque soy un hombre; un gigante domador de yeguas.
Doméstico hembras de buena raza…
solo en el calor de este retorcido amor encuentro la paz, en medio de su incomodidad y su llanto.
Muchas me aman, pocas me odian, pero nadie me olvida.
Por eso mi hijo, Thiago, debe aprender a ser como su padre: un macho lobo plateado».
—————————- Walter Serafín Polmod
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