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El Amor de Mi Acosador - Capítulo 192

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Capítulo 192: Capítulo 192 Libro 2 – La primera noche de juegos de Jace

Después de mucho suplicar y poner pucheros y, por supuesto, la mejor mamada de la historia, pude convencer a Jace de que viniera a la noche de juegos conmigo esta semana, ya que no tiene que trabajar. Desde que aceptó el trabajo, Elias le dio esta noche libre, lo que resulta perfecto. Me aseguro de coger los aperitivos y las bebidas que compré para todos antes de que bajemos. Llegamos antes que Deke y Collin, así que nos quedamos sentados charlando hasta que aparece el resto del grupo.

En cuanto tiene la oportunidad, Reece me lleva a un lado. —Bueno, no he tenido mucho tiempo para poder decírtelo, pero quería avisarte. Owen ha vuelto a la ciudad y viene esta noche.

Suelto un jadeo. —¿Oh, Dios mío, ya sois pareja? —pregunto emocionada.

Se encoge de hombros. —No estoy segura de lo que somos, pero hemos estado hablando mucho y tiene vacaciones, así que vuelve para pasarlas aquí. Veremos cómo va y luego decidiremos.

—¡Me alegro mucho por ti, Reece! —La abrazo con fuerza.

—¿A qué viene tanta emoción aquí? —pregunta Jace mientras coge un puñado de palomitas del bol que yo estaba llevando al salón.

Miro a Reece y ella ladea la cabeza antes de asentir. —¡Owen viene a ver a Reece y puede que sean «pareja» si todo sale bien!

—Genial, Owen es un buen tipo. —Le sonríe a mi amiga y luego se mete las palomitas en la boca.

—Por cierto —Reece baja la voz—, parece que Gabe está saliendo con alguien, y ella también viene esta noche.

—Oh, genial, ¿dijo quién es? —pregunto. Ni de coña voy a dejar que sepa que yo ya sabía que estaba hablando con alguien. Se sentiría fatal si supiera que me enteré yo primero.

—No, no ha dicho su nombre, pero tampoco le pregunté —responde mi amiga—. Me siento mal por no haber mostrado más interés cuando me lo contó, pero estaba emocionadísima porque acababa de enterarme de que Owen volvía —añade, frunciendo el ceño.

—Bueno, supongo que lo averiguaremos pronto —declaro y me dirijo al sofá.

Un alboroto en la puerta anuncia la llegada de los chicos, Deke y Collin, que discuten sobre quién es el mejor conductor. Obviamente, no les importa que haya otros en la habitación mientras siguen atacándose el uno al otro. Finalmente, Gabe silba, consiguiendo que sus dos amigos dejen de discutir.

—¡Joder, parecéis dos malditas mujeres! —exclama Gabe.

—¡Eh! —decimos Reece y yo a la vez, ofendidas por el comentario de nuestro amigo.

—Excepto las dos presentes. —Nos guiña un ojo.

Suena el timbre y Reece va corriendo a abrir, volviendo con una enorme sonrisa en la cara y mi antiguo guardaespaldas detrás de ella. —Creo que todo el mundo conoce a Owen.

Corro hacia él y lo abrazo. —¡Oh, te he echado de menos, grandullón!

Se ríe mientras me devuelve el abrazo. —Yo también, mocosa.

—Eh, me alegro de verte de nuevo. —Jace y Owen chocan los puños por encima de mi cabeza.

—Igualmente, Jace. Espero que estés manteniendo a raya a la pequeña mocosa. —Owen me guiña un ojo.

—Sabes que sí; si no, me la llevo a la habitación. —Esa sola frase borra la sonrisa de la cara de Owen y lo sonroja.

Le doy una palmada juguetona a Jace en el pecho. —Deja de meterte con él, deja en paz al pobre chico tímido. —Suelto una risita.

—Oh, vaya, llega tarde. —Todos nos giramos hacia Gabe y vemos que está mirando su teléfono—. Mi cita —levanta el teléfono—, me acaba de enviar un mensaje diciendo que se ha retrasado y que tardará un poco en llegar.

—Oh, bueno, al menos no ha cancelado del todo. —Le froto el brazo amistosamente.

—Sí, supongo que tienes razón. Podemos empezar, ¡pero nada de juegos en pareja hasta que ella llegue! —Gabe señala tanto a Deke como a Collin.

—¿Entonces qué? ¿El Pictionary queda descartado? —Deke pone un puchero.

—¡A ese me refiero! Sabía que querías jugar. —Gabe se ríe—. Podemos jugar al Cards Against Humanity o incluso al Scattergories.

—Uf, vale, pues… —Deke finge estar molesto, pero luego nos guiña un ojo al resto y sonríe—. Oye, Jace, he oído que trabajas en el Sin Vergüenza. He estado allí un par de veces, pero no te he visto.

—Bueno, ¿eres socio? —pregunta Jace.

—No, ¿socio de qué? —Deke parece confundido.

—Un socio del club, con acceso a la mazmorra de abajo. Hay una membresía mensual, pero es cara. —Jace le da un trago a su refresco.

—Joder, ¿hay una mazmorra debajo del club? ¿Como con prisioneros? —Los ojos de Deke están tan abiertos como platos.

Jace y yo nos miramos como preguntándonos si habla en serio, y luego estallamos en carcajadas. —No, Deke, es solo como lo llaman. Ahí es donde los socios del club van a escenificar y a ver a otros escenificar, o jugar, como quieras llamarlo. —Intento responderle lo mejor que puedo, pero el pobre chico parece totalmente confundido.

—Es donde todos los miembros del BDSM van a jugar —Jace lo suelta sin más—. Soy un maestro de mazmorra. Mi trabajo es asegurarme de que todo el mundo esté a salvo y de que todo sea consentido.

—Entonces, ¿ves a la gente tener sexo? —pregunta Collin.

Jace se ríe entre dientes. —Sí, algo así.

—¡Tío, quiero tu trabajo! —Deke sonríe con picardía.

—Es un trabajo muy importante y, por lo general, solo los Dominantes con experiencia son los que lo hacen.

—Tienes qué, ¿diecinueve? ¿Cómo es que tienes experiencia? —se burla Deke.

—¿Has recibido entrenamiento como dominante? ¿Alguna vez has entrenado a otros Dominantes o sumisos? ¿Tienes un certificado que lo acredite?

—Vale, vale, lo pillo. Eres un Dominante grande y malo al que le gusta azotar a las mujeres y ver a la gente tener sexo. —Deke pone los ojos en blanco.

Siento que Jace se tensa a mi lado, pero no dice nada. Es Gabe quien le echa la bronca a su amigo. —Deke, deja de ser un capullo. Jace se toma su trabajo en serio y su estilo de vida no es algo de lo que burlarse. ¡Son los tíos irresponsables como tú los que no deberían intentar hacer el papel de dominante! —gruñe Gabe, lo que realmente me sorprende.

—Eso es un poco duro, ¿no crees? —le pregunta Deke a su amigo.

—No, en absoluto —afirma Gabe—. Si vas a actuar de forma inmadura al respecto, entonces no deberías ni hablar del tema.

—¡Vale, de acuerdo! —Deke se vuelve hacia Jace—. Lo siento, tío, no pretendía ser irrespetuoso con el tema ni contigo. No me daba cuenta de lo en serio que os lo tomáis.

—Gracias, Deke. Te lo agradezco. —Jace responde con un asentimiento.

—Oh, ¿podemos solucionarlo todo con un abrazo? —Collin abre los brazos de par en par.

Reece coge un cojín decorativo y se lo tira a la cara. —¡Cállate, Collin!

—¿Qué? ¡Lo decía totalmente en serio! —Se ríe entre dientes.

—¡Siéntate de una puta vez para que podamos empezar! —Gabe se ríe por lo bajo y se deja caer junto a Deke.

—Seré tu pareja y podemos dejar fuera a Collin, solo para que podamos jugar al Pictionary —Deke le sonríe a Gabe—. Pero no me pidas que me quede a dormir y te haga la cucharita, porque, si no, que sepas que yo siempre seré la cuchara grande.

—¡Oh, por el amor de Dios! ¡Nunca te pediré que te quedes a dormir conmigo, y no vuelvas a sacar el tema de la cucharita cuando hables de nosotros! —Gabe fulmina a su amigo con la mirada esta vez y se mueve al otro lado del sofá.

—¡Ay! —Deke se agarra el pecho—. ¡Eso ha dolido de verdad, Gabe! ¡Estaba dispuesto a dejar de lado a mi compañero de cucharita de toda la vida solo por ti! —Deke mira a Collin—. Lo siento, colega…

Collin pone los ojos en blanco. —¡Eres un capullo!

El timbre vuelve a sonar y esta vez va Gabe a abrir. Jace y yo estamos hablando con Reece y Owen hasta que oímos a Deke soltar un silbido. —¿Cómo es que un pibón así está con nuestro Gabe? —Todos nos giramos hacia la pareja y me quedo sin aliento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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