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El ascenso del primordial pervertido - Capítulo 530

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Capítulo 530: El tratamiento comienza (parte 2)

Mientras las dos madres iban a la cocina a preparar una buena comida para su esposo, Kana se unió felizmente para ayudar, al igual que Camila y Felicia. Aster quería echar una mano, porque le gustaba coquetear con Sarina cuando cocinaba, pero las dos madres estaban librando una batalla invisible en ese momento, así que lo enviaron al comedor con los demás, a esperar la comida.

A Aster la situación le pareció bastante divertida, pero estaba feliz de ver a Lilia y a Sarina tan «entusiastas»; de esta manera podían competir y estrechar lazos, y eso era bueno considerando que Lilia tenía muy pocas amigas antes. Esto reforzaba a su familia, así que, ¿cómo podría no encantarle?

Luego se sentó en el centro de la mesa y todas las chicas ocuparon sus asientos en el mismo lado. Cuando están en casa, a Eris y a las demás no les importa sentarse frente a Aster, pero fuera se ponen de su lado, porque pertenecen al mismo grupo.

Dicho esto, era un poco extraño que todo un lado estuviera ocupado por un montón de bellezas, y en el otro solo estuviera Alexandra. Por suerte para ella, también estaba esperando a que llegaran otras personas, así que la situación no estaría tan desequilibrada… tal vez.

Alexandra también pudo ver un poco de la dinámica de la familia de Aster. Alice se sentó justo al lado de Aster y se aferró a su brazo; el asiento de la izquierda se dejó vacío porque era para Lilia o Sarina, y luego estaba Aria. Ya que fue ella la que recibió toda la atención durante la misión, era hora de que las demás recibieran un poco.

En cuanto a las demás, simplemente tomaron asiento a la derecha o a la izquierda de Aster, mientras charlaban entre ellas. Para deleite de Aster, pudo disfrutar de las bonitas caras sonrientes de todas las chicas, mientras se llevaban bien entre ellas.

Aria e incluso Tiana estaban retando a Alice y a Vivian a un combate de práctica para probar las técnicas que habían creado recientemente, para el placer de la violenta chica dragón que echaba de menos a sus compañeras de entrenamiento. Eris, Mylene y Agnes hablaban de los enemigos que encontraron, así como de los materiales que obtuvieron del Bosque de Silicio, lo que incluyó a Nim en la conversación.

Alexandra observó la situación y se sorprendió; tal vez el grupo que tenía delante no era normal en absoluto, pero ciertamente parecían disfrutar de la compañía de los demás.

—Iré a buscar a mamá… también mis tíos, así como la discípula de la señorita Valentina, se unirán a nosotros —dijo Alexandra mientras salía del comedor.

Aster se giró para ver a Agnes, que se encogió de hombros como respuesta.

—Mi prima no dijo nada, pero debe de estar bastante ocupada obligando al vago de William a hacer su trabajo, aprovechando que han dejado la secta, que es también por lo que a esa niñita la dejaron volver con nosotros.

Como Ejecutor, William tenía muchas situaciones en las que debía mediar entre fuerzas en disputa en Galatia, pero siempre se escapaba para no hacer su trabajo, así que Valentina aprovechó esta oportunidad para ponerlo a trabajar, y como eso incluía ir a muchos lugares peligrosos, Nerissa no podía ir con ellos.

A Aster no le importaba que se uniera a ellos, ya que fue de gran ayuda durante su estancia en el Bosque de Silicio, así que no había problema si quería volver con ellos, por no mencionar que Alice estaba ansiosa por luchar con la que era considerada la discípula más fuerte de la Facción Espada Negra, que según Aria no era en absoluto peor que ellas.

Las puertas de la cocina se abrieron para revelar una serie de platos grandes que salían flotando, seguidos por Sarina, que tenía una brillante sonrisa en su bonito rostro, y una Lilia haciendo pucheros. Era obvio quién había ganado la «guerra de comida».

Aster vio la enorme cantidad de platos que esas dos prepararon y se rio entre dientes. Por suerte había unos cuantos cultivadores corporales aquí, porque era bastante comida. Al mismo tiempo, Alexandra regresó con su madre, que parecía una persona completamente diferente.

Su piel pálida y enfermiza había recuperado un decente tono rosado, su cabello, que había perdido mucho de su brillo, parecía bastante sano, cambiando de ese gris enfermizo a un tono mucho más oscuro, y sus ojos rebosaban vida en lugar de la luz apagada que persistía en ellos ayer.

Pero la mayor diferencia es que caminaba por sus propios medios en lugar de usar la silla de ruedas; ni siquiera necesitaba que Alexandra la apoyara, lo que tomó por sorpresa tanto a la madre como a la hija.

No esperaba que sus músculos atrofiados hubieran recuperado algo de fuerza de la noche a la mañana, y después de tomar la píldora de endurecimiento óseo que protegía sus huesos, se sintió como una persona completamente sana. Naturalmente era momentáneo, pero aun así, no perdería por completo su capacidad de moverse como antes.

Por no hablar de que sus órganos estaban procesando correctamente la píldora, por lo que su esperanza de vida no se estaba acortando al usarla; en todos los sentidos estaba mucho mejor en comparación con ayer.

—Muchas gracias al benefactor por su benevolencia. —En el instante en que Tamara vio a Aster, se inclinó ante él. Habían pasado tantos años desde que no se sentía como una persona moribunda; incluso le había regresado el apetito y ya no necesitaba comer exclusivamente píldoras nutricionales, puesto que su cuerpo era capaz de convertir la comida en la energía que necesitaba.

Aster asintió hacia ella, mientras le daba palmaditas en la cabeza a Kana; la pequeña había saltado a su regazo en el mismo momento en que Lilia y las demás regresaron de la cocina.

—No hay problema, siéntate y come con nosotros, el tratamiento empezará después de un pequeño descanso —dijo él.

Tamara sonrió y luego ella y su hija se sentaron. Originalmente iban a esperar al jefe del Clan Fritz, así como al anciano Jack, el viejo que compartió una bebida con Aster cuando llegaron al Sistema Estelar Fritz, quien resultó ser el padrino de Alexandra y también el mejor amigo de Tomás.

Pero contactaron a Tamara para decirle que llegarían un poco tarde, ya que tenían que ocuparse de algunos asuntos relacionados con el Bosque de Silicio. Probablemente Sean Fritz se estaba quejando de que Alexandra no le diera la cara y además abandonara la Secta de la Torre de Acero en el acto, al seguir en público a un «forastero» como Aster, lo que le arrojó tierra directamente a la cara.

Así que, se adelantaron y empezaron a comer. No hace falta decir que el par de madre e hija quedaron asombradas de lo buena que era la cocina de Sarina, lo que hizo que la mujer maternal sonriera con orgullo, mientras se sentaba justo al lado de Aster en el sitio que antes estaba vacío.

Naturalmente, no iba a separarse de su cariño, así que la que acabó perdiendo fue Alice, que ahora estaba sentada junto a Lilia, porque ella ocupó el asiento de la derecha junto a Aster.

—Eso no es justo, mamá —masculló Alice mientras masticaba su comida, lo que hizo que Aria y las demás se rieran suavemente; mientras, Lilia cortaba trocitos de comida y se los daba a Aster. Esos eran los platos que ella había preparado; aunque perdió contra Sarina, su comida no estaba nada mal.

Es solo que Sarina tenía talento para la cocina, mientras que el talento de Lilia residía por completo en las batallas, ya fuera en el campo de batalla o en el dormitorio.

Aster no se negó y aceptó la comida que su madre preparó. Por supuesto, Sarina también hizo lo mismo e incluso la pequeña cortó algunos de los trocitos de fruta que estaba comiendo y le dio un par a Aster personalmente.

Una vez que todos se saciaron, eran libres de hacer lo que quisieran mientras esperaban a las personas que faltaban, con la excepción de Lilia, Eris y, sorprendentemente, Vivian, que participarían activamente.

Aun así, todas las chicas siguieron con curiosidad a Aster hacia la zona de entrenamiento de la mansión de Alexandra, porque querían ver cómo Aster trataba a alguien. Vivian estaba especialmente interesada porque Aster le dijo que su veneno se usaría para curar a alguien.

Y eso es lo que nos llevó a la escena actual. Dentro de una enorme habitación que estaba prácticamente vacía por petición de Aster, este agitó la mano y un gran trozo de cristal amarillo brillante apareció de la nada.

Justo cuando estaba a punto de darle a Tamara algunas instrucciones, la puerta de la habitación se abrió y Nerissa, seguida por el anciano Jack y un hombre de mediana edad con barba corta, entró en la habitación.

El hombre de mediana edad vio la apariencia actual de Tamara y se quedó boquiabierto; no solo eso, luego se dio cuenta de que ella estaba de pie por sí misma y se quedó sin palabras.

El anciano Jack, por otro lado, se rio y luego le dirigió a Aster una mirada de agradecimiento.

—Es tan bueno verte sana, cuñada —dijo el anciano mientras bebía de su calabaza, por el bienestar de Tamara.

Solo entonces el hombre de mediana edad volvió a la realidad. Se acercó a Tamara con una cálida sonrisa y luego inspeccionó cuidadosamente su estado actual, pero se detuvo a mitad de camino, su rostro enrojeció y luego tosió un par de veces mientras miraba a un lado.

—Hermana, tú… te has recuperado más de lo que parece a simple vista —dijo el hombre de mediana edad. Tamara sonrió y luego golpeó el hombro de su hermano, mostrando la vitalidad que tenía en aquel entonces cuando ella, Tomás, Ulises y Jack se aventuraban juntos.

El hombre de mediana edad, que era el amigo mencionado por Tomás, Ulises Fritz, quien ya fuera por el destino, la suerte o el trabajo duro, terminó convirtiéndose en el jefe del Clan Fritz en lugar de su hermano menor y más talentoso, Sean, se giró para ver a Aster y se inclinó ante él.

—La señorita Valentina me lo ha explicado todo, muchas gracias al Señor del Valle de la Espada Gemela, por haber ayudado a mi hermana y a mi sobrina. Si hay algo que pueda hacer para ayudar, por favor, solo dígalo —dijo Ulises.

Como era de esperar del amigo de Tomás, el jefe del Clan Fritz era una persona bastante directa, sin preocuparse por el estatus y demás, e inclinando la cabeza ante el benefactor de su hermana y sobrina, a diferencia de Sean Fritz.

—Podemos dejar las formalidades y otras cosas para más tarde. Ahora mismo, quiero empezar con el tratamiento. Ustedes dos pueden quedarse, pero les haré prestar un juramento de silencio, y además no pueden interrumpirme sin importar lo que vean —dijo Aster.

Jack y Ulises asintieron. Ellos, que formaban parte del alto escalón del Sistema Estelar Fritz, habían buscado una forma de curar a Tamara a través de incontables planetas y galaxias, y finalmente llegaron a la misma conclusión.

La píldora o elixir que Tamara necesitaba no se podía encontrar en un Sistema Estelar de rango medio. Si hubiera sido algo que se pudiera comprar con dinero, Ulises habría vaciado los ahorros de los Fritz si eso es lo que hubiera hecho falta para curar a Tamara.

Por desgracia, cualquier cosa que sea lo suficientemente fuerte como para afectar un aspecto del Reino Celestial, no es algo que se pueda comprar solo con cristales espirituales; se necesitan conexiones, favores, materiales de Grado Inmortal o fuerza, uno o varios de esos requisitos.

Y Ulises sí que tenía algunas conexiones, las suficientes para descubrir que necesitaba la ayuda de un cultivador dual yang del Reino Celestial para curar a su hermana. El único problema es que al hacerlo estarían invitando a un lobo a su casa, porque sabía que la constitución corporal de su hermana sería codiciada por cualquier cultivador dual masculino.

La otra opción era un elixir de Grado Inmortal medio llamado «Magma de Forja de Huesos», pero eso estaba descartado. Para hacer una píldora o elixir de Grado Inmortal, no solo se requiere un ingrediente principal del mismo grado, sino también muchos materiales complementarios y la ayuda de un alquimista del Reino Celestial.

Y él no tenía las cualificaciones para invitar a alguien así, y mucho menos para encontrar los materiales necesarios para el elixir, lo que llevaría como mínimo un par de cientos de años, tiempo que Tamara no tenía.

En realidad, había una tercera opción, que era encontrar un tesoro natural que se ajustara perfectamente a las necesidades de Tamara, pero las posibilidades eran tan bajas que era un mero sueño. Irónicamente, lo encontraron: la Orquídea de Hueso Diamante inmadura habría resuelto el problema, pero Sean Fritz la robó y se la dio a la Secta del Castillo Blindado. Así que, incluso cuando Ulises fue a confrontar a su hermano, le dijeron que fuera y la recuperara de ellos, lo cual era imposible; con su cultivación ni siquiera sería capaz de llegar a la mansión del Patriarca de la Secta del Castillo Blindado antes de morir de una forma horrible.

Al ver a esos dos jurar que no revelarían nada, Aster asintió y procedió.

—De acuerdo, lo primero, quítate todo menos la ropa interior y luego acuéstate en esa cama de cristal —le dijo Aster a Tamara, lo que casi hizo que Ulises se atragantara con su propia saliva.

—Ejem, creo que esperaré fuera —dijo Ulises.

—Yo también… si no, no podré mirar a mi hermano Tomás a la cara cuando me lo encuentre en el más allá —añadió Jack.

Aparentemente, esos dos no sabían que Tomás estaba vivo. Debido a todo lo que estaba pasando, Alexandra se olvidó de decírselo, mientras que Tamara lo intentó, pero colgaron porque estaban ocupados lidiando con Sean Fritz.

Pero eso hizo que Aster se preguntara por qué esos dos querían irse. No es como si Tamara fuera a estar completamente desnuda, y no detectó ninguna mala intención en ellos hacia ella, por no mencionar que Ulises es su hermano. Claro que él no es nadie para juzgar, considerando que Alice es su amante, pero esa no es la relación que Ulises y Tamara tienen.

Solo entonces algo pareció hacer clic en la mente de Ulises, y frunció el ceño mientras miraba a Aster antes de volverse para ver a Tamara.

—Hermana, acaso tú… —Aster sonrió con amargura; reconoció esa reacción de Ulises, pero no tuvo que decir nada. Tamara le dio un puñetazo en la cabeza a Ulises, haciendo que el jefe del Clan Fritz se agarrara la cabeza en respuesta.

—¿Qué demonios intentas decir, mocoso? Al igual que Tomás, nuestro benefactor no se ve afectado por mi constitución corporal… Incluso lo probé activamente ayer. Esto es solo con fines médicos, puedes quedarte si quieres, pero si veo que muestras la más mínima reacción, te patearé el trasero después de recuperarme.

A pesar de esas palabras y de la reacción de Ulises, por supuesto que el golpe de Tamara no le dolió en absoluto. Ella ni siquiera es una cultivadora en este momento, pero Ulises lo hizo por reflejo.

Contrariamente a lo que se podría creer, Tamara era en realidad la mayor de los tres hermanos. Las mujeres con una constitución de tipo yin envejecen muy lentamente, si es que lo hacen; su bella apariencia solo se marchita cuando están a punto de morir o debido a un factor externo.

Por eso, incluso en su anterior estado moribundo, Tamara no perdió su belleza, aunque ciertamente parecía demacrada. Eso es algo que ocurrió recientemente, cuando sus órganos estaban llegando a su límite.

Aparentemente, su constitución corporal también perdió su encanto ya que su yin era realmente escaso, pero ahora que se había recuperado, era suficiente para provocar reacciones en estos dos que no tenían ese tipo de sentimientos por ella.

Y como si el hecho de que Aster fuera inmune al encanto de Tamara no fuera suficiente, sus siguientes palabras hicieron que esos dos casi se olvidaran de cómo respirar.

—Además, no maldigas a mi esposo, Jack. Tomás se convirtió en el subordinado de nuestro benefactor después de que lo salvara de pudrirse como la familia Atria había planeado, y llegará aquí en menos de dos días.

—¡¡¡Qué!!! —exclamaron tanto Jack como Ulises. Se giraron para ver a Aster con asombro; ambos conocían el carácter de Tamara, no creería en nada que no pudiera confirmar personalmente, así que si ella decía eso, debía de estar 100 % segura de que Tomás estaba vivo.

—Entonces, ¿se quedan o se van? Todavía tengo otras cosas que hacer después del tratamiento, ¿saben? —dijo Aster, lo que devolvió a esos dos a la realidad.

—Nos quedaremos fuera. Por favor, cure a mi hermana. Yo, Ulises Fritz, no soy bueno con las palabras, pero no importa lo que pase en el futuro, tendrá mi espada —dijo Ulises mientras salía corriendo de la habitación, porque Tamara había empezado a quitarse la ropa.

Jack hizo lo mismo, le ofreció un brindis a Aster y luego se fue sin mirar atrás, y eso dejó solo a Aster junto con las chicas, además del par de madre e hija.

Tamara terminó de quitarse todo menos la ropa interior y luego se acostó en la brillante placa de cristal amarillo, con una expresión tranquila en su rostro, mientras Aster asentía a Eris y Lilia.

El espacio onduló sobre Aster y luego un brillante eslabón de cadena amarillo apareció de la nada, pero a diferencia de lo normal, el portal creado cuando Aster saca algo de su espacio mental no desapareció antes de que nadie pudiera siquiera verlo, sino que se hizo visible, gracias a Lilia que así lo deseó.

«Parece que el corazón de la madre ya está ganado para siempre. No hay problema, se me ocurre otra chica Consorte de Seda, y el corazón de la hija aún no ha sido conquistado, buena suerte, cariño~», pensó Lilia mientras mantenía abierto el portal al espacio mental, para que el eslabón de cadena yang pudiera extraer energía de una de las más nuevas adquisiciones de la familia de Aster: tres raras estrellas yang.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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