El Ascenso de la Llanura Negra - Capítulo 655
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Capítulo 655: Quieren embarazarse
Tras escuchar el informe completo de Tom, Minos se sintió satisfecho con las cifras que había alcanzado en el intervalo desde que había subido del nivel 48 al 50.
La población no había crecido tanto en este periodo debido a las dificultades para atraer gente a Ciudad Seca sin llamar la atención. Pero esto se había solucionado a corto plazo y, con Ciudad Marítima bajo su dominio, Minos por fin podía dejar de lado este problema por ahora.
A pesar de que la población no había aumentado tanto como en años anteriores, las cifras de la agricultura seguían subiendo, alcanzando un nivel que permitiría que muchas cosas fueran posibles en el futuro.
Sin embargo, como Minos ya había hecho muchas inversiones recientes en su ejército debido a las acciones relacionadas con la guerra, estos ingresos de la agricultura tardarían en dar resultados.
O, mejor dicho, el joven gobernante había invertido una gran parte de sus fondos y necesitaría varias cosechas para reunir un capital holgado. Solo entonces podría volver a realizar mejoras en Ciudad Seca, potenciar los servicios existentes y traer cosas nuevas aquí.
En cuanto a la tasa de desempleo en Ciudad Seca, bueno, se mantenía en el 0 %, ya que solo los niños menores de 10 años no trabajaban, pero no contaban en esta estadística.
En cuanto a los adolescentes de entre 10 y 15 años, no podían tener trabajos normales, pero había cosas disponibles para la gente de este grupo de edad. Como en el ejemplo del ejército, que tenía muchos miembros así.
Por eso, ¡ni siquiera estos jóvenes estaban desempleados en esta ciudad!
Por otro lado, Minos había descubierto que el primer ciudadano local nacido en Ciudad Seca desde su llegada ¡había nacido en los últimos meses!
Antes de esto, la gente de este lugar o bien venía de fuera de la ciudad o ya estaba aquí antes de la llegada de este joven soberano.
Con eso, aunque su territorio aún no era oficialmente un estado independiente, ¡Minos consideraba a este recién nacido como el primer ciudadano nacido en la Llanura Negra y no en una región del Reino Marrón!
Y aunque para él esto no era más que una curiosidad, se sintió algo feliz al saber que su territorio tenía su primer recién nacido.
La procreación en el Mundo Espiritual no era fácil, y muchas cosas podían llevar al fracaso en esta acción. Pero, aun así, de vez en cuando, los seres vivos conseguían superar las adversidades contrarias a los embarazos y, con ello, dar a luz a su descendencia.
Y como un imperativo biológico presente en todos los miembros de esta raza humanoide de cultivadores, a la gente que formaba el gobierno de Ciudad Seca le resultaba difícil ignorar este suceso.
Para ellos, esto era como una señal, un punto de partida para el futuro de este lugar, ¡un buen presagio!
Por lo tanto, había una cierta satisfacción al hablar de esta pequeña nativa del estado del joven Stuart.
—Se llama Trix, joven amo. Espero que el nacimiento de la pequeña Trix sea una bendición para la Llanura Negra —dijo Tom con delicadeza, terminando de organizar sus cosas justo después de que terminaran sus conversaciones oficiales.
—Je, je, un buen nombre —comentó Minos mientras se levantaba de su sillón y estrechaba una de las manos de Tom—. Bueno, sigamos trabajando para que la pequeña Trix pueda crecer en un estado independiente, fuerte y respetado.
—Sí, joven amo, haremos todo lo posible para ese fin.
—Bien, je, je. Hasta luego, Tom.
Después de eso, aquel hombre dejó solos al joven Stuart y a Ruth en ese lugar, dando por terminado el trabajo de aquel soberano.
—Hablando de bebés, me pregunto cuándo tendrás los tuyos… —comentó Ruth en voz baja, justo después de que el joven Stuart se sentara a su lado.
Mientras decía esas palabras, se giró hacia él y lo abrazó por el costado, mientras sus piernas rodeaban la cintura del joven.
—¿Oh? —Minos emitió un sonido de sorpresa al darse cuenta de lo que Ruth quería decir con tales palabras.
«Tú y Abby han estado en la misma sintonía desde ese día, ¿eh? Parecen estar de acuerdo en las mismas cosas…», pensó por un momento, mientras recordaba una noche que había tenido hacía poco más de un mes.
En ese momento, esas dos mujeres habían accedido a hacer todo lo que él quisiera, yendo más allá de solo tener sexo con él una frente a la otra…
Habían empezado a actuar juntas, más como lo hacían Mirya y Viola con Minos y menos como estaban acostumbradas a actuar la una frente a la otra. Y con este cambio, el joven se había dado cuenta de que había estado más ocupado con ellas y menos con las otras mujeres con las que solía relacionarse.
Por otro lado, habían empezado a apoyar sus ideas mutuamente, como pequeñas cosas cotidianas y esta cuestión de la reproducción.
Y, obviamente, Minos se dio cuenta de todo esto…
Pero no le importaba. Estaba con otras mujeres solo por diversión, y si solo podía hacer eso con sus novias, no le importaba si ellas intentaban acaparar el espacio de esas otras mujeres.
No sentía nada por ninguna de ellas, aparte de sus novias. Como tal, no tenía nada que perder aquí.
Por eso, se lo tomó con calma mientras disfrutaba de la diversión de ver a dos mujeres que se habían visto como enemigas durante unos meses, actuar ahora como hermanas.
—Quién sabe, después de que la Llanura Negra se convierta en un estado independiente reconocido… Quizá sea el momento de empezar a preocuparme por ello —dijo entonces.
—¿Oh? —Los ojos de Ruth brillaron al oír esto, mientras sentía una cierta ansiedad en lo más profundo de su ser.
No iría por ahí diciendo ciertas cosas en voz alta. Aun así, si le preguntaran sobre el embarazo, sin duda respondería que le gustaría ser madre de los hijos de Minos. No solo eso, sino que ya ni siquiera intentaba protegerse de ello, pues había dejado de usar su energía para destruir sus ovocitos hacía unos meses.
¡Y no era diferente para Abby!
Mientras Minos dejara de prevenirlo y tuvieran un poco de suerte, en cuestión de meses podrían dar a luz a la descendencia de este joven al que ambas amaban…
Pero, por desgracia para ambas, Minos no tenía interés en hacerlo por el momento. Al fin y al cabo, no tenía tiempo para ser padre a corto plazo, y sus dos novias serían vulnerables en un periodo como el embarazo.
Por lo tanto, aunque las posibilidades de que algo así ocurriera eran pequeñas, Minos no dejaría de prevenirse de tal situación…
En fin, mientras se sentía emocionada por el futuro, Ruth empezó a sentir más y más calor al abrazar el fuerte cuerpo de Minos. —Aunque no quieras hacer bebés por el momento, podemos seguir entrenando…
—Ja, ja, ja, ese es mi tipo de entrenamiento favorito —respondió él, sonriendo, mientras colocaba a la mujer en su regazo y sentía que su hermano menor crecía unos centímetros.
—Mmm~ —Después de eso, los dos se besaron apasionadamente mientras se desvestían lentamente, disfrutando de este atardecer en Ciudad Seca mientras aún estaban en esa oficina.
No debía de haber mucha gente trabajando allí a esa hora, y a ninguno de los dos le preocupaban las interrupciones. Así, Minos estaba una vez más dispuesto a usar su despacho con una de sus compañeras, con una de las dos mujeres que amaba.
«Creo que nunca he hecho eso con Ruth en este lugar…».
«¡Hora de cambiar eso!»
…
Mientras Minos y Ruth intercambiaban fluidos vigorosamente en aquel despacho, tres Reyes Espirituales llegaban en ese mismo momento a la salida norte de la muralla local.
De los tres, dos eran hombres de mediana edad; uno alto, fuerte y con un atuendo típico de guerrero. Al mismo tiempo, el otro parecía muy musculoso, pero con ropas que suelen llevar los herreros.
Y en medio de los dos hombres que montaban bestias de quinta etapa, una mujer de pelo rubio estaba de pie sobre una bestia que parecía un oso de pelaje naranja.
—¡Después de meses fuera, por fin he vuelto! —declaró ella, haciendo que sus dos compañeros y los soldados de la salida norte de la muralla la oyeran.
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