El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- El amor imposible de lucian y Elena
- Capítulo 40 - 40 El embarazo de beth
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: El embarazo de beth 40: El embarazo de beth Volkran: Es la mujer más hermosa que he visto en mi vida.
No sé de dónde salió, pero mi bestia, Olaf, la trajo.
Después me comunicaré con él.
El curandero la está atendiendo en este momento.
Está muy herida y temo que sus heridas estén infectadas.
No permitiré que muera.
Una alcoba lujosa pero de aire rústico, con paredes de piedra y antorchas.
Volkran observa desde la puerta a la mujer inconsciente tendida en una cama de pieles.
Un anciano curandero examina sus graves heridas con preocupación.] Elena: Me duele mucho la cabeza…
—Al abrir los ojos, se da cuenta de que está en una cama tan suave y cómoda.
Huele tan bien…
No sé dónde estoy, pero será mejor que me levante—.
Pero una voz profunda retumba en la habitación.
Volkran: ¿Quién eres?
[Elena gira la cabeza con esfuerzo.
Junto a la puerta, recortado contra la luz del pasillo, se encuentra la imponente figura de un hombre de pelo oscuro y ojos intensos.
Su postura es de autoridad, pero su voz contiene una curiosidad genuina.] Elena: Soy Elena.
Estaba con Lucian…
Volkran: Oh, ya veo.
Tú eres esa chica.
Mira, aún estás herida y necesitas recuperarte para que puedas viajar.
Así que te quedarás en mi palacio y, cuando te recuperes, yo mismo te llevaré con Lucian.
¿Qué dices?
Elena: No quiero causar problemas, Volkran.
Yo me puedo ir sola.
Volkran: Para nada.
Serás mi invitada.
—Se acerca a la cama y toma con cuidado un cuenco de sopa humeante que estaba en una mesa cercana—.
Vamos, te ayudaré a comer.
Esta sopa es muy buena.
El palacio de Lucian.
Un salón majestuoso de mármol blanco y altas ventanas.
Lucian, con el rostro tenso, habla en voz baja con Raphael.] Lucian: Raphael, necesito encontrar a Elena.
Necesito que envíes espías a cada clan para saber dónde está.
—Oye unos pasos acercarse—.
Oye, ahí viene Beth.
Que no salga nada de Elena.
Toc, toc.
Lucian: Pasa, Beth.
[Beth entra radiante, con un vestido elegante.
Su sonrisa es amplia y triunfal.] Beth: Querido Lucian, ¿cómo estás?
Te extrañamos tanto.
Lucian frunce el ceño con aire de desden : Beth, ¿qué quieres decir con eso de “extrañamos”?
Beth: Que bueno que estés aquí, Raphael, tú también, ya que eres parte de la familia y Lucian es como tu hermano.
—Se acerca más a Lucian—.
Bueno, amor, quiero decirte que estoy embarazada.
Pronto tendrás un heredero, que tanto deseabas.
[Lucian palidece.
La noticia lo golpea como un puño.
Siempre quiso un hijo, pero no ahora, no cuando Elena ha reaparecido.
Un torbellino de conflicto interno se apodera de él: no puede aceptar esto, pero tampoco puede abandonar a su propio hijo.] Lucian: —La toma con violencia, levantándola del suelo por el cuello— Más te vale que no digas mentiras, o te puedo matar por mentir a tu rey, Beth.
Beth: ¡No es mentira, te lo juro!
Un doctor me revisó y él lo confirmó.
¡Suéltame, por favor, o le puedes hacer daño a nuestro hijo!
¡Por favor!
Lucian: Nadie se tiene que enterar de esto, Beth.
Beth: Lo siento, Lucian, pero yo pedí que se guardara el secreto.
Sin embargo, los sirvientes estuvieron murmurando y llegó a oídos del consejo y mi padre ya viene en camino para la ceremonia de apareamiento.
Lucian: Esto es una broma, ¿verdad?
Beth: No lo es, te lo juro.
¡Yo no fui quien lo dijo!
[Lucian la suelta, devastado.
La realidad lo aplasta: los ancianos del consejo lo obligarán a casarse con Beth.
Su mundo se desmorona.] Lucian (en sus pensamientos): No puedo creer que esto esté pasando ahora.
Esos ancianos me obligarán a casarme con Beth.
¿Por qué pasa esto ahora?
Le diré a Raphael que investigue…
Elena, ¿dónde estás?
Tendré que detener tu búsqueda.
Perdóname.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com