El amante secreto de la secretaria - Capítulo 100
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- Capítulo 100 - 100 Capítulo 100 Rómpete las piernas si vuelves a correr
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100: Capítulo 100 Rómpete las piernas si vuelves a correr 100: Capítulo 100 Rómpete las piernas si vuelves a correr ¿Genial?
¿Qué quería decir Lance?
Lena y Yazmin se miraron y no se atrevieron a hablar.
No sabían a qué se refería Lance.
—Una bofetada por una palabra.
Lucas, vigílalas —dijo Lance un segundo después.
—Lance…—dijo Yazmin asustada.
No esperaba que Lance decidiera proteger a esa zorra.
Abofetear a Lena era lo mismo que abofetearla a ella.
Si Lena estaba realmente derrotada hoy entonces Lance no le mostraría ningún respeto.
¡Yazmin no lo permitiría!
¡De ninguna manera!
—Señor Wolseley, sé que me equivoqué.
No estoy capacitada para darle una lección a la señorita Thiel.
Por favor, perdóneme… —se arrodillo Lena y pidió clemencia.
—Creo que aún no sabes en qué te equivocaste —la mirada de Lance se volvió más fría—.
Yvette es mi mujer.
Nadie está calificado para darle una lección.
Lo dijo con indiferencia, pero sus palabras provocaron mucha presión en la gente.
La expresión de Yazmin cambió de repente.
Sintió que Lance no solo le decía esto a Lena.
También se lo estaba advirtiendo a ella.
Pensó, «todo es culpa de Yvette.
¡Zorra!» —Lance, Lena lleva cuidando de mí desde que nací.
Tiene más de sesenta años.
Más de cien bofetadas la matarán —dijo tratando de esconder su odio.
—Yazmin, no creo que debas seguir con ella.
Con alguien como ella a tu lado, la reputación de la familia Myers quedará arruinada algún día —le dijo él ignorando sus palabras.
Yazmin tenía emociones complejas en el corazón, y su rostro se volvió sombrío.
Nunca esperó que Lance, que tanto la adoraba, le dijera algo tan despiadado.
¿De verdad no le importaba en absoluto?
—¿No te dije que me lo dejaras todo a mí?
¿Te duele la mano?
—se alejó y tomó la mano de su mujer, estaba roja y frunció el ceño para luego hablar.
—No duele —se negó Yvette.
—Vámonos a casa —entrelazo sus dedos con los de ella y toco su cabeza.
—De acuerdo —respondió obedientemente Yvette.
Un mechón de pelo cayó sobre su cuello, haciendo que su piel pareciera más clara.
A Lance le rodó la nuez de Adán y alargó la mano para apartar el pelo.
Luego se fueron de la mano.
Detrás de ellos, se oyó el sonido de Lena abofeteándose bajo la vigilancia de Lucas.
Lance pidió que debía escuchar el sonido.
Entonces Lena tuvo que abofetearla con fuerza.
Por el futuro de su hijo, Lena naturalmente no se atrevía a hacer trampas.
Cada bofetada aterrizó en su cara con fuerza.
Yazmin miró como Lance e Yvette se marchaban, con el corazón dolorido.
Ella no creía que Lance realmente la ignorara así.
—¡Plop!
—Yazmin se levantó de la silla de ruedas como si quisiera perseguir a Lance, pero tropezó y cayó al suelo, con cara de pena.
—Lance… —gritó con fuerza.
Pensó que ya que había caído así Lance debía sentir lástima por ella y sin duda volvería para abrazarla.
A pocos pasos, Lance se detuvo de verdad.
—Espera un minuto —le dijo y soltó la mano de su mujer Luego, se dirigió rápidamente hacia Yazmin.
Yazmin estaba tendida en el suelo, con lágrimas en los ojos.
Y vio a Lance caminando hacia ella.
Sabía que su plan funcionaba.
—Lance, yo…
Tengo tanto dolor…
tanto dolor… —Gimiendo habló.
Para que pareciera real, acababa de caerse de verdad.
Ahora, su codo estaba arañado y sangrando.
Su aspecto era lamentable.
Lance se puso en cuclillas y la levantó sin vacilar.
—Abre la puerta —le dijo a Lucas.
Yazmin abrazó con fuerza el cuello de Lance y sonrió a Yvette, que estaba de pie detrás de ella.
Yazmin le decía a Yvette con mirada despectiva que Yvette nunca le ganaría en esta vida.
Porque Lance nunca la dejaría en paz.
Fuera soplaba un viento muy fuerte.
Yvette solo sintió que su cálida palma se enfriaba una vez más.
Se quedó allí como una intrusa, observando la reticencia de Lance a dejar atrás a Yazmin.
También vio la sonrisa provocativa en la cara de Yazmin cuando la levantaron.
Sintió que su corazón debía estar como antes, roto en pedazos y dolorido.
Pero ahora sentía que aún podía soportarlo.
Quizá porque se esforzaba al máximo, o porque estaba acostumbrada a que Lance la dejara atrás…
Fuera cual fuera el caso, debería considerarse algo bueno, ¿no?
Cruzó los brazos y se sujetó los hombros, dándose un poco de calor.
Luego se dio la vuelta para marcharse.
Cuando Yvette llegó a casa, subió cansada y encontró la maleta que ya había hecho.
En cuanto subió la palanca, una gran mano la sujetó con fuerza.
Luego su cintura también fue sujetada con fuerza por detrás.
—¿Adónde quieres ir?
—La voz grave de Lance sonó por encima de su cabeza.
Yvette se quedó atónita.
¿No se fue con Yazmin?
Lance la sujetó por la cintura y le dio la vuelta.
Se quedaron cara a cara.
Yvette pudo ver una luz peligrosa en los ojos de Lance.
—¡Parece que tengo que comprar una cadena y atártela!
—de lo contrario, huiría cuando él no estuviera con ella.
Su posesividad era fuerte y no la ocultaba.
Yvette dio inconscientemente un paso atrás y le miró con ojos claros.
—Lo que dijo la empleada es cierto.
Dije todas esas cosas.
Si no puedes soportarlo, puedes ir a engatusarla ahora —no le gustaba mentir, así que dijo la verdad sobre lo que había hecho.
Si Lance quería castigarla por esto, ella lo aceptaría.
Los ojos de Lance eran profundos y fríos.
Era difícil saber lo que estaba pensando.
Yvette volvió a poner la mano en su maleta ya que él no le respondió.
La sensación de esperar un veredicto era realmente tortuosa.
Quería irse, pero justo cuando se movía de repente, Lance hizo fuerza y apretó con fuerza la mandíbula inferior de ella.
La atrajo hacia sí y bajó la cabeza para besarle los labios.
Yvette casi no podía respirar mientras él la besaba con tanta fuerza.
Su beso era siempre feroz y despiadado, igual que su estilo de practicar sexo con ella.
Ella siempre estaba bajo su control durante el sexo.
No pudo soportarlo más y su cara se puso roja.
Intentó apartarle con todas sus fuerzas.
—¿Es suficiente?
—Lance la soltó y curvó los labios.
—¿Qué?
—Yvette no supo a qué se refería durante un rato.
—¿Es suficiente esta respuesta?
—Su voz era magnética, clara y un poco ronca, bastante agradable de oír.
Yvette estaba en trance.
Luego se sonrojó.
Ahora era un poco tímida, aunque rara vez lo era.
Los ojos rasgados de Lance se llenaron de sonrisas.
Siguió sujetándole las muñecas y la apretó contra la puerta, deseoso de continuar lo que había planeado hacer hacía un momento.
—Si vuelves a correr, te rompo las piernas —dijo el antes de volver a besarla.
—Oh…
no…
Los suaves labios de Yvette estaban totalmente bajo el control de Lance.
Mientras se besaban, Yvette solo podía emitir algunos gemidos.
No podía decir nada.
Después de mucho tiempo, el largo y romántico beso terminó.
La ropa de Yvette se aflojó en la parte del cuello debido al apasionado beso de hace un momento.
Su piel clara estaba al descubierto y se podían ver los chupetones.
Parecía aún más tímida.
El deseo apareció poco a poco en los ojos de Lance.
Se agachó ligeramente y la levantó.
Dio un paso atrás y se sentó en la cama.
Pero no dejó a Yvette en el suelo.
En esta posición, estaban a la altura de los ojos del otro.
Si Lance abría la boca, podía morderle el lóbulo de la oreja.
Cuando sus labios rozaron el lóbulo de su oreja, Yvette recordó el beso de hacía un momento.
El deseo por él surgió en su corazón.
Le agarró con fuerza de la camisa para mantener la distancia con él.
Había pánico en sus ojos.
Sin embargo, Lance se dio cuenta de lo que ella quería hacer primero.
Le apretó el cuello y la acercó más a él.
En cuanto Yvette apartó la cara, Lance le besó la carne del cuello por debajo del lóbulo de la oreja y chupó con fuerza.
Luego la golpeó una vez con el pecho, como para castigarla.
Este movimiento hizo que las mejillas de Yvette se pusieran rojas, pero no se atrevió a echarse hacia atrás.
Solo podía agarrarse al cuello de Lance para sostenerse.
—¡Buzz!
—La vibración del teléfono rompió el ambiente romántico.
Lance frunció el ceño, sin querer responder a la llamada.
—Es Lucas.
—le dijo ella al ver la pantalla.
Lance frunció el ceño.
Respondió a la llamada y oyó la voz de pánico de Lucas.
—Señor Wolseley, la Señora Myers se desmayó.
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