El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 La reina mab
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26: La reina mab 26: La reina mab Elena no podía creer que ahora iban a adentrarse en el bosque.
Todos a su alrededor estaban nerviosos, observando con recelo cada movimiento entre los árboles, pero ella se sentía embelesada por la belleza del lugar: las cascadas que caían en cortinas plateadas, los árboles centenarios cuyas copas parecían rozar el cielo, los destellos de arcoíris que danzaban entre la bruma.
Todo era mágico, como sacado de un sueño.
Gabriel, oculto entre la espesura, clavó sus ojos fríos en Elena.
“Ahí estás, Elena…
Eres tan hermosa.
Pronto serás mía.
Solo debo esperar el momento adecuado para distraer a Lucian.
Sophia se encargará de Aurora.” Una sonrisa siniestra se dibujó en sus labios.
“Este bosque es traicionero, pero te seguiré…
y disfrutaré viendo sufrir a Lucian.” De pronto, Elena gritó, señalando algo entre la maleza: —¡Oigan, todos!
¡Miren esto!
Al acercarse, el grupo descubrió que habían llegado al Lugar de las Almas Olvidadas , un sitio ancestral habitado por las hadas más antiguas.
El aire brillaba con una luz tenue, y pequeñas criaturas aladas revoloteaban entre los hongos luminosos.
Elena, sofocada por el calor, murmuró: —Solo quiero un poco de agua fresca…
Al divisar un lago de aguas azules y cristalinas , no lo dudó.
Se inclinó para tomar un sorbo, pero en el momento en que sus dedos rozaron la superficie, miles de hadas emergieron, rodeándola en un remolino de luz dorada.
Lucian reaccionó al instante, corriendo hacia ella, pero una fuerza invisible lo detuvo.
Aurora gritó: —¡No tengas miedo!
¡Todo estará bien!
Pero Lucian no se tranquilizaba, sus músculos tensos, listos para actuar.
De repente, un silencio absoluto cayó sobre el bosque.
Entre las hadas, una figura resplandeciente se destacó: Mab, la Reina de las Hadas de los Lagos y Tierras Mágicas.
Con voz melodiosa pero solemne, Mab habló: — Elena, te he esperado todos estos siglos.
Por fin has llegado para restaurar el equilibrio.
Pero tememos…
porque las sombras ya saben de tu existencia.
Debes permitir que la luz entre en ti y descubrirás quién eres en verdad.
Tú y tu compañero pondrán fin a una guerra que está por comenzar.
Las criaturas más oscuras saben que estás aquí.
Elena, confundida, balbuceó: —No…
no soy lo que dices.
Antes de que pudiera decir más, la oscuridad se tragó la luz.
Las hadas desaparecieron, y un frío gélido** recorrió el aire.
Lucian empujó a Elena detrás de él, protegiéndola, mientras de las sombras emergían lobos gigantes , sus ojos brillando con ferocidad, sus colmillos afilados goteando saliva.
Los vampiros, antes ocultos, se lanzaron al ataque.
Lucian luchaba con furia , arrojando bestias contra los árboles con fuerza sobrehumana.
Aurora invocaba raíces que se enredaban en las patas de los lobos, retorciéndolas con un crujido siniestro.
Elena, paralizada, sintió que su collar se calentaba como si estuviera al rojo vivo.
Quiso arrancárselo, pero entonces…
todo se detuvo.
Un silencio sepulcral envolvió el bosque.
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