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EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO N° 04 LA DESCARADA
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6: CAPÍTULO N° 04 : LA DESCARADA 6: CAPÍTULO N° 04 : LA DESCARADA Pero lo cierto es que el muchacho no siente que fue un error no debería sentirlo, pero le complace lo que vio: las curvas naturales que una mujer tiene, su silueta para él son en resumen una delicia visual.

Algo que solo un hombre sin ninguna experiencia previa podría entender.

Marina cruza sus piernas, mientras está sentada en el mueble se tapa la boca con el cuello largo de su chompa.

Perdida en sus pensamientos se da cuenta que él la sigue viendo en especial sus muslos.

—¿atiendes solo el lugar?.

—pregunta Marina Saavedra.

— si, el dueño me deja encargado porque no tiene tiempo de administrar dos hospedajes.

—dice Patricio Samuel.

—Eres muy joven para trabajar.

—responde Marina Saavedra.

—no soy tan joven, tengo 19 años.

—dice Patricio Samuel.

—para mi sigues siendo un niño.

—responde Marina Saavedra.

—bueno es porque no se dio la oportunidad de conocerme bien.

—dice Patricio Samuel.

La última palabras atravesó sus mente a quema ropa <<¿es posible que este niño esté coqueteando conmigo?

>>—piensa Marina cruzó su pierna, observando si despertaba algo en él, viendo por sí misma cómo Patricio desviaba los ojos para ver la forma y el contorno de su pierna, su anatomía.

Ella comenzó a sentir un sentimiento extraño que no había sentido antes, era como un cosquilleo que la causaba risa, que se sentía un poco delicioso, era emoción más que eso, era alegría por causar deseo en un hombre tan joven.

—Hola, Marina, disculpa por la demora —saludó Luciana Vargas.

Cortésmente.

Se rompió el trance en el que la mente de Marina se estaba sumergiendo, sacudió su cabeza asustada, Luciana se dio cuenta de que su amiga, a la que conocía de hace veinticinco años, estaba nerviosa, un poco incómoda.

—Sigues siendo una desconsiderada, amiga mía —bromeó LucianaVargas—.

No me has presentado al joven aquí presente.

Por un momento, Marina se quedó viendo a los dos, se dio cuenta de que sus miradas estaban fijas y conectadas.

—Luciana, te presento a Patricio, el recepcionista del hospedaje Damaris —respondió Marina Saavedra.

Patricio se levantó de la silla, salió del mostrador hacia el centro de la sala de recepción para saludar a la recién llegada, Luciana se dio cuenta de que el muchacho no parecía un niño, más bien era un hombre alto y fuerte, atractivo, y sintió un vuelco en el corazón.

Él le dio la mano a Luciana, ella respondió con un apretón suave, pero sintió algo en su palma, un leve cosquilleo, se dio cuenta de que era el dedo anular de Patricio acariciando su palma, ella levantó la mirada y observó sus ojos que la veían de forma fija y penetrante.

—Es un gusto conocerte —respondió Luciana Vargas.

Casi sin aliento.

—Podemos irnos ya, Luciana, por favor —dijo Marina Saavedra.

Sabía que, si se quedaba más tiempo con Patricio, terminaría mal, porque su amiga era muy distinta a ella: inhibida, dominante…

Claro que, después del accidente, se volvió descarada.

Marina se levantó, la tomó del brazo y se marcharon.

Patricio alcanzó a darle a Luciana un pedazo de servilleta donde había apuntado su número de teléfono.

Caminaron por las calles frías de Tungsteno, un clima gélido donde el aliento del cuerpo se vuelve humo.

_________________________________________________________________________________________________________ ▼▲: Tungsteno es una ciudad industrial fundada en el año 1603 d.

C., como una ciudad minera donde los trabajadores, después de veintiún días de duro trabajo, podían bajar a descansar, refrescarse, formar una familia…

tal vez tener un pedazo de normalidad pese a las condiciones extremas del clima.

:▼▲ _________________________________________________________________________________________________________ REFLEXIONES DE LOS CREADORES EvaMaria_Sa_Me Tungsteno no es solo una ciudad; es un gigante de metal y roca que respira hollín bajo un cielo perpetuamente plomizo.

Fundada en 1603 d.C.

como un bastión minero, se levanta entre cerros pelados donde el aire sabe a azufre y metal fundido.

Es una ciudad de contrastes brutales: el refugio donde el minero, tras veintiún días de infierno en los socavones, desciende buscando el calor de una familia y un simulacro de normalidad.

Aquí, el frío no solo entumece la piel, sino que parece endurecer el alma, forjando hombres y mujeres tan resistentes y grises como el mineral que da nombre a sus calles.

Es un páramo industrial donde la vida se aferra a la piedra, y donde el aliento se vuelve humo antes de ser devorado por la sombra de las fundiciones.

—Tungsteno Escenario

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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