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El ascenso del primordial pervertido - Capítulo 357

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Capítulo 357: Contradicción

A estas alturas, a todos a quienes les preocupaba la peligrosidad de la misión se les había olvidado; era un hecho que los cultivadores estaban destinados a enfrentarse a tribulaciones, pero tener la oportunidad de conseguir un tesoro que nadie antes había tenido la suerte de poseer era algo demasiado bueno para rechazarlo.

Y Julian lo sabía. Alguien que en el futuro podría rivalizar con el actual gobernante del Cuadrante Celestial podría nacer gracias a esta misión, pero a él no le importaba todo eso. Si la situación no lo exigiera, no habría revelado este secreto…, pero ahora mismo se estaba quedando sin tiempo.

—¿Entonces puedo suponer que irán?

—Sí —respondieron Iris y Victor al mismo tiempo, mientras que Aster se limitó a asentir.

—Muy bien, tienen hasta el mediodía para arreglar sus asuntos y conseguir lo que crean que necesitarán para la misión. Pueden llevar un compañero más débil que ustedes y dos más fuertes, siempre y cuando estén por debajo del reino de la Manipulación del Vacío.

—Por supuesto, los más fuertes tendrán que esperar fuera una vez que lleguemos a la entrada de ese lugar.

Tras decir eso, Julian agitó la mano y apareció un portal espacial que llevaba a la capital central, exactamente a donde estaban antes.

Una vez más, Aster esperó a que los otros dos grupos se fueran antes de mirar a Julian.

—Supongo que ya lo ha intentado antes, pero ¿purificar el veneno no ayudó en absoluto?

Julian suspiró con una expresión cansada en el rostro.

—Ayudó, pero otros antídotos solo pudieron retrasar los síntomas, no resolver el problema… y a estas alturas ya he usado una vez todos los antídotos que podían ayudar, y no volverán a funcionar, así que necesito la solución.

Aster negó con la cabeza y entonces una voluta de llamas azules apareció en su mano.

—No todos.

Los ojos de Julian brillaron en cuanto vio las Llamas de Rigel, su imagen destelló desde donde estaba y apareció frente a Aster en menos de un segundo.

—¿E-Es este su atributo, Señor del Valle de la Espada Gemela?

Aster vio la expresión expectante en el rostro del hombre que era insuperable en todo un sistema estelar y supo que su apuesta había valido la pena.

—Algo así. De todos modos, ya se ha extendido el rumor de que soy hasta cierto punto resistente al veneno, y esta es en parte la razón.

—¿Puedo tomar una pequeña muestra? —preguntó Julian.

Aster asintió en respuesta y el hombre encapsuló una parte de las Llamas de Rigel, y se convirtió en un destello que entró en aquel carruaje que había estado aquí todo el tiempo.

Ni un segundo después, Julian regresó con una expresión extremadamente seria, pero al mismo tiempo feliz.

—No tengo nada más de la lista que me dio, pero tengo información sobre dónde encontrar una de las otras cosas, la cual quería guardar por el bien de mi propio hijo… No se lo he dicho a nadie, e intercambiaré esa información por su ayuda con esas llamas azules. Por supuesto, juraré no revelárselo a nadie más que a usted, ni me interpondré en su camino para conseguirlo, ¿qué me dice?

Aster se perdió en sus pensamientos por una fracción de segundo.

«Tal y como pensaba, ese olor dulce era veneno», pensó. Aun así, ya no era el mismo de antes. Ahora que Aria también podía usar las llamas de Rigel, su dominio sobre ellas había mejorado a pasos agigantados, así que ya no necesitaría ver el cuerpo del paciente como ocurrió con Sarina. Por extraño que pudiera sonar, ese fue un momento especial que no quería compartir con otras chicas, porque sintió empatía por ella; no por su situación, sino por el amor que le demostró a su hija a pesar de su mala salud.

—Claro. Por cierto, no necesito tocar ni ver debajo de la ropa, si eso es lo que parece preocuparle, pero sí necesito que la otra parte esté frente a mí para un mejor control.

Julian dudó un par de segundos antes de remangarse la manga izquierda para mostrar el antebrazo.

Aster vio que la piel del antebrazo de Julian estaba llena de patrones verdes, y que estaba bastante pálida y sin vida.

—Este es el resultado de estar expuesto a ese veneno. No es ni de lejos el auténtico y no es contagioso, así que solo me atacará a mí. Pero si usted se expone a él, el veneno intentará atacarle también. Si está seguro de que no le afectará, entonces, por favor, écheme una mano. Si no, le sugiero que me dé más de ese fuego azul; el efecto es menor, pero aun así funciona y le daré igualmente el pago que acordamos.

Aster asintió. Si ese veneno pudiera infectarlo, ya le habría afectado hace mucho, pues fue capaz de olerlo, y el veneno lo sabía, así que todo este tiempo lo había tenido como objetivo.

Por desgracia, Aster, cuya vitalidad y yang eran lo bastante fuertes como para nutrir a una antigua cultivadora del reino Celestial como Lilia, no podía ser afectado por el veneno, por no mencionar que ahora tenía las capacidades purificadoras de Rigel. De no ser así, sostener en brazos a Aria después de que usara su nieve hechizante, o a Alessia en general, lo habría matado.

—No hay problema, puede entrar también… De hecho, déjeme echarle una mano con eso. No se resista —dijo, y acto seguido cubrió el brazo de Julian con las Llamas de Rigel.

Los ojos de Julian se abrieron de par en par al ver cómo una niebla multicolor era expulsada de su brazo. Esta intentó entrar de nuevo en su cuerpo, pero las llamas azules la envolvieron y se multiplicaron, aumentando su fuerza. Poco a poco, su brazo volvió a la normalidad, haciendo que casi saltara de alegría.

—Como pensaba, no destruiste el veneno…, sino que lo purificaste —murmuró. La razón por la que no había expulsado el veneno de su cuerpo ni lo había eliminado era porque eso habría dañado a la persona del carruaje, y eso era lo último que quería hacer.

Pero la naturaleza de las Llamas de Rigel era suave: purificaban en lugar de destruir. La razón por la que otros sentían dolor al ser quemados por ellas era porque Aster convertía su carne o huesos en su material original, lo que resultaba en ese polvo que quedaba tras su paso, y eso desconectaba una parte del cuerpo, causando un dolor atroz. Pero si él no quería, las Llamas de Rigel no dañaban nada, del mismo modo que a Kana le gustaba jugar con ellas por la fresca sensación que desprendían.

—Por favor, venga conmigo —dijo Julian mientras guiaba a Aster hacia el carruaje. Después de llamar un par de veces, una voz suave provino del interior.

—Puedes entrar, Tío.

Julian abrió la puerta del carruaje y la cerró casi inmediatamente después de que él y Aster entraran.

Tras entrar, Aster inspeccionó a la única pasajera del carruaje. Era un poco difícil describirla; dejando a un lado el hecho de que era una chica de la edad de Aria, la mejor forma de hacerlo era como «blanca y frágil».

Su piel era pálida hasta un punto enfermizo, a diferencia del tono pálido de Aria o Alessia, causado por sus cuerpos orientados al yin; esta chica estaba claramente enferma.

Su cuerpo era demasiado delgado para su propio bien, no hasta el punto de ser anoréxica, pero parecía tan frágil como si un viento fuerte pudiera dañar su piel. Tenía el pelo largo y blanco y llevaba también un gran vestido blanco de una sola pieza.

Aunque tenía los ojos cerrados, la chica «miró» a Aster antes de hablarle a Julian.

—¿Has traído a alguien contigo, Tío? Percibo una especie de aroma diferente, pero ¿no estoy segura de si es una persona o no?

Julian le lanzó una mirada de disculpa a Aster antes de decir:

—No puede ver debido a su estado actual, por favor, no se lo tome como algo personal, joven amigo.

Aster negó con la cabeza. Le sorprendía que ella pudiera detectarlo a pesar de todo; el lugar estaba tan lleno de medicinas que tuvo que taparse la nariz, o su agudo sentido del olfato le habría hecho imposible permanecer allí.

—No se preocupe, por favor, explíquele a ella el proceso. En su estado actual no puedo usar la fuerza como hice con usted, así que necesito que coopere por completo o no funcionará.

Julian asintió y procedió a explicarle a la chica cómo Aster había expulsado el veneno de su brazo, lo que la hizo sonreír al final. Estaba claramente feliz de que Julian estuviera ya limpio de ese veneno, pero al final dijo igualmente:

—Tío, sabes que no puedo deshacerme del veneno. Es una parte de mí, y esa no es la razón de mi estado actual…

Julian interrumpió a la chica antes de que pudiera terminar la frase.

—Sí, sé que tu cultivación desaparecerá mientras el veneno se regenera, pero no sentirás ningún dolor mientras tanto. Necesitas poder moverte para el lugar a donde iremos… Además, encontré a los mejores candidatos de todo el sistema estelar para conseguir el Torbellino Esmeralda, así que no necesitarás luchar.

La chica pareció sopesar la situación por un momento, pero, al final, aceptó.

—Estaré a su cuidado —le dijo a Aster, y luego se preparó para el dolor desgarrador que experimentaba cada vez que bebía un antídoto para disminuir el veneno en su cuerpo; algo que, irónicamente, era malo para su salud, pero necesario si quería moverse por sí misma y tomarse un descanso de su dolor crónico.

Aster enarcó una ceja, pero había obtenido el permiso tanto de la chica como de Julian, y él solo estaba allí para conseguir la información sobre ese material que necesitaba para Rya, así que chasqueó los dedos y las Llamas de Rigel cubrieron todo el cuerpo de la chica.

Julian quiso decir algo, pero guardó silencio y se limitó a observar atentamente, esperando para calmar a la chica cuando empezara la reacción adversa. Sin embargo, para sorpresa de ambos, lo que esperaban no ocurrió.

Aster también estaba infinitamente sorprendido, pero por una razón diferente.

«Qué demonios, su cuerpo es básicamente veneno puro, ¿cómo puede sobrevivir así?… A menos que tenga un linaje, pero entonces, ¿por qué le afecta su propio cuerpo?».

Aster estaba sorprendido. Por primera vez, no podía purificar completamente un veneno, porque no era exactamente perjudicial; ese era su estado natural, pero por alguna razón, ella no tenía el control.

Fue entonces cuando Aster se dio cuenta de algo: ella era como él o, más exactamente, como el «él» cuyo cuerpo había ocupado. El linaje de la chica era demasiado fuerte para que pudiera soportarlo en su juventud, por lo que la estaba quemando por dentro.

Aster había investigado un poco sobre ello en los últimos años, y el resultado era irónico: nacer con un linaje fuerte siendo humano puede ser tanto una bendición como una maldición. Un humano no es apto para poseer desde su nacimiento un linaje tan fuerte como el de una bestia espiritual.

Por eso las bestias espirituales y los humanos tienen periodos de crecimiento muy diferentes. Según las leyendas, se dice que un dragón nace en los Reinos Celestiales, pero su cuerpo no es el de un bebé; los recién nacidos tendrían el desarrollo de alguien de diez años. Para contrarrestar un linaje tan fuerte, a cambio no eran inteligentes como los humanos y se guiaban por sus instintos hasta que llegaban a la adolescencia.

Por el contrario, los humanos, cuyos cuerpos son naturalmente más débiles, tienden a nacer con una baja concentración de sangre, que luego aumenta con los años. Lilia obtuvo lo mejor de ambos mundos porque consiguió tanto el cuerpo fuerte como el atributo de los Drage desde su nacimiento, por lo que creció con normalidad.

En el caso de Aster, su linaje era demasiado fuerte para un cuerpo humano, por eso el «original» murió incluso antes de llegar a este mundo, y Aster, que tuvo su propio linaje desde el principio, fue capaz de adaptarse, creciendo de forma diferente a los demás y pareciendo mayor de lo que es.

En otras palabras, ni Aster ni esta chica deberían haber nacido; eran contradicciones cuyas existencias iban en contra del orden natural.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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