Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 33

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El amor imposible de lucian y Elena
  4. Capítulo 33 - 33 La tormenta se aproxima
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

33: La tormenta se aproxima 33: La tormenta se aproxima Elena: Es un barco increíble, no lo puedo creer.

Al fin podré descansar un poco.

Es pequeño pero muy bonito por dentro, con maderas pulidas que brillan a la luz de las lámparas.

Lucian quiere que duerma al lado de su camarote.

La verdad, estos días hemos estado muy cerca.

Lucian, con su postura firme de líder y la mirada grave clavada en el horizonte, ordena: —Guerreros, preparen todo.

Debemos estar pendientes y vigilando; saben qué hay monstruos en el mar.

Cualquier movimiento que vean, avísenme.

Su voz, grave y autoritaria, se clava en la noche antes de girarse hacia el vampiro.

—Derel, encárgate del primer turno de vigilancia.

Aurora, escondida en la penumbra, susurra para sí misma mientras observa al vampiro: Es muy guapo, Derel.

Me ha ayudado en este viaje.

No puedo dejar de pensar en él.

Los vampiros son raros y fríos, pero Derel demuestra lo contrario.

Es un rubio espectral, con los ojos del color de un cielo al amanecer.

Los dos sentimos la conexión.

Cuando termine la misión, huiremos juntos, no hay duda.

El primer día a bordo transcurre con una calma engañosa.

Todos están contentos de poder descansar, extendidos sobre la cubierta o en las estrechas pero acogedoras literas.

No ha habido percances; hasta el viaje es tranquilo, mecido por un mar de aceite bajo un sol cobrizo.

Elena se encuentra durmiendo al lado de mi habitación.

Tengo que salir a ver cómo va todo, pero al abrir la pesada puerta de roble, sin querer, choco con una figura en la penumbra del pasillo.

—Elena, ¿qué haces aquí?

—pregunto, sorprendido al ver su silueta esculpida por la tenue luz de la luna que se filtra por un ojo de buey.

Ella se frota el brazo, desviando la mirada.

—Lo siento, Lucian, pero no podía dormir.

Iba a tomar un poco de aire fresco —su voz es un susurro melodioso que se entrelaza con el rumor del océano.

—Oh, claro.

Si quieres, puedes venir conmigo a ver el mar —ofrezco, sintiendo una punzada de expectación.

—Claro que sí, Lucian —acepta con una tímida sonrisa que ilumina su rostro pálido.

Salimos a la cubierta principal, donde la brisa salina acaricia nuestros rostros.

La noche es un manto de terciopelo negro tachonado de estrellas.

—Mira—señalo hacia el horizonte, donde nubes algodonadas comienzan a devorar las estrellas—.

Se acerca una tormenta.

Creo que en la madrugada habrá movimiento por las olas… Pero mi atención se desvía por completo de la amenazante naturaleza.

No puedo descifrar su mirada, profunda como el abismo que navegamos.

Sé que he tenido un déjà vu de este momento, una extraña familiaridad que me estremece.

No aguanto su mirada, el modo en que sus labios, carnosos y rojos como la grana, parecen llamarme en la penumbra… No quiero que espere más por mí.

Un impulso primario e irrefrenable me domina.

En un segundo, me atrevo a cerrar la distancia y tomarla entre mis brazos, rodeando su torso esbelto.

Antes de que pueda articular palabra, inclino mi rostro y saboreo sus labios como si fueran la única fuente que calmara una sed ancestral.

Su boca tiene un sabor tan dulce, como néctar y vino especiado; en esos labios tan rojos que tiene, su piel tan fría y blanca como la porcelana bajo mis dedos… Oh, Elena, siento que te he esperado tanto tiempo.

Pero de pronto, un trueno lejano ruge como una bestia despierta, y el cielo se abre en mil grietas de luz.

La tormenta estalla con furia bíblica.

Empapados por la lluvia fría que nos azota, con la ropa pegada al cuerpo y la piel erizada, corremos y nos refugiamos en la intimidad de los camarotes, dejando atrás la furia de los elementos.

Todo era perfecto, un instante robado al destino, hasta que un zumbido metálico, agudo y ensordecedor, como el lamento de un leviatán de acero, rompió el encanto.

La vibración recorrió el casco del barco hasta nuestros huesos.

Algo, en la oscuridad más allá de la tormenta, estaba pasando, y una punzada de frío terror me advirtió que no sabía qué era.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo