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EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 79

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  4. Capítulo 79 - Capítulo 79: Capitulo Nro. 55 : A = ¡Dos opciones Una Nulidad!
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Capítulo 79: Capitulo Nro. 55 : A = ¡Dos opciones Una Nulidad!

Walter no pudo soportar la verdad. Él no es ignorante y sabe que su mujer no es enteramente feliz.

Pero escucharla admitir de forma tan descarada que disfrutó tanto… que, a pesar de haber sido maltratada e incluso violentada, lo que le hizo su hijo fue mucho mejor que sus noches de pasión, fue demasiado para su ego.

—Eres una maldita descarada… zorra de mierda —grita Walter, estampando una cachetada tan pesada e impregnada de su fuerza que, al recibir el golpe, Sofía cayó al suelo casi desmayada.

—Maldito animal… me dolió mucho —dice Sofía García.

—¿Qué esperabas? ¿Que te aplaudiera por acostarte con mi hijo y, encima, por disfrutarlo tanto? —dice Walter.

—¿Qué quieres? Soy mujer y soy digna de amor, pasión, egoísmo y rebelión… Me puedes golpear todas las veces que quieras, pero mi alma femenina, que es como una flama al aire libre, jamás la podrás apagar —dice Sofía, levantándose.

Walter no soporta escuchar esas palabras. ¿Libertad? ¿Rebelión? Pero la que más le quemó el pecho fue “pasión”; ese fuego que debería ser solo para él, pero que ahora es para su maldito hijo. Walter usa su brazo izquierdo y empuja el rostro de ella hacia el piso.

Como Walter posee una fuerza que supera la del humano promedio, para Sofía fue como si un mazo cayera lentamente sobre su cuerpo, estrellándola contra el suelo. Escupe saliva mezclada con sangre.

—Eres un animal, jamás me quisiste. No sé por qué me mantienes a tu lado, en serio; mejor me hubieras matado hace mucho tiempo —dice Sofía García.

—Matilde, enséñale la cicatriz que tienes en el cuello —ordena Walter Serafín.

Matilde escucha las dulces palabras de su amo y levanta un poco las costuras de su máscara para que ella vea la marca.

Sofía logra ver que en la carnosidad entre el cuello y la clavícula hay un conjunto de protuberancias de color violeta con venas verdes… algo rojo supura, como si aplicaran tinta en la herida. Está cerrada, pero se ve grotesca, como una infección mal curada.

—¿Qué es eso? Es más que una herida, es un foco de infección —dice Sofía García.

—Así es. La Mimosa es una Nulidad. La pude convertir porque la mordí, rasgué su carne e infecté su cuerpo con un virus que te quita el raciocinio. Dejas de ser un “yo” para volverte una extensión de mí.

Vivirás para complacerme y jamás volverás a ver a tu amado Thiago —sentencia Walter Serafín.

—¡No! Por favor, no me hagas esto… Yo no sé qué hacer —suplica Sofía.

—Nada, no tienes que hacer nada. Te portaste mal y tuviste la indecencia de confesarme que Thiago es más hombre que yo. Eso ya lo veremos —dice Walter.

La coge del cuello, la ahorca un poco e inclina su cabeza. Abre la boca; sus dientes grandes y blancos como el marfil se preparan para rasgar la carne e inyectar el virus del Duxari.

—Bienvenida, mi nulidad… Creo que te llamaré “Sofía la Sumisa” —dice Walter, y abre la boca aún más.

A solo dos centímetros de morder y arrancar un pedazo de carne, se detiene. Recuerda que es una mujer hermosa, de tez clara y cabello rubio, alta y pasional. Para Walter, ella siempre fue auténtica.

—Vaya, vaya… creo que siempre te he amado así, por lo que te propongo dos opciones —dice Walter—. Opción A: sigo adelante, te muerdo y serás mi nulidad para siempre; jamás volverás a ver la luz del día, o al menos eso sentirás. Opción B: quiero divertirme, y más aún si Valeria me confirma que fue Mijael, voy a querer morder a más víctimas, someter a otras “calidades”, ¿me entiendes? Necesitaré que finjas ser mi mula; tendrás que ser como mi Mimosa, llevar esa horrible máscara de costal y someterte a mí una noche, bebé. ¿Qué decides?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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