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El Ascenso de la Llanura Negra - Capítulo 647

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Capítulo 647: La función de Alina

Unos días después…

En el cuartel general del Ejército de la Llanura Negra, había una gran sala en uno de los edificios del sector administrativo donde se almacenaban muchos objetos.

Sin embargo, a diferencia de lo que encontraría cualquier soldado que pasara por el Salón de Recompensas, en este otro lugar, todos los objetos eran defectuosos y, por tanto, no eran aptos para ser distribuidos o vendidos entre los miembros de esta organización.

Había dos tipos de artefactos disponibles para los soldados del ejército. Unos eran las armas sencillas que podían utilizarse en los entrenamientos o por los soldados de menor rango. Estos objetos se prestaban a los soldados.

El otro tipo eran los artefactos vendidos a los soldados a través de puntos de mérito en el Salón de Recompensas de la organización.

Sin embargo, siempre llegaba el día en que no merecía la pena reparar uno de estos objetos prestados o vendidos. Por lo tanto, las armas y todo tipo de artefactos perdían su utilidad, acabando en lugares como el que nos ocupa.

¡Pero además de las armas de los soldados en mal estado, en esa sala también había objetos recogidos por toda Ciudad Seca!

De hecho, tras meses de descubrir la utilidad de la habilidad innata de Alina, el ejército de Minos compraba constantemente artefactos dañados, sobre todo los producidos por los herreros, que podían reciclarse.

Con este sistema, los ciudadanos locales podían vender sus armas defectuosas, cuya reparación resultaría demasiado cara, y recibir cristales que les ayudarían a comprar o alquilar nuevos objetos.

Por otro lado, estas armas, escudos, objetos producidos por los herreros, eran enviados aquí y esperaban el momento en que Alina los desintegrara.

Tal cosa no era inmediata, ya que había objetos de diferentes rangos y una mayor demanda de objetos de mayor calidad.

En consecuencia, Alina solía utilizar primero su habilidad innata en aquellos objetos de mayor rango dentro de sus capacidades, dejando los demás para un segundo momento.

Y en este momento, los objetos que esta Sargento podía desintegrar eran los de clasificación grado-1 de nivel alto.

Así, aquellos artefactos por debajo de este rango, la mayoría de los objetos en ese lugar, y los de nivel superior, la minoría, tenían que ser guardados hasta que ella tuviera el tiempo o las condiciones para desintegrarlos.

Pero de vez en cuando, terminaba de hacer eso con los de grado-1 de nivel alto y empezaba a trabajar con los de menor rango. Al fin y al cabo, los soldados más débiles también necesitaban objetos de calidad para entrenar y realizar otros servicios.

Y tarde o temprano, se haría más fuerte y por fin podría encargarse de esos objetos de grado 2, con los que de momento no podía trabajar.

En cualquier caso, cada vez que desintegraba esos objetos, ¡el ejército obtenía recursos para desarrollar nuevos artefactos, que podían estar un nivel por encima del objeto reciclado!

Así, el sector dirigido por los herreros del ejército estaba en constante funcionamiento, sin escasez de recursos, produciendo cantidades decentes de armas y objetos defensivos semanalmente.

¡Y por ello, la calidad de los objetos vendidos en el Salón de Recompensas había ido en aumento desde la llegada de esta joven!

…

Mientras que en el Salón de Recompensas del ejército las colas salían por la puerta, Alina caminaba hacia su lugar de trabajo, junto al sector dirigido por los herreros del ejército.

Obviamente, ella no trabajaba en ese almacén. Al fin y al cabo, ese lugar ya tenía su propósito. Además, como su función estaba directamente relacionada con el arte de la forja, no tenía por qué trabajar en otro sitio.

Por lo tanto, una vez más estaba llegando a su puesto de trabajo, cerca de donde se encontraban los recursos de ese sector.

—Sargento Alina, me temo que tendrá que trabajar duro en las próximas semanas, ja, ja —dijo uno de los herreros de ese lugar, justo después de ver a esa mujer entrar en la zona.

Dicho individuo era un herrero de grado-1 de nivel alto, que solía ayudar a la Sargento Alina en sus actividades aquí.

Ella ya estaba haciendo el increíble servicio de desintegrar los artefactos. Así que otras personas entregaban los objetos a desintegrar, limpiaban la zona, almacenaban los recursos reciclados, etc.

Y como no había nadie mejor para reconocer los recursos utilizados en la forja que los herreros, ¡las personas que la ayudaban eran precisamente los soldados que habían decidido seguir esta especialización!

En fin, al oír el tono bromista de aquel soldado, Alina frunció el ceño y preguntó: —¿Ha cambiado algo?

—Sí, han cambiado dos cosas —empezó a explicar—. Primero, como ya tienes tu base consolidada, el ejército ha cambiado a la gente que trabajará contigo de ahora en adelante…

Luego señaló a un viejo herrero de grado 2 de bajo nivel. —Mira allí. Ahora él será el líder de tu división, que trabajará contigo cuando vayas a desintegrar objetos de grado-1 de nivel alto.

Al oír esto, Alina miró inmediatamente en dirección a aquel herrero y comprendió lo que estaba pasando. «Bueno, es normal que alguien más hábil participe en el proceso. Al fin y al cabo, tratar con mejores materiales requiere un conocimiento y un poder superiores».

—¿Y qué es lo segundo? ¿Por qué has dicho que tendré que trabajar duro los próximos días?

—Lo segundo es lo principal, je, je, je.

—Los objetos recogidos en los alrededores de la base naval acaban de llegar al cuartel general, y los de clasificación grado-1 de nivel alto ya han sido enviados aquí…

—Y sumando los que ya existían en nuestro almacén, más de 6000 objetos de ese nivel están a tu disposición… —dijo con una sonrisa mientras le daba una palmada en el hombro—. Trabaja duro. El ejército cuenta contigo.

—¿6000? —repitió en voz baja mientras comprendía la situación—. «Eso de verdad me dará mucho trabajo durante bastante tiempo…».

«¡Pero tengo que ocuparme de ello lo antes posible, ya que solo así podré ayudar al ejército a ser aún más fuerte!».

«¿Qué tan increíble sería que todos nuestros Sargentos de combate pudieran usar objetos de grado 2 de bajo nivel?», se preguntó mientras se motivaba para tal tarea, ya emocionada por el futuro.

Cada vez que desintegraba un objeto en el límite de sus poderes, Alina necesitaba usar una cantidad considerable de su energía. Como resultado, no le era fácil lidiar con tantos objetos en poco tiempo.

Pero a pesar de la dificultad que esto supondría para ella, a esta mujer no le molestaba demasiado el hecho de tener que hacer frente a una cantidad de trabajo más significativa durante las próximas semanas o meses.

Eso era porque estaba muy agradecida al ejército. Esta organización le había permitido alcanzar el nivel 40 tan rápidamente y la había ayudado a mejorar la calidad de vida de su familia.

Por otro lado, era nativa de Ciudad Seca, una de las personas que había visto toda la transformación de este lugar desde la llegada de Minos. Junto con estos antecedentes, esas oportunidades la convirtieron en una persona mucho más comprometida con esta ciudad y el ejército local.

Así que, estaba ansiosa por ayudar al ejército a conseguir estos recursos, que en este momento estaban a solo unos pasos de ella.

Y con una mezcla de sentimientos positivos en su ser, no pasó mucho tiempo antes de que Alina dejara de lado esas suposiciones y se dirigiera a su destino.

—Sargento Alina, buenos días. Mi nombre es Magnus, y a partir de hoy trabajaremos juntos.

—Buenos días, Sargento Magnus… —Y pronto, ella y aquel herrero comenzaron la primera desintegración del día.

…

Mientras Alina se esforzaba por ayudar al ejército del joven Stuart a conseguir más recursos, este joven se encontraba en su residencia con sus dos novias.

Los tres ya habían tomado su tradicional desayuno y, en ese momento, se dirigían a sus respectivos objetivos.

Minos salía para ir a su despacho mientras las dos mujeres se dirigían al cuartel general del ejército local.

Al separarse, no tardaron mucho las dos mujeres en ponerse a hablar mientras caminaban por las ya concurridas calles de esta zona céntrica de Ciudad Seca.

—Ruth, ¿ha hablado mi madre contigo? —preguntó Abby en voz baja, sin mirar a la cara de la mujer, sintiéndose un poco avergonzada.

La mujer de pelo negro asintió al oír tal cosa mientras un ligero rubor se extendía por su hermoso rostro. —Mmm, me llamó para hablar ayer por la tarde…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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