El ascenso del primordial pervertido - Capítulo 317
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Capítulo 317: Coronación (parte 2)
Antes de que Aster se diera cuenta, incontables figuras flotaban en el cielo; sus cultivaciones variaban desde la cima de la Constelación Estelar hasta el reino de la Tribulación Estelar. Todos llevaban una chaqueta que los identificaba como miembros de un cierto pico, y algunos tenían un emblema que significaba que pertenecían a una facción. Todos ellos eran discípulos internos.
El ejecutor de la ley quería comenzar la ceremonia lo antes posible porque sabía que cuanto más esperaran, mayor sería la oleada, pero Aster no mostró interés en eso, sino que observó cuidadosamente las inscripciones en la estela de piedra negra.
Convertirse en un discípulo del núcleo desde el principio es más difícil en comparación con ascender a uno más tarde. La secta ha calculado que los participantes que llegan a la tercera prueba siempre rondan los 50 000, se estima que la proporción entre hombres y mujeres es de mitad y mitad, y aunque solo se necesitan 30 000 puntos para convertirse en un discípulo interno, así como un talento de nivel 4, para que las mujeres se conviertan en discípulas del núcleo necesitan obtener dos millones de puntos en total.
Lo que significa que, como máximo, habrá cuatro nuevas discípulas del núcleo, pero, por supuesto, tal situación nunca ha ocurrido. De hecho, nunca ha habido más de un discípulo del núcleo apareciendo entre los nuevos discípulos… hasta el día de hoy.
—¿Cómo pueden unas bellezas así ser tan anormales?
—Estaban acompañando a ese tipo que mató a casi todos los participantes… Ellas también son monstruos.
Y otros comentarios como ese se podían escuchar de la multitud. Aunque Alice y las demás no mataban a sus oponentes ya que no les guardaban rencor, los molían a golpes en cuanto los veían para despojarlos de sus puntos.
La escena era extraña, porque durante los primeros minutos no lucharon contra nadie y en su lugar buscaron a las demás, pero luego, tras reunirse, parecieron discutir por algo y entonces comenzó la pesadilla para los demás aspirantes.
Dentro de los campos de entrenamiento femeninos, Tiana vio a Alice y Aria discutir entre ellas antes de que se convirtieran en destellos de luz y comenzaran a darles una paliza a las demás participantes.
Las explosiones de Alice eliminaron a un montón de ellas y las que lograron resistir el impacto fueron noqueadas inmediatamente a puño limpio.
Aria era un poco menos bruta; inmovilizaba a sus oponentes con hielo antes de tomar sus fichas en grandes cantidades usando su energía del alma.
—No vas a ganarme siendo amable, princesa de hielo~.
—Hum, la elegancia es importante para las damas, violenta mujer dragón.
Mientras esas dos discutían, seguían barriendo a cualquier otra participante, incluso robándose los puntos la una a la otra en el proceso.
—¿Son… siempre así? —preguntó Tiana a Kana, que de vez en cuando luchaba contra algunas cultivadoras de la etapa inicial de la Constelación Estelar.
Kana esquivó fácilmente el ataque de una lanza y usó la semimanifestación del arco para asustar a su oponente, antes de lanzar un torbellino a su alrededor, con lo que logró hacerse con la ficha.
Tiana se quedó estupefacta con la idea de Kana. Nunca había oído hablar de alguien que usara su propia intención como distracción para lanzar un ataque sorpresa, y ver a una niña tan joven usando una estrategia tan astuta era un poco impactante.
«Bueno, Aster tiene la misma edad… Supongo que a nadie del grupo se le puede medir con la misma vara que a la gente normal», pensó.
Kana miró su propia ficha. Desafortunadamente, no podía luchar contra las cultivadoras más fuertes, pero usando ese método había alcanzado casi cincuenta mil puntos, lo que no estaba nada mal, considerando que solo era una cultivadora en la etapa inicial de la Formación Estelar.
Por supuesto, esto solo fue posible porque era increíblemente rápida para su reino. En el aire, podía igualar la velocidad de vuelo de Alice, tomando a sus oponentes por sorpresa. Aster también le enseñó a aprovecharse de eso; cualquiera que la subestimara pagaría el precio.
—A la hermana Alice y a la hermana Aria les gusta hacer apuestas. Para motivarse, ponen algo que les gusta en juego y la ganadora se lleva el premio —dijo Kana mientras guardaba su ficha en el bolsillo.
Tiana acabó con su oponente con el lado sin filo de su lanza, disparando un destello de luz blanca que destruyó el arma de su oponente y su ficha, antes de volar hacia Kana.
—¿Qué podría motivar a esas dos para competir con tanto entusiasmo? —murmuró Tiana. Según su experiencia, a ninguna de las chicas del grupo le faltaba de nada: recursos, tesoros, manuales, jades espirituales… Tenían todo lo que necesitaban o lo conseguían lo antes posible. De hecho, no estaba segura de cuán profundos eran los bolsillos de Aster, pero a juzgar por la nave espacial de Lilia, suponía que incluso la tesorería de la Secta del Corazón Bárbaro se quedaría corta.
—Más tiempo con el hermano mayor, por supuesto —respondió Kana como si fuera la cosa más obvia del mundo.
Tiana se rio entre dientes y luego siguieron buscando a otras participantes para derrotar. Ella ya había alcanzado los puntos necesarios para ser una discípula del núcleo, así que no le importó hacerle compañía a Kana mientras tanto.
…
De vuelta en la ciudad neutral, Felicia le dedicó una risita a Aster.
—A ustedes dos hermanos de verdad les gusta hacer cosas que llaman mucho la atención~.
Erick estuvo de acuerdo con su madre.
—Hermano, estuviste increíble ahí atrás. Esos idiotas pensaron que podían vencerte, a ti que puedes luchar de frente contra cultivadores de Trascendencia Mortal, solo con su número. ¡JA, JA, JA!
Aster sonrió mientras se recostaba en el pecho de Lilia, ganándose algunas miradas envidiosas de mucha gente. Sus ojos brillaron por una fracción de segundo al ver esa extraña niebla gris que obtuvo de Isaac, viniendo de algún lugar entre la multitud.
Tan pronto como el reloj marcó el final de la hora asignada para la tercera prueba, los ancianos neutrales y entronizados cuyas discípulas predilectas eran mujeres le lanzaron miradas suplicantes al ejecutor de la ley, lo que hizo que este sonriera con aire de suficiencia.
—Se acabó. —Con un gesto de la mano, el ejecutor de la ley sacó a todas las chicas de los terrenos de la prueba. De las 28 000 aspirantes, unas 23 000 tenían apariencias demacradas y expresiones de miedo mientras miraban a Alice, Aria y Tiana. En comparación, las que lucharon con Kana tenían expresiones de alivio; algunas incluso se acercaron y la saludaron, encontrando a la pequeña adorable, o al menos no tan loca como sus compañeras.
A juzgar por la expresión malhumorada de Alice y la sonrisa triunfante de Aria, no era difícil deducir quién había ganado su jueguecito.
—Hermano mayor, ¿qué tal lo hice? —preguntó Kana mientras se sentaba en su regazo.
Aster le acarició la cabeza, contento con el resultado de las pequeñas sesiones de entrenamiento que habían tenido. Kana no era del tipo de combate cuerpo a cuerpo; de hecho, dado su atributo, era perfecta para combates a larga distancia; quizá por eso resonaba con los arcos. Aun así, Aster no quería que estuviera indefensa, así que con la ayuda de Lilia, le enseñaron a redirigir los ataques en lugar de pararlos.
—Vi tus peleas, estuviste genial. Usar esa semimanifestación para distraer a tu oponente fue una buena idea.
Kana se acurrucó en el pecho de Aster, feliz de que él la elogiara. El momento fue interrumpido por el ejecutor de la ley, que se dirigió a ellos.
—Ejem, se debe llevar a cabo una ceremonia para declararlos a todos discípulos del núcleo. Suban al escenario, por favor.
Aster asintió, se puso de pie y subió al escenario seguido por Alice, Aria y Tiana.
—Todos se unirán al pico de batalla, ¿verdad? —preguntó el ejecutor de la ley.
Aster y las demás asintieron en respuesta, y el ejecutor de la ley sacó una serie de cosas, pero justo cuando estaba a punto de comenzar la ceremonia, un estallido repentino de presión espiritual proveniente de arriba atrajo la atención de todos.
—Vamos, Salazar, ¿es que un hito tan importante en la historia de la secta querías decidirlo tú solo?
Aster miró a los recién llegados. Uno de ellos era el anciano pelirrojo, a quien por supuesto reconoció. El otro era un hombre mayor con aspecto de erudito, pero de ojos astutos.
Salazar frunció el ceño, pero se relajó unos segundos después.
—Ramon, tú solo eres el guardián del tesoro, mientras que ambos somos ejecutores de la ley. En términos de autoridad en lo que respecta a las admisiones, puedes irte al infierno.
La atmósfera se tensó en cuanto esos dos se miraron fijamente, pero las cosas mejoraron cuando una mujer de pelo verde con un vestido blanco se interpuso entre ellos.
—Salazar, normalmente estaría de acuerdo contigo… pero esta vez Ramon tiene razón. Aunque no puede interferir en tu área, al menos quiero oír tu razonamiento.
Salazar asintió, pero luego le entregó a Aster un anillo con un emblema de espada que él se puso de inmediato. Entonces, el escenario se iluminó y la proyección de una espada alada iluminó el cielo, no solo de la ciudad neutral, sino también los cielos de los cuatro planetas y del quinto.
Esto sumió a toda la secta en un caos. La proyección de una espada, un yunque, un loto o un caldero significa que ha aparecido un nuevo discípulo del núcleo, pero solo aquellos que obtuvieron ese estatus desde el momento en que se unieron tenían alas añadidas a su proyección. Curiosamente, las alas de los discípulos del núcleo del pico de batalla no tenían plumas y en su lugar tenían un diseño que se asemejaba a… las de un dragón.
—¡Tú! —El ejecutor de la ley llamado Ramon tardó un momento en procesar lo que acababa de pasar, mientras la mujer de pelo verde suspiraba.
Salazar sonrió con suficiencia mientras los señalaba.
—No crean que no sé por qué están armando tanto alboroto. Ustedes dos quieren que sus propios discípulos obtengan el honor de ser el primer discípulo del núcleo masculino de la historia.
—Este chico eliminó a unos 17 000 enemigos cuyas cultivaciones variaban desde la Constelación Estelar hasta el Reino del Eje Estelar con un solo tajo de su espada. Ahora, Ramon, si tu amado nieto menor puede hacer eso, entonces me haré a un lado y te dejaré hacer lo que quieras. Si no, ¡cierra la puta boca y no te metas en mis pruebas de admisión!
—Ja, ja, ja, ha pasado un tiempo desde que los cuatro nos reunimos y ustedes dos ya están peleando. Sal te va a patear el culo, Mon. Además, tiene razón, tu nieto es una mierda comparado con este chico —una cuarta persona se unió abruptamente a la conversación; era un hombre de mediana edad que solo vestía pantalones cortos y sandalias.
Ramon miró al recién llegado y su expresión se ensombreció. Resopló y se fue, seguido por el anciano pelirrojo.
—¿Qué acaba de pasar? —murmuró Aster.
El último anciano que llegó se rio mientras descendía del cielo junto a Salazar y apoyaba el brazo en su hombro.
—Te has convertido en el primer discípulo del núcleo masculino de la historia y, como la regalía del pico de batalla ha sido lanzada, nadie puede quitarte tu estatus, a menos que todos los maestros del pico estén de acuerdo, por supuesto.
—William Talis, es un placer, chico —dijo el anciano mientras le ofrecía a Aster un apretón de manos.
«Qué tipo más raro», pensó Aster, pero aun así aceptó el apretón de manos por dos razones: primero, este extraño anciano habló en su favor, o al menos estaba en contra del otro anciano; y segundo, el aura que desprendía era algo similar a la de Lilia… ¡En otras palabras, era un cultivador corporal del Reino de Transcendencia de la Puerta!
Incluso después de ver el emblema de la espada alada que fue proyectado hace un momento, así como el anillo con el mismo diseño en el dedo índice izquierdo de Aster, algunos no se lo creían; a estas alturas, en Galatia era de conocimiento común que era imposible para los hombres entrar directamente como discípulos centrales.
Y no era tan simple como ranas mirando desde el fondo de un pozo, la Secta de Ocupación Miríada había recibido «visitantes» que intentaron obtener ese estatus a través de una prueba alternativa con la misma dificultad que la establecida para Aster, y fracasaron miserablemente.
Después de que se corriera la voz de que dichos visitantes procedían de sistemas estelares de alto rango, se convirtió en ley que era imposible para los hombres obtener el estatus de discípulo central desde el principio, y para adquirirlo a través de tareas y contribuciones tenían que esperar al menos diez años, recibiendo mientras tanto solo los beneficios de los discípulos internos.
Por supuesto, esos «visitantes» no estaban dispuestos a aceptarlo; algunos incluso intentaron armar problemas y fueron expulsados de la secta por el ejecutor de la ley protector, en otras palabras, por William. Algunos regresaron con sus ancianos para que les hicieran justicia y acabaron apaleados junto a ellos.
La mujer de pelo verde suspiró. Desde cuándo el perezoso William que ella conocía se metía en los asuntos de los demás. En fin, ahora que Salazar le había concedido oficialmente a Aster el estatus de discípulo central, no había nada que pudieran hacer al respecto.
Pero eso no le impidió intentar invitarlo al Pico Loto, de donde ella provenía.
—Niño, ya que tu emblema es una espada alada, supongo que elegiste el pico de batalla. Sin embargo, ¿qué tal si vienes al pico de alquimia? Puedo hablar con los ancianos centrales para que te den todos los recursos que quieras, así como todas las píldoras y elixires que puedas necesitar.
Agnes, que se acercaba a ellos, enarcó una ceja, pero a juzgar por el conocimiento que tenía de Aster, se calmó de inmediato, y su suposición fue correcta.
—No puedes darme lo que quiero —dijo Aster mientras ignoraba a la mujer de pelo verde y caminaba hacia Agnes. Estaba llegando más gente y, aunque a él no le importaba, la mayoría miraba a las chicas, especialmente los discípulos internos.
William se rio y, tras levantarle el pulgar a Aster, se convirtió en un destello marrón que se disparó hacia el este.
Salazar entonces les entregó a las chicas sus propios anillos y luego se proyectaron tres espadas aladas más en los cuatro planetas. En cuanto a Kana y Erick, se convirtieron en discípulos internos; el ejecutor de la ley solo podía usar su derecho una vez, por lo que solo había una oportunidad de que apareciera un candidato masculino a discípulo central por cada lote de nuevos discípulos.
Por lo tanto, Erick no pudo intentarlo, pero de todos modos estaba seguro de que no podría derrotar a la mitad de los aspirantes y salir completamente ileso, ya que su estilo de lucha se orienta al combate cuerpo a cuerpo.
En cuanto a Kana, estaba en lo más bajo en términos de fuerza. Su cultivación era en realidad inferior a los requisitos, pero su talento fue clasificado como de nivel 5, por lo que se hizo una excepción con ella, considerando que solo tenía doce años. Solo participó en la tercera prueba para ganar algo de experiencia usando las tácticas que Aster y Lilia le enseñaron.
Por supuesto, cualquier queja que otras personas tuvieran al respecto se desvaneció tan pronto como la vieron correr sin esfuerzo durante la hora completa de la segunda prueba. «Las reglas están muertas y la gente está viva» era la forma perfecta de explicarlo.
La mujer de pelo verde no estaba dispuesta a rendirse tan pronto, así que decidió hacer un último intento.
—¿Qué puede ofrecerte la Facción Espada Negra que el pico de alquimia no pueda?
—Libertad total. No estoy limitado y puedo hacer lo que quiera, mientras recibo todos los beneficios de ser un discípulo central.
… Todos los presentes, incluidos Salazar, la mujer de pelo verde cuyo nombre era Amelia, los ancianos y otros discípulos, casi olvidaron cómo respirar.
El título de «discípulo central» no era solo para aparentar; eran el núcleo de la secta y se suponía que eran su futuro. Naturalmente, recibían los mejores beneficios, pero al mismo tiempo tenían que contribuir completando misiones y tareas que otros discípulos no podían.
Por lo tanto, era indignante que un discípulo central tuviera cero obligaciones, pero todos los beneficios. Y lo que es más importante, solo había dos formas de conseguir un trato así: o que todos los ancianos supremos estuvieran de acuerdo, lo que era realmente improbable ya que no se llevaban bien, o recibir el favor de un maestro del pico, lo que era aún más improbable ya que no se encontraban en la secta actualmente.
Así que eso llevó a Amelia a creer que su oferta fue rechazada por cómo los ancianos habían tratado a Aster antes, lo que la hizo suspirar para sus adentros mientras un genio se escapaba de sus manos.
Aun así, no se había convertido en ejecutora de la ley solo por su apariencia; le entregó a Aster una pequeña botella con una única píldora de color arcoíris.
—Esa es una Píldora de Gracia Arcoíris de bajo grado. No importa las heridas sufridas, siempre que la persona siga viva y esté por debajo del reino de la Manipulación del Vacío, sanará por completo después de tomarla. Las extremidades volverán a crecer e incluso las grietas en el dantian pueden repararse en un instante… Por favor, acéptala junto con mis disculpas.
Sin esperar la respuesta de Aster, la ejecutora de la ley Amelia se fue volando, dejando otra gran conmoción tras de sí.
—¡Vamos!, ¿cómo puede alguien tener tanta suerte? ¡Esa píldora solo se le da a los tres primeros del torneo de clasificación anual!
—Los ancianos del pico de batalla deben de estar locos: conseguir un discípulo central que puede elegir no contribuir y aun así darle más recursos. Ya verán cuando los otros discípulos del núcleo se enteren, lo echarán de la secta a patadas.
Y otros comentarios como esos se podían oír entre los discípulos internos, lo que le recordó a Aster una pregunta que quería hacerle a Salazar.
—Hablando de eso, ¿cuáles son las reglas en este lugar sobre cómo resolver problemas entre discípulos? Porque te aseguro que no dudaré en cortar a cualquiera que tenga intenciones maliciosas hacia mí o mi familia.
Todos los que estaban hablando se callaron en seco, incluidos los discípulos internos. Solo ahora recordaron que Aster había diezmado a todo un lote de participantes y que era un discípulo central, por lo que ofenderlo era una idea estúpida.
De hecho, los que hablaron mal de él se escabulleron a toda prisa de la ciudad neutral, esperando que no pudiera señalarlos más tarde.
Salazar sonrió con amargura mientras negaba con la cabeza y dispersaba a la multitud, porque las palabras que William le había enviado directamente a sus oídos antes de irse aún estaban frescas en su mente.
—¡Vuelvan todos a sus tareas asignadas! Dados los resultados actuales, se llevará a cabo una segunda ronda de pruebas de admisión con aquellos que no lograron llegar a tiempo hoy. ¡Dispersaos!
La voz de Salazar fue amplificada con su energía espiritual y resonó por todo el lugar. Su autoridad era absoluta, por lo que los demás discípulos no tuvieron más remedio que obedecer. En cualquier caso, se iba a armar un revuelo en la secta.
—Os llevaré a la zona reservada para los discípulos del núcleo del pico de batalla, pero se os permite traer como máximo a cinco discípulos internos y un discípulo externo con vosotros. Se puede invitar a los ancianos sin ninguna restricción. ¿Cuántas mansiones necesitáis?
Había cuatro discípulos del núcleo allí, pero a juzgar por cómo dos de ellas se aferraban a Aster, Salazar estaba seguro de que no vivirían separados.
—Supongo que con dos es suficiente —dijo Aster mientras miraba a Felicia.
Salazar asintió y usó su ficha para activar una formación de transporte, haciéndolos desaparecer del lugar donde estaban.
…
Un par de segundos después aparecieron flotando en el cielo sobre un valle. A lo lejos, Aster pudo ver una gran ciudad, pero aparte de un par de castillos situados en una colina, toda la zona de unos mil kilómetros estaba libre de cualquier otro edificio.
Lo otro que Aster notó fue que la pureza y la cantidad de energía espiritual en esta zona eran increíblemente altas. Al mirar al suelo con su sentido espiritual, pudo ver una gran línea negra que cruzaba toda la propiedad.
Agnes sonrió mientras asentía a Salazar.
—Maestro Salazar, no sabía que estaría dispuesto a llegar a tales extremos. Supongo que todavía recuerda su origen en la Facción Espada Negra del pico de batalla.
Salazar se rio entre dientes mientras señalaba los dos castillos.
—Estos castillos están situados directamente debajo del castillo del maestro del pico. Esa línea que veis es parte de la línea de ley de espada del planeta, la punta, para ser más exactos, así que todo este valle es uno de los dos mejores lugares para la cultivación en el planeta… Además, no lo hago por eso, Agnes. Originalmente, este lugar fue construido para el primer discípulo central masculino de la historia. Solo me estoy saltando algunos pasos porque estoy seguro de que Ramon intentará retrasarlo todo.
Salazar le entregó a Aster la llave maestra de todo el valle y luego se fue volando, ya que tenía que organizar una segunda ronda de pruebas para el día siguiente.
—Ah, antes de irme… no se os permite matar a menos que haya una razón válida y las peleas deben llevarse a la arena de vida o muerte.
Aster negó con la cabeza.
—Si no se meten conmigo, no buscaré problemas con nadie, pero si vienen a por mí, no les mostraré piedad sin importar quiénes sean. Si no puedes aceptar eso, siempre puedo abandonar esta secta.
Salazar no pudo evitar suspirar, pero esta vez apretó los dientes.
—Iré a exponer tu caso ante los ancianos supremos. Alguien como tú nunca ha existido en la secta, estás destinado a llamar la atención, así que podemos llegar a un acuerdo con eso. Por el momento, puedes quedarte en tu propiedad para evitar problemas. Nadie más que tú puede abrir la barrera ahora.
—Yo también me marcho, necesito avisar a los demás. Si necesitas algo, solo contáctame —dijo Agnes antes de irse también.
Aster y los demás descendieron del cielo hacia los castillos. Era un poco extraño que estuvieran construidos uno al lado del otro, pero esta vez vino bien.
Erick y su familia tomaron el castillo de la izquierda, mientras que Aster y las chicas tomaron el de la derecha. Tan pronto como Aster abrió la puerta, se sorprendió.
—Vaya, eso es algo que no había visto nunca —murmuró Aster.
El castillo, desde fuera, era tan grande como el de la familia Wolfstein, pero por dentro… era un mundo completamente nuevo.
«Bueno, parece que esos dos han estado ocupados durante estos últimos años», pensó Lilia.
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