El amor esta hecho de humo - Capítulo 24
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Capítulo 24: El foco del engaño Parte 13
El ambiente en el departamento se había vuelto una mezcla extraña de romance y hostilidad. Mi mejor amiga caminaba por los pasillos con una cadena de oro con la letra “H” brillando en su cuello, un regalo de Hoseok que gritaba que lo suyo ya no era un juego. Prins no se quedaba atrás, siempre buscando excusas para acercarse a otra de mis chicas. Incluso el líder del grupo de Kim había dejado de fingir; sus visitas al gimnasio no eran para entrenar, sino para devorar con la mirada al nativo varón mientras este levantaba pesas, en una tensión silenciosa que todos respetábamos.
En cambio, Kim y yo éramos el polo opuesto. Si nos cruzábamos en el pasillo, el aire se enfriaba diez grados. Si él decía “blanco”, yo decía “negro”. Nuestras discusiones eran el plato fuerte del día, alimentadas por el despecho y la marca de aquella noche de cacería que aún flotaba entre nosotros.
Entonces llegó la propuesta del MV (Video Musical).
Un artista de renombre internacional estaba grabando su nuevo single y quería a Kim como protagonista masculino. La producción había contratado a una actriz coreana famosa por su belleza angelical, pero en el set, era un desastre. Las escenas de contacto se veían falsas, rígidas.
El mánager del artista, un hombre con un ojo clínico para el éxito, estaba al borde de un ataque de nervios hasta que vio el clip viral de nuestra presentación de Envolver.
—”Esa es la chica” —dijo, señalando mi imagen en la pantalla—. “No quiero una actriz que pretenda ser sensual. Quiero a la mujer que hizo que Kim perdiera los papeles en televisión nacional”.
Me lo ofrecieron como un trabajo extra, y acepte aunque no sabia bien de que trataba.
¿Qué haces aquí? —preguntó, poniéndose de pie de inmediato.
—Vengo a salvar tu video, Kim —respondí, pasando por su lado sin mirarlo—. Al parecer, tu compañera no sabe lo que hace y el director se cansó de filmar con ella.
—Esto es un trabajo profesional, Danna. No es uno de tus juegos —siseó él, acercándose mientras el equipo preparaba las luces.
—Entonces compórtate como un profesional —le devolví el golpe—. Porque la escena que vamos a grabar ahora es de un “encuentro fatal”. Y si no puedes ni mirarme a la cara sin querer gritarme, esto va a ser muy difícil.
El set de grabación era un laberinto de cables y luces frías que contrastaban con el calor sofocante que emanaba de nosotros. Kim y yo estábamos parados en los extremos opuestos de la “sala” de utilería. El director dio las últimas instrucciones y el ambiente se cargó de una electricidad estática que hacía que el vello de mis brazos se erizara.
Teníamos que fingir normalidad, pero cada roce accidental era un choque eléctrico. En la escena del desayuno, Kim debía pasarme una taza. Cuando sus dedos rozaron los míos, ambos nos tensamos.
—Relájate, Danna. Solo es café —susurró él, pero sus ojos estaban dilatados, fijos en mi boca.
—Es difícil relajarse cuando me miras como si quisieras desarmarme —le respondí en voz baja.
El director dio la señal y la música de fondo, un beat pesado y agresivo, comenzó a retumbar. El guion pedía una discusión por “desconfianza”, pero Kim y yo lo convertimos en un ajuste de cuentas personal.
Él empezó caminando de un lado a otro, con los puños apretados, irradiando una furia que hacía que los técnicos de iluminación retrocedieran.
—¡¿A dónde vas cada vez que apagas el teléfono?! —rugió Kim. Las palabras estaban en el guion, pero el tono era el de un hombre que realmente había pasado noches en vela preguntándose lo mismo—. ¡Crees que puedes entrar y salir de mi vida como si fuera un hotel!
—¡Voy a donde me siento libre, Kim! —le grité, y esta vez no era actuación. Me acerqué a él, invadiendo su espacio, desafiando la jerarquía que nos separaba—. ¡Donde no tengo a un tonto vigilando cada uno de mis pasos como si fuera su propiedad!
Kim se detuvo en seco y me agarró por los hombros. No fue el agarre ensayado; sus dedos se hundieron en mi piel con una desesperación que me cortó la respiración.
—¡No eres mi propiedad, eres mi obsesión! —soltó él, y el set se quedó en silencio absoluto. Esa línea no estaba en el libreto. El director, con los ojos pegados al monitor, no se atrevió a gritar “corten”—. ¿Crees que no me doy cuenta? Sales de aquí buscando a cualquiera para intentar borrar lo que pasa cuando me miras. ¡Estás huyendo de mí!
—¡Huyo de lo que me haces sentir! —le devolví el grito, las lágrimas de rabia empezando a quemar mis ojos—. Me asfixias. Me exiges perfección en el escenario y me ignoras en los pasillos, pero luego me reclamas como si tuvieras derecho sobre mi cuerpo. ¡No puedes tenerme a medias, Kim!
Agarré un jarrón de utilería de la mesa lateral. Mi mano temblaba de adrenalina.
—¡¿Quieres ver cómo se rompe algo perfecto?! —le grité.
Estrellé el jarrón contra el suelo, justo a sus pies. Los cristales saltaron, y uno rozó la bota de Kim. Él no se inmutó. Al contrario, dio un paso hacia adelante, pisando los restos del jarrón, acortando la distancia hasta que su pecho chocó contra el mío. Sus ojos estaban inyectados en sangre, su respiración era un vendaval.
—Rompe todo, Danna —susurró él, su voz bajando a un tono peligroso que me hizo vibrar hasta la médula—. Rompe el set, rompe mi carrera, rompe las reglas… pero no vuelvas a decirme que un extraño en un club te conoce mejor que yo.
La tensión física era insoportable. Estábamos tan cerca que mi sudor se mezclaba con el suyo. La rabia se transformó en algo mucho más oscuro y espeso: un deseo que nos dejaba sin aire. Sus manos bajaron de mis hombros a mi cintura, apretando con una fuerza que reclamaba cada centímetro de mi piel.
—Te odio —le dije, mi boca a milímetros de la suya.
—Miénteme otra vez —respondió él, sellando la distancia y llevándonos directo a la escena de la mesada.
En ese momento, el equipo de grabación supo que no estaba filmando un video musical. Estaban filmando la destrucción de dos personas que ya no sabían dónde terminaba el trabajo y dónde empezaba el hambre.
Csncion del MV: Entre nosotros-Thiago PZK y Lit Killah
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com