El Amor de Mi Acosador - Capítulo 148
- Inicio
- El Amor de Mi Acosador
- Capítulo 148 - 148 Capítulo 148 Libro 2 - De compras con Reece
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
148: Capítulo 148: Libro 2 – De compras con Reece 148: Capítulo 148: Libro 2 – De compras con Reece —Qué bien poder salir juntas sin que tenga que hacer de tu niñera.
Este día de chicas me está animando mucho —dice Reece mientras coge un vestido del perchero.
—Oh, vamos, Reece.
No engañas a nadie.
Las dos sabemos de qué va esto, sigues aquí para vigilarme, pero a mí me gusta llamarlo el sistema de compañeras.
Es más seguro ir dos que una sola —me río mientras niego con la cabeza ante el vestido que sostiene.
—Supongo que nunca lo había pensado de esa manera.
—Ignora mi opinión sobre el vestido y se lo echa al brazo para probárselo.
—Ahora me parece bien —le digo—.
Al principio estaba muy molesta, pero después de la última nota, me da muy mal rollo.
Siempre estoy mirando por encima del hombro.
—¿Qué dijo la policía cuando se la llevaste?
—Reece elige otro vestido, si es que se le puede llamar así, y también se lo echa al brazo.
—Pff, dijeron que lo pondrían en mi expediente, pero mi Papá dice que no se hará nada al respecto.
Deja de rebuscar en el perchero y me mira.
—¿Entonces, se supone que tienes que mirar por encima del hombro el resto de tu vida?
Me encojo de hombros.
—Mi Papá contrató a un Investigador Privado.
Está decidido a encontrar a quienquiera que esté asustando a su niña.
—Le sonrío con picardía a mi amiga.
—¡Así se hace, señor Baxter!
¡Está bueno, es inteligente y está dispuesto a hacer lo que haga falta!
¡Qué puta envidia me da tu madre ahora mismo!
—¡Qué asco, Reece!
¡Es mi Papá!
—¿Qué?
¡Los hombres mayores también pueden estar buenos!
—¡Mi Papá no, qué asco!
—hago una arcada.
—Piénsalo, Ella; cuando tú y Jace tengáis hijos, ¡dirán lo mismo de vosotros dos!
—Reece niega con la cabeza y se ríe—.
Entonces, la tía Reece tendrá que contarles la historia de cómo su mamá pensaba lo mismo de la abuela y el abuelo.
—¿Quieres traumatizar a mis futuros hijos?
—No puedo parar de reír y los otros clientes empiezan a mirarnos—.
¡Se acabó, te prohíbo que vuelvas a estar a solas con mis futuros hijos!
—Como si eso fuera a impedirme contarles cosas.
Será más divertido hablar de ello delante de ti y de Jace —sonríe con malicia.
—¿Y quién dice que Jace será con quien tenga hijos?
Todavía somos jóvenes, pueden pasar muchas cosas.
—Oh, por favor, ¿os habéis visto?
Y lo que es más importante, ¿has visto cómo es Jace contigo?
¡Ese chico te adora y venera el suelo que pisas!
—afirma Reece.
Pongo los ojos en blanco.
—¿Es un poco exagerado, no crees?
Se encoje de hombros.
—Si no me crees, pregúntale a Gabe.
¿Por qué crees que ha dejado de tontear?
Está decepcionado por no poder odiar a Jace —se ríe por lo bajo—, porque ve que Jace está totalmente enamorado de ti y que haría cualquier cosa por ti.
Sabe que no hay competencia en lo que a él y a Jace respecta porque tú siempre elegirás a Jace.
De verdad que no puedo reprimir la sonrisa que aparece en mi cara.
Estoy tan feliz de no ser la única que ve cómo me trata Jace.
Me preocupaba tanto que no fuera aceptado, pero lo creas o no, Gabe incluso llama a Jace para pedirle su opinión sobre las cosas o si necesita ayuda con algo.
Todavía no he llevado a Jace a una noche de juegos porque no sé si Deke puede ponerse un filtro, sabiendo lo que sabe sobre mi relación con Jace.
Jace sabe lo que Deke me dijo aquella noche, y aunque el chico no le cae bien, está dispuesto a dejarlo de lado una vez que yo esté lista para presentárselo a los demás.
Cojo algunas prendas para probarme y ambas nos dirigimos a los probadores.
Hay cortinas en lugar de puertas, así que tengo que asegurarme de cerrar bien los extremos.
Me quito la camiseta, me doy la vuelta y voy a coger el primer top que tengo colgado, pero mi mano no llega a alcanzarlo cuando me empujan contra la pared con una mano sobre mi boca.
Un cuerpo se presiona contra mí, así que no puedo moverme.
Al principio, creo que es Jace gastándome una broma, pero entonces la persona me susurra al oído y me doy cuenta de que es una mujer.
—Me han enviado para darte un mensaje.
Viene a por ti antes de lo que crees.
—La mujer me pasa la mano por las costillas—.
Lleva tiempo muriéndose por probarte, y si yo fuera tú, no me resistiría.
Siempre consigue lo que quiere.
A pesar del miedo que tengo en este momento, en cuanto me doy cuenta de que es una mujer, espero el momento adecuado, espero a que termine de dar el mensaje, y entonces echo la cabeza hacia atrás y la golpeo.
Ella maldice, pero es rápida, me estampa la cabeza contra la pared de enfrente y sale corriendo.
—¿Ella?
¿Estás bien?
—grita Reece desde dos probadores más allá.
Joder.
Sí, esa es la palabra, porque no hay otra para describir lo que acaba de pasar.
—¡Llama a Jace!
La cortina se abre de golpe y Reece aparece con el móvil en la oreja.
En este momento estoy sentada en el suelo, sujetándome la cabeza.
Ya noto cómo empieza a salirme un chichón justo en el centro de la frente.
—Sí, aquí está —Reece me pasa su móvil.
—¡Jace, han estado aquí!
—¿Quién?
¿El acosador?
—pregunta con desesperación.
—Sí… bueno, no, pero ha enviado a alguien.
A una mujer, ha enviado a una mujer para darme un mensaje.
—¿Pero qué cojones?
¿Cuál es el mensaje?
Oigo cómo da un portazo y arranca su Jeep.
—Ha dicho que vendrá a por mí antes de lo que creo y que lleva tiempo muriéndose por probarme.
Dice que si sé lo que me conviene, será mejor que no me resista porque siempre consigue lo que quiere.
—¡¡MALDITA SEA!!
—Se le oye golpear el volante a través del teléfono.
—¡Le di un cabezazo, Jace!
Le di bien, pero entonces me estampó la cabeza contra la pared y echó a correr, así que no pude verla bien.
—Estoy muy orgullosa de mí misma, aunque no haya podido identificarla.
Quizá la próxima vez pueda hacerlo mejor.
—Esa es mi chica.
Lo has hecho bien, bebé.
Su elogio me hace sonreír.
—¿Vienes a por mí ahora?
—¿De verdad tienes que preguntármelo?
Sabes que siempre iré a por ti, Ella.
No te muevas de ahí, cariño.
—Vale, hasta ahora.
—Le devuelvo el móvil a Reece.
—¡Soy una niñera pésima!
—Parece muy disgustada.
Me levanto y le doy un abrazo.
—¿Cómo íbamos a saber que sería una mujer?
No estábamos buscando a una mujer, al menos yo no.
¿Tú sí?
Ella niega con la cabeza.
—Bueno, pues deja de culparte por esto.
—Le dedico mi mejor sonrisa dadas las circunstancias—.
Ahora, ¿te importa cerrar la cortina para que deje de enseñar el género?
—Por suerte, solo me había quitado la camiseta, así que sigo en sujetador, pero aun así.
—¡Oh, mierda, perdona!
—Al mirar a mi amiga, veo que lleva puesto el vestido al que yo le había dicho que no, y debo decir que le queda bastante bien.
—Vale, me equivocaba, el vestido te queda genial —le sonrío.
—¿Puedes repetirlo?
—pregunta seriamente.
—¿Repetir el qué?
—Que te equivocabas…
—¡Oh!
¡Eres una cabrona!
—Me río y le doy un latigazo con mi camiseta.
—¡Oh, Dios mío!
¿Acaba de decir Ella Baxter una palabrota?
—jadea Reece.
—De hecho, cada vez se me dan mejor las palabrotas, por culpa de Jace.
—Aunque sigo temblando, el pique con Reece me ayuda a no pensar en lo que acaba de pasar.
—¡Oh, estoy segura!
Con todo lo que folláis vosotros dos, es imposible que no digas tacos —se ríe.
—Eso es muy cierto, pero es más que eso.
Puede que a Papi no le guste, pero Jace me ha abierto a tantas cosas nuevas…
Reece levanta una mano.
—No quiero oír cuánto te abre Jace —se ríe—, ¡incluso eso es demasiada información para mí!
—¡Uf, qué mente más sucia tienes!
—Le doy una palmada juguetona y por fin me pongo la camiseta.
—¿Qué demonios es una mente sucia?
—pregunta confundida pero sin dejar de reír.
—¡Es cuando siempre estás pensando en guarradas, obvio!
—Pff, da igual.
Es mucho más divertido pensar en guarradas.
—Me guiña un ojo y se va a quitarse el vestido, y yo la sigo, porque no quiero quedarme sola.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com