Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 35

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El amor imposible de lucian y Elena
  4. Capítulo 35 - 35 Después de la tempestad la calma regresa
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

35: Después de la tempestad la calma regresa 35: Después de la tempestad la calma regresa Lucian: (Con voz grave y llena de asombro, sus ojos fijos en la figura menuda que acaba de calmar a una bestia con solo un susurro) ¿Cómo alguien tan pequeña puede tener tanta fuerza para domar bestias?

(Da un paso adelante, la luz de la luna ilumina la mitad de su rostro marcado por la duda y la fascinación) ¿Quién eres realmente, Elena?

Necesito saber quién eres.

(Una pausa cargada de tensión.

Lucian mira hacia el horizonte, como si buscara en la noche las respuestas que su mente no encuentra) Mis sueños…

son repetitivos.

Siempre la misma escena: una llanura infinita bajo un cielo de tormenta.

Ella, esa mujer, de pie en la cima de una colina, con su vestaje ondeando al viento, siempre mirando al horizonte.

(Aprieta el puño contra su propio pecho) De repente, se vuelve hacia mí…

pero nunca logro ver su rostro; el viento furioso y su cabello, negro como la noche, se lo ocultan.

Sin embargo, mi corazón se encoge, porque sé, con una certeza que me desgarra, que no la volveré a ver.

Es una despedida eterna, y entonces mi sueño se quiebra.

Siempre despierto…

(su voz se quiebra levemente) ansioso, con un dolor punzante en el pecho, ahogado por esa sensación de pérdida absoluta.

Pero con Elena…

(Su expresión se suaviza, y su mirada busca instintivamente a la joven entre las sombras) con ella a mi lado, siento que por fin nada me falta.

Lucian: (Se gira, su voz recupera la autoridad del capitán mientras se acerca a la borda del barco.

La madera cruje bajo sus botas) Derel, ¿cómo está el barco?

Derel:(Desde la cubierta inferior, iluminado por la tenue luz de una linterna, señala las reparaciones recientes.

Hay manchas de brea fresca y tablones nuevos) Ya reparamos todo lo que estaba dañado después del incidente.

(Mira hacia el mar en calma) La noche está tranquila.

Lucian:Muy bien.

(Cruza los brazos, su silueta imponente se recorta contra el cielo estrellado) ¿Y Aurora?

Derel:(Desvía la mirada, fingiendo concentrarse en un nudo en la cuerda que sostiene.

Un leve rubor asoma en sus mejillas) No sé, Lucian.

Lucian:(Suspira, con una mezcla de exasperación y comprensión.

Su tono es más bajo, casi confidencial) Sé cómo la miras, Derel.

Noto que hay algo entre ustedes.

(Hace una pausa significativa) Si es la compañera que elegiste, está bien.

Solo…

(su voz se endurece) no te distraigas.

Esta es una misión muy importante para todos.

¿Entendiste?

Derel:(Asiente con la cabeza, evitando el contacto visual directo, consciente del peso de la advertencia) Sí, Lucian.

Mientras tanto, en la oscuridad de un rincón aislado de la cubierta, lejos del ojo vigilante del timonel, dos sombras conspiraban.

Sophia y Gabriel se agazapaban entre los barriles y las redes de carga, susurrando plansos apenas audibles sobre el rumor de las olas.

El lugar elegido para la emboscada era un terreno árido y rocoso, justo antes de llegar al temible Panteón de las Brujas, donde las siluetas de los dragones podían verse surcando los cielos sulfúrosos: el sitio perfecto, desolado y sin testigos, para secuestrar a Elena.

Sophia, con los brazos cruzados y la espalda apoyada contra un mástil, escuchaba a Gabriel describir su obsesión por Elena con una luz peligrosa en los ojos.

Cada palabra suya era un cuchillo que se clavaba en su propio corazón.

Siempre había estado enamorada de él, siempre había sido su sombra leal, y ahora ardía en silencio, consumida por una rabia fría y amarga.

Sabía que la obsesión de Gabriel por la otra joven era intensa, irracional e incontrolable.

Pero mientras asentía con falsa complicidad, su mente ya maquinaba en silencio, trazando un plan alternativo, uno que no incluía el regreso de Elena.

Una sonrisa fría y calculadora, invisible para sophia en la penumbra, se dibujó lentamente en su rostro, prometiendo una traición aún mayor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo