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El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 59

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59: El deber antes del amor 59: El deber antes del amor Punto de vista de lucian.

Han pasado meses desde que vi a Elena.

En dos días volveré a verla.

Su ausencia en este castillo se vuelve cada día más sofocante.

He sabido por Derel que Damon aún no la reclama, mientras que Estefy ha regresado.

Su antiguo amor por Damon y el saber que no era su compañera lo han dejado con el corazón roto… algo que, en cierta forma, me favorece.

Hoy Darius ha estado más cerca del padre de Beth; todos parecen unirse, aunque sabemos que Gabriel se prepara con cada clan de distintas especies.

Las brujas están inquietas.

Es hora de ir por Elena, de descubrir si será lo suficientemente fuerte para enfrentarse a Azhra.

Intenté enlazarme mentalmente contigo, Lucian, pero me tienes bloqueado.

—¿Qué ocurre, Raphael?

—pregunté, al sentir su energía inquieta—.

Pareces recién llegado de la guerra.

—Lucian —respondió con voz grave—, Gabriel ha encontrado una bruja muy poderosa, capaz de controlar a Azhra y a los clanes que se han unido.

Muchos, por miedo, le han jurado lealtad.

Las tierras del sur, los lobos más sanguinarios, están con él.

El tiempo se nos acaba, debemos actuar pronto.

—No te preocupes, Raphael.

En dos días marcharemos con Damon.

Llevaremos a Elena con las brujas, como fue el plan desde un principio.

—Pero Lucian… pronto nacerá tu hijo.

Beth no te dejará marchar tan fácilmente.

—De eso me encargo yo.

Prepara a diez guerreros.

Solo ellos irán con nosotros.

Raphael asintió, aunque en su mirada se notaba la preocupación.

Ama a Elena como si fuera su hija, y sé que la protegerá mejor que nadie.

Damon, en cambio… aún no sabe lo que quiere.

Debo ir con Beth y dejar todo preparado para su cuidado y el de nuestro hijo.

Sé que no será fácil.

Al entrar en su habitación, ella corre hacia mí y me abraza.

A pesar de que no la amo, no puedo evitar admirar su fortaleza, la ternura con la que protege la vida que crece dentro de ella.

Su vientre es hermoso, símbolo de mi legado.

—Lucian, querido —dice sonriendo—, qué bueno que viniste.

Nuestro hijo no deja de moverse.

Mira, pon tu mano… ¿lo sientes?

Será un gran rey, como su padre.

—Beth, siéntate.

Tenemos que hablar —le digo con tono firme.

Veo cómo palidece; intuye lo que voy a decirle.

—Debo ir a la ciudad de Damon.

Es necesario prepararnos para lo que viene.

—¿Piensas dejarme sola cuando estoy a punto de tener a tu hijo?

—su voz tiembla—.

¿O es que irás a ver a Elena?

—Beth, deja tus tonterías.

Voy a salvar nuestro reino… a proteger a nuestro hijo.

Tú eres mi reina, ¿no te basta con eso?

—Iré contigo, Lucian.

Si no, no irás tú.

Haré que preparen todo para acompañarte.

—Estás embarazada, este viaje no es seguro.

Cuando nazca nuestro hijo regresaré.

Falta solo un mes, Beth.

Te lo prometo.

Ella guarda silencio un momento, y luego susurra: —Muy bien, pero antes de que te vayas… quiero que esta noche sea solo nuestra.

No puedo negarme.

No porque mi corazón lo desee, sino porque sé que si no la tranquilizo, no podré cumplir mi deber.

Me acerco, la abrazo con cuidado, y por un instante dejo que el peso de mis decisiones se disuelva entre la cercanía y el silencio.

La noche avanza lenta, y mientras ella duerme a mi lado, observo su respiración pausada.

No la amo, pero le debo respeto.

En unas horas partiré, y sé que cuando despierte, el mundo ya no será el mismo.

Damon por favor hazme tuya, pero Beth te puedo lastimar.

Damon por favor, así que observo la mirada intensa de beth me acerco a sus labios rojos y carnosos, y los comienzo a succionar hasta que sus labios ya no son suficientes para mi, busco sus pechos gordos y pelones duros y siento que voy a estallar, comienzo a succionar una y otra vez, empiezo a buscar el camino que me llevará a la gloria o la perdición, comienzo a succionar todo lo que hay en beth, su criterio está hinchado y se que pronto se vendrá, la escucho gemir y comienzo a mover más rápido mi lengua, la escucho gritar la volteo y la empiezo a embestir cada vez más fuerte hasta que me vengo en ella una y otra vez, me paso con Beth todo un día y una noche haciendo lo mismo hasta que nuestros cuerpos dejan de chocar y sudar y se que beth esta más que complacida y pronto sin decir nada beth se duerme y es tiempo de poner en marcha mis planes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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