El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 53
- Inicio
- Todas las novelas
- El amor imposible de lucian y Elena
- Capítulo 53 - 53 Ecos de poder
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
53: Ecos de poder 53: Ecos de poder “¿Qué pasó, Aurora?”, gruñe, con los ojos dorados ardiendo como brasas.
“¿Por qué la piedra la lanzó?
¡Pudo haberla matado!” Aurora y Derel se miran entre sí, confundidos.
Aurora frunce el ceño y da un paso hacia la piedra, que todavía emite pulsos de energía.
“Eso no debería haber pasado”, murmura.
“Esa piedra solo reacciona así cuando… cuando detecta un poder antiguo.
Pero la energía fue tan fuerte que la rechazó, como si… como si no pudiera contenerla.” Damon me mira otra vez, sorprendido.
“¿Un poder antiguo?”, repite, en voz baja, casi como un rugido contenido.
Siento un calor extraño en el pecho, una presión que late al ritmo de mi corazón.
Mis manos aún vibran, como si la piedra me hubiera dejado una corriente eléctrica en la piel.
“Yo… no entiendo nada”, susurro.
Aurora me observa con atención, los ojos brillando con una mezcla de asombro y miedo.
“Elena, esto confirma que no eres una humana .
Esa piedra solo reacciona así ante una energía celestial… o maldita.” Damon me toma de la mano, apretando con fuerza, mientras su mirada cambia de preocupación a una determinación férrea.
“Sea lo que sea, nadie volverá a tocarla sin mi permiso.
No dejaré que te lastimen otra vez.” Aurora baja la mirada, visiblemente alterada.
“No intentaba hacerle daño, Damon.
Solo quería comprobar si tenía dones.
Pero… esto cambia todo.” El viento sopla más fuerte, levantando el polvo a nuestro alrededor.
La piedra deja escapar un último destello dorado, como si me observara, reconociéndome.
Y por un instante, lo siento… Una voz, lejana y antigua, susurra dentro de mi cabeza: “El equilibrio está por romperse… y tú eres la llave.”Esa voz… la he escuchado antes.
Antes de llegar a este mundo.
Mi corazón late con fuerza y la miro en todas direcciones, como si pudiera encontrar de dónde provino.
El eco de esas palabras sigue resonando en mi mente, envolviéndome en una mezcla de miedo y curiosidad.
—Damon —susurro, mirándolo con decisión—.
Quiero volver a tocar la piedra.
Necesito saber qué es eso… necesito entenderlo.
Pero él, de inmediato, se pone a la defensiva.
Sus ojos verdes se endurecen, y su cuerpo se tensa como el de un lobo listo para proteger lo que ama.
—No —dice con firmeza—.
No lo permitiré de nuevo, Elena.
Fue demasiado peligroso.
No pienso arriesgarte otra vez.
Buscaremos otra forma de desarrollar tus poderes, pero no volverás a tocar esa piedra.
Intento replicar, pero su mirada me detiene.
Hay tanta preocupación en ella que solo puedo asentir.
Aurora, que ha permanecido observando en silencio, da un paso al frente y coloca una mano sobre mi hombro.
—Tiene razón Damon —dice con calma—.
Intentaremos algo más básico.
Hoy trabajaremos con la energía natural, con la vida.
Haremos florecer los árboles, sentir la conexión con la tierra.
Si hay poder en ti, lo descubriremos poco a poco, sin arriesgarte.
No me molesta la idea.
De hecho, tiene sentido.
Aun así, no puedo dejar de pensar en esa voz… y en lo que significa.
Damon me observa una vez más, revisando que no tenga heridas, que esté bien.
Su toque es cálido y firme, y por un momento deseo quedarme así, segura entre sus brazos.
Pero enseguida se endereza.
—Debo marcharme —dice con tono grave—.
Hay una reunión importante del consejo y no puedo faltar.
Pero esta noche, Elena… esta noche te buscaré.
Iremos a observar las estrellas, como te prometí.
Asiento con una sonrisa leve.
—Está bien, Damon.
Te esperaré.
Él se inclina, me besa la frente y se aleja.
Su figura se pierde entre los pasillos del castillo, y no puedo evitar quedarme observándolo.
Es un hombre imponente, de hombros anchos y andar seguro, con ese cabello negro que brilla bajo la luz del sol y esos ojos verdes que parecen capaces de ver a través del alma.
Realmente es hermoso… y peligroso.
No me sorprendería si más de una mujer se siente atraída por él.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com