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EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 35

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  4. Capítulo 35 - 35 Capitulo N° 33 = La Mesera
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35: Capitulo N° 33 = La Mesera.

35: Capitulo N° 33 = La Mesera.

En la discoteca la música suena, pero el ruido no incomoda a nadie.Cuerpos sudando bajo las luces de neón, con el suelo cubierto de humo.El hielo seco provoca un efecto de vapor que tranquiliza a la gente.Las mujeres se dejan llevar por sus hombres.

Toman sus caderas, las rósan cuando el reguetón suena,cuando la música te susurra al oído…Cede tu control: esta mujer gozará si tú disfrutas.Así que baila pegadito, vamos despacito al son de la música.

En un cuadro delimitado por barras de aluminio, en la pared, barras de luz de color morado.

En cuatro sillones están sentados Thiago, Sofía, Valeria y Daniela.

Se miran las caras.

—Creo que fue suficiente de Regalis Verde —dice Sofía.

—Yo estaría contenta solo con bailar —dice Daniela.

Valeria se acerca y le toca el mentón a Thiago.

—Thiaguis, ¿podrías traernos unas cervezas?

Prometemos ser buenas y usarlas bien —dice Valeria.

Ella se desplaza detrás de él, lo muerde suavemente en la oreja, sin lastimarlo.

Thiago siente cosquillas en el cuello, provocándole tensión en la entrepierna.

Daniela no puede evitar apartar la mirada de la escena.

Así que Thiago no tuvo más opción que pararse.

Salió del box y cruzó una pista de baile cuadrada, iluminada con diferentes colores.

Esquivó personas moviéndose al ritmo de la música, hombres tomando.

Se siente intimidado.

Nunca ha tenido trabajo.

Siempre ha sido el hijo de mamá.

Lo poco que tenía, lo us para comprar chocolate Bloom Abeja Reina para Carmila y el regalo de Betzabeth Montalvo.

camina lento; desea no llegar nunca a la barra,para no tener que ordenar nada.

Una mujer vestida de negro, falda corta, pantis, taco ocho y blusa blanca, choca con él.

Lejos de disculparse, toca su entrepierna.

Luego lo acaricia.

—Discúlpame, me equivoqué… ¿me perdonas?

—dice la Mesera.

—No se preocupe, fue un accidente —responde Thiago, nervioso por la excitación que esa desconocida le provoca.

—Mi jefe quiere que le dé un encargo.

Vamos a la barra.

—-dice la Mesera.

Ella lo soltó.

—¿Estás algo emocionado, Thiago?—dice la mesera.

El se mantiene en silencio.

Caminaron un par de metros hasta llegar a la barra.

Ella llamó al Barman y le explicó que el jefe, Mijael Pavblov, autorizó una caja de cerveza de trigo para el muchacho, porque es su ahijado.

Eduardo Castro, el Barman, no pudo negarse.

Sacó la caja y la puso sobre la barra.

—Thiago, ¿qué pasa?

¿No me ayudarás a llevarla?

—dice la Mesera.

—Sí, claro que sí —responde Thiago, algo asustado por la cantidad de cerveza.

La mesera toma un extremo de la caja de plástico; Thiago sostiene el otro.

Juntos atraviesan el salón de baile cargando doce botellas de cerveza.

Se encontró a unos dos metros del box donde se encuentran las chicas que lo acompañan.

—Hasta aquí llego.

Tu padrino me dijo que te diera un recado: “Pichón, ya eres un hombre.

Disfruta.

Acá lo que pides es gratis” —dice la Mesera, con una sonrisa ladeada.

Con el dedo le hace una señal para que se acerque.

—Hay un secreto del señor Mijael que no puedo decir en voz alta… —-murmura la Mesera.

Thiago se inclina un poco más para escucharla mejor.

Ella nota que está lo suficientemente cerca y le toma la camiseta con firmeza.

Lo jala hacia ella y lo besa de golpe.

Al principio, sus labios secos chocan torpemente; sus dientes se estorban un poco.

Thiago intenta apartarla, pero ella es insistente.

Le muerde el labio inferior y el abre la boca.

Como mujer, que siente sus emociones vibrar, como una estática que le recorre el cuerpo.

A Thiago se le cruza una estrella fugaz por la mente.

Su alma se enciende.

Ella invade su boca.

Él ya no puede respirar bien.

La música deja de existir para ellos.

El mar de gente los envuelve y los aísla del mundo.

La mesera se niega a soltarlo.

Thiago comienza a ceder.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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