Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

| El Asesino del Silencio | Frank Gibson | - Capítulo 3

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. | El Asesino del Silencio | Frank Gibson |
  4. Capítulo 3 - 3 Capítulo II
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

3: Capítulo II.

3: Capítulo II.

Al frente de mí, se encontraba nuevamente esa chica de mi pasado… me sentía extraño, habían olores muy conocidos que no sentía hace añales atrás, una sensación de calidez húmeda que siempre me abrumó, un ambiente que nunca me gustó… toda esa angustia me empezó a consumir por las voces de aquellos niños que había abandonado hace mucho, esos estúpidos que nunca me comprendieron, que nunca me aceptaron.

>>— ¡Niños!

¡Llego la hora de dormir!

—resonó por la habitación llena de candelabros y niños, una voz femenina que siempre había ocupado un espacio de mi mente.

Era la vieja hermana María—.

¡Todos a sus habitaciones!

¡Fíjense bien en los números de las habitaciones por favor!

De alguna manera, había retrocedido tanto en el pasado, que ni siquiera existía Frank Gibson, no sabía con exactitud en qué día, año o mes estaba, pero de alguna manera, sabía que ese maldito cuervo tenía algo que ver con esta extraña ilusión, aun así, mi increíble y única mente estaba formulando toda respuesta posible para encontrar una salida de aquel extraño sueño… lugar… lo que sea eso.

Recogiendo mi pequeña bolsa de pertenencias en donde supuestamente tenía algunos de los recuerdos de mis desaparecidos padres, me dirigí hacia mi habitación 052 que me correspondió durante tantos años.

Ignoré todas las palabras estúpidas que me decía aquella niña que aún no lograba recordar su nombre, pero si lo irritante que es voz.

>>— Oye… ¡no me ignores!

¿Acaso no viste lo que pasaron por la tv?

—me decía ella con algo de desespero… >>— Espera… ¿tv?

—Algo raro estaba pasando en ella, ella jamás había entendido la existencia de la tv y mucho menos haberla visto en alguna ocasión dentro del orfanato—.

¿A qué te refieres con eso?

>>— ¿Cómo a qué me refiero Frank?

Todos tenemos un televisor en nuestras habitaciones… Por primera me digne a mirar a esa mocosa que me seguía de cerca con su vocecita irritante, pero quedé totalmente helado al ver cómo su apariencia era totalmente distinta a la que recordaba, incluso.

Totalmente distinta al de un ser humano normal, su cara era lo más amorfo y asqueroso que podría ver cualquier alma viviente en este mundo.

Sus ojos estaban totalmente oscuros, sin iris, sin nada… un vacío total.

Su boca estaba cubierta por dos hileras de dientes que se cambiaban de lugares de una manera tan distorsionada como irónica para la anatomía.

>>— A… si claro… no lo he visto en estos días —intentando ocultar mi incomodidad, miedo y asco por su putrefacta apariencia—, ¿qué fue lo que lo que viste?

Un silencio incomodo se hizo presente en todo el pasillo que daba entrada a las distintas habitaciones del lugar, sin darme cuenta, ya había llegado a mi correspondiente habitación.

Estaba al frente de esa puerta que tantas veces abrí y cerré a mí placer, esa mugrosa puerta de una madera del roble más barato que hayan podido encontrar en el mercado de aquellos tiempos, miles de momentos llegaron a mi mente en ese instante, pero… habían cosas que no eran como las recordaba en días anteriores; el ambiente era mucho más oscuro, mucho más tétrico, mucho más anormal de lo que era aquel orfanato.

<< ¿Qué mierda está ocurriendo en este lugar?

¿Qué hizo ese maldito cuervo?

>> La confusión me hacía dar vueltas sin encontrar ningún tipo de piso ante lo que estaba ocurriendo al frente de mis ojos.

De un momento a otro, como si de mi pestañar se tratase, estaba totalmente rodeado de cada uno de esos niños, las caras sin duda las había olvidado hace mucho, eso explica esas extrañas manchas que cubrían de manera completa su cara, la única que conservaba aunque sea una nariz como la mía, era aquella niña, que aún era incapaz de recordar su nombre… pero… << ¿Acaso tuvo uno…?

>> >>— ¿Estas confundido, verdad?

Número 052… Sonó la voz de aquella mujer que juré olvidar desde siempre, no se trataba de la hermana María, ni mucho menos de la hermana Josefina, sino de la maldita de la hermana Meazza… >>— ¿Qué carajo quieres?

¿Cómo es que llegué hasta este lugar?

>>— Veo que has crecido mucho… ¿Frank Gibson?

Veo que aún no sabes bien tu verdadera identidad… Sus palabras me molestaban como nunca lo habían hecho antes, esa mujer que siempre paraba insultándome y burlándose de mí… con el simple hecho de saber que por su voz, estaba detrás de mí, sabía que no estaba en un lugar físico… yo mismo había presenciado su muerte… esa maldita vieja nunca fue tan cristiana o evangélica como lo hacía ver en aquel orfanato.

>>— ¿Qué eres?

Mi mente ya dedujo que nada de esto no es real… >>— ¡Ja, ja, ja!

Así como tú el triste pasado que crees haber descubierto… así como esa identidad estúpida de Frank Gibson… así como estas almas despavoridas que abandonaste aquel día… << ¿Por qué pasa esto?

¿Acaso es una pesadilla?

Desde el principio sabía que había algo raro con todo esto… desde aquella llamada, desde la segunda y hasta desde la tercera… ¿Qué mierda es esa tal Heisenbourg?…

>> mis pensamientos fueron interrumpidos por una abrupta y horrorosa mano que se puso con fuerza sobre mi hombro, calló mis pensamientos de inmediato, pero… había algo raro… esas manos no eran las de una mujer, ni las de un hombre… baje mi mirada y me di cuenta que en realidad, solo había una gran masa negra que estaba machucando mis músculos por completo.

>>Una nueva voz se hizo presente detrás de mí, era imposible decidir si era una mujer o un hombre… pero con un tono tétrico y distorsionado me dijo—: Todo lo que has vivido puede que sea una gran mentira… tú mismo decidiste adentrarte al mundo de lo desconocido… tú mismo has cavado tu propia tumba… >>— ¡¿Qué eres?!

—Por primera vez, mi mente se quedó totalmente en blanco… mi fachada como Frank Gibson, el detective que descubría desde la oscuridad, el único que ha tenido un cien por ciento de éxito en todos sus casos—.

¿De qué trata todo esto?…

>>— ¿Quieres descubrirlo?

abre esa puerta… esa misma puerta que cerraste por última vez hace más de veinte años atrás… ¿o no puedes… número 0-5-2?

Mis manos se movieron solas, mi cuerpo ya no me obedecía, solo quería encontrar de alguna manera una salida rápida de aquel lugar.

Puse mi manos sobre la manilla y el rose con el metal frío del mismo hizo que mis nervios se tensaran a lo largo de mi cuerpo… << Aquí… se acaba esto… >> me dije antes de rotar mi muñeca para revelar lo que se ocultaba detrás de aquella puerta.

Un fuerte viento empezó a salir con la primera fisura que se formó al empujarla lentamente, desde afuera solo se podía observar un extraño vació, como si en aquel extraño la realidad hubiese decidido no existir por cuenta propia.

<< ¿Qué carajo es esto?

¿Por qué mi cuerpo no se detiene?

>> Me decía mientras que intentaba frenar la abertura de aquella puerta por un mal presentimiento que había llenado mi cuerpo, sentía que algo malo estaba a punto de pasar, y más cuando volteé mis ojos y me di cuenta que todos esos niños que habían aparecido de manera inesperada se esfumaron sin que mis habilidades pudieran percatarse de eso, solo sentía aquella extraña presencia que me sostenía del hombro con un fuerza que podía someter hasta a un Míster Olimpia, solo me quedaba esperar que esa extraña de que esa distorsionada pesadilla acabase lo más pronto posible y olvidarla de la misma manera.

>>— Que lento que eres… mejor te doy una ayuda —me dijo aquella voz antes de soltar a mí ya adolorido hombro y darme un fuerte empujón que me hizo caer por un gran vació.

Aquella niebla había vuelto, y con eso él recuerdo de lo que me había sucedido antes de entrar a este lugar, ese frio denso e intenso había entumecido hasta el último músculo de mi cuerpo, al igual que el fuerte dolor del gigante morado que se había formado a lo largo de mi hombro… Caía y caía… no encontraba ningún suelo, seguía sin encontrar alguna salida, solo sentía como poco a poco mi cuerpo iba aumentando su velocidad.

Sabía que no iba a morir, pero me llenaba de impaciencia el no saber hasta dónde iba a llegar con esta caída… << Soy Frank Gibson… siempre fui Frank Gibson… Ningún otro detective llegará a ser lo que fui, Frank Gibson… >> todo mientras la caía se volvía cada vez más eterna a lo que estaba dispuesto a soportar.

<< Él legendario Frank Gibson… la portada de todos los noticieros y periódicos por sus grandes y maravillosos casos >> era insensato que un detective tan único y exitoso como yo llegara a una situación tan estúpida cómo está.

<< Nadie se puede comparar con lo que soy… nadie lo podrá hacer… cien por ciento de efectividad… no importaba el lugar al cual pisará… la verdad siempre sería conocida por mí… >> >>— ¡Caw!

¡Caw!

Ese sonido… esa graznido… esa ave… volvió entre la oscuridad aunque se mantuviera oculta.

Con dos saludos fue capaz de sacarme completa de mis pensamientos y de la discusión que estaba manteniendo conmigo mismo para evitar fatigarme mentalmente.

>>— Maldita ave… cómo desearía tener mi cuchillo para arrancarte ese estúpido pico… >>— ¡Caw!

¡Caw!

>>— ¡Caw!

¡Caw!

<< Esta mierda… esta solo jugando conmigo… alimentándose de mi desesperación… de mi confusión… de mi miedo.

>> >>— ¡Caw!

¡Caw!

Una fuerte luz apareció debajo de mí, con eso, ilumino de manera torpe el inmenso recorrido que había realizado de mi caída, dando a descubrir así a ese cuervo.

Estaba volando en picada hacía mí, apuntando su pico hacía mis ojos.

El tiempo en el lugar se distorsionaba con mucho facilidad así como la realidad, siento de imágenes de mi pasado, del antiguo yo, de ese niño que solo llevaba números como nombre.

La imagen de aquel cuervo se veía cada vez más retorcida que todo lo que estaba sucediendo en aquel lugar minutos atrás, su pico ahora estaba en su frente, sus ojos se encontraban en sus alas, no era para nada normal, sin duda no era lo normal… Parecía que miles de espejos corrompidos se habían hecho con el lugar, veía mi reflejo, que durante tantos años fue tan majestuoso, ahora solo era la imagen de un simple humano que estaba siendo derrotado por lo que desconocía, por algo que nunca me había enfrentado antes.

>>— Gibson… ¿preparado?

—sonó la voz del cuervo, que salía por todos los cristales en donde era visto su reflejo.

Un fuerte ardor empezó a consumir de gran manera cada órgano de mi cuerpo, un calor abrazó cada centímetro de mi piel, y nuevamente un gran peso que lo podría comparar con la fuerza de más de una decena de yunques que recaían sobre mis retinas… Y fue cuando al fin llegué… un suelo se hizo presente justo debajo de mí, idéntico era el tacto como el que tuve antes de entrar a esa extraña dimensión que aún me causaba una gran confusión, un hermoso aroma de amapola fue detectado por mi preciso olfato y el cálido calor del sol se posó por unos instante en mi cara gracias a los tranquilos vientos que estaban recorriendo por la zona.

Tomé el valor de abrir los ojos sin tener muy en claro con lo que me encontraría después de esos sucesos extraños que viví.

Terminé llevándome una sorpresa, lo primero que noté fue que nuevamente estaba adentro de mi Mustang en el asiento del piloto, desde el parabrisas podía notar un despejado cielo azul con el sol posando en una esquina de forma tímida; con el cuerpo aun con un cansancio notable, empecé a revisar todo el auto, notando que nada había cambiado en ese lugar, mis cajas de cigarro estaban tal cual las había dejado al igual que mi grandiosa colección de encendedores que estaban perfectamente alineados en una de las cajetas escondidas que había hecho como modificación de mi auto.

Aquel mapa seguía en el mismo lugar al cual lo había dejado antes de entrar a ese asqueroso hotel, mi sombrero estaba posado encima del espaldar del asiento del copiloto al igual como mi saco lo cobijaba; tomándolos y colocándomelos con mi actitud personal habitual, y tomando consigo una cajilla de cigarrillos para después, salí del auto para darme cuenta de cómo ese lugar de alguna manera había sido cambiado.

Asombrado, noté como en donde se encontraba aquel motel ya no había más que una simple planicie que daba a un acantilado que era protegido por una pobre barandilla, en donde antes había postes de iluminación y cables ahora solo encontraban grande e imponentes pinos, la carretera que seguía hacía la supuesta Heisenbourg había desaparecido.

<< De alguna manera… esa niebla me transportó a mí y a mi carro hasta este lugar… >> fue lo primero que pasó por mi mente mientras que le daba una calada al cigarrillo que había encendido con dificultad por la brisa.

Empecé a caminar en círculos por aquel lugar, intentando buscar alguna explicación lógica de lo que había ocurrida, de cómo fue que llegué a ese extraño lugar, de cómo mi carro había sido trasladado de aquel lugar, revisaba el suelo de tierra pero no más pude notar pequeñas plantas que estaban brotando del mismo, me acerqué aún más al bosque y me di cuenta que se veía muy tétrico si lo miraba desde afuera, a pesar de que el oxígeno abundara en ese lugar al igual que un agradable frio causante por la falta de sol en la superficie del mismo, de alguna manera, una aura maligna parecía esconderse entre los troncos, ramas y arbustos que habitaban ese lugar, así que, el único lugar que me contaba por revisar era aquella valla que me iba a proteger de una caída segura; aunque primero iba a sacar una pequeña botella de agua de las tantas que siempre cargo en mi maletero.

Al abrirlo me di cuenta de algo extraño, mi teléfono celular se encontraba en ese reducido espacio, revisé cada uno de los bolsillos de mi saco y de mi pantalón y me di cuenta que en uno de ellos se encontraba un pequeño papel…

no decidí darle importancia en ese momento, solo quería encontrar una forma de salir de ese lugar y continuar con mi vida de Frank Gibson.

Decidido en terminar cada uno de los cigarrillos de la cajetilla, me recosté en el Mustang y empecé a admirar el cielo.

<< Por primera vez… te puedes comparar conmigo cielo… capaz me empieces a caer de la misma manera que la noche y la luna >> Mi pensamiento fue cortado por una fuerte vibración proveniente de la maleta del auto, por lo que pensé—: << ¿Será mi celular?

¿Cómo mierda tiene señal en un lugar así?

>> Cómo siempre, mi mente tan asertiva como siempre me dio la primera respuesta sin ni siquiera haberme enfrentado a esa realidad, mi teléfono vibraba de gran manera mostrando en su pantalla una llamada emergente de un número que por alguna razón estaba agendado cómo: “William Swason”.

Un nombre que yo mismo me juré nunca haber escuchado o visto en algún lugar, confundido y tomando un pequeño sorbo de agua para aclarar la garganta, contesté.

— ¿Míster Gibson?

—Me dijo una voz apenas acepté la llamada—.

Tanto tiempo… es malo no llamar a los amigos debes en cuando.

— ¿Quién eres?

—Respondí con mi español casi nativo—, nunca mi vida conocí un nombre tan mierda como ese… — Ja, ja, ja… veo que no has cambiado para nada después de estos dos largos años… Algo se me hacía extraña de esa llamada, ¿la voz?

No… no era la voz.

— ¿Acaso alguna vez he hablado contigo?

Tienes una voz tan demacrada que de seguro eres algún viejo decrepito… — ¿Enserio…?

¿Solo un viejo decrepito?

—Su tono había cambiado totalmente a una mucho más oscuro… mucho más sombrío—, Después de darte el mejor caso tu vida… solo soy un viejo decrepito… — Mire… no tengo tiempo para sus problemas inútiles que de seguro no son más que el abandono de sus hijos —le dije totalmente desinteresado de lo que me tuviera que decir—, busque a otra persona para molestar… — ¿Heisenbourg?

¿Cómo te va en su búsqueda?

—me dijo como si estuviese ocultando un gran secreto acompañado con una risa macabra—.

Je, je, je… ¿la mente del detective Frank Gibson… está fallando por primera vez?

— ¡Escúcheme malparido!

¿Acaso tiene algo que ver con todo esto?

— Ja, ja, ja.

¿Acaso no sientes que algo falta en tu mente?

¿No lo sientes acaso?

— ¡Cállate!

¡Habla ahora!

¿De qué mierda trata todo esto?

—Me estaba alterando totalmente, sabía que él tenía una respuesta a todas las dudas que se habían generado en mi mente, pero… había algo que me había causado una duda mayor… — Espera… ¿cómo que me falta algo?

— Que iluso que eres… —dijo con un tono totalmente decepcionado—, ¿dejándote llevar por la confusión?

Ya veo… —continuó con un tono mucho más arrogante con el que había empezado—.

El famoso Frank Gibson… el detective que trajo la paz a no solo una ciudad entera… si no a un país completo…

Algo no estaba bien, el ambiente completo se había hecho de un aura deprimente y sombría de alguna manera, la luz que transmitía el sol había desaparecido totalmente, incluso, el sol también desapareció por esa extraña aura.

La calidez ya no hacía acto de presencia, ese mismo frio había vuelto nuevamente pero de gran manera.

— Pensé que después de haber detenido todo lo que formaba parte de tu realidad… ahora podrías ayudarme un poco con la mía —continúo diciendo mientras mi mente se ensordecía por todo lo que estaba ocurriendo—.

Recuerdo muy bien que lo aceptaste… y has durado mucho en dar tan siquiera el primer movimiento en esto.

— Tu… ¿acaso eres…?

— Creo que eso es lo de menos ahora mismo… ¿cómo está el frío en ese lugar?

—Interrumpiendo mi pregunta e intentando jugar con mi mente—.

¿Tú estúpido saco ya no te cubre lo suficiente?

—Continuo tomando nuevamente esa actitud soberbia y de sangre fría— Por ahora… te dejaré continuar un poco más sin mi ayuda, pero antes… escucha lo siguiente: En el bosque, encontraras la entrada a todas tus dudas, pero… recuerda nunca hablar ni molestar a Heisenbourg… — ¿El bosque…?

¿Acaso tú me trajiste a este lugar?

¿Cómo mierda lo hiciste?

— Ay Gibson… que pobre mente tienes en este momento.

Toma esto como tu verdadero comienzo… La llamada se cortó abruptamente sin dar chance a que pueda responder aunque sea alguna de mis preguntas.

<< ¿Qué carajo fue eso?

>> fue lo primero que me pregunte mientras que sentía como hasta la poca luz que era producida por el humo de cigarrillo era consumida por la oscuridad que estaba reinando en ese lugar… aun así.

Yo.

Frank Gibson, juré nunca dejar un caso por perdido mientras este en vida, así entrando nuevamente en mi Mustang para tomar un poco de provisiones y guardarlas en los distintos bolsos que había estado reservando en la parte trasera de mi Mustang.

Primero fueron las cajetillas junto a los encendedores, aunque… << ¿ese viejo no me había dicho que nada de ruido?

>> Bueno, no importa, nada podrá impedir que pueda fumar aunque sea alguno de mis cigarros durante mi investigación, después de cerrar el primer compartimiento con lo más necesario.

Empecé con el segundo, allí metí la gran parte de las botellas de agua que tenía como reserva, llenando de manera rápida ese segundo compartimiento, ya el peso se hacía notar un poco… << quizás… sean muchas botellas, pero algo me dice que no va a ser sencillo este caso >>.

Dando así, el comienzo con el tercer bolsillo, el cual lo rellene con algunas latas de comida que había comprado en Berlín antes de comenzar con este tan extraño viaje.

Cerrando así, el primer bolso.

<< Un momento… ¿yo no tenía algo filoso?

>> Me pregunté, ya que de repente se me vino un recuerdo vago sobre un objeto afilado que había sostenido en varias ocasiones… << Ha de ser la acumulación de todo de seguro… he de estar inventando cosas >>.

Dando comienzo así con el segundo bolso, que era algo más parecido a una cartera… o bueno, es una cartera… al final de cuenta la tomé como un recuerdo… << ¿Recuerdo?

¿Cómo tengo esta cartera?

Bueno, no importa, debo de darme prisa >>.

En ella solo puse una libreta que tenía en la gaveta del copiloto y un par de bolígrafos que me ayudarían a anotar cada suceso que me sea interesante e importa para el descubrimiento de lo que esté pasando en esa metrópolis.

— Con esto… ya debe de ser suficiente para adentrarme en lo bosque —me dije antes de apagar mi maravilloso Mustang por completo y de tomar unas linternas que siempre mantenía ocultas en el maletero, dando así el comienzo a mi nuevo viaje… mi nueva ruta… mi… ¿nuevo yo?

Tomé una de las linternas y me guardé las otras siete en mi saco, armándome del valor de ser Frank Gibson, de ser el detective perfecto, al que no se le escapa ni un solo misterio, me adentré al oscuro y frio bosque para encontrar a esa maldita Heisenbourg… Ya adentro del mismo, mi cuerpo se empezó a camuflar con la maleza y oscuridad del lugar, sentía como los arbustos más pequeños pegaban de manera indiferente en mis piernas por cada paso que daba, el suelo era un barro que estaba dañando de gran manera la suela de mis caras botas, mi saco no era suficiente para cubrirme de las brisas rápidas que salían entre los árboles, la gamuza de mi sombrero se iba degastando cada vez más por las gotas que caían de las altas hojas de los árboles causándome también un ligero dolor de cabeza acompañado por una angustia de ese sonido de goteo constante encima de mí, y ni hablar de cómo mis hombros y mi espalda estaban siendo torturados por mi terrible decisión de llevar todo ese peso en un solo viaje.

Sin duda, esto más que un caso estaba siendo más un terrible castigo, pero… ¿por qué será?

No tenía nada para poder distraer la mente, si intentaba ver hacia arriba, solo vería ramas y hojas, si miraba hacía al frente o a los lados solo vería oscuridad mezclada entre la maleza y los distintos troncos de los árboles, y si miraba hacía bajo, solo veía cómo mis caras botas estarían totalmente sucias por el barro que ha salpicado durante todos los pasos que he dado, así que solo me quedaba caminar y caminar, y seguir caminando.

<< ¿Heisenbourg?

Que nombre tan feo para una ciudad… o lo que sea esa cosa… ahora que lo pienso… ¿cómo fue que llegué hasta este lugar?

>> Me decía para intentar evitar sufrir más la tortura que estaba pasando por los momentos.

<< Solo recuerdo andar con el auto… de repente tuve que cambiar de carril por un… un… ¿Qué fue lo que me hizo cambiar de carril?

Recuerdo que estaba en el auto… estaba por anochecer y la luna me empezaba a saludar para admirar mi belleza como siempre… eso no me cabe ninguna duda, pero… ¿Qué me hizo tener que mover el volante?

>> Por estar distraído con lo que pensaba, no me percate que a pocos de pasos de mí se encontraba una dura y sólida roca que estaba siendo escondida por un grupo de ramas que habían caído sobre ella, llevándome a sufrir un fuerte golpe en mi pie derecho causándome un dolor que me llevó a insultar al aíre, el viento, la creación y todo método de vida que estuviera en aquel lugar.

El dolor fue tan horrible que me causo una especie de calambre que se me subió hasta el último nervio de mi muslo.

Incapaz de poder permanecer parado, busque rápidamente con la poca visión que me daba la linterna un lugar en el cual pudiera sentarme para descansar un poco, dando así con un pequeño escampado que estaba en el centro de todo como si fuese un cuento de hadas.

Me acerqué y apenas sentí un suelo medianamente estable sin nada de barro, me tumbé sin importar causarme más daño, tirando consigo el bolso y la cartera que tenía causando que los bolígrafos y la libreta se esparcieran por el piso.

Mis ojos fueron atraídos por una luz azulada que empezó a iluminar aquel lugar como si tuviera miedo de hacerlo, poniendo mi mirada fija en el cielo me di cuenta como se había formado un circulo perfecto entre esas oscuras nubes negras que no permitían la entrada de alguna luz, de manera esperada para mí, empezó a salir de esas feas nubes mi vieja y fiel amiga, la luna se mostró ante mí de la manera más hermosa y pura que podía hacerlo, estando totalmente llena.

— Que hermosa que estas hoy mi amiga… A pesar de su elegancia y majestuosidad que se podía comparar con mi manera de vestir tan única y especial en este mundo lleno de una moda casual, se le notaba una ligera molestia… capaz celos si me colocara un poco más atrevido al decirlo.

— ¿Acaso te molesta escuchar mis pensamientos sobre el sol?

—le pregunté con mi picardía habitual —No pienses que llegaría a cambiar por el día, siempre has estado tú en cada caso.

Sus celos eran evidentes, no importaba cuanto le dijera que era importante para mí, su brillo intenso no paraba.

Me veía tan fijamente que incluso empecé a sentir un miedo inexplicable.

— ¿Eres de esas, no?

—Recordando un personaje de una novela antigua que leí hace algunos años atrás—.

Ya veo… eres de esas mujeres que quieren a su hombre solo para ellas… — De igual manera no te preocupes —le continuaba diciendo mientras encendía un nuevo cigarro e intentaba abrir una de las latas—, me vas a servir de mucho en esta nueva aventura… querida luna.

A pesar del gran esfuerzo que tuve que realizar al momento de moverme por ese asqueroso bosque, no sentía el cansancio necesario para tan siquiera echar un sueño rápido.

Además que ya me había terminado aquella lata de frijoles que me saciarían el hambre por un tiempo, aun así, tengo las provisiones suficientes para poder aguantar un mes con algunos días, — ¿Qué piensas sobre cómo será esta aventura, mi fiel luna?

¿Crees que mi brillante mente no pueda contra este caso?

—Le pregunté de manera sincera, ya que con todo lo ocurrido la semilla de miles de dudas se habían sembrado en lo más profundo de mi único ser—.

Yo la verdad… ¿sabes?

—Retomé con un tono que dominaba mi gran confianza—.

Soy Frank Gibson… yo me debería de reír de cosas como estas… ¡cosas tan estúpidas e infantiles!

¡Frank Gibson es quien habla!

¡Frank Gibson es quien te observa!

¡Frank Gibson es el que te descubre!

Mi confianza y actitud pareció contagiar a la luna que empezó a transmitir su luz con aún más fuerza que con la que estaba haciendo, me mostró mucho más de lo que había en esa planicie, hasta incluso, iluminó de manera pobre algunas secciones adentro del bosque.

Pero, su visita no duraría el tiempo que desearía que durase, empezó a ser cubierta por esas nubes negras y densas que también causaron que su hermosa luz se empezara a separar cada vez de mí.

— Entonces… esto sería todo por hoy… ¿o no mi buena amiga?

Las nubes la terminaron de cubrir por completo haciendo que nuevamente la oscuridad se adueñara de la escena, el leve brilló de mi cigarrillo me daba un pequeño campo de visión que aumenté con la potente luz de mi linterna.

Decidido, me levante recogiendo cada una de las cosas que había dejado caer, cerrando cada uno de los bolsos, notando que mi libreta estaba totalmente esparramada en el suelo junto a un bolígrafo.

Tomándolo y revisando como todas sus páginas se encontraban vacías exceptuando con las primeras que tenían escritas una serie de números extraños de manera… En la primera página, en la quinta línea se encontraba escrito el número: 01001000, en la segunda, en esta ocasión en la primera línea se encontraba: 01100101, en la tercera se encontraban dos, el tercero estaba en la tercera línea el cual decía: 01101001, en cambio el cuarto estaba en la décima línea: 01110011.

El quinto número estaba en la séptima hoja: 01100101, el sexto estaba en la octava como correspondía según mis deducciones: 01101110, en la novena se encontraba el séptimo: 01100010.

En la decimosegunda hoja se encontraba el octavo número: 01101111, en las siguientes páginas de manera consecutiva se encontraban los siguientes números: 01110101; 01110010 y 01100111.

Sin duda es o me llenó de muchas más dudas de las que ya tenía en mi brilloso cerebro, << ¿Qué significa esto?

¿Está libreta no estaba vacía?

>> fue lo primero que me pregunté, pero después de todo solo debería acostumbrarme a este tipo de cosas, así que, destapando aquel bolígrafo de tinta azul oscura, me dispuse a escribir mis pensamientos.

“Heisenbourg… ya no sé si eres lo que creo y pienso, no sé a qué se refería aquel enfermo con lo de su realidad y la mía, pero algo que dijo sí que le daré la razón… Este… será mi nuevo comienzo…”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo