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El amor imposible de lucian y Elena - Capítulo 6

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6: El despertar 6: El despertar Elena Los sueños regresan, más vívidos que nunca…

Las espadas chocan con estridencia metálica , cada golpe hace saltar chispas que iluminan por fracciones de segundo rostros desfigurados por el odio.

Bramidos guturales retumban en mis oídos, mezclándose con el crujir de huesos y el chapoteo espeso de sangre cayendo sobre piedras.

Algo caliente y pegajoso me cubre las manos.

¿Es mía?

¿De quién más?

Giro en círculos, desesperada, pero solo veo siluetas destrozándose entre sí.

Entonces, un sonido ancestral corta la noche: un cuerno de guerra, largo y lúgubre, como si el mismísimo infierno lo hubiera soplado.

— Despierto sobresaltada.

El grito ahogado que sale de mi garganta rebota en las paredes húmedas.

Estoy empapada en sudor frío, temblando como hoja en ventisca .

El suelo bajo mí está helado y viscoso .

Mis dedos se entierran en el charco…

y el olor a cobre podrido** me golpea las fosas nasales.

Sangre.

Mucha sangre.

Las cadenas oxidadas crujen cuando intento moverme, mordiendo mis muñecas hasta hacerlas sangrar.

El aire es espeso, cargado de moho y excremento seco.

A lo lejos, gotas de agua caen con un plink-plink interminable, como un reloj macabro.

Entonces…

lo oigo.

Una puerta rechinando en sus goznes oxidados.

Tac…

tac…

tac…

Pasos medidos, inhumanamente precisos, acercándose.

El sonido de unas botas deteniéndose frente a mí.

Un resoplido desdeñoso.

La antorcha que ilumina la celda de repente crepita, revelando sus ojos : dos brasas doradas en un rostro pálido y esculpido como una estatua maldita.

No sonríe.

No parpadea.

Solo me observa, como si yo fuera un insecto clavado en un corcho.

Sus dedos, largos y afilados , se cierran alrededor de las cadenas.

¡CRAC!

Un tirón brutal.

Mis hombros casi se dislocan** mientras me arrastra por el pasillo.

Las piedras húmedas y resbaladizas raspan mis piernas desnudas.

A lo lejos, gemidos agónicos salen de otras celdas, mezclándose con risas roncas.

El aire aquí es una nauseabunda mezcla de orina, pus y miedo.

— Y entonces…

todo cambia.

Una puerta de ébano se abre con un susurro de terciopelo.

El contraste es violentamente hermoso: Mármol blanco pulido hasta brillar.

Lámparas de cristal que emiten una luz fría, como luna líquida.

Cortinas negras ondeando al ritmo de una brisa invisible , sus bordes bordados con hilos de plata que dibujan runas antiguas .

Mis pies descalzos se hunden en una alfombra tan suave que duele.

Murmullos.

Voces susurrando en una lengua olvidada, viniendo de la gran puerta doble al final del pasillo.

El vampiro que me arrastra acaricia el pomo de oro con devoción…

y la puerta se abre sin un solo sonido.

— Y allí está el Sentado en un trono de huesos tallados, vestido con una túnica negra que absorbe la luz.

Su piel brilla como porcelana bajo la luna, su pelo una cascada de ébano perfecto.

Pero son sus ojos los que me paralizan: negros.

Tan negros que no reflejan nada.

Como si alguien hubiera cortado dos pedazos de la noche y los hubiera incrustado en su cráneo.

Lo reconozco.

De mis sueños De mis pesadillas.

De algo más profundo…

Mis labios temblorosos se curvan en una sonrisa instintiva.

Él frunce el ceño , su nariz se arruga con disgusto , como si yo apestara a podredumbre .

Las cadenas caen al suelo sin eco, como si el sonido también le obedeciera.

Y entonces…

habla.

—”¿Sabes lo que eres?” Su voz no es humana.

Es el crujir de hielo en un lago congelado, el susurro de hojas muertas en un ataúd.

Y yo…

…no sé si esto es el cielo o el infierno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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