Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. EL ALTO TUNGSTENO
  4. Capítulo 4 - 4 CAPITULO N° 02 EL ANILLO COMO PRUEBA
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: CAPITULO N° 02 “EL ANILLO COMO PRUEBA” 4: CAPITULO N° 02 “EL ANILLO COMO PRUEBA” Sábado 14 de Diciembre del 2024.

— Por favor, estoy un poco mal… ¿Podrías irte un rato?

— Insiste Marina Saavedra.

Trata de parecer enferma, pero se le escapa el llanto.

El chico, que responde al nombre de Patricio Samuel, se da cuenta de que puede ser peligroso insistir.

Por más tentadora que sea la escena, no puede quitarse de la mente la silueta que acaba de ver: Una mujer alta, de caderas grandes y busto prominente, de piel clara, pero tostada por el frío incandescente de Tungsteno.

Cabello lacio y largo, hasta las caderas.

Rostro ojeroso, cachetes expresivos, labios rosados y una nariz delicadamente tallada.

<<Es, sin duda, una mujer hermosa… como pocas en Tungsteno>>—piensa.

Pero entiende que su ambición no se cumplirá.

Solo se aleja, con paso lento,  y cierta pesadez en el alma.

Ella suspira, aliviada, pero sabe que tiene que irse.

Si se queda más tiempo, tendrá que pagar un adicional por las horas extra.

Camina buscando su ropa, tirada y esparcida por todo el cuarto.

Da vueltas alrededor de la cama, incómoda, porque el aire sigue viciado.

Huele a la marca cutánea de dos cuerpos que sudaron durante toda la noche.

Ese olor la repugna, pero sigue moviéndose, en silencio.

Se arrodilla para buscar su chompa debajo de la cama.

Entre la oscuridad perpetua del camastro, algo brilla con insistencia.

Extiende la mano, pero no lo alcanza.

Mete medio cuerpo bajo la cama y lo toca con la punta de los dedos: un pedazo de metal.

Un anillo de oro.

<<Entonces sí estaba casado, después de todo…>> —piensa.

Pero el hallazgo no la reconforta, por el contrario, la hace sentir peor.

Ahora se siente cómplice de la destrucción de una familia.

Reúne toda su ropa sobre la cama.

Comienza a vestirse.

Cada prenda es un recordatorio, una evidencia muda de lo que pasó.

Una vez lista, se mira al espejo.

Estaba casi perfecta… si no fuera porque no se bañó después de hacerlo con un hombre.

Pero no hay tiempo.

Quedarse más en la escena de un crimen erótico-corporal no es la opción más sabia.

Su cabello, castaño claro y perfectamente lacio, está peinado.

Sus ojos, de un pardo intenso, se ven grandes y vivos.

Las ojeras heredadas de su padre la acompañan siempre —dos manchas suaves que la adornan como a un panda.

Dos hoyuelos suavizan cada una de sus expresiones, ya sea tristeza profunda o sonrisa eufórica.

Marina se ajusta la ropa y los accesorios con cuidado.

Su cuello esbelto, sin el collar de acero que olvidó en casa, queda cubierto por una chompa de lana de cuello largo que la protege del frío intenso.

Encima, una casaca de cuero largo le cubre hasta la rodilla, y un jean azul oscuro se ciñe a las curvas de sus piernas.

Una correa rosada adorna su cintura y unas botas negras de taco ocho brillan como recién lustradas.

Guarda el anillo en su cartera negra y la cuelga del hombro izquierdo.

Se echa un toque de perfume Chanel N°5.

Saca sus lentes oscuros y se los pone: no quiere mostrar que ha llorado… REFLEXIONES DE LOS CREADORES EvaMaria_Sa_Me — En Tungsteno, el frío no solo curte la piel, también congela los secretos.

Me llevo este anillo, símbolo sagrado de un amor que debería ser infinito, pero que ha herido de muerte a alguien que trato de olvidar que conozco… ¡Oh, Dios!

—sollozó.

Me visto de cuero y Chanel para ocultar el rastro de un cuerpo que fue mío solo una noche, mientras mis ojeras —esas manchas de panda heredadas de la tristeza de mi madre, Cándida— susurran la verdad que mis lentes oscuros intentan callar.

A veces, la mayor evidencia de un crimen no es el desorden de las sábanas, sino el peso de un metal dorado, extraído de las entrañas de Tungsteno, que arde en el fondo de mi cartera.

Es el recordatorio de que en esta cama no solo sudamos dos extraños; también murió la inocencia de una familia.

— Marina Saavedra Llosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo