El Amor de Mi Acosador - Capítulo 87
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- Capítulo 87 - 87 Capítulo 87 Un día en la corte - Parte 3
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87: Capítulo 87: Un día en la corte – Parte 3 87: Capítulo 87: Un día en la corte – Parte 3 No sé cómo ni por qué, pero cada vez que Jace usa esa voz, mi cuerpo reacciona, impidiéndome desobedecerlo.
Durante las siguientes horas, mi mente está completamente centrada en el juicio y en nada más.
Me sudan las palmas de las manos todo el tiempo que testifica la señora Simpson, y también cuando Jace sube al estrado.
Parece tan tranquilo y sereno mientras mi padre le hace su ronda de preguntas, pero me doy cuenta de que empieza a vacilar cuando la Defensa se acerca y le hace su primera pregunta.
—Señor Palmer, ¿quiere decirle al tribunal cuál es su relación con la Demandante?
—pregunta el abogado.
—Soy el novio de Ella.
—Mira directamente al jurado mientras lo afirma con tanto orgullo que no puedo evitar sonreír.
También oigo a mi madre reírse entre dientes detrás de mí.
—Jace —empieza el abogado—, no le importa que lo llame Jace, ¿verdad?
Enseguida noto el tic en la mandíbula de Jace.
—De hecho, sí que me importa.
Puede llamarme señor Palmer.
Reprimo la risita que quiere escapárseme ante sus palabras y al ver al abogado de la Defensa ponerse de un tono rosado, obviamente desconcertado por la respuesta de Jace.
—Mis disculpas, señor Palmer —hace una breve pausa el abogado—.
Señor Palmer, ¿puede definirle al tribunal la palabra novio?
—¡Objeción!
—exclama mi padre—.
Creo que todos conocemos la definición de novio.
—Su Señoría, solo intento establecer el tipo de relación que tienen, y ya entenderá por qué —alega la Defensa.
El juez frunce el ceño a la Defensa y luego mira a mi padre.
—Denegada.
—Luego mira a Jace—.
Puede responder la pregunta.
—Gracias, Su Señoría.
—El abogado se vuelve hacia Jace para esperar su respuesta.
Siendo el listillo que es, Jace procede a responder a la Defensa: —Hay un par de definiciones diferentes para «novio».
El abogado parece confundido mientras mira por la sala del tribunal antes de que sus ojos se posen de nuevo en Jace.
—Por supuesto, ilústrenos sobre las definiciones que conoce.
—Bueno, tiene que ser específico, Señor.
Verá, mi madre es dueña de una tienda de ropa, así que cuando me pide que defina la palabra «novio», podría referirme a la descripción de la ropa de mujer que está diseñada para ser extragrande.
—Jace sonríe con arrogancia mientras suaves risas estallan en la sala.
Mi padre tiene que taparse su propia sonrisa.
El juez golpea su mazo contra el estrado.
—¡Orden en la sala!
—La sala vuelve a guardar silencio.
—Gracias, señor Palmer, por ilustrarnos a todos sobre cómo se llama la ropa extragrande para mujeres.
—El abogado se pone las manos a la espalda—.
Ahora, por favor, díganos la definición de novio dentro de una relación romántica.
—Supongo que es una pareja masculina dentro de una relación —responde Jace con tono aburrido.
El abogado se ríe entre dientes.
—Supongo que tiene razón, pero díganos, señor Palmer, ¿le llaman de alguna otra forma que no sea el novio de la señorita Baxter?
Mi corazón se detiene en mi pecho.
¿Pero qué cojones está insinuando?
¿Se refiere a lo que creo que se refiere?
Miro a mi padre, pero tiene cara de póquer, aparte del tic en su mandíbula.
Cuando vuelvo a mirar a Jace, permanece tranquilo, pero tiene una expresión como si estuviera tratando de decidir qué camino tomar.
No sé cuánto tiempo contengo la respiración, pero finalmente la suelto cuando siento a mi madre frotarme la espalda.
—Hasta donde yo sé —empieza Jace—, la gente me ve como el novio en la vida de Ella.
—Ah, de verdad…
—el abogado se vuelve hacia el jurado—.
Entonces, ¿no se le conoce como el Dominante de la señorita Baxter?
¿No es ella su sumisa?
—¡Objeción!
—exclama mi padre, poniéndose de pie esta vez—.
¡Lo que hagan en su vida privada no tiene nada que ver con el ataque!
—Su Señoría, solo estoy demostrando al jurado que a la Demandante le gusta que la abofeteen, y por lo tanto sí tiene que ver con el ataque, porque acusa a los Acusados de abusar de ella.
—Me temo que tendré que aceptar la objeción.
La Fiscalía tiene razón, no tiene nada que ver con este caso.
Está pisando terreno peligroso, cíñase a las preguntas sobre el caso —amonesta el juez a la Defensa.
—Señor Palmer —continúa el abogado como si no acabaran de reprenderlo—, ¿es o no es cierto que durante dos años usted acosó a la Demandante?
Abro los ojos de par en par, oigo a mi madre jadear y mi padre gira la cabeza hacia mí, pero yo no aparto la vista de Jace.
Él me mira y puedo ver el dolor en sus ojos, pero no intenta ocultar el hecho.
—Sí, es cierto.
Mi padre pide automáticamente un receso de cinco minutos para repasar esta nueva información.
Temo esos cinco minutos a solas en la sala con mi padre, pero, sorprendentemente, está más cabreado con la Defensa por sacar a relucir otra cosa que no tiene nada que ver con el caso.
Sin entrar en grandes detalles, le cuento rápidamente a mi padre todo lo que pasó en los últimos dos años.
Cómo Jace dejó de ser mi amigo y cómo puso a todo el instituto en mi contra.
Aunque no dice nada, sé que será mejor que Jace no se acerque a mi padre por un tiempo.
Al volver a la sala, hago contacto visual con Jace y le dedico una sonrisa tranquilizadora.
Nunca pensé que esto saldría a la luz en el juicio, pero ha pasado, y tenemos que afrontarlo.
Mi madre me lanza su mirada de «ya hablaremos de esto en casa» justo antes de que el juez vuelva a salir.
La única parte buena que ha salido de esto es que Jace y yo ya no necesitamos tener nuestra pequeña charla, porque todo sale a la luz en el juicio.
Continúa diciendo que Mason le mintió y le hizo creer que la chica de la que estaba enamorado y a la que iba a declararle su amor esa noche se había acostado con otro chico.
Explica cómo fue por ahí poniendo a todo el mundo en mi contra, amenazándolos o chantajeándolos para que se mantuvieran alejados de mí.
También admitió que, una vez que recuperó el juicio, estaba demasiado metido en el ajo como para retractarse de todas las mentiras que había difundido y que fue entonces cuando empezó a acosarme, para poder mantener a otros chicos alejados de mí al afirmar que yo era suya para atormentarla.
Todo el tiempo que estuve sentada escuchándolo sincerarse, lo único que podía pensar era en cómo todo se podría haber aclarado si tan solo me hubiera preguntado.
¿Tiró por la borda dos años solo porque supuestamente me acosté con alguien?
No estoy segura de cómo sentirme al respecto; quiero decir, lo que hizo fue un poco excesivo para lo que se me acusaba.
Ni siquiera estábamos saliendo, así que no tenía derecho a enfadarse conmigo aunque fuera verdad.
No me mira ni una sola vez mientras cuenta su historia, pero veo las muecas de dolor cuando menciona ciertas partes, y sé que está lidiando con lo que ha hecho.
Eso no quita que durante dos años me hirió con sus acciones, pero estamos intentando reparar esa grieta, y el hecho de que yo sepa la verdadera razón por la que hizo lo que hizo no va a hacer que cambie de opinión.
Decidí que iba a intentar dejar el pasado en el pasado e intentar seguir adelante, y voy a mantenerlo.
—¿Es cierto, señor Palmer —la voz estentórea del abogado me devuelve a lo que está pasando a mi alrededor—, que en una ocasión en la que acosó a la señorita Baxter, lo hizo en un aula vacía con el señor Anderson y el señor Feeney también presentes en la sala?
—Sí.
—Y ¿es cierto que les hizo sujetar a la Demandante para poder castigarla bajándole los pantalones y azotándola?
—Sí.
—A Jace le da un tic en la mandíbula.
—Señor Palmer, ¿es cierto que usted fue el autor intelectual de este supuesto ataque?
Ahogo un grito.
¿Pero qué demonios está diciendo?
¿De verdad está intentando culpar a Jace de toda esa noche?
—Espera, ¿qué?
—El propio Jace está sorprendido por la pregunta—.
¡No, eso es mentira!
¡Ya había hecho las paces con Ella y nunca la lastimaría de esa manera!
—¿Está diciendo que no pagó a los Acusados para asustar a la Demandante?
—pregunta el abogado.
—¡Objeción, Su Señoría!
¿Por qué ninguno de los Acusados mencionó esto cuando estaban en el estrado?
—pregunta mi padre.
—¿Qué base tiene para esta línea de interrogatorio?
—pregunta el juez.
—Retiro mi pregunta, Su Señoría.
—El jurado ignorará todo lo relacionado con que el señor Palmer tenga algo que ver en este incidente —informa el juez a los miembros del jurado.
Los latidos de mi corazón empiezan a ralentizarse.
¡Qué cabrón, intentar engañar a Jace de esa manera!
Mantengo mis ojos en él y Jace finalmente me mira, y lo que veo es preocupante.
Sabía que Jace ya se culpaba por el ataque, pero ahora este abogado gilipollas acaba de empeorarlo diciendo prácticamente lo mismo.
Mi padre tenía razón, se está sacando mierda de la manga para intentar que los cuatro se libren.
Ahora estoy en el estrado, volviendo a contarle al jurado la noche en que Toby, Brandon, Mason y Kaylee me tendieron una emboscada, me sujetaron, me desnudaron y abusaron de mí no solo física, sino también sexualmente.
También le conté al jurado la primera vez que Toby me atacó, pero eso fue desestimado porque no era parte del caso, aunque muestra un patrón de abuso por parte de Toby.
—Ella —dice mi padre mi nombre suavemente—, ¿ves a tus atacantes hoy en esta sala?
—Sí, los veo —señalo la mesa de los Acusados—.
A los cuatro.
—Hago constar —mi padre se encara con el jurado— que la Demandante ha identificado a Toby Anderson, Brandon Feeney, Mason Baker y Kaylee Simpson como sus atacantes.
—No tengo más preguntas, Su Señoría.
—Tan pronto como mi padre se sienta, el abogado de la Defensa se levanta y se acerca a mí, sonriendo.
—Señorita Baxter, usted señaló a los cuatro Acusados como sus atacantes y, sin embargo, testificó que no vio sus caras con claridad.
¿Cómo puede estar tan segura de que estos cuatro son los que la atacaron?
—He ido al colegio con todos ellos, excepto con Mason, desde preescolar.
Conozco sus voces, y Kaylee tiene una voz muy distintiva.
—Más risas estallan en la sala, pero se silencian rápidamente con una mirada del juez.
—De acuerdo, es justo, pero eso no significa que tenga a los culpables correctos.
¿Y el señor Baker?
¿Cómo sabe que fue él?
—Mason vino a verme hace poco para disculparse por evitarme y seguirle el juego a la táctica de acoso de Jace.
Lo estaba ayudando con las tutorías en una de sus clases, así que he estado hablando mucho con él últimamente.
Me sorprendió mucho ver que estaba allí con los demás, pero luego salió a la luz que todo era solo un engaño para que me hiciera su amiga.
—¿Por qué la estaría engañando el señor Baker?
—pregunta la Defensa.
—No estoy segura.
Eso nunca se mencionó.
—Entonces, señorita Baxter, ¿está cien por cien segura de que estos cuatro son los que la atacaron a pesar de que nunca les vio la cara?
—Sí —digo con mucha severidad.
—De acuerdo, supongo que no tengo más preguntas —dice antes de darse la vuelta y volver a su mesa, pero justo cuando está a punto de sentarse, levanta un dedo—.
Lo siento mucho, Su Señoría, pero tengo una pregunta más para la señorita Baxter.
—Se vuelve hacia mí—.
Señorita Baxter, con su afición oculta por el estilo de vida kink, ¿acostumbra a grabarse en video a usted y a su pareja durante dichas intimidades?
¿Fue esto solo una venganza porque uno de los Acusados, o quizá todos ellos, descubrió sus videos?
Palidezco.
—¿De qué videos habla?
—¿Está diciendo que usted y el señor Palmer no se graban en sus momentos íntimos?
—¡Por supuesto que no!
—Estoy totalmente estupefacta de que siquiera me haga esa pregunta.
—Ah, de acuerdo, ¿así que los tres videos que están en kinkporn.com no son videos de usted y el señor Palmer?
—pregunta, sonriendo con arrogancia.
—N-no sé d-de qué videos h-habla…
—Cada vez me cuesta más respirar y la habitación empieza a dar vueltas.
—Su Señoría, me gustaría solicitar que la Prueba A de la defensa sea admitida como evidencia —solicita la Defensa, y lo último que recuerdo es a mi padre pidiendo acercarse al estrado antes de que todo se vuelva negro.
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