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El Ascenso de la Llanura Negra - Capítulo 489

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Capítulo 489: Regreso a la Ciudad Amarilla

Tras escoltar a aquella mujer al despacho del príncipe heredero, el guardia no tardó en encontrarse cara a cara con el futuro rey del Reino de Nieve.

En esa sala, había algunas personas más además del príncipe, y en ese momento todos miraban al guardia, curiosos por saber por qué habían interrumpido su reunión.

—Príncipe heredero, esta carta acaba de llegar al palacio real y, debido a su contenido, le he traído esta información sin demora —comentó el guardia respetuosamente mientras le pasaba el pergamino a uno de los guardaespaldas del príncipe.

—¿Ah? ¿Cuál es el tema?

—Es sobre la muerte del segundo príncipe.

—¿Qué? —exclamó más de una persona con duda al oír esta afirmación.

Ese era uno de los puntos que más había preocupado a la familia real recientemente. Aun así, no había sido fácil para esta organización avanzar en sus investigaciones en el tiempo que había pasado desde aquel incidente.

Después de todo, tal asunto tenía vínculos con las organizaciones de asesinos más prominentes de esta parte del continente, ¡el temible e influyente grupo de los Azotes del Diablo!

Como resultado, así como no era fácil obtener información de este poder regional, tampoco había sido fácil descubrir casi nada sobre aquel incidente.

Así que, como era de esperar, la gente de aquel despacho se sorprendió al oír la declaración del guardia.

—Mmm, de hecho, hay información específica en esta carta… —comentó en voz baja el guardaespaldas, sorprendiendo aún más a la gente de aquel lugar.

—Esta cosa… —agitó el pergamino hacia aquella gente y luego continuó—. ¡Incluso señala el nombre en clave del asesino del segundo príncipe!

—¿Hablas en serio? ¿Quién nos ha enviado esta información? ¿Es una fuente creíble? —preguntó el príncipe heredero, levantándose de su silla mientras sus manos se dirigían hacia el pergamino que sostenía su guardaespaldas.

Mientras el príncipe empezaba a leer, aquel hombre se dirigió a todos los presentes en la sala. —Ese es el único problema, no es de una fuente fiable y no podremos confirmar que esto sea, de hecho, cierto, solo con esta carta….

—¡Entonces no nos ayuda en nada!

—Ah, es difícil…

Los comentarios resonaron por el lugar justo después de que el guardaespaldas dijera eso.

—No necesariamente. Aunque no haya forma de que podamos confirmar la credibilidad de la persona que envió esta carta, todavía tenemos formas de verificar los datos.

—Y, si no recuerdo mal, parte de esta información es correcta —dijo finalmente el príncipe heredero, con un brillo en los ojos.

—Dice que la causa del incidente con Noah fue un desacuerdo durante el Torneo Espiritual, que involucró a Maxwell y la muerte de un noble del Reino de Cromwell. Y aunque no tenemos toda esa información, sabemos que, de hecho, este joven de la familia Mayer fue la causa principal de lo que le ocurrió a mi hermano menor.

—¿Ah? ¿Y quiénes son los supuestos culpables? —preguntó una mujer.

—Supuestamente, la familia Chambers del Reino de Cromwell atacó a mi hermano mientras intentaba matar a Maxwell Mayer… —dijo el príncipe, y a continuación expuso todo el contenido de la carta a sus consejeros y subordinados en aquella sala.

En la carta enviada por Minos, había varios detalles de lo que había sucedido. Por ejemplo, la muerte de Leroy, la nota encontrada en una de las bases de la familia Chambers, el nombre en clave del asesino contratado para esta operación, etc.

Solo el nombre de Minos y su implicación en todo esto se habían quedado fuera.

Después de oír todo esto, una de las personas en la sala, un anciano de barba blanca, expuso sus pensamientos: —Príncipe heredero, aconsejo cautela en este asunto.

—Es una práctica común que los poderes rivales utilicen este tipo de táctica para perjudicar a sus oponentes, culpando de ciertos incidentes que involucran a soberanos de alto nivel a dichos rivales.

—Y también es muy común que en tales actos se mezcle parte de la verdad con mentiras —comentó en un tono solemne—. Esta es una forma de hacer que la información falsa sea más creíble…

Después de eso, la reunión de este grupo de personas continuó, y cada uno expuso sus puntos de vista hasta que llegaron a una conclusión sobre cómo debían actuar con respecto a esa información.

Pero aunque había muchas dudas sobre la veracidad de los hechos denunciados en la carta de Minos, ahora no podían dejar de investigar más a fondo a la familia Chambers.

Después de todo, como casi no habían tenido resultados en su investigación, ¡los responsables de esto tenían tiempo de sobra para verificar estos hechos!

Ahora, después de tantos meses, al menos tenían un objetivo que investigar y quizás, con el tiempo, obtener su venganza.

Una familia real no era una organización que pudiera ser desafiada a la ligera. Por lo tanto, quienes hicieran tal cosa solo tenían dos opciones: ¡esconderse bien o huir mientras aún tuvieran la oportunidad!

…

Mientras tanto, en la Ciudad Seca…

Tres personas salían en ese momento de la zona protegida por la cúpula local por la salida norte de la muralla.

En ese lugar, dos mujeres maduras de gran belleza montaban una tremenda bestia espiritual de tipo tierra. Al mismo tiempo, un joven de pelo castaño permanecía detrás de una de las dos.

Una de ellas tenía el pelo completamente verde, y su cultivo de Rey Espiritual no podía evitar impresionar a la gente que la veía.

Por otro lado, la otra mujer, que tenía el pelo castaño, no llamaría la atención de nadie por su cultivo espiritual debido al collar que llevaba al cuello…

—¡Ah, por fin puedo volver a cultivar! —comentó satisfecha la mujer de pelo castaño, sintiéndose aún más ansiosa esta vez.

No fue fácil para ella mantener su cultivo sellado durante tanto tiempo y, como era de esperar, estaba muy emocionada por este momento.

—¡Minos, eres un aburrido! Me has dejado así todo este tiempo… —se quejó ella, haciendo un puchero con sus bonitos labios rosados.

Por supuesto, estos eran Minos, Mirya y Celeste, el grupo que viajaba hacia la abandonada Ciudad Amarilla. En dicha ciudad, tenían la intención de reunirse con el juez espiritual que el joven gobernante de la Llanura Negra había contratado previamente.

Minos no quería exponer la Ciudad Seca a la ligera. Así que, como el juez espiritual que contrató venía del Reino de las Olas, había aprovechado la oportunidad para concertar la reunión en esa ciudad.

En fin, habían pasado casi cuatro meses desde la llegada de Celeste a la Ciudad Seca, ¡y Minos estaba listo para aumentar su poder con más Reyes Espirituales!

Su reunión con aquel juez espiritual estaba programada para los próximos tres días, y por eso salían de la Ciudad Seca en ese momento.

Al oír el comentario de Celeste, Mirya sonrió ante la desgracia de esta mujer, de la que se había hecho muy amiga. —Je, je, je, Celeste, te quejas sin motivo. Después de todo, ¿qué podrías haber hecho aunque no hubieras tenido tu cultivo sellado? ¿Cuántos años llevas en el nivel 54?

«Más de diez años…», pensó Celeste para sí, al oír la provocadora pregunta de su amiga.

Ella y Mirya se habían hecho muy cercanas desde que se conocieron hacía meses. Ambas compartían varias similitudes, como niveles de cultivo parecidos y el hecho de que ya se habían acostado con unas cuantas docenas de hombres…

De hecho, la gran diferencia entre las dos era que Mirya era más «abierta» sobre quién era. En cambio, Celeste hacía lo que quería, pero en público intentaba comportarse de una manera más «tradicional»…

—Unos pocos meses probablemente no me habrían hecho avanzar… —comentó Celeste, justo antes de soltar un largo suspiro.

Minos, que seguía sentado detrás de Mirya, al oír la conversación entre las dos, se rio y dijo: —Ja, ja, no me guardes rencor, Celeste. Solo hice lo que era necesario. ¡Pero deberías estar contenta!

—¡En unos días, podrás unirte a mi ejército!

—Cuando eso ocurra, ¡experimentarás un cambio que pondrá tu mundo patas arriba! —comentó Minos vagamente, mirando el pelo de Celeste que ondeaba en el aire mientras se agarraba a la cintura de Mirya.

Tras eso, desaparecieron rápidamente de allí…

El tiempo pasó, y en un abrir y cerrar de ojos, ¡Minos y sus dos compañeras de viaje ya habían llegado a la Ciudad Amarilla!

Habían viajado desde la Ciudad Seca hasta este destino en poco menos de dos días. Después de eso, el grupo se había instalado en uno de los edificios abandonados de la ciudad.

Había pocos edificios amueblados en esta ciudad ahora abandonada, pero a ninguno de los tres le importó. Después de todo, además de no necesitar mucho tiempo de descanso diario, cada uno tenía objetos útiles para este tipo de situaciones en sus anillos espaciales.

Además, a pesar del estado degradado de este lugar como resultado de la falta de humanos para mantener la infraestructura local con regularidad, esta ciudad todavía podía considerarse el mejor punto de parada para este grupo.

Además de ser un buen punto de referencia, fácil de localizar, esta ciudad tampoco sufría los muchos problemas que podían tener las regiones boscosas. Y con todo eso, ¡a la gente del grupo de Minos no le importaban las condiciones locales, a pesar de su alto estatus!

Así, habían pasado su primera noche en esta región hasta el amanecer del tercer día.

…

Pasaron las horas y, en ese momento, el sol estaba en lo más alto del cielo sobre la Ciudad Amarilla.

Mientras el grupo de Minos esperaba la llegada del juez espiritual, los tres humanos y la bestia de Celeste se encontraban fuera de la mansión central de esa ciudad, charlando o relajándose allí.

La gran bestia de Celeste estaba tumbada en un rincón, durmiendo plácidamente y disfrutando de la agradable sensación de que los rayos del sol calentaran su cuerpo. Al mismo tiempo, las dos mujeres hablaban de asuntos privados, sentadas en un pequeño banco de madera cercano.

Finalmente, Minos caminaba por las afueras de la mansión, analizando algunas ideas concretas.

«Este lugar parece lo bastante grande como para que construya una base en esta ciudad…», pensó mientras inspeccionaba el terreno del lugar. «Quizá debería enviar a un grupo para que haga estos preparativos».

«Cuando termine la misión de los soldados en la Ciudad Marítima, podré establecer una pequeña sucursal aquí…».

Minos no tenía interés en construir una nueva ciudad en la Llanura Negra, al menos no hasta que la Ciudad Seca alcanzara su máximo potencial garantizado por el área de la cúpula.

Eso era porque este joven no quería dividir sus escasas fuerzas en dos lugares, y mucho menos tener que invertir en una ciudad con las mismas capacidades que la Ciudad Seca.

Después de todo, si lo hiciera, tendría que pagar por una torre defensiva igual a la de su ciudad, o tal lugar se volvería muy vulnerable a corto plazo. Pero, además de ser muy caro y depender de un gran número de soldados, ¡el territorio de Minos no tenía población para ocupar una nueva ciudad!

Por lo tanto, hasta que la Llanura Negra se independizara, Minos no tenía intención de construir nuevas ciudades. En su lugar, exploraría algunos lugares desde las sombras y continuaría desarrollando la Ciudad Seca.

Ese era su plan y algo crucial para el posible éxito de sus fuerzas en esta travesía.

Pero aunque no fuera a crear nuevas ciudades, estaba interesado en abrir más bases militares. Como en el caso de esa base naval, desde la que partían los productos desarrollados en la Ciudad Seca. Dichos lugares podrían desempeñar un importante papel defensivo para el territorio de este joven, y él no ignoraba tal cosa.

Como tal, esta idea que estaba analizando formaba parte del Plan de Independencia, centrado en parte en el dominio de ciertas ciudades y regiones.

¡Quería construir estos puestos de avanzada en la Ciudad Marítima, la Ciudad de las Aguas y aquí, en la Ciudad Amarilla!

En estas ciudades, este joven pretendía gobernarlas desde las sombras, construyendo pequeñas bases secretas desde las que los soldados pudieran actuar por sorpresa contra futuros enemigos.

Y tal cosa estaba dentro de las posibilidades de la actual Llanura Negra, ya que no había necesidad de inversiones tan masivas, ni de un gran número de soldados en cada uno de los puestos.

En fin, Minos se agachó entonces y miró el suelo de tierra de una parte de la propiedad y murmuró algo. —Mmm, puedo usar esta mansión como camuflaje y luego crear una base subterránea en este lugar.

«¡Con eso, aunque la gente pase de vez en cuando por esta ciudad, no se enterarán de la presencia de mis soldados por aquí!», reflexionó, con una ligera sonrisa en el rostro.

Naturalmente, quería hacer esto para evitar que en el futuro alguien lo acusara de haber invadido el territorio de un estado independiente y que esto le causara aún más problemas. Porque, aunque un plan rebelde como el que quería llevar a cabo ya iba en contra de las ideas de todas las familias reales, no era tan malo como invadir el territorio de otra potencia.

¡Después de todo, el Estatuto Contrarrevolucionario no era algo con efecto inmediato!

Tal cosa tardaría desde unos pocos meses hasta a veces incluso más de un año en tener resultados, es decir, en que los refuerzos se unieran a la guerra. Sin embargo, si la noticia de que un territorio independiente estaba siendo invadido por una fuerza exterior llegara a oídos de personas importantes de las familias reales, bueno, tendría resultados rápidos.

En consecuencia, tal acción podría adelantar significativamente la llegada de refuerzos para extinguir las llamas de la revolución, algo que podría perturbar enormemente la vida de Minos…

¡Precisamente por eso, Minos no quería exponer sus futuras bases a la ligera!

…

Pasó un tiempo y, finalmente, un carruaje apareció al principio de la calle que pasaba por delante de la mansión central de la Ciudad Amarilla.

Dos bestias tiraban de dicho carruaje y dos hombres estaban sentados en la parte delantera de este medio de transporte. Uno era el que controlaba a las bestias y el otro era un hombre que llevaba una armadura plateada.

Aparte de eso, en el crepúsculo del final del día, los del grupo de Minos pudieron ver a lo lejos una sombra generada por las luces del interior del carruaje, que indicaba la presencia de alguien más en ese grupo de recién llegados.

—¡Por fin! —comentó Mirya con satisfacción, poco después de soltar un suspiro de alivio—. Nos han tenido esperando todo el día… —se quejó en voz baja a Celeste, con una expresión de descontento en su hermoso rostro.

—No importa, han llegado a tiempo, ¡y por fin podemos resolver este asunto! —comentó Minos a las dos casi al instante, mientras el carruaje entraba en el alcance del sentido espiritual de este joven.

Enseguida sintió que en ese grupo solo había tres personas. Uno era el cochero, que tenía un nivel estándar para la región; otro era la persona del carruaje, de nivel 49; y el último era el hombre de la armadura, de nivel 53.

«Este Rey Espiritual debe de ser un guardaespaldas contratado por el Anciano Norman», caviló Minos, al percatarse del cultivo de esa persona.

Había logrado contratar para este servicio, a través de la familia Cohen, al juez espiritual con quien había hecho negocios anteriormente en Athela. Para cuando Celeste llegó a la Ciudad Seca, Todd había encontrado a dicho profesional en la organización donde Minos había comprado varias técnicas especializadas en esa profesión.

Y, casualmente, ¡la persona a la que le habían asignado este servicio era Norman!

Finalmente, el carruaje llegó frente a la mansión donde esperaban Minos y las dos mujeres.

—¿Los he hecho esperar? —resonó una voz anciana desde el interior del carruaje mientras el anciano abría lentamente la puerta.

Rápidamente, el anciano Norman descendió de donde estaba, acompañado de cerca por aquel Rey Espiritual hasta que escuchó la respuesta de Minos.

—No, Anciano Norman, es usted puntual. Dijo que llegaría en unos tres días, y realmente, ¡está aquí como lo prometió!

—¿Oh? ¡Usted es aquel joven de antes! —comentó Norman sorprendido tras escuchar la voz de Minos y ver aquel rostro que ya había conocido una vez.

Sin embargo, mientras lo hacía, su expresión cambió lentamente, a medida que, gradualmente, sus pupilas se contraían bruscamente y su boca se abría de par en par.

«¡Está casi en el nivel 49!», pensó Norman para sus adentros, sorprendido al darse cuenta de lo rápida que era la velocidad de este joven frente a él. «¡Aumentó cuatro niveles en menos de dos años, asombroso!».

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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