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| El Asesino del Silencio | Frank Gibson | - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 Capítulo IX No estoy solo
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10: Capítulo IX: No estoy solo.

10: Capítulo IX: No estoy solo.

De la criatura, empezó a emanarse un aura sombría, fúnebre.

Los espejos de enfrente, empezaron a temblar y las almas despavoridas que contenían empezaron a salirse de ellos.

La habitación, en pocos segundos fue totalmente habitada por todas esas almas, con su figura opaca y sin ninguna característica distintiva; se encontraban todos rodeando la pequeña mesa, en donde ahora reposaba el pequeño cuaderno que había perdido al llegar a este lugar.

Haciendo aparecer nuevamente la pluma con la que escribía, abrió el cuaderno de par en par.

–– “Ya veo… ¿vas a empezar a hablar?” ––Escribió con una rapidez asombrosa.

La tensión, estaba cayendo totalmente sobre mí, aquel peso que no me permitía moverme, ahora estaba empezando a causar dolor; mis hombros se tensaron, como si estuviesen cargando un gran mueble.

Estaba entrando en desespero.

––<< Esta maldita criatura… ¿qué es lo que quiere de mí?

>>––.

Pensaba, mientras que el peso aumentaba su fuerza contra mí.

La criatura, hizo una pequeña pausa, antes de escribir mi pensamiento.

Después de un instante, se devolvió a la línea en la que había escrito su pregunta.

–– “… veo que eres un ser demasiado grotesco…” ––escribió, mientras que mi reflejo lleno de miedo se veía desde el espejo.

Había dejado el plumón apoyado en el cuaderno, haciendo que parte de la tinta se escurriera por la hoja.

Mi mente se había quedado en un silencio abrumador.

Tenía demasiadas dudas, pero sabía que delante de esa criatura, estaba en desventaja si expresaba mis pensamientos con libertad.

<< ¿Qué quieres que diga?

>> pensé, sin mucho esmero, siguiendo con lo que me exigía el ambiente.

–– “¿Eres cómo él?” << No, no sé ni siquiera lo que es.

>> respondí con autoridad.

Su mano empezó a temblar, la tinta ahora caía como pequeños puntos sobre la hoja, manchándola aún más.

Aquellas sombras que nos rodeaban, parecía ser afectadas por aquel estado de ánimo en el que la criatura estaba entrando.

Los objetos invisibles que caían sobre mí, seguían aumentando su peso gradualmente.

Mi cuerpo, empezaba a sucumbir ante la amenaza de ser totalmente aplastado.

Después de unos segundos, la criatura volvió en sí y escribió: –– “¿Qué eres…?

No eres alguien normal…” Los pesos empezaron a desaparecer en el espacio oscuro, permitiéndome respirar con libertad nuevamente.

Al ver aquella frase, una sonrisa se pintó en mi rostro.

<< ¿A sí?

¡Por supuesto que no lo soy!

¡Soy único!

Siempre me lo suelen decir… >> –– “Que mortal tan molesto…” Las almas, empezaron a devolverse a sus espejos con velocidad, esto; pareció confundir a la criatura.

El ambiente cambió de un instante a otro, ahora el reflejo de la criatura era el de aquella niña pequeña.

Su tono cambio, de ser un tétrico y distorsionado; a uno infantil y gentil.

–– Mamá… ¿Dónde estás mamá?

La habitación, empezó a llenarse de un extraño humo de color blanco, muy parecido al que había visto anteriormente, solo que este de una densidad mayor.

De pronto, un gran destello azul iluminó el espejo en el cual se veía reflejada la niña.

Con ello, un fuerte temblor empezó a sacudir el lugar en donde me encontraba.

Una voz conocida, resonó por la habitación, al tiempo en que una pequeña luz azul se veía detrás de la pequeña.

–– ¿No entendiste lo que te dije, no?

La cara de la pequeña cambio instantáneamente, al momento de escuchar la voz.

Sus ojos grises parecían perder el poco brillo que les quedaba, su boca se abrió por la impresión, dejando ver un gran vació entre sus dientes.

–– ¿Cómo llegaste hasta este lugar?

––seguía diciendo la llama azul, mientras se paseaba por la habitación.

En todos los espejos se podía ver su reflejo, su figura no se me asemejaba a ninguna humanoide, era sencillamente un gran llama moviéndose sin cautela por la habitación.

La expresión de la pequeña se mantenía inalterable, a pesar de no poder ver lo que estaba sucediendo en su alrededor.

–– ¿Q-quién está aquí?

––Preguntó la niña, con gran temor.

La llama, no le respondió; seguía moviéndose a paso lento por la habitación, acercándose a los espejos, haciendo que sus materiales empezaran a derretirse.

El lugar en donde me encontraba, se mantenía endeble.

El suelo seguía temblando de forma agresiva, no podía correr a ningún lugar, estaba rodeado de pura penumbra; la única luz que entraba, era por los ojos de la pequeña.

–– Me sorprendes demasiado… primero en el bosque y ahora aquí… ––decía la llama, colocándose en frente del espejo central.

<< ¿Bosque?

¿A qué quieres decir?

>> La niña, intentó levantarse del asiento, pero termino tropezando contra una de las patas de la mesa; cayendo al suelo.

La llama, se acercó y se puso en frente de ella… o de nosotros.

Su figura, empezó a tomar una figura mucho más humana.

El calor que desprendía de su cuerpo, lo podía sentir.

Pero… no era nada comparado con lo que estaba sintiendo aquella criatura.

Sus gritos de dolor, hacían que el lugar temblara y empezara a arder.

–– Yo te lo dije… ––continuaba hablando la llama–– este cuaderno… te serviría de mucho en esta ciudad.

No lograba entender lo que me decía y lo que sucedía, solo sentía como mi cuerpo, se empezaba a calcinar por estar dentro de aquel lugar.

La llama, soltó el cuaderno, dejándolo caer en el suelo y saliendo de la visión de la pequeña.

Ella seguía gritando e implorando ayuda, llevándose sus manos que estaban tan rojas como la sangre a la cara… Al dejarme totalmente a oscuras, los gritos pasaron a ser pequeños sollozos, sollozos de terror y dolor por lo que estaba sucediendo en ella… Pero, no lo comprendía.

Sentía todo mi cuerpo caliente, la poca ropa que tenía brotaba humo de sí.

Los temblores continuaban sacudiéndome de un lado para otro.

El oxígeno que había, ya no era el suficiente para satisfacer mis pulmones.

El ambiente se había pintado de un leve tono rojizo.

–– Quédate tranquilo… esto tiene una solución ––me aseguró la llama desde la lejanía.

Ya no podía ver nada del exterior, una extraña presión empezó a suprimir mi cuerpo, empezando a sentir un fuerte dolor.

La presión era asfixiante.

––<< Esta maldita… quiere matarme junto a ella… >>––.

Pensaba, intentando alargar el poco oxígeno que quedaba en el lugar.

Mi cuerpo empezó a debilitarse, cediendo ante aquella fuerza invisible que me quería aplastar.

Pero… mi corazón, volvió a latir con fuerza, aún no estaba listo para morir.

Y eso, mi cuerpo y mente lo sabían.

–– ¡Tengo… que salir… de este maldita niña!

Mi gritó, fue escuchado por aquella llama, haciendo que un gran destello azul consumiera todo el lugar.

Mis ojos quedaron ciegos por unos instantes, ya no sentía calor, no sentía la presión, Solo sentía mi corazón latiendo y mi respiración apresurada intentando estabilizar todo su sistema.

Mis puños, se presionando con fuerza ante el suelo, mi cuerpo necesitaba un pequeño momento de paz… un momento para desaparecer de esta maldita ciudad.

La presencia de la llama, era de lo único que me podía percatar, al igual que el aíre frío y la sensación húmeda que había en el ambiente.

Estaba contento de no escuchar aquellos pasos, ni los sollozos de aquella pequeña.

Pero, estaba consciente de que, si mi corazón latía; había una amenaza asegurada rondando por el lugar.

La llama pareció entender mi sentir, empezando a hablar.

–– No te preocupes… en este lugar no hay nada que te pueda atacar.

<< ¿Nada?

Pero… mi corazón está latiendo >>.

Pensé antes de abrir los ojos, y percatarme de aquel nuevo lugar en el que me encontraba.

Una especie de túnel subterráneo gigante, bien iluminado y con sus paredes de color blanco.

Intente reponerme, pero mis piernas aún necesitaban su tiempo.

–– Descansa, en este lugar puedes tomarte al menos unos minutos para eso.

–– ¿Qué… carajo fue todo eso?

––Pregunté mientras jadeaba.

–– ¿A qué te refieres con “todo”?

¿Desde que llegaste a este lugar o desde que te encontraste con la pequeña?

––Respondió, con un tono casi burlón.

–– Tú… solo explícame qué carajo es este lugar… ––tome una pequeña pausa y, antes de que respondiera, lo interrumpí––.

No… mejor, ¿qué eres tú?

Siento que no es la primera vez que nos vemos… Aquella llama, mantuvo un corto silencio.

Aún no sabía bien en qué lugar estaba, tenía la mirada fija en la pared que estaba al frente de mí.

Una fuerte brisa recorrió el túnel y respondió: –– Así que… no recuerdas mucho, ¿no?

Bueno… Es complicado explicar lo que soy… al igual de lo que no soy.

Yo soy… o bueno; fui alguien hace mucho tiempo atrás… << ¿Fue?

¿Alguien?

¿De qué carajo me está hablando?

>> ––… llegué hace muchos años, por unas llamadas de una supuesta ciudad del sueño ––continuó hablando, mientras que la brisa seguía en el lugar––.

Me imagino que, así llegaste tú… ¿o me equivoco?

–– Yo… ––algo en mi cerebro conectó–– Espera, ¿dijiste llamadas?

–– … Aquel túnel se quedó en silencio de un momento a otro, mi corazón se detuvo y todo volvió a la extraña normalidad de Heisenbourg.

Mi cuerpo se llenó de fuerzas y energías, haciendo que pudiera pararme nuevamente y empezar a recorrer el lugar.

Una vez de pie; noté como detrás de mí, se encontraba la misma mesita que había visto instantes atrás.

Encima de ella, estaba el cuadernillo que había perdido junto al bolígrafo que estaba dentro de él.

Lo abrí, esperando encontrarme con esas notas en aquel idioma irreconocible.

Pero… solo me encontré con las páginas vacías… Curioso, comencé a indagar por todas las hojas, buscando alguna mancha de tinta o algo que me dé evidencia de algún registro pasado.

Pero… nada de nada, volviendo entre las páginas y tomando un breve respiro, me propuse en darle un segundo estreno al cuadernillo.

Al llegar a la primera, quedé plasmado… ¡Había un nombre escrito!

<< ¿William Swason…?

>> Aquel nombre, se me hizo curiosamente conocido; no sabía de donde, pero… mi mente me decía que era importante.

Decidí ignorarlo, y empecé a ordenar las ideas de lo que quería escribir en el momento.

Pasaron unos segundos, en donde el silencio dominó toda la escena.

––<< ¿Qué tanto debo de escribir?

>>––, me pregunté, intentando resumir todo lo más posible.

Después de unos segundos más, logré decidir lo que quería escribir.

Destapando el bolígrafo y reposándome sobre la mesa.

“Fecha: desconocida…” << ¿Qué…?

¡Un momento!

>> “Me encuentro en un túnel…” Al parecer… la enorme barrera del idioma que tenía al escribir, desapareció totalmente.

Ahora podía escribir exactamente lo que quería y pensaba.

Tachando lo ya escrito.

Me concentré y empecé a escribir desde cero.

“Fecha: desconocida.

Me encuentro en un túnel, es algo estrecho, silencioso y frío.

Han ocurrido tantas cosas que ya no sé en qué pensar.

Lo dicho por la sombra, lo que vi de aquella niña… ¿o araña?

Y lo que escuche de la llama… No sé en dónde poner la mente ahora.

¿Existirá más población en esta ciudad?

¿Qué fue ese… <comercial> que vi?

¿Son verdaderos los símbolos en la bandera?

Creo que esas son las preguntas que más me consumen.

Sencillamente, no logró darle una respuesta, ni aunque quiera… Actualmente, no sé qué estará marcando aquel reloj, ni lo que habrá sucedido con aquella niña.

Lo único que tengo claro, es que el reloj se detuvo.

Por eso (quiero creer), la llama abandono nuestra conversación…” Cerrando el libro con fuerza, terminando la nota.

Empecé a observar hacía los lados, dándome cuenta que solo tenía tres opciones: ir a la derecha, ir a la izquierda o, quedarme allí.

La menos viable, para un detective de mi calibre, es la tercera.

Así que, arrancándome un cabello, lo sostuve entre dos dedos con la intención de soltarlo y ver hacia donde lo lleva el viento… O al menos, eso quería que sucediese.

El cabello no solo no se movió a ningún lugar, sino que también, se quedó flotando justo al frente de mí.

Solo… lo miré fijamente.

<< Este lugar… ya roza lo absurdo >>.

Pensé, mientras intentaba decidirme cual lado escoger.

Sin tardar mucho, terminé escogiendo la derecha.

De alguna manera… sino encontraba nada, solo me quedaba devolverme sobre mis pasos y, caminar hacia la izquierda.

Empecé a caminar, notando como el suelo vibraba levemente con cada paso que daba.

Se me hizo algo curiosa esa extraña cualidad del lugar.

Camine y camine, bajo las luces amarillas de los bombillos.

Por ahora, todo parecía ser normal.

Una especie de canal subterráneo que se encontraba… demasiado limpio a comparación con la superficie.

Pero, eso no detuvo mi paso; caminando entre las frías paredes blancas mientras estaba sin camisa, me daba una sensación de libertad extraña.

Me sentía seguro dentro de aquel túnel.

Aunque no entendía muy bien su función.

Después de un largo caminar, noté que… no estaba encontrando absolutamente nada.

Entonces, tomé la decisión de continuar, pero; hacía el lado contrario.

Era lo único que quería hacer en aquel lugar.

Colocando así, un nuevo rumbo en mi marcha.

<< Este lugar… es curioso en cuanto menos.

Mientras caminaba, sentía que no avanzaba de manera normal, era cómo… si el lugar avanzara conmigo.

Pero, al menos aquí, no tengo nada cercano que me pueda asesinar… o al menos no me da pista de eso.

Aún no me lo puedo sacar de la mente, ¿de verdad, no estoy solo aquí?

Es decir, este lugar no parece tan normal.

Pero… ¿existirán personas?

Si es que las hay… de seguro, no serán tan parecidas como yo… Según lo que vi en esa televisión es que… en esta ciudad, debe de haber alguna planta de energía nuclear.

Eso me explicaría la razón de aquellas nubes negras, pero… ¿Por qué habría algo así, en este lugar?

>> Me había perdido tanto en mis pensamientos, que ni siquiera había notado, que estaba justo al lado de la mesita.

No sentía cansancio físico, pero si me había aburrido un poco de caminar.

Sentándome encima de la silla, quise seguir conversando conmigo mismo en mi mente, pero la vibración de un objeto que cayó contra el suelo, cambió mi plan por completo.

No tuve que bajarme de la mesa para saber de qué se trataba, solo bastó con bajar un poco la mirada.

Era aquel espejo, de bordes negros de la habitación… al parecer, en su caída no sufrió ningún daño.

Lo miré fijamente durante un tiempo, analizando todas las posibles situaciones para que aquella cosa estuviese allí.

Pero, no se me ocurrió ninguna medianamente viable para mi lógica.

Tomando el espejo, con mis pies desnudos; lo lleve hasta mis manos empezándolo a revisar con cautela.

No parecía roto, todo estaba… ¿normal?

O al menos, eso lograba notar.

Observándolo más de cerca, noté también como aún no me mostraba la realidad en la que me encontraba.

En esta ocasión, aún mi imagen seguía sin aparecer, solo aparecía una especie de barrera metálica.

Sin pensármelo mucho, decidí que ese objeto debía de seguir conmigo; metiéndolo dentro del cuadernillo, continuando con mi camino.

<< Bueno… espero tener mejor suerte yendo en esta dirección.

>> El ambiente, no cambiaba para nada; seguía manteniendo aquella brisa fría atrapada entre las paredes.

A pesar de que el suelo era de concreto, se sentía suave ante el tacto de mis pies.

Pasaban los segundos y… nada cambiaba, estaba empezando a creer que aquel túnel era interminable.

Todos los patrones eran iguales… o bueno, el único patrón que había.

Cada diez pasos, un bombillo colgando con la luz amarilla, así sucesivamente.

<< De verdad… para caminar esto, hay que tener una gran paciencia.

>> –– … << Bueno, al menos lo quería intentar.

>> Ya me estaba empezando a hartar.

Pero, debo de mantener sereno… ¡Soy Frank Gibson!

Este caso… me está dando a conocer tantas cosas curiosas; que un simple túnel no será motivo para rendirme.

Solo debía de caminar, los pasos; los había dejado de contar hace algunos segundos atrás.

Toda mi atención se mantuvo en el camino.

Seguirlo y esperar encontrar algún rastro de una salida… Después de muchos pasos, logré salir del túnel para llegar a un lugar abierto.

Había entrado a una especie de rotonda diminuta subterránea.

Esta, no contaba con esos molestos bombillos, si no que en el centro; tenía un elegante candelabro, lleno de cientos de velas que daban luz a todo el lugar.

Debajo del mismo, había un busto de gran tamaño.

El cual, llamó mi atención.

Acercándome a él, pude notar como era de un hombre adulto, de bigote exagerado y de una mirada profunda.

––<< Parece ser un militar… >>––.

Fue lo primero que se me vino a la mente, al momento de inspeccionarlo de cerca.

Seguí observándolo, notando pequeños detalles, cómo: dos cicatrices en la nuca y una en la frente; una oreja que faltaba y una parte de su cabello que se había roto.

Aquella extraña obra, era demasiado curiosa para mi atención, y más, cuando noté que no tenía ninguna placa que demostrara la identidad de la persona.

El lugar, seguía manteniéndose libre de polvo.

Significando que de alguna manera, alguien lo había limpiado recientemente.

En la rotonda, había tres túneles más, que me llevarían a otras partes de este canal, de seguro.

Me repose encima del busto, con la intención de organizar mis ideas.

Pero… el busto empezó a inclinarse por mi peso, haciendo que en pocos segundos.

Terminase contra el suelo… Del busto, ahora solo quedaban pequeños pedazos, esparcidos por el suelo.

Al caer, no hizo ningún ruido, pero; causo una gran vibración por el suelo.

Manteniendo la calma, me acerque a inspeccionar los pedazos fracturados, notando que el material del mismo, era un mármol de buena calidad.

Algunas partes eran pequeñas, casi diminutas.

En cambio, otras no se habían partido en tantas partes.

Con mi vista, logré ubicar una de esas, la parte del cuello que aún mantenía una sección de su barbilla y mejilla.

Me agache enfrente de él, limpiando el suelo en donde me ubicaría.

Lo tomé entre mis manos, levantándolo.

<< Uhm… Espera… ¿Qué es esto?

>> Dentro de aquella parte, se encontraba un objeto negro de textura brillosa.

Lo tomé entre mis dedos, notando que era de plástico.

Empecé a examinarlo.

––<< Al parecer… solo es plástico… >>––.

Fue la primera conclusión que saqué.

No había absolutamente nada que me pudiese ocultar ese pequeño rectángulo… Aun así, solo por curiosidad.

Seguí haciendo tacto en él, hasta que sentí como mi dedo se hundió; partiendo el objeto… Tic… tic… tic… Empezó a sonar, dentro de ese extraño rectángulo; había una especie de circuito con un pequeño bombillo de color rojo… Me quedé en seco durante unos segundos, hasta que me percaté que estaba haciendo ese sonido.

Las luces amarillas de los túneles, pasaron a tener un color rojo intenso.

Una alarma empezó a sonar por el lugar, al tiempo en que mi corazón volvió a reanimarse.

El ambiente tranquilo que había en el lugar, ahora era uno de gran tensión.

–– ¡Maldición!

¡Justo ahora!

––grité, haciendo que mi voz viajara por todos los túneles.

<< Debo moverme, no puedo mantenerme quieto.

Pero… ¿A dónde voy?

Es una cadena de túneles bajo tierra, si escojo el camino equivocado… ¿Qué pasara conmigo?

>> La alarma seguía sonando, haciendo que el ruido empezara a aturdirme.

Veía hacía los lados, intentando descifrar hacía que lugar ir… Estaba indeciso… no sabía ni siquiera donde mirar.

De repente, empezaron a retumbar una serie de pasos: toc-toc-toc.

Todos consecutivos… << Maldita sea… ¿esa desgraciada volvió?

>> Pensé, pero recordé algo muy valioso.

Saqué el espejo del cuadernillo y empecé a ver desde su reflejo.

Lo que veía, era prácticamente lo mismo que estaba sucediendo en mi realidad, solo que todo parecía ser hecho de metal.

Apunté con apuro hacia los caminos que tenía la rotonda, notando que tres de ellos mantenían la luz roja… Solo uno me mostraba una luz distinta… una luz azul.

Apenas lo identifique, corrí directamente hacía esa dirección.

Mi respiración se volvió agitada con cada fuerte galopada que mi cuerpo realizaba, debía de encontrar un lugar en donde refugiarme.

El viento empezó a sentirse denso, pero no me detenía.

A pesar de que el túnel, era casi una copia idéntica al que ya había recorrido; se sentía diferente.

El piso ya no era tan frío al tacto, sino que era cálido.

A la vista, se percibía mucho más angosto.

<< Debo… Tengo que… ¡Tengo que encontrar algo!

¡Ahora!

>> Me mente se estaba inquietando, con cada ruido de la fuerte alarma.

A pesar de que yo estuviese viendo el pasillo en un tono rojizo; desde el espejo lo podía de ver de tono azul.

––<< ¡Esta mierda es ridícula!

>>––, pensé intentando no perder el ritmo.

A todo esto, aún no había logrado digerir ni tomar nada hasta ese entonces, solo… esa extraña sopa.

Mi cuerpo, ya me estaba dando señales de cansancio, haciendo que mi vista se empezase a nublar o… haciéndome ver alucinaciones… así como la persona que está corriendo justo en frente de mí… << ¡Un momento!

>> –– ¡Hey!

¡Espérame un segundo!

––Grité con fuerza, esperando que aquella persona me atendiera.

Pero, no lo hizo… En cambio, aumento su rapidez aún más.

Quería gritarle unas toneladas de insultos, pero el momento no me lo permitiría; ya con el tiempo que llevo en la ciudad, sé que si mi corazón está latiendo… es porque corro peligro.

Como pude, aumente mi velocidad sobre exigiendo mis piernas.

Mis músculos me gritaban con calambres de que parará, pero no estaba dispuesto a ceder hasta que mi corazón se callara nuevamente… ¡Hasta que el reloj se volviera a detener!

–– Señor… quedan quince segundos… Escuche un pequeño murmuro desde la lejanía.

Ya no era capaz de distinguir si era causa de mi cansancio o la realidad.

Pero, no me importaba ya para ese entonces… solo debía de continuar corriendo de frente, sin importarme nada… De pronto, el tiempo empezó a pesar justo encima de mí, mis pasos se ralentizaban al igual que mis latidos, mis jadeos de cansancio se alargaban aún más.

Los segundos iban pasando… más lentos de lo que deberían.

Una serie de pasos empezó a escucharse cerca de mi posición… eran demasiados, todos sincronizados como si estuviesen en un campamento militar.

Las luces, estaban empezando a volver a su color normal, pasando por un tono naranja antes de llegar al amarillo.

Una fuerte descarga hizo que mi cuerpo se tensara de inmediato, haciendo que cayera al piso.

Me sentía más lento… el aíre se sentía lento… todo era mil veces más lento de lo que había vivido… << Maldita presencia mentirosa… ¿seguro que es seguro este lugar?

>> Mi cuerpo entero ya se había rendido, pero mi orgullo jamás lo haría.

Intente levantarme nuevamente, pero mis fuerzas se escaparon justo con mis jadeos.

La cantidad de los pasos había disminuido, pero se escuchaban casi al lado de mi cuerpo tirado.

De pronto, unas cuantas voces se hicieron claras… –– Cuatro… –– Tres… –– Dos… –– Uno… Y nuevamente, se hizo el silencio en el lugar.

El sonido de mi corazón se detuvo, pero… mi fuerza no… todo era negro para mí, ya debería de acostumbrarme a estar en este tipo de situaciones… << Este caso… no se ve para nada sencillo… >> Me sentía… cómodo, una sensación de satisfacción que solo la obtenía después de resolver los casos más sádicos, o de aquellas veces que salía de una larga ducha con la lluvia de fondo.

Esta vez sí que me sentía libre… esta vez sí que me sentía lleno de vida… Esta vez sí que me sentía yo.

–– Es extraño, ¿verdad?

Una misteriosa voz salió desde la nada, era una voz joven, de un hombre de unos veinte podría decir.

No tenía apuro al hablar, haciendo que eso diera una tranquilidad en cada una de sus palabras.

–– Veo que… estas relajado… no como unos momentos atrás ––continuó.

–– ¿Lo estoy?…

––pregunté, mientras sentía como volaba.

–– Ja… créeme que lo estas… –– A todo esto… ¿Dónde estoy?

–– ¿Enserio no los sabes?

––Preguntó de manera vacilante––.

Intenta ver de frente… Mis ojos se abrieron, obedeciendo a esta nueva presencia, lo que vi… era sorprendente normal.

Maravillado, empecé a caminar entre las flores que habían aparecido en frente de mí.

Mi vieja amiga, volvió a visitarme desde el cielo nocturno.

Estaba radiante… se nota que me había extrañado.

–– La luna… que buena vista tengo de mi amiga… –– ¿Así dices?

––Respondió la voz desde su escondite––.

Ya veo… así que son buenos amigos.

–– Y… ¿esto qué significa?

¿Fallecí, sigo vivo?

El viento marcó una pequeña pausa mientras hacía correr las flores debajo de mis pies.

–– Esto… no tiene ningún significado.

¿O capaz sí?

–– Ya eso me molesta… ¿No puedes ser el único sincero?

La voz, dio una corta risa a la par que el viento se calmó en el ambiente.

–– ¿Sincero…?

Que palabra tan curiosa… Y más si es de alguien como tú… << ¿Alguien como yo?

¿A qué quiere jugar esta basura?

>> Empecé a moverme entre el lugar, siendo perseguido por mi luna, que estaba expectante de tan frívola conversación.

–– Entonces… eres alguien que no sabe su lugar ––haciendo una pequeña pausa para tomar aíre y ver al cielo––.

¿Qué es este lugar?

Responde.

–– Pero que impaciente… ¿Cómo explicarlo?…

Antes de que empezara con su explicación, sentí un fuerte puntazo en una de mis rodillas.

Haciendo que me levantara por el dolor… Estaba en un lugar distinto, al parecer.

Mis ojos ya me estaban mostrando en donde realmente estaba.

En una habitación de paredes llenas de moho, muy parecida a la primera que vi.

Mi cuerpo, yacía sobre una camilla metálica, parecida a la de un quirófano… A mis lados, estaban dos sujetos de alta estatura cubiertos por una especie de traje anti radiación, de un tono blanco que ya estaba empezando a presentar pequeños círculos amarillentos.

Uno de ellos, sostenía en su mano una gran jeringa que ya se encontraba vacía.

–– … << ¿Qué mierda es esto?

¿Cómo llegué a este lugar?

>> Intente sentarme, pero uno de los sujetos me devolvió con un fuerte golpe en el pecho.

A pesar del golpe, el lugar se mantuvo en un completo silencio.

Ambos salieron de mi visión, colocándome una intensa luz justo encima de mis ojos.

Necesitaba levantarme y escapar de inmediato… en mi mente solo tenía la idea de que esos tipos tenían intensiones de experimentar con mi cuerpo.

El aíre frio y la sensación adormecedora en mis piernas era algo que me lo confirmaba.

Sin poder hablar… con ruido sordo en todo el lugar, tenía claro de que solo un milagro podría hacerme ver otro día más en esta ciudad…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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