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EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 61

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  4. Capítulo 61 - Capítulo 61: Capítulo Nro. 46 = Valeria Rodríguez Garcia.
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Capítulo 61: Capítulo Nro. 46 = Valeria Rodríguez Garcia.

¡Crack!

Es el sonido que sus oídos procesaron… después de haber sacado los dientes que estaban escondidos detrás de sus gruesos labios. Tuvo que hacerlo; no quería, pero lo hizo. Sintió cómo el pedazo de cartílago cedía como mantequilla ante su mordida, pero al encajar los colmillos se sintió como morder una tarta de cereza, porque sus labios terminaron manchados de una “salsa roja”… mejor dicho, sangre.

Tragó por reflejo; esa sangre sabía a ceniza o a un café bien amargo.

Mijael, pese a la fuerza que habita en él, no pudo mantenerla cargada. La soltó, saliendo de forma brusca de ella. Valeria cayó al suelo como una muñeca de trapo y se golpeó la cabeza. Sus piernas estaban chuecas, no solo por la curvatura natural, sino por la posición de sus pies con sus rodillas. No podía controlarlas del todo; le costaba mucho hacer que su cuerpo reaccionara a su voluntad.

Tal vez fue por la sangre que tiene Mijael encima, o por la caída, pero por lo menos sus dedos estaban libres. Se acercó al bolsillo pequeño que está al lado izquierdo de su minifalda; fue difícil, pero rozó el envoltorio.

Mijael está de rodillas en el suelo, tocándose el oído izquierdo y gritando de dolor con una pizca de humillación. Jamás una mula lo había mordido; normalmente, las mulas aceptan su destino entre llantos y vómitos.

Valeria siente su corazón latiendo muy fuerte… Saca con dificultad el objeto que desconoce. Un familiar que no recuerda bien se lo dio hace algunas horas…

Nunca supo explicar por qué sucedió justo en ese momento tan crítico. Porque su mente está colonizada por el Gerjes azul. Todo sentimiento, varias emociones y sus recuerdos están rotos, oscurecidos, muy fragmentados.

Sintió una gran cantidad de arcadas que venían con total insistencia una tras otra. Aunque intentó aguantarlas o contenerlas le resultó imposible, así que de su boca salió una cantidad considerable de líquido con algunos restos de carne mal digerida. Posiblemente su cuerpo vomitó porque Mijael la obligó a comer carnes rojas cuando ella no deseaba, también porque la ahorcó de forma muy severa e introdujo con un embudo poco ortodoxo el Gerjes azul para someterla mentalmente. Fue el abuso, una invasión total a su matriz, pero peor aún una ruptura: “En El Teatro Existencial Noir Femenino”.

Valeria, al ver el charco de líquido transparente con desperdicios que provienen desde el fondo de su estómago, se asusta y siente un profundo miedo. Jamás pensó estar en esta situación; siempre ha tenido el coraje de defender sus derechos, de saber con qué hombre le convenía estar, pero esto no tiene nombre para ella.

<< Esto es demasiado para mí… Ese mastodonte solo vino y me tomó sin pensar en las consecuencias. Me siento muy vulnerable porque me doy cuenta de que, por más que viva en Tawantinmarka, dentro de la provincia de Tungsteno, bajo su soberanía y sus leyes… puede venir cualquier hombre hambriento de sexo, agarrarme y violentarme como mejor le parece, usar mi cuerpo como un consolador personal y desecharme como basura >>. —piensa Valeria Rodriguez García.

El agua que está chocando y rozando sus caderas vibra como si el viento estuviera pasando, como si las partículas de cristal de $H_2O$ quisieran decir algo….

“¡Mastica, pequeña! ¡Hermana, por favor… mastica!”.

—¿Qué? ¡Quién eres!… —murmura Valeria Rodríguez García.

“Hasta que el amargor te devuelva lo que ese animal te está quitando”.

—¿Hermana? ¿Tengo una hermana?… Pero si mi cuerpo no funciona, es que no me responden las piernas. —responde Valeria Rodríguez García.

“Si te apagas ahora, si te rindes aunque sea un segundo de más… me dejarás sola en este tablero, en este odioso mundo”.

—¡Hermana ayúdame! Por favor. —dice Valeria Rodríguez García.

“Recuerda lo que te di en tu mano, ese envoltorio… Debes usarlo, vamos. ¡Mastica, pequeña! ¡Hermana, por favor… no te rindas”.

—Si… cierto el envoltorio. —murmura Valeria Rodríguez García.

Volteó para ver su mano; al abrir su palma vio un objeto que se parece mucho a un cigarro. Pero de un papel negro… que contenía adentro una hierba o sustancia que lo hace parecer rollizo. Al intentar metérselo a la boca se da cuenta de que sus músculos, sus articulaciones, se resisten a trabajar adecuadamente.

Siente que no tiene opción, le queda poco tiempo para actuar. Mijael dejó de gritar, procediendo a levantarse; su sombra la volvió a cubrir, tapando la luz blanca del fluorescente del baño.

Así sujetó el pucho con sus dedos hacia arriba. Se tiró al suelo intentando acercar el pucho a la boca con su peso y ayuda del suelo. Abrió su boca; su mano ingresó adentro junto con el pucho. Se quedó tirada en el suelo, semidesnuda, boca abajo, masticando el envoltorio. Su sabor era amargo como a resina, sentía cómo su boca se seca. Luego de masticarlo muchas veces, lo tragó. Aun así, no sintió ningún cambio en su organismo.

—Eres una Mula muy rebelde, Valeria… tendré que enseñarte a respetarme. —grita Mijael, la Mole.

Camina con pasos firmes, pesados, y toma del cabello a Valeria. Ella siente cómo él jala de sus cabellos, grita intentando tomar su mano para liberarse, pero es inútil, él es muy fuerte. Mijael la jala hasta el centro del baño, alejado del vómito que ella dejó en un rincón, cerca de las letrinas.

—Valeria, adopta la posición de gateo. —ordena Mijael, la Mole.

—No qui… qui… ero, tú tú tú… estás lo lo loco. —balbucea Valeria Rodríguez García.

Pero algo en su mente la obliga… escucha pensamientos que se repiten martillando su cabeza, generando un dolor casi insoportable:

“Una buena mula siempre se pone en cuatro patas”.

“Debes obedecer, si no, ¿para qué has venido al mundo?”.

“Sabes muy bien que a las Mulas tercas se les jode bien el coño”.

—No soy una Mula. —dice Valeria entre llantos.

De lo que está tirada en el suelo boca arriba se levanta de forma mecánica; sus ojos están desorbitados, sus pupilas siguen mirando a distintos lugares, es una mirada repulsiva. Se da vuelta de forma torpe porque sus botas se enganchan con la pantaloneta que sigue enredada en sus dos tobillos. Al estar en posición de gateo, comenzó a llorar arrugando su rostro; parece que lo único que puede controlar en este momento son sus músculos faciales.

—¿Por qué me haces esto?. —reclama Valeria.

—Ya te dije: porque eres una buena Mula; aparte de eso, me mordiste, así que no esperes que sea bueno contigo. —dice Mijael, la Mole.

—No soy una Mula; soy una mujer, tengo sentimientos, ideas, anhelos y deseos propios que no son para ti. —dice Valeria.

Él se limita a ponerse de rodillas detrás de Valeria, tocando con sus manos sus amplias caderas.

—Bueno, si abordas el tema por ese ángulo, ¿quieres saber por qué realmente lo hago? Digamos que algunas personas encuentran placer al viajar, tomar alcohol, tener pareja de igual a igual, comer comidas picantes o nuevas. Pero para mí todo eso sabe insípido. ¡Yo solo encuentro placer… cuando tomo a una persona exitosa, sana, libre y la reduzco a un monton de pedazos de carne, de fragmentos rotos de un espejo, porque solo en un espejo completamente roto puedo ver mi verdadera belleza! —dice Mijael, la Mole, con demencia.

Levanta con su mano su falcus, el cual es una protuberancia inmensa. La pone en su entrada una vez más… Empujando una parte considerable de su ser.

—¡Por favor no, por ahí no lo hagas, no en ese lugar. ¡Ten piedad! ¡No soy un objeto, soy una vida! ¡Me duele, me duele tanto que siento que mi alma se rompe, se derrama por mis ojos! ¡Mijael, para… por la luz de tu propia maldita madre, para! ¡Maldita sea, Mijael, algo se rompe dentro de mí! —gritó con las últimas fuerzas que su garganta pudo articular.

El grito terminó en gemidos sonoros que rebotaban en el frío azulejo del baño; un estertor de alguien que ve cómo su “Teatro” es incendiado con ella adentro. Era el sonido de una soberanía siendo pisoteada por el peso de La Mole.

Mijael no se inmutó. Al contrario, ese ruego pareció alimentar su demencia. Sus manos, como pinzas de acero, se hundieron aún más en las caderas de Valeria, dejando el mapa de su injusticia marcado en su piel. Empuja con mas fuerza hasta que su ser se abre paso rompiendo todos sus mecanismos de defensa corporales de Valeria.

—Solo puedo sentirme completo así… cuando destrozo, domino, humillo y te hago vomitar del asco que sientes por tu persona. —grita Mijael, la Mole, con pasión, con locura en su discurso.

—Aaaah duele, no sigas, por favor, auch, me duele mucho. —se queja Valeria.

Ella no puede controlar su cuerpo, así que de forma involuntaria moja el piso… siempre se preguntó si era orina o un conjunto de órganos involuntarios. Producto de una mente colonizada, un cuerpo dormido.

Mientras que la Mole esta perdido en las sensaciones que es presa su mente producto del sexo salvaje que esta teniendo entre sus piernas. En la completa ignorancia de el, en el fondo del estomago de su victima. Las hojas triturada de canavis sativa junto con un complemento sintetico que el Barman jamas le explico a Daniela. Se estan cocinando con el jugo gatrico que comenzo a absorber la nueva sustancia empezando a recorrer su torrente sanguineo.

«¡Mastica, pequeña! ¡Hermana, por favor… no te rindas. No me dejes sola en este tablero, en este odioso mundo!». —el recuerdo de las palabras de su hermana siguen chocando y resonando en su cabeza.

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Mensaje del Autor:

«Muchas veces escuché el dogma de ciertos hombres en la religión: “el cuerpo es inmundo, es el culpable de todos los pecados”. Si permitimos que el mundo introduzca esta creencia en el púlpito y en la sociedad, ¿qué detendrá al hombre de prenderle fuego a una mujer?

Mi mensaje es el opuesto: el cuerpo es hermoso y debemos cuidarlo. En este mundo arbitrario e injusto, habitarlo es una guerra por la soberanía. Aunque a veces perdamos una batalla, jamás debemos rendirnos. El sistema opresor —encarnado a veces en hombres elegantes— nunca podrá detener la rebeldía que vive en nuestra mente.

Soy una mujer viva, fuerte e independiente; dueña de un Teatro Existencial donde yo soy la directora, la soberana y la propia rebeldía».

Por: Eva María Sagasti Mercier… “Con Amor”

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CONTINUARA:::============}}} A LA VUELTA DE LA ESQUINA EN…………

LA CULPA DE LA HERMANA Y SU INTENTO DE SALVACION.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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