El Ascenso de la Llanura Negra - Capítulo 524
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Capítulo 524: Buscado
Tras señalar con el dedo la noticia del periódico que sostenía en una de sus manos, Wallace continuó inmediatamente con su orden: —Haz los preparativos necesarios y envía gente a investigar el paradero de este miserable de Minos.
Al oír esto, aquel sirviente que había corrido a este lugar rápidamente tras ser llamado por el anciano supremo tragó saliva y dijo con voz insegura: —¿Pero, maestro y… qué hay de la guerra contra la familia Hayes?
—¿Qué tiene que ver la guerra con esto? ¡No nos molestará en absoluto!
—Da la orden de que algunos de nuestros espías empiecen a investigar este asunto en las regiones en las que se encuentran y pon una recompensa por la cabeza de ese gusano —dijo Wallace con rabia, aún con una expresión sombría y una mirada asesina en los ojos.
—¡Anuncia que la Familia Chambers pagará diez millones de cristales de bajo grado por información que conduzca a la captura de este bastardo!
—De acuerdo, maestro.
—Y cuando haya alguna novedad sobre este asunto, debes traérmela lo antes posible. ¿Entendido? —Wallace hizo una pausa por un momento y, a continuación, dijo—. ¡Mataré a ese miserable gusano que mató a mi hijo!
—¡No dejes que nadie actúe sin informarme antes!
Esa persona de antes asintió justo antes de abandonar el lugar a toda prisa para empezar a resolver este asunto.
Dicho sirviente llevaba mucho tiempo al servicio de Wallace. Por eso, en el momento en que vio a su maestro mostrarle aquel periódico, comprendió inmediatamente de qué se trataba el asunto.
Aun conociendo el deseo de venganza del anciano supremo, que le había llevado a ordenar la muerte de cierto príncipe, este sirviente estaba preocupado por la situación actual de la familia.
La guerra con la familia Hayes había sido muy dura para ambas partes, con miles de muertes y la caída de varios expertos de ambos bandos. ¡Incluso cultivadores de los niveles intermedios de la sexta etapa habían muerto desde que comenzó dicho conflicto!
Pero más allá de eso, con la participación de varias otras familias de este reino en esta guerra, este hombre no podía evitar pensar que dividir la atención de la familia con otros asuntos en este momento podría no ser lo mejor…
En consecuencia, había cuestionado la orden anterior del anciano supremo. Pero al oír lo que tal hombre tenía en mente, este sirviente había abandonado el tema.
En primer lugar, no tenía mucho margen para interrumpir las acciones de sus superiores. En segundo lugar, tales órdenes parecían bastante sensatas, a pesar del odio que su maestro sentía por Minos.
«Me alegro de que el maestro no haya perdido la cabeza por tal información…» —pensó Virgilio para sí mientras caminaba por la residencia de Wallace—. «Lo que ha sugerido no debería perjudicar en absoluto nuestra situación actual… Y con la ayuda de los Azotes del Diablo, podremos llegar más rápidamente a la ubicación de ese mocoso…»
A esta familia no le costaría mucho investigar a una sola persona más a través de sus muchos espías… En cuanto a la recompensa, eso era lo de menos. ¡Con la riqueza de semejante poder y la ayuda de una organización especializada en este tipo de misiones, no debería pasar mucho tiempo antes de que se descubriera el paradero de Minos!
«Pero ciertamente es un alivio… ¡Al menos la familia puede vengarse de la muerte de uno de los dos jóvenes más prometedores!» —pensó Virgilio con una terrible sonrisa en el rostro.
…
Mientras las familias Reid y Chambers comenzaban sus investigaciones sobre el paradero y el pasado del joven Stuart, cosas similares estaban ocurriendo en muchas otras grandes familias y organizaciones regionales.
Muchos iban tras la información relativa al finalista de la última edición del Torneo Espiritual. Pero tal cosa ocurría por una razón muy diferente a la de esas otras dos potencias…
Mientras que estas dos familias nobles querían borrar la existencia de Minos de este mundo, estas otras potencias querían reclutar a este joven o, al menos, establecer una conexión con él.
¡Y con ese fin, ellos también habían comenzado sus investigaciones por toda la región norte del Continente Central!
Ya había gente viajando hacia el Reino de Cromwell, el último lugar donde se había visto a este joven antes de su supuesta partida hacia el Imperio Llameante. Varios investigadores esperaban encontrar el «rastro» de Minos en dicho estado y, a continuación, hallar su ubicación actual.
¡No era algo fácil de hacer debido a los años que habían pasado, pero tampoco sería imposible!
Finalmente, aunque muchos no encontraran su paradero, esta ya era una forma de que estas potencias obtuvieran más información sobre este joven tan talentoso.
Anteriormente había mucha curiosidad por él. Aun así, nadie había pagado por averiguar la vida de aquel finalista del Torneo Espiritual. Después de todo, esto sería solo una curiosidad para esta gente, que no tendría potencial para afectar sus vidas.
Pero ahora que las cosas habían cambiado, obtener tal información sería necesario para aquellas organizaciones regionales, potencias preocupadas por mantener su red de influencia y su posición regional.
Por otro lado, mientras muchos se dirigían al Reino de Cromwell, muchos otros empezaban a partir hacia las zonas montañosas de la parte norte del Continente Central. En dichos lugares se encontraban la mayoría de las organizaciones ocultas de esta región. Potencias que raramente aparecían en público y de cuya existencia la mayor parte de la población local ni siquiera tenía conocimiento.
Parte de las potencias regionales creían que Minos solo podía proceder de una de estas organizaciones que vivían recluidas. Por lo tanto, algunas personas ya estaban viajando hacia estos lugares para resolver el misterio que lo rodeaba…
¡Pero, mientras tanto, la familia real del Reino de Cromwell parecía ser una de las más interesadas en esta información!
¡Después de ver la pelea final entre Troy y Minos, el Rey Cromwell no podía olvidar a ese joven y esa pelea!
Había vivido mucho tiempo y aún le quedarían muchos siglos de vida por delante. Pero el Rey Cromwell estaba seguro de que nunca más en toda su vida vería a un joven tan prometedor como Minos.
Y recordando perfectamente lo increíble que había sido aquella pelea, este rey no podía evitar desear incorporar a este joven a sus fuerzas incluso más que los otros líderes regionales.
Después de todo, siempre habría un cierto escepticismo por parte de tales personas hacia historias como la de Minos.
Muchos pensarían que la gente aumenta la magnitud de las hazañas de los demás, lo que los plebeyos ciertamente hacían… Y, naturalmente, aquellos líderes que no presenciaron tales acontecimientos no se tomarían estas historias tan en serio.
Por lo tanto, al enterarse del rechazo de Minos a unirse a una de las sectas del Imperio Llameante, ¡aquel cultivador de nivel 59, líder de dicho estado, había dado inmediatamente órdenes para que comenzaran las investigaciones!
Había ofrecido una recompensa por información sobre Minos tan grande como la de la Familia Chambers y había enviado a varios agentes a investigar los rastros dejados por este joven.
Finalmente, en el mismo estado, ¡la familia Hayes también había recibido dicha información!
Dicha organización había tenido algunas interacciones con el misterioso Minos y la «organización» que lo respaldaba…
Primero, estuvo el incidente que involucró a Leroy Chambers y a Davy Hayes. Luego estuvo la invasión de la base de la Familia Chambers, donde Kevin Chambers murió, y Vivian Hayes tomó el Manantial de Vida.
La familia de Davy y Vivian llevaba un tiempo buscando información sobre el poder que respaldaba a Minos. Sin embargo, debido al comienzo de la guerra con la Familia Chambers, tal cosa se había dejado de lado.
Sin embargo, tan pronto como Vivian leyó esa noticia publicada en la última edición de Noticias del Norte, ¡no pudo evitar llevar este asunto a su familia!
…
En una habitación de una hermosa residencia en la ciudad natal de la familia Hayes, Vivian y su novia estaban sentadas una frente a la otra mientras hablaban de este asunto concerniente a Minos.
—¿Qué dijeron tus ancianos sobre este asunto? —preguntó Grace mientras miraba fijamente a los ojos de su pareja.
—Dijeron que no podemos enviar a nuestros miembros a investigar este asunto. Para ellos, la guerra ya nos está consumiendo demasiado en este momento, y el potencial de que esto ayude a la familia no es lo suficientemente grande como para que invirtamos en ello —respondió Vivian en un tono inseguro.
Estaba de acuerdo con la lógica de sus ancianos, pero no podía evitar sentir que, aunque lógico, no era lo correcto. Sentía que Minos era mucho más relevante de lo que todas las demás potencias regionales pensaban.
¡Esta joven nunca había olvidado lo que le había pasado a aquel vidente!
Por otro lado, al descubrir la presencia de Minos en esta región, no pudo evitar pensar en una hipótesis particular…
«Esa persona que conocí… No puede ser Minos, ¿verdad?»
Mientras Vivian tenía algunas ideas emocionantes sobre Minos, Eduard se encontraba actualmente en un pueblo de montaña en la región central del Reino de las Olas.
Esa era una gran ciudad, marcada por la presencia de un tipo particular de flor venenosa en los alrededores y un estilo de construcción especializado en terrenos irregulares, como el de esta región.
Mientras esta gran metrópolis «vivía» otro día, con la gente ocupándose de sus asuntos, aquel Rey Espiritual se encontraba frente a un establecimiento específico en ese momento.
Eduard había viajado con la gran águila de Ruth durante casi tres semanas hasta que finalmente llegó a Allamanda esa mañana. Y como Blanco era una bestia voladora y de la 5ta etapa, ambos habían viajado con rapidez y sin contratiempos en su trayecto hasta aquí.
Finalmente, como alguien con prisa por resolver sus asuntos y regresar lo más rápido posible al Reino Espacial, Eduard no había perdido el tiempo en cosas inútiles tras llegar a la ciudad. En su lugar, acababa de dejar a Blanco en un lugar específico para bestias del tamaño de esa águila y luego comenzó su búsqueda de Regina.
Minos le había dicho exactamente el nombre del lugar que debía buscar en esa ciudad para encontrar a la maestra de venenos. Y sabiendo eso, no tardó mucho en llegar allí tras contratar un servicio de carruajes local.
En fin, en ese momento, estaba frente al establecimiento que Regina solía frecuentar en esa ciudad: su casa, en una zona noble de la gran urbe.
El lugar tenía una valla hecha de decenas de miles de flores, que era extremadamente hermosa, lo que hizo que este Rey Espiritual se sintiera extrañamente inquieto.
«¿Por qué me sorprendo? ¡Es el hogar de una poderosa maestra de venenos! No es raro que gente como ella viva rodeada de veneno…», pensó mientras un escalofrío le recorría la espalda.
¡Glup!
«¡Será mejor que no toque nada de este lugar!»
Después de eso, intentó sondear rápidamente el lugar para averiguar si había alguien allí. Sin embargo, al hacerlo, sintió de inmediato cómo su sondeo espiritual fallaba al entrar en contacto con una barrera.
«Una barrera defensiva levantada por una matriz de nivel medio grado 2… ¡Es rica!»
Tras darse cuenta de que era inútil intentar averiguar de esa manera si Regina estaba allí, se acercó a lo que parecía ser la entrada de la propiedad. Entonces oyó una voz femenina procedente de ese lugar. —¿Quién eres? ¿Vienes a buscar problemas o negocios?
Al oír esto, Eduard giró el rostro en la dirección de la que había venido la voz hasta que vio a una persona vestida con una capucha negra, de pie tras los barrotes de una verja que combinaba con aquella valla de flores.
—Mi nombre es Eduard, ¡y he venido por negocios! —respondió con sinceridad, justo después de hacer contacto visual con aquella mujer, que tenía los ojos completamente blancos.
Ella miró a Eduard de arriba abajo como si estuviera juzgando la figura de aquel hombre y luego sonrió. —¿Y bien, Eduard, qué tipo de negocios pretendes hacer aquí?
—Quisiera reunirme con la Srta. Regina Garza. Tengo una oferta que creo que será de su interés —hizo una breve pausa y luego preguntó—. ¿Está aquí?
—Sí… Pero tengo que pedirle que entregue todas sus armas y también su anillo espacial. Es decir, en caso de que quiera entrar —dijo ella en un tono suave, pero con una particular provocación.
Eduard ya había alcanzado un nivel en el que la gente como esa mujer era cautelosa. Por lo tanto, una persona responsable de la seguridad de la casa no dejaría que alguien tan fuerte entrara armado en la propiedad.
Eso era porque, aunque tuviera técnicas que no dependieran de las armas, si intentaba lanzar un ataque, este podría ser detectado con cierta antelación por la gente del lugar. Por ello, esos individuos tenían formas de actuar antes de que ocurriera algo terrible.
Pero un arma oculta tenía un potencial peligroso en manos de un asesino profesional. Esos objetos eran mucho más rápidos de usar que las técnicas espirituales, e incluso sin la ayuda de la energía espiritual, un ataque con una buena arma podía herir de gravedad el cuerpo de un cultivador.
Y como mujer con una larga trayectoria, la maestra de venenos de este lugar se había ganado muchos enemigos en su camino, ¡hasta el punto de que tenía que ser precavida!
Al oír esto, Eduard dudó un instante, pero luego asintió con la cabeza.
Tras entregar sus pertenencias, recibió permiso para entrar en la zona protegida por la barrera, y fue escudriñado por la mujer de antes hasta que esta le pidió que la acompañara.
—¿Son siempre tan cuidadosos? Mi jefe vino aquí hace unos meses, pero no me habló de una situación como esta —comentó Eduard mientras caminaba justo detrás de la mujer, siguiendo un sendero de piedra hacia una gran casa.
—Bueno, tu amo no debe de ser muy fuerte, así que el trato es diferente, je, je —dijo ella, sin darle demasiada importancia.
Tras este breve intercambio de palabras, finalmente entraron en una parte de la casa que parecía un consultorio, donde la gente solía acudir para recibir tratamientos médicos.
En ese lugar había una recepción con unos lujosos sillones y varias salas con grandes paredes de cristal. Allí, Eduard pudo ver camillas y algunos instrumentos de uso especial para los maestros de venenos.
Aparte de eso, otra habitación en el lado opuesto parecía un despacho corriente, donde una mujer estaba sentada en una silla tras un escritorio. Tenía el pelo largo y morado, y la poca piel que Eduard podía ver era completamente blanca, sin imperfecciones.
—Regina, hay alguien aquí para hablar de negocios contigo —informó rápidamente la mujer de ojos blancos a la maestra de venenos de la sala, mientras miraba a Eduard con atención.
Al oír esto, Regina apartó la atención de lo que estaba haciendo y giró el rostro hacia la pared de cristal de su despacho hasta que vio a Eduard. «¿Oh? Un Rey Espiritual tan joven…». Lo admiró por un momento, al percatarse del nivel 51 de aquel Teniente del Ejército de la Llanura Negra.
Entonces le hizo un gesto con la mano en su dirección, indicándole que entrara en el despacho.
Al ver esto, Eduard obedeció sin demora la orden de la mujer. Al mismo tiempo, la observaba con atención. «¡Esta maestra de venenos es una verdadera diosa!», pensó, dándose cuenta de que se volvía más guapa a cada instante que la miraba.
¡Glup!
«Vaya… ¡Creo que el Sr. Minos no solo está interesado en sus servicios profesionales!», concluyó, al darse cuenta de que cualquier hombre se interesaría por semejante belleza. Por ello, intentó reprimir su lado más salvaje para no interferir en el plan de su jefe…
—Encantado de conocerla, Srta. Regina Garza. Mi nombre es Eduard —dijo él formalmente mientras se sentaba en un sillón frente a la mujer, intentando no tocar nada.
—Mmm, encantada de conocerte, joven. —Lo observó de cerca, notando la forma discreta en que Eduard se comportaba en su presencia. Regina sonrió y dijo—: ¿Así que estás aquí por negocios, eh? ¿De qué tipo de negocio estamos hablando? ¿Técnicas espirituales o tratamiento de venenos?
—Tratamiento de venenos. Hace unas semanas, una de las integrantes de la fuerza de la que formo parte resultó gravemente herida, y el médico que la atiende solicitó los servicios de un maestro de veneno —dijo Eduard con sinceridad.
—¿Oh? La situación de esa persona no debe de ser buena… Pero debe de ser importante para tu organización, ¿eh? ¿Sabes lo caros que son mis servicios?
—Somos conscientes de ello.
—Je, je, parece que esa persona debe de ser una noble importante… ¿De qué familia provienes? Tengo cierta reputación, así que necesito saberlo antes de que sigamos adelante.
—De hecho…
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