Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 36

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. EL ALTO TUNGSTENO
  4. Capítulo 36 - 36 Capitulo N° 34 = LAS CERVEZAS
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

36: Capitulo N° 34 = LAS CERVEZAS.

36: Capitulo N° 34 = LAS CERVEZAS.

Después de un rato, ella, tras disfrutar de sus labios, lo soltó.

—¿Estás bien?

Te veo algo asustado…

—pregunta la mesera.

—¡Me acabas de besar!

—responde Thiago.

—Bueno, no lo pensé mucho.

Estas cosas solo suceden —dice la mesera.

—¡Me has besado!

¡Auch!

Me duele la boca —dice Thiago.

—Mi nombre es Sara.

Cuando estés lejos de tus amigas, búscame —responde Sara.

—¿Cómo has dicho?

—pregunta Thiago.

—¿No me has escuchado?

—responde Sara.

—Pero recién te conozco —dice Thiago, algo sorprendido.

Sara se ríe un poco.

Adora verlo desconcertado ante lo que está pasando.

Eso le hace intuir que Thiago sigue siendo algo inocente.

Y eso le gusta mucho.

—Levántate el polo un rato —exige Sara.

—Espera…

¿qué?

—pregunta Thiago.

—Ya me has escuchado —dice Sara—.

Levántate el polo.

—¿Qué?

¿Puedes tranquilizarte un momento?

—dice Thiago.

—Solo levántate el polo…

prometo no morderte —dice Sara.

No puede esperar más.

Se acerca y le levanta el polo a Thiago.

En el abdomen, al lado derecho, Sara firma un garabato.

Thiago siente cosquillas.

Al principio no le da importancia.

—Recuérdame, Thiago.

Prometo…

solo acariciar este corazón tuyo —dice Sara—.

Yo no juego a los dados con niños, ¿me entiendes?

Ella solo se limita a guiñarle el ojo y sonreírle.

Luego se aleja lentamente.

Thiago no puede reaccionar.

Se queda observando el vacío.

Después de un rato, levanta la caja de cerveza y camina.

Thiago llega al box donde están reunidas Sofía, Valeria y Daniela.

Siguen esperando, cada una en su sillón.

Están un poco apartadas del tumulto de personas que siguen bailando.

Luces bajas, música que no molesta.

Se sientan.

Él abre una botella de cerveza con un anillo.

Sirve en cada vaso un poco de cerveza de trigo, que llena el vidrio con espuma.

—¿Por qué están acá conmigo?

—dice Thiago, mirándolas una por una—.

Seguro todas ustedes han conocido hombres mejores que yo…

más maduros, con más dinero, más apasionados…

tal vez más atrevidos.

Sofía es la primera en hablar.

Su ternura se apaga; lo mira con cansancio.

—Sí, he conocido hombres mayores que yo —dice Sofía—.

Siempre poniendo reglas, tomándome muy fuerte…

pero solo querían gozar conmigo.

Nada más.

Valeria apoya el codo en la mesa.

—Yo he salido con tipos con dinero.

Autos, viajes, restaurantes caros —sonríe Valeria sin alegría—.

Pero eran aburridos.

No tomaban riesgos.

No llevaban su vida al límite.

Daniela tarda un poco más.

Cuando habla, lo hace despacio.

—Yo conocí hombres que solo querían presumirme en una cita o llevarme con sus amigos para demostrar que eran más que ellos —dice Daniela, mirándolo de frente—.

Yo solo quiero cariño del bueno…

sin ser trofeo, ¿sabes?

Hay un silencio corto.

Las tres se miran.

Luego, sin ponerse de acuerdo, pero movidas por la necesidad de expresar un impulso espontáneo, confiesan.

—Si tú me das algo de eso…

yo sería tuya —dice Sofía.

—Con solo verte, sé muy en el fondo mío que estoy acá por ti —dice Valeria.

—Si me cuidas, jamás me iré de tu lado —dice Daniela, cerrando los ojos.

Thiago no sabe qué decir.

Solo puede beber.

—No sé si se han dado cuenta, pero estoy mareado…

digamos que estoy muy mareado —confiesa Thiago—.

Tal vez por eso estoy haciendo preguntas tan directas.

Si de verdad sienten algo por mí, sea lo que sea, prométanme que serán leales conmigo.

No pido fidelidad, solo que sean leales conmigo, ¿sí?

Él se sirve otro vaso de cerveza y se lo toma de golpe.

Ellas solo pueden levantarse, caminar hacia él y abrazarlo, con una ansiedad genuina de sentirlo, de oler su aroma, de entenderlo un poco más, aunque sea en la oscuridad de un antro, una discoteca donde el deseo, lo moral y lo inmoral se mezclan.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo