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EL ALTO TUNGSTENO - Capítulo 82

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  4. Capítulo 82 - Capítulo 82: Capítulo Nro. 56 : B = ¡Sufrimiento y Juramento!
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Capítulo 82: Capítulo Nro. 56 : B = ¡Sufrimiento y Juramento!

—Mmm… fue Mijael Pavlov. —dice Daniela Moreno.

—¿Qué has dicho?. —pregunta Walter Serafín.

—No lo voy a repetir. —responde Daniela Moreno.

—Hermana, cállate… Guarda silencio, por favor. No… no lo digas. —dice a duras penas, profundamente alterada. —Valeria Rodríguez.

—Discúlpame, hermana, pero él no merece que lo encubras… Además, de repente… padre puede hacer algo. El que violó a mi hermana y la agredió es Mijael Pavblov. —Daniela Moreno.

—Pero “La Mole” es muy poderoso en Tungsteno… Será muy difícil dañarlo, aunque tengo ya cierta ayuda. —dice Walter, poniendo sus ojos con fijeza en Matilde “La Mimosa”.

Al ver hacia donde se dirige la mirada de su padre, Valeria se da cuenta con cierta sorpresa de que dentro del cuarto 421 existe una persona más que no es de su familia; es, en realidad, una completa desconocida.

—¿Quién es ella, Walter? —pregunta Valeria Rodríguez, molesta porque su familia no respeta su voluntad.

—No me digas, padre, ¿otra amante? ¿No te cansas? No basta con mamá —dice Daniela Moreno.

—Es mi nueva adquisición y, tal vez, mi arma secreta —responde con una sonrisa, Walter.

—Es una puta más, querido, no te engañes —dice Sofía García, furiosa porque en breve tendrá que ponerse ese costal en la cabeza.

—Te equivocas, es más que eso: es mi Mimosa. No te quedes callada, saluda a mi mujer ya mis hijas, Mimosa —dice Walter Serafín.

—Matilde quiere decirles muy buenos días… y sobre todo espero que La Mimosa se lleve muy bien con ustedes, más que todo con las niñas de papá. Por si no lo saben, mi nombre es Matilde La Mimosa, y sí, soy demasiado mimosa —dice Matilde.

—¿La consentida? —dijo en un momento de impulso Valeria Rodríguez.

Es curioso cómo un esquema o recuerdo arcaico moldea tu forma de percibir el mundo, porque por un momento Valeria Rodríguez —la mujer dañada, la hiena, la incondicional de Thiago— no pudo ver a Matilde La Mimosa, sino que vio algo más, a alguien más: una sombra con forma hourglass.

No vio su rostro porque estaba cubierto, solo ese adjetivo, ese que toman como el nombre más importante de su existencia: “La Consentida”.

—¿Quién es la consentida? —dice Sofía García.

—Matilde dice que debes estar confundida o te golpeaste muy fuerte la cabeza. Yo soy La Mimosa y también Matilde, pero mucho, pero mucho más mimosa, sí —dice Matilde.

—No… mmm… no es eso, es que algo sentí, algo que… creo que antes vi algo así —dice Valeria Rodríguez.

—Sshh… Debes estar delirando, pequeña, pequeña Valeria. ¡Ay, pobre mi chica de fuego! —dice Walter, tocando su frente para dar a entender que debe tener fiebre.

—Nada de eso, es que… —intenta explicar mejor Valeria Rodríguez.

Pero ella, en su afán de hablar, ve esos ojos que están bañados con sombras profundas, muy oscuras. La mirada de los Serafín es algo que no se puede olvidar y mucho menos ignorar. Sabe que debe calmarse y morderse esa lengua de hiena rebelde herida.

—¿Por qué tiene un costal en la cabeza? —pregunta Daniela Moreno.

—Matilde dice que no es un costal, en realidad este es mi dulce rostro; aún no pueden ver su verdadera belleza —dice Matilde.

Pero todos los presentes solo pueden ver un costal viejo de lona crema, con un enorme botón en la derecha y un hueco por donde se puede ver un hermoso ojo de color verde jade.

—Es mi sobrina, digamos que tiene esquizofrenia —dice Walter Serafín.

Las dos hijas, Daniela y Valeria, voltearon a ver a su mamá. Sofía asintió con la cabeza confirmando que era un sí, validando que lo que decía Walter era sincero. No le convenció enemistarse con él; Después de todo, ¿quién más vengaría a su niña?.

—Como dije, dañarlo será muy difícil. Tiene mucho poder político dentro de Tungsteno —dice Walter Serafín.

—No solo eso, su fuerza es descomunal… Yo misma vi cómo rompía una pared de concreto con sus puños. Lo hizo porque quería seguir violentando a mi hermana —dice Daniela Moreno.

—Sí, escuché de esa fuerza, bueno, era un mito urbano, por eso le dicen “La Mole” —dice Walter—. Pero veo con cierta preocupación que era pura verdad.

Eso lo hará más difícil. Antes de pensar en hacer algo, Valeria tiene que estar recuperada y, sobre todo, mi hijo.

—Sí, mi Thiago hermoso… ¿Está bien? ¿Ya salió de su operación? Quiero verlo, quiero estar a su lado; no importa cómo esté yo, él merece toda mi atención —dice Valeria Rodríguez.

—Cálmate, que no ayuda a nadie que tú estés postrada en una cama… Recuerda que debes guardar reposo —llama la atención Sofía García.

——————————————————–EN PROCESO – EN PROCESO – EN PROCESO – GRACIAS POR LA ESPERA.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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