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EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 70

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Capítulo 70: Capitulo Nro. 50 : B = ¡Walter y su Mimosa! ( Parte: 01 )

— Señor, me apena decirle que su hijo resultó herido de una puñalada. Desconozco los detalles. Soy el S3: Rodolfo Cándidas . Intervine a su señora, la señora Sofía García López , y al enterarme de que su hijo, Thiago Serafín Saavedra, estaba herido, lo llevó al hospital Esperanza Baja . Cabe señalar que las formas en que fue apuñalado son extrañas… En el hospital hay un efectivo de la Policía que hará preguntas e indagará sobre lo sucedido. Él averiguado en recepción que llegó un hombre antes que su hijo, llamado Gualberto Barrientos ; el Tungsteno lo conoce como el “Flaco Barrientos” . Lo encontraron sobre un charco de sangre… no se sabe quién o cómo se le hicieron esas lesiones; Hasta el momento no despierta. Ojalá no sea cierto, pero si su hijo está implicado, podría ser excluido, vigilado e iniciará un proceso judicial —responde el S3: Rodolfo Cándidas.

— Sabe, no es un buen momento… estoy en medio de algo importante. Además, ¿cómo sé que es real? Puede ser que me esté mintiendo; después de todo, el Tungsteno es muy chismoso y aquí todos se entran de la vida del otro como si fuera un periódico —responde Walter Serafín con frialdad.

El policía no tiene más opción que despegar el celular de su oído para entregárselo a otra persona que está cerca de él.

— Aló… Walter, soy Sofía… No sé cómo decirte esto, amor, pero… perdóname, pero pasó algo. Tu hijo, es decir, Thiago, resultó herido —confiesa Sofía García.

— ¡Qué carajos, Sofía! ¿Qué has hecho o qué hizo ese chico? Caramba, no puedo dejarte un segundo a cargo sin que intente matar a mi propia sangre. ¿Qué pasó? —grita Walter Serafín.

— Pues… fuimos a una discoteca. Thiago ha estado bailando con mis hijas, en especial con Daniela y luego con Valeria, pero… bueno, llegó un punto en que el ambiente se hizo algo asfixiante y salió afuera. Yo lo seguí porque, como habíamos tomado algo de cerveza, quería ver que estuviera bien. Al buscarlo, vi que cerca de tu camioneta Chevrolet C10 él estaba peleando con un hombre mayor que él… creo, no estoy segura, que le dicen el “Flaco Barrientos”. Thiago ganó la pelea, pero después de un rato, mientras caminábamos y estando algo alejados del lugar de la riña, nos dimos cuenta de que había sido apuñalado. Intenté traerlo al hospital, pero no conozco bien el Tungsteno, así que me demoré hasta que me encontré con el S3: Cándidas. Él me trajo en el menor tiempo posible, salvando a tu hijo… No sé qué hacer, todo esto es muy duro para mí —dice Sofía García.

El S3 de la Policía apartó el teléfono del oído de Sofía para volver a hablar con Walter.

— ¿Entonces desea que ayude a su hijo, señor, o dejo que todo caiga por su propio peso? —pregunta Rodolfo Cándidas.

— Primero, gracias por ayudar a mi mujer. Sobre todo, muchas gracias por salvar la vida de mi hijo; Es muy importante para mí que él esté bien. Haz algo para ayudarte, no quisiera que el futuro de mi sangre quede manchado, ¿me comprendes? —responde Walter Serafín.

— No se preocupe, señor. Haré todo lo que esté en mis manos para ayudarle. La forma más salomónica es crear un acta de intervención policial dando a entender que Thiago fue víctima de un indigente, un loco de la calle… Así lo salvamos de cualquier futura sospecha —dice Rodolfo Cándidas.

— Está bien, ópera como mejor te parece siempre y cuando mi hijo sale ileso de todo este embrollo que aún no termina de entender. Rayos, cómo diablos mi hijo, que es tan tranquilo y justo, se metió en este lío. Intentaré ubicar a su madre porque esto no se queda así. Por cierto, no te preocupes por los gastos, te daré tu tajada; Avísame cuáles son los costos —responde Walter Serafín.

— No, señor, no hace falta. Más bien, si es necesario involucrar a otras personas, como el médico, le avisaré de inmediato. Pero eso sí: su señora me prometió una presa jugosa . La verdad, me gustaría una —dice el S3: Cándidas.

— No se preocupe, le conseguiré una. Es un hecho. Y de nuevo, muchas gracias —sentencia Walter Serafín.

De pronto, un gruñido ronco interrumpe el silencio: «¡Ahhh… grrr… grum, grum!» . Es una voz ronca, con las cuerdas vocales casi destruidas. El cuerpo inerte y caliente, que soltaba un vapor espeso, despertó de golpe, parándose de forma mecánica. Está empapada, pero con los ojos bien abiertos y desorbitados.

— Escucho que está algo ocupado con alguna “carne”, ¿cierto? No tiene que responderme. Gracias por su tiempo, señor; termine primero, lo esperamos en el hospital —dice Cándidas, colgando de forma brusca.

— Por fin te levantaste, pequeña nulidad —dice Walter Serafín—. Es la primera vez que marco a una. Siempre decía “mula” porque las usaba, pero jamás me había atreví a marcar a una de verdad. Es un proceso que agota; le cedo privilegios y, hasta que me reponga, pasarán 24 horas. En fin.

— ¿Qué… yo… quién soy?

— Eres y siempre serás Matilde “La Mimosa” —responde Walter Serafín.

— Oh, sí… lo recuerdo. Sí, así es. Soy La Mimosa … Matilde. ¿Mimosa, cierto?

— Así es, siempre Mimosa. Está bien, Matilde, ¿lo has entendido? —pregunta Walter.

— Oh, sí, vaya que lo entendió. ¿Señor? Así… ¿te puedo decir “señor”?

— Sí, señor o amo, porque eso soy para ti. A propósito, tengo un regalo para ti; Tienes que ponértelo y usarlo como si fuera tu propia piel, ¿está bien? —dice Walter Serafín.

Se aleja al interior de la cueva y de un cofre saca un pedazo de lona porosa de color beige, como los costales de antaño. Vuelve con Matilde, su “Mimosa”. Le entrega el pedazo de tela que tiene un agujero para el ojo izquierdo; el orificio del derecho está tapado con un botón gigante de color negro. Donde debe ir su boca hay un cierre dorado, seguro para cuando desee hablar o comer. Para que esa tela funcione como una segunda piel, está implementada con una driza delgada, diseñada para pegar esa cosa extraña y horrible al rostro y sujetar el cuello, tapando su clavícula y la marca que recién empieza a sanar.

— Póntela encima de tu cabeza, pero no tapes tu cabello. Que tu hermoso cabello anaranjado cobrizo caiga largo por debajo de la máscara. Y vístete; por el momento, terminó con tu cuerpo —ordena Walter Serafín.

— Sí… amo, así será —responde Matilde “La Mimosa” .

CONTINUARÁ…================}}} A LA VUELTA DE LA ESQUINA EN…….

“Gracias por habitar mi mundo y permitir que mis palabras encuentren refugio en tu mente. Con amor, Eva María Sagasti Mercier.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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