Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El amante secreto de la secretaria - Capítulo 89

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El amante secreto de la secretaria
  4. Capítulo 89 - 89 Capítulo 89 El bebé es tuyo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

89: Capítulo 89 El bebé es tuyo 89: Capítulo 89 El bebé es tuyo Al oírlo Yvette palideció y se agarró la ropa con fuerza, aunque su bebé no era popular, no permitiría que nadie le hiciera daño.

—Lance, ¿puedes ser amable?

Yvette quería decirle “El niño es tuyo.” «Si no lo amas, por favor no lo lastimes.

—Sin embargo, Yvette no se atrevió a decirlo.» Temía perder la custodia del bebé.

Los ojos de Lance se volvieron fríos.

—Hacerla desaparecer es mi amabilidad —dijo sin piedad haciendo presión sobre su muñeca.

Nunca permitiría que la mancha llegará al mundo y tras decir eso, Lance cargó bruscamente con Yvette escaleras abajo y la metió en el coche.

El coche se puso en marcha e Yvette sintió que la tiraban hacia atrás.

—Lance, ¿adónde vas?

—pregunto con miedo.

Sin embargo, solo oyó el silbido del viento.

Pronto, el coche se detuvo en la entrada de un hospital privado.

Lance sacó a Yvette del coche que supo por fin lo que Lance quería hacer.

Su rostro palideció.

Pensó que Lance no soportaría al bebé y se divorciaría de ella mientras supiera que el bebé no era suyo.

Sin embargo, Yvette nunca esperó que Lance la obligara a abortar.

—Lance no estoy de acuerdo.

No tienes derecho a obligarme a abortar —rugió ella.

—¿No pensaste en hoy cuando me traicionaste?

¿Crees que toleraría un error?

—se burló él.

—Mi bebé no es un error —sujetó las muñecas de Lance y suplicó—.

Lance, por favor, no me obligues a hacer eso.

—Llévenla adentro —ordenó mostrándose indiferente.

El personal médico de la entrada se acercó para tirar de Yvette, pero agarró con fuerza la mano de Lance y las lágrimas corrieron por su rostro.

—Lance, nunca te he suplicado.

¿Puedes olvidar al bebé esta vez?

—Yvette sollozaba y suplicaba a Lance una y otra vez.

Su voz ronca era áspera en la silenciosa noche.

Mientras Lance escuchaba el grito desgarrador, sintió un dolor como si su corazón hubiera sido atravesado sin piedad por una flecha.

Cada vez que Lance pensaba en Yvette esperando un hijo ajeno, quería destrozarla.

Sin embargo, la amaba tanto que no podía ser despiadado con ella.

Lance sabía que no podía dejar que Yvette se fuera, así que no podía tolerar al bebé.

El bebé era como una bomba de relojería.

La familia Wolseley no aceptaría a una mujer desleal.

—No aceptaría a este bebé —le sacudió las manos y negó con frialdad.

Yvette estaba desesperada y presa del pánico.

Todo superaba sus expectativas.

Quería divorciarse en lugar de perder al bebé.

—Lance, lo dije para enfadarte, no es la verdad —Yvette no quiso arriesgar más al bebé y tiró de Lance para explicárselo.

—Yvette.

Alguien se acercó corriendo e interrumpió a Yvette.

Yvette levantó la vista y se quedó de piedra.

Era Charlie.

¿Cómo podría ser?

Él tiró de Yvette detrás de él para protegerla.

Charlie llevaba dos días preocupado por Yvette y no podía contactar con ella por teléfono.

Por ello, preguntó a Ellen y supo que Yvette había preguntado por él.

Se volvió más preocupado.

Charlie fue a la Villa Serenity para ver si casualmente podía encontrarse con Yvette.

Cuando Charlie vio que Lance se llevaba a Yvette, se apresuró a seguirles.

Entonces vio a Lance e Yvette tirándose el uno al otro desde la distancia.

Charlie pensó que Lance estaba a punto de golpear a Yvette, así que se acercó corriendo por impulso.

—Señor Wolseley, un hombre no debe pegar a una mujer pase lo que pase —dijo con agresividad.

—Charlie, lo has entendido mal —explicó Yvette poniéndose nerviosa.

Antes de que Yvette terminara de hablar, Charlie recibió un puñetazo en la cara y se tambaleó, se limpió la sangre de la comisura de los labios y se defendió con brusquedad, pero Lance lo esquivó.

Lance estaba entrenado en combate sin armas.

Aunque Charlie era fuerte gracias al ejercicio regular, era más débil que Lance.

En ese momento, Lance se mostró hostil.

Agarró el cuello de Charlie y le dio un puñetazo feroz contra el suelo.

En un instante, la sangre brotó de la boca de Charlie.

El sabor sanguinolento de su boca no le hizo rendirse.

Se levantó y continuó la lucha.

—¡Alto!

—Yvette se interpuso entre ellos y extendió los brazos.

—Quítate de en medio —grito Lance parando el golpe que casi la golpea.

—Lance, el bebé no tiene nada que ver con Charlie.

No le pegues más.

—le rogó ella.

—¿En serio?

—Lance se rió—.

Si es así, ¿por qué está aquí?

Está preocupado por ti, pero ¿qué debo hacer?

Lance estrechó a Yvette entre sus brazos y la abrazó con fuerza, sin permitirle decir una palabra.

«Eres mi mujer.» Yvette fue estrangulada por Lance y su rostro palideció.

Quiso explicárselo, pero Lance estaba tan furioso que no quiso escuchar ninguna explicación.

En cuanto Charlie se levantó, Lance le dio una patada y se quedó mirando la mano de Charlie que había tocado a Yvette.

—Rómpele una mano —ordenó a sus hombres.

Dos guardaespaldas se acercaron e inmovilizaron la cabeza de Charlie.

Sin dudarlo rompieron la mano derecha de Charlie, que no pudo evitar un gemido.

Yvette estaba aturdida.

Sintió que alguien le agarraba el corazón, y le dolía tanto que no podía respirar.

—¿Dónde más había tocado?

—Lance bajó la cabeza y se acercó al oído de Yvette.

Su voz era fría.

«Lo torturaré poco a poco.» Yvette palideció.

Le castañeteaban los dientes y tenía la cara húmeda de lágrimas.

—Lance, no tiene nada que ver con Charlie, déjalo ir por favor… —suplico.

—¿Por qué?

¿Estás preocupado por él?

—preguntó con tranquilidad.

Su tono era tan pacífico que era difícil saber si estaba enfadado.

Sin embargo, sus palabras eran hirientes.

—Lance, suelta a Charlie.

Hablaré contigo, no es lo que piensas —se calmó y trato que la voz no le tiemble tanto.

Charlie, que estaba reprimido en el suelo, se defendió de repente.

Aunque solo podía luchar con una mano, derribó a un guardaespaldas.

Era difícil luchar contra cuatro manos con una sola mano.

Charlie fue una vez más presionado contra el suelo.

—Lance, diles que paren, es algo entre nosotros, no involucres a otros.

El bebé no es de Charlie —gritó con miedo y le volvió a suplicar —Yvette, sabes que no soporto que intentes proteger a otros hombres —se enojó él.

—Rómpele la mano izquierda.

—dijo, sus ojos eran fríos y despiadados.

Los dos guardaespaldas levantaron la mano izquierda de Charlie y estuvieron a punto de rompérsela.

—¡Ah!

—Yvette gritó de dolor de repente y sacudió la cabeza desesperadamente—.

Lance, el niño es tuyo ¡Es tuyo!

En un instante, el corazón de Lance latió violentamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo