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El ascenso del primordial pervertido - Capítulo 361

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Capítulo 361: Un reino secreto esta vez

—Claro, no me importa, pero no sé si seguiremos juntos una vez que entremos en el túnel dimensional.

A Aster no se le escapó que la forma de encontrar la entrada a este lugar era Vivian. Probablemente los demás también se dieron cuenta, pero como notaron que no tenía cultivación, la ignoraron.

Lo que no sabían era que el Torbellino Esmeralda probablemente era «íntegro»; si no, ¿por qué habría prohibido la entrada a sus dominios a los parientes de Julian?

Por lo tanto, estaba seguro de que lo que importaba era llegar primero a su ubicación. Seguro que había algún tipo de prueba; el Torbellino Esmeralda podría estar aprisionado, pero aún era capaz de actuar y elegir quién lo empuñaría.

Vivian sonrió, pero luego enarcó una ceja ante la respuesta de Aster.

—Que yo sepa, un reino secreto no separa a un grupo.

Aster sonrió con amargura. Su única experiencia con un reino secreto había resultado ser otra galaxia, así que no sabía qué esperar, pero al parecer Vivian sí.

—¿Ah, sí? Vamos, entonces.

—Mmm —asintieron las chicas y saltaron al portal verde al mismo tiempo. Para asegurarse de no acabar separada de Aster, Kana se aferró a él como si su vida dependiera de ello.

Mylene, Camila y la recién llegada Vivian pusieron sus manos sobre los hombros y la espalda de Aster, respectivamente.

Aunque Julian ya sabía que, por alguna razón, Vivian parecía confiar bastante en Aster, el guardia Oscar y el anciano Egil estaban asombrados.

—Sobrino, ¿desde cuándo a esa muchacha le ha tomado cariño a ese crío? —preguntó Egil a Julian, incapaz de resistir el impulso mientras el guardia permanecía en silencio con una expresión contemplativa.

—No es eso, tío Egil. Resulta que ese amiguito tenía un antídoto que aún no he usado, y por eso Vivi ha podido moverse, a diferencia de lo que predijimos. Así que está agradecida por ello.

—Ah, así que ese era el caso. Ciertamente, uno debe pagar una deuda de gratitud.

Tras decir eso, Egil regresó a la nave espacial.

El guardia Oscar vio marcharse al anciano Egil y frunció el ceño.

—Señor, parece que su tío marcial aún no lo ha superado. ¿Está seguro de que fue buena idea traerlo?

Julian suspiró. Miró su brazo, ahora curado, antes de responder.

—Por eso lo he traído también. Es una buena forma de que haga las paces con el pasado, para que pueda avanzar.

…

Ajeno a la conversación que tenía lugar cerca del portal verde, dentro del túnel dimensional, Aster no tardó en aprender la diferencia entre el portal que llevaba a la galaxia natal de Kana y el que conducía a un verdadero reino secreto.

—Maldición, sigo odiando a muerte a ese rey, causando tantos problemas para nada —masculló, haciendo que Kana soltara una risita.

—Hermano mayor se quedó con la herencia del rey embustero, así que todos sus esfuerzos por preservar su legado fueron inútiles.

Aster sonrió y le dio unas palmaditas en la cabeza a Kana. Vivian, que tenía los ojos cerrados desde que salió del carruaje, preguntó:

—¿Es tu hermana pequeña, Aster? Parece muy diferente a ti.

Kana se giró para ver a Vivian y arrugó su naricita un par de veces.

—Hermana pálida, hueles bien, como a manzanas, pero más dulce~.

Los ojos de Vivian se abrieron ligeramente por primera vez desde que vio a Aster, e inspeccionó a Kana solo para soltar un suspiro de alivio.

—No es manzana, sino «Manzanilla», y no deberías poder olerlo… Es venenoso. Quizá de verdad eres la hermana pequeña de Aster. Soy Vivian.

N/T: La Manzanilla es una planta muy tóxica, también llamada «Árbol de la muerte». Sus frutos huelen bien y parecen manzanas, pero la planta en su totalidad es venenosa. Solo para que lo sepan.

Aster enarcó una ceja. El veneno de Vivian solo atacaba a quienes lo notaban o la tocaban, pero pudo ver que no iba a por Kana. De hecho, esta vez no podía oler ni sentir ningún veneno en ella.

Así que estaba más sorprendido por el hecho de que Kana pudiera olerlo.

«Ni siquiera el veneno soporta hacerle daño. Robert era un cabrón, desde luego», pensó Aster.

—Hablando de eso, ¿por qué mantenías los ojos cerrados, Vivian? —preguntó Aster.

Vivian abrió los ojos lentamente, tomando a Camila por sorpresa. Tanto sus iris como sus pupilas eran muy tenues y pálidos, casi fundiéndose con el tono blanco de su esclerótica. Mylene, por otro lado, prestó más atención al hecho de que, aunque no tenía cultivación, sus instintos le decían que era peligrosa.

—Me costó un tiempo acostumbrarme a ver de nuevo, así que se me cansan los ojos con bastante facilidad. En cualquier caso, puedo ver aunque los tenga cerrados.

Como era de esperar, aunque Vivian no era muy enérgica, fue capaz de llevarse bien fácilmente con Kana. Algo que llamó la atención de Aster fue que le dijo que le habría gustado darle palmaditas en la cabeza, pero que tocarla podría ser problemático, ya que a veces parte de su veneno le afectaba la piel.

«Pero si nos dimos la mano», pensó antes de decir:

—Estamos llegando al final del túnel dimensional, prepárense por si acaso.

Vivian le dirigió a Aster una mirada curiosa, pero permaneció en silencio al notar que hablaba completamente en serio.

La visión de Aster se nubló durante una fracción de segundo, y se preparó para usar el cuerpo parangón por si aparecían al azar en el cielo.

Pero, a diferencia de lo que esperaba, aterrizaron a salvo en el suelo sin ningún problema.

«Bueno, supongo que esta vez sí que es un reino secreto y no otra galaxia», pensó Aster mientras miraba a su alrededor.

—Para ser un lugar llamado Corazón Esmeralda, esperaba que hubiera más verde —masculló Kana.

Aparecieron literalmente en medio de un desierto. Miraran donde miraran, solo había duna tras duna de arena; no había árboles ni nada más aparte de arena.

—Supongo que si encontramos la parte verde de este reino, encontraremos lo que vinimos a buscar —dijo Aster.

Las chicas intentaron volar, solo para sorprenderse al ver que no podían. Ni siquiera Kana, que normalmente tenía buenas habilidades de vuelo debido a su afinidad con el viento, pudo hacer otra cosa que flotar un par de centímetros.

Aster, por otro lado, sí que conservaba la capacidad de volar, pero notó que su energía espiritual se reducía al menos diez veces más de lo que debería.

Entonces sacó una de las naves espaciales personales que obtuvo de Riga e intentó pilotarla, pero el aparato no hizo nada incluso después de encenderlo.

—Bueno, supongo que tendremos que caminar. Esto debe de ser parte de las pruebas del Torbellino Esmeralda.

Con unos pocos saltos, Aster se elevó lo suficiente como para ver los alrededores, e incluso desde tal altura, no pudo ver nada cercano. Sin embargo, había un pequeño río delante de ellos, y en lugares donde el agua tiende a escasear, los seres vivos se reúnen cerca de las masas de agua.

—Hay un río a unos kilómetros más adelante. Vayamos en esa dirección y luego lo seguiremos. Deberíamos encontrar un oasis en algún momento.

—Mmm —asintieron las chicas y empezaron a caminar. Después de media hora, el sol y la arena caliente empezaban a ser molestos, pero Aster tenía una buena forma de contrarrestarlo.

Simplemente construyó una pequeña cúpula sobre ellos usando las Llamas de Rigel. La sensación fresca de las llamas azules fue un alivio para las chicas.

—Esas llamas son realmente buenas —no pudo evitar elogiarlas Vivian, a quien las Llamas de Rigel le habían dado la oportunidad de ver.

Aster estaba a punto de responder cuando sintió que el suelo temblaba un par de veces, antes de que, a pocos metros delante de ellos, una criatura blanca parecida a una serpiente emergiera de la arena.

Aster miró a la extraña bestia espiritual que tenía delante y sonrió con picardía.

Era una bestia espiritual que parecía combinar un gusano de arena y una serpiente de algún tipo. Tenía un exterior blanco y acorazado, pero sin ojos, y también tenía grandes dientes puntiagudos.

—¿Qué demonios es eso? —preguntó Camila. En todos sus años de aventuras había visto muchas bestias extrañas, pero esto era algo totalmente fuera de su experiencia.

Aun así, aunque la cosa parecía intimidante, era solo una bestia espiritual del reino de la Tribulación Estelar. Aster podría haberla matado con un solo tajo de su espada.

Pero en lugar de eso, vio que la cosa se les acercaba lentamente y, tras mirar en dirección a Aster, dejó caer su cuerpo al suelo, como si lo estuviera venerando.

—Arriba —intentó ordenarle Aster a la cosa para ver si le obedecía y, para su sorpresa, lo hizo. Su cuerpo serpentino ascendió verticalmente hasta que estuvo básicamente de pie sobre su cola.

—Rueda —Aster intentó llevarlo al siguiente nivel. Se suponía que una bestia espiritual era salvaje hasta que alcanzaba el reino Celestial, aunque había excepciones como las ostras que vio en el lago de la estrella de plata. Era más raro de ver en una especie carnívora.

La cosa se tumbó y luego rodó sobre la arena, lo que hizo reír a Kana.

—Hermano mayor, parece que le estás hablando a un perro~.

Aster se rio entre dientes y luego saltó sobre la cabeza de la criatura. Esta era la última prueba: si la cosa no lo atacaba, entonces acababa de encontrar una buena forma de transportar a su grupo.

—Todo bien, vengan. Este tipo nos llevará a nuestro destino —dijo Aster mientras daba golpecitos con la mano en la cabeza de la criatura.

Las chicas intercambiaron miradas, pero finalmente se encogieron de hombros. De todos modos, cualquiera de ellas podría matar a la criatura si fuera necesario.

La primera en subir no fue otra que Kana. Se sentó en el regazo de Aster y luego llamó a las demás.

—Hermana Mylene, hermana Camila, vengan aquí. Aquí arriba corre una brisa agradable~.

Mylene y Camila saltaron y aterrizaron sobre la criatura. Al no ver ninguna reacción, se sentaron y esperaron a que Aster le ordenara avanzar.

Solo entonces Aster recordó que Vivian tenía cero cultivación en ese momento. Con un gesto, creó una escalera usando las Llamas de Rigel, ya que ella ya las había visto antes.

Vivian las usó para subir a la bestia espiritual y, ahora que todos estaban listos, Aster le dio un golpecito en la cabeza.

—Llévanos al río.

La criatura asintió y luego movió su cuerpo sobre la arena hacia el río que Aster había visto antes, dejando un rastro deslizante tras de sí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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