| El Asesino del Silencio | Frank Gibson | - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Antes de Todo
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1: Antes de Todo.
1: Antes de Todo.
En la metrópolis abandonada de Heisenbourg, no abandonada por sus habitantes, sino por su añeja justicia.
Se encontraba el cuerpo con vida de un cruel y malévolo asesino, nunca se mostró ante los demás, nunca hizo un solo ruido, nunca habló con sus víctimas.
Pocos habían logrado ver tan siquiera un poco de su presencia, aquellos afortunados de la vida habían visto cómo se cubría con una gran bata de piel de venado, un sombrero elegante de gamuza de un color café claro.
Pocos eran los capaces de sentir tan siquiera cuando él estaba cerca de los demás o cerca de los escenarios que se convertirían próximamente en su obra de arte, era incomprendido por nadie, pero a la vez él tampoco se esforzaba en entender a los demás… pero, ¿por qué?
Cuando la ciudad se encontraba en un profundo silencio, pero cuando alguien causaba el mínimo ruido, se sabía que la sangre iba a pintar cada piedra de los callejones de Heisenbourg.
Los más ancianos de la metrópolis habían presenciado la gran parte de sus crímenes, al menos eso me cuenta la dama Madeline Feirsing, con setenta y ocho años de edad aún recuerda cómo si fuese ayer el primer crimen que presenció casualmente en su cumpleaños.
— ¿Qué fue lo que vio en aquella noche?
—le pregunté a la dama mientras tomaba el caliente té que me había servido.
— Es algo tan horrible… hasta las lágrimas se me salen al solo mirar atrás –respondió Madeline, temblando de un miedo que para mí era inentendible—.
Fue un día después de mi cumpleaños… un siete de abril de un año que prefiero no recordar… yo me encontraba en mi habitación leyendo el cuento que mi tío francés me había traído desde muy lejos —continuó hablando la dama mientras que yo me escabullía entre los estantes de su librería—, mi madre se encontraba en la cocina, con una especie de… sentimiento que se escondía entre las paredes… el ambiente era pesado por lo que recuerdo… — ¿Podría acortarme la historia un poco?
—le respondí impaciente mientras observaba las páginas polvorientas de un viejo libro.
— Claro… claro… discúlpeme… —me respondió con esa voz que ya para ese entonces me estaba hartando—.
Mi padre ese día llego muy tarde… tanto que con tan solo abrir la puerta… mi madre le recibió con insultos y más insultos… —de repente se levantó empujando con fuerza su silla, la verdad… me llevé un buen susto de eso—.
He de allí… que apareció… por primera vez apareció esa maldita figura… —tomando con fuerza un vaso con agua que estaba al frente de ella causándose un poco de daño en sus delicadas manos—.
¡Yo lo vi!
¡Encima de la sangre de mis padres!
¡No hubo un grito!
¡No hubo agonía!
¡Solo silencio!
Aquella mujer estaba totalmente fuera de sí en ese momento, me le acerqué con delicadeza y prevención para calmarla, pero parecía que era algo totalmente imposible para ese momento.
— ¡Eso fue el culpable!
—Continuó gritando Madeline sin tomarle valor a mis palabras de consuelo—.
¡Esa maldita criatura…!
¡Tuvo como primera victimas a mis padres…!
—De un momento a otro, ella cayó con brutalidad en su silla, empezando a tener fuertes convulsiones—.
Por favor… haz lo posible… para que mi ciudad… vuelva… Con esa frase incompleta, se fueron sus últimos suspiros de vida.
Ya no se podía hacer más para revivirla, y tampoco se le podía dar una especie de funeral para redimir un último honor a su ahora cuerpo sin vida, para mí, eso no era más que la última firma que necesitaba para empezar mi más grande caso.
Llevaba años escuchando de esa tal Heisenbourg, para mí en un principio no era más que un simple mito o cuento para espantar a los infantes malcriados.
Era sin duda una simple fantasía para mí, algo sin importancia… hasta que crecí, me convertí en el detective Frank Gibson, dejé atrás mi antiguo nombre, mi antiguo yo, mi antigua nacionalidad.
Dejé atrás a todas esas personas que lo único que hacían, era dañarme mis planes de convertirme en un detective desde mi época de infancia… Esos malditos niños… bueno, no importan.
De seguro todos ellos están encerrados en alguna oficina de empleo en alguna parte de este mundo lleno de misericordia, en cambio yo, logré hacer lo que tanto soñaba desde pequeño.
Empecé con algunos casos pequeños, infidelidades, abandonos, familiares perdidos; no he fallado ninguno, pero siempre elegí a cual cliente decirle la verdad y cual decirle la mentira.
Después pasé con casos aún más grandes, para ese entonces me encontraba en París, colaboré durante algunos años con la policía francesa, investigue caso de asesinatos, extorciones, los casos más brutales de la Francia moderna sin duda alguna, y aun así, mantuve mi fiel porcentaje de éxito.
Hasta que llega el día de hoy, ya son varias las personas que me han contactado desde lo amplio del mundo, todas mayores, todas como la señora Madeline, todos me mencionan ese extraño lugar… Heisenbourg… ese extraño asesino, que es tan astuto, tan misterioso a la vez.
Este caso va ser el primero que me dará algo de problemas después de tanto tiempo en este extraño mundo de la investigación.
Aunque algo dentro de mí me dice que de seguro después de tantos años, de seguro esa ciudad esté desolada y totalmente abandonada, solamente habitada por las penumbras almas de cada persona que haya encontrado su fin apresurado en ese lugar, de seguro que de ese asesino únicamente quedan sus restos malditos después de haber derramado la sangre de tanta gente.
Aun así, tengo fe de que va a estar algo divertido ir a ese lugar, aunque no tengo las esperanzas de encontrar mucho, de seguro adentrarme a ese ambiente sombrío, va ser una buena experiencia para mi trabajo de reconocimiento en casos como este.
Usaré las referencias de mis anteriores clientes para poder ubicar aquel lugar, ya que no aparece en ningún mapa actual y en internet hay mucha información inservible y estúpida de aquel lugar, entonces hay nulo conocimiento de esa tal Heisenbourg… ya que, no debó de tardar más en esta extraña librería… en algún momento el olor de Madeline de seguro llegará a la superficie…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com