| El Asesino del Silencio | Frank Gibson | - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Capítulo III
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4: Capítulo III.
4: Capítulo III.
No había pasado tanto tiempo desde que había salido de ese descanso, ya estaba en una parte profunda del bosque nuevamente, la oscuridad me abraza por doquier, nuevamente me tenía que atrever a dañar la dulce y especial suela de mis zapatos por culpa del pegajoso barro que yacía debajo de mis pies, gracias a eso mis pasos eran totalmente imprecisos desafiando de gran manera mi habilidad con el equilibrio.
Caminaba y caminaba, y parecía no haber ninguna clase de evidencia que me estuviese acercando a esa tal metrópolis abandonada ese mal llamada Heisenbourg que me hacía dudar cada vez más por cada paso que daba, aun así; me mantenía fijo en mi consigna.
Mi nombre, Frank Gibson, no quedaría manchado por una simple fantasía de un viejo decrepito como ese tal… << ¿Cómo se llamaba ese loco?
>> Bueno… de seguro, su nombre no importa mientras que las molestas gotas sigan cayendo encima de mi sombrero causándome ese fuerte dolor, de verdad que es una maldita tortura tener que pasar todo esto en busca de una simple leyenda… Mi pensamiento fue cortado por un feroz animal que paso a escasos centímetros detrás de mí, el golpeo de las ramas y arbustos entre sí me alarmó rápidamente, empecé a iluminar a todos los lugares con mi linterna pero mi visión fue interrumpida de gran manera por culpa de los troncos y demás obstáculos que me rodeaban, su velocidad era impresionante y sus movimientos impredecibles, se escuchaba como se desplazaba a la misma ímpetu que el viento.
Para mis ojos y mi razonamiento eso no era más que una sombra o algo que haya producido por mi imaginación para distraerme de esta aburrida búsqueda.
<< Todo esto me está acabando con mi cordura… espero que no afecte en mi capacidad imprescindible de deducción y mi aterrante efectividad con cada caso que pongo sobre mi repertorio >> Miradas sentía como se fijaban ante mí, algo había cambiado en aquel lugar desde que la luna se había despedido de manera inesperada de mí.
Una sensación de ¿inseguridad?
—<<No lo creo la verdad…>>— Era extraño, me sentía extraño.
Pero debía de continuar por lo que creo que es un camino hacia la Heisenbourg.
Intente encender un cigarrillo pero por culpa de los vientos y las gotas que caían no se me era posible realizar esa sencilla tarea, así que; cambiando ya de linterna y desechándome de la anterior por la pobre luz que transmitía por su falta de batería.
Seguí mi camino improvisado, quitándome de las molestas ramas que se atravesaban y escabulléndome entre los enormes troncos de robles, ya había pasado una hora desde que había dado la reanudación de esta búsqueda y parecía que solo caminaba en círculos.
—<<Maldita sea… ¿En qué coño me metí?>> — Las rocas del suelo parecían ser las mismas cada vez que las veía, los arbustos una copia idéntica de los diez anteriores que ya había visto, el ambiente se sentía igual de pesado que cuando entre por primera vez al bosque, cuando tuve que abandonar lo más preciado que tengo en esa planada horrenda.
<< Caminaba, caminé y seguiré caminando por este bosque, en algún momento con mi maravillosa suerte encontraré alguna entrada a esa metrópolis >> — ¿Heisenbourg?
¿O me equivoco?
Una extraña voz había interrumpido mi pensamiento, una respiración se encontraba detrás de mí, pero a la vez escondida dentro de los arbusto, detrás de los troncos, sobre las ramas y hasta incluso sobre las pequeñas hojas.
Mi sangre se heló por un momento, su voz fue tan melancólica, como la de aquellas personas que me habían contratado en el pasado por los asesinatos de sus familiares.
Frenándome y buscando algo dentro de mi saco, apunté mi linterna hacía los lugares en donde sentía la eminente presencia que me había acompañado desde minutos pasados.
— ¿Te extraña no verme?
A mí me extraña verte… extraño que es ver algo vivo por estos lares.
<< ¿Estos lares?
¿Alguien vivo?
¿Qué carajo es esta cosa?
¿Qué estoy buscando en mi saco?
>> — Tranquilo… es normal sentir que olvidamos cosas que creemos que eran importantes… —acercando su respiración de manera sigilosa hacía mi cuello—, ¿aún no logras verme?
—preguntó con su tono lleno de una esperanza perdida.
— La verdad… no tengo tiempo para más estupideces… —dije al viento con una seria molestia que cualquiera caería intimidado ante esta—.
¿Qué es este maldito bosque?
¿Cuánto llevas siguiéndome?
El viento cesó.
La lluvia igual, todo cesó en ese preciso instante.
El tiempo se había paralizado momentáneamente pero mi cuerpo y mi conciencia se desentendieron totalmente de ese plano.
Una pequeña luz… o llama azul apareció en la lejanía, casi imperceptible para el ojo de un humano común; escondida detrás de una gran roca que estaba haciendo de soporte a un flaco tronco de un árbol pequeño.
No tardé mucho tiempo en darme cuenta de su ubicación, mi mente puso en marcha cada engranaje para empezar a sacar las mejores especulaciones sobre aquella extraña presencia.
Pero cuando eso, él o lo que sea, se dio cuenta de mi mirar fijó sobre su ser, causo que una fuerte luz blanca con tonalidades grises se dispersará de sí.
Todo se había vuelto blanco y negro, podía ver como la lluvia no había cesado, sino que había detenido sus gotas a mitad de la caída.
Podía ver cómo pequeños hilos me atravesaban al igual que cada masa de aquel lugar; hilos que además de atravesarme sin que llegase a sentir algún dolor, también se habían enredado entre mis dedos, brazos, piernas y demás.
— Eres demasiado molesto, ¿lo sabes?
—Retumbo con gran fuerza la voz en aquel espacio en blanco y negro que se había creado—.
¿Qué te atreves a buscar en este bosque, si no es la maldita Heisenbourg?
Mis extremidades se empezaron a mover de una manera incorrecta a la que yo lo haría.
Eran esos hilos, de alguna manera, me había convertido en el títere de esa extraña presencia.
— ¿Qué es lo que crees qué haces?
—Preguntaba al viento mientras intentaba rehusarme al control de títere—.
¿Cómo es que sabes sobre Heisenbourg?
— Es demasiado obvio… —respondió con un tono grave—.
No eres el primero que llegó a ver por estos lares… << ¿Primero?
¿A qué se refiere esa cosa?
>> Soportando el dolor causado por los hilos, logré romper la mitad de los que sostenían mi mano derecha.
–– ¡Primero muéstrate!
––Decía mientras los hilos iban causando pequeños cortes en mi piel por la presión–– No me fío de lo que no puedo ver… –– No es necesario de que me veas.
Lo único necesario que hay, es que entiendas que te puedo asesinar mucho antes de que pueda hablarte sobre tu destino.
<< ¿Destino?
¿Quién piensa que soy este anormal?
¡Soy Frank Gibson!
¡No importa si me enfrento a lo natural o lo sobrenatural!
¡Voy a salir victorioso de esto!
>> Pensaba mientras pequeñas lágrimas de sangre empezaban su recorrido desde mis brazos hasta tocar el blanco suelo dándole un poco de color.
–– ¿Enserio piensas qué eso sucederá conmigo?
––le respondí con arrogancia sin dejarme intimidar por sus amenazas––.
No soy alguien cualquiera… de seguro mi nombre también se pasa en boca en boca por las maldiciones como tú.
Su tono serio se había transformado en una risa desinteresada por mi sublime respuesta.
–– No tengo ni idea de quien mierda seas… Además, no es bueno que un simple mortal intente desafiar a algo que no pueda ver.
<< ¿Enserio se atreve a amenazarme esa cosa?
Está jugando con un fuego que no se apaga con nada… >> –– Entonces… ¿qué es lo que me tienes que decir?
––pregunté intentando ignorar el fuerte ardor de las heridas abiertas––.
Por algo es que detuviste mi búsqueda… –– Eres demasiado molesto… ¿lo sabías?
Sin duda, el humano más arrogante y atorrante que he visto durante tantos años.
Pero aun así, tienes razón; yo te detuve por algo.
Pero antes de hablar de eso, ¿qué tanto sientes que has olvidado?
–– Con que de eso se trataba… ¿No había sido más fácil empezar por ahí desde un principio?
–– Primero debía asegurarme de que si valieras la pena… ––dijo con un tono leve pero lleno de mucho poder en sus palabras––.
Ahora responde mi pregunta simple mortal.
Los hilos se empezaron a soltar de manera progresiva de todo mi cuerpo.
Las heridas rápidamente empezaron a cicatrizar calmándome del dolor.
–– ¿Capaz mucho?
He sentido que me faltan algunas cosas desde un tiempo atrás ––empezaba a tomar confianza de aquel ser––, he estado buscando algo en mi saco desde que sentí tu presencia en este lugar… ––<< ¿Algo cómo un arma…?
>>–– También he notado que hay muchas cosas que no tienen sentido en este lugar… Tomé una breve pausa para tomar aire y ordenar mis pensamientos para la pregunta que me veía obligado a repetir nuevamente en esta conversación.
–– ¿Qué se supone que eres tú?
¿Cómo es posible que estés pero a la vez, no?
––Mi voz se hizo con una especie de nudo que era la representación mi confusión acumulada–– Yo ya respondí tu pregunta, ahora tu responde las mías.
–– ¿Crees qué es justo?
Yo te hice una sola pregunta y recibí una simple respuesta.
¿Qué clase de humano eres?
¿Un idiota?
–– No soy alguien común… Soy alguien que siempre ha estado por encima de los demás.
Hasta incluso de lo que desconozco, como tú.
Delante de mí, se empezó a materializar una especie de silueta humana que salía de una gran llama azul que había aparecido a tan solo unos centímetros de mí, tenía una forma que no lograba definir su sexo con una simple mirada.
<< Quizás, este tipo de cosas no tengan uno similitud con mi raza >>, fue lo primero que pensé al ver cómo se terminaba de generar su torso para continuar con lo restante.
Una hermosa voz salió de aquella figura que se estaba presentando ante mi notable presencia –– Con esta forma se te hará mucho más sencillo comprende lo que soy.
–– Entonces, ¿Con qué eres esto con lo que he estado hablando?
––Respondí mientras que sacaba un cigarrillo para calmar el ansia que había nacido en mi cuerpo––.
No hace falta decir que eres algún producto de mi brillante imaginación… –– De verdad que eres demasiado estúpido… Ve tus brazos… ¡Velos!
Confundido por esa actitud predominante que había tomado por una simple afirmación, baje mi mirada para darle una breve inspección a lo que tanto imploraba a que viera mientras me llevaba el cigarrillo cada vez más cerca de la boca.
–– ¿C-c-cómo es… posible?
Mis brazos, llenos de cicatrices notables, parecidas a los de cualquier persona que haya vivido toda su vida en la mala andanza.
Mi ropa, totalmente rasgada, como si cada hilo hubiese sido cortado con una tijera o en su defecto: un cuchillo muy afilado.
–– Entonces… ¿sigo siendo solo tu imaginación?
Su desprecio en cada palabra que salía de su boca era muy notable.
Ya me había dado cuenta que absolutamente no estaba en una buena posición para enfrentarme de tu a tu contra aquella extraña presencia.
–– Ya… entiendo… ––intentando evadir la pregunta y terminando de posar el cigarrillo entre mis labios ocultando la impresión que me había causado––.
De alguna manera, sin estar en el mismo plano que yo, puedes dañarme físicamente ––dije mientras recogía el encendedor que se había caído de unos de los bolsillos del saco–– Es bastante irónico… lo que dicen historias de fantasma y espíritus es que ninguno te puede causar un daño… solo un pequeño susto si eres una mente débil y pobre.
–– ¿Qué es lo que te crees?
He visto pasar por este bosque a muchos como tú, y por culpa de su arrogancia terminando desapareciendo de cada rincón de su vida… Por lo que veo, solo perderé tiempo intentando hablar contigo en esta situación.
Tu mente tan pobre como la de todos los humanos no es capaz de sentir el verdadero perdido… –– Antes de que te vayas… ¿cómo sabes de Heisenbourg?
–– ¡Ja, ja, ja!
De verdad que eres demasiado ingrato para preguntarme eso.
Lo único que te diré es que, por culpa de tu codicia, te dirigirás a una muerte más que segura ––empezando a volver el tiempo a su tonalidad normal, con la oscuridad que había y potente luz de mi linterna––.
Estas más cerca de Heisenbourg de lo que imaginas… o de hecho.
¡Ya estás en Heisenbourg!
––empezando a reír de una manera desquiciada mientras que desaparecía entre la oscuridad con una voz muy tenaz––.
¡Capaz!
¡Solo capaz!
Esa libreta que tienes te sea de ayuda.
Una fuerte ráfaga de aire hizo que cayera en el sucio barro, siendo bañado de manera humillante por las gotas de lluvia que se escabullían entre las hojas de los árboles.
Me sentía débil, la gran pérdida de sangre sin duda era más real que mi propia palabra.
Todo a mí alrededor se volvía a sentir real nuevamente.
Con mucha dificultad logré ponerme nuevamente de pie, notando como la suela de mis botas ya habían cedido totalmente ante el daño proporcionado por la humedad y mi sangre; milagrosamente las únicas cosas que no salieron afectadas ante este extraño hecho fueron las que tenía guardada en los bolsos, pero aun así, no estaban logrando salvarse de las gotas de lluvia que estaban cayendo sin cesar sobre mí.
Apresurándome en poner nuevamente mí paso firme en marcha y recogiendo el encendedor que estaba empezando a ser cubierto por el barro, trace una línea recta en mi mente imaginando que esa sería la ruta que me llevaría a Heisenbourg… Con un cigarro en los labios y el denso humo que brotaba de mi boca que después chocaba contra mi cara por las densas brisas del lugar, sentía que nuevamente era yo, nuevamente era Frank Gibson.
<< Yo.
Sigo siendo ese detective, esa mente que he construido por mi talento… nunca morirá ni siquiera por cosas tan estúpidas cómo estas.
Si he sentido que hay cosas que he perdido u olvidado que eran importantes para mí.
Aquel anciano… esa maldita esencia, sean lo que sean.
Solo están animando mi llama de curiosidad sobre hasta qué punto soy capaz de llegar.
Quizás solo… deba de creer en todas esas cosas que juré que no existían durante mucho tiempo, desde aquel día en el que vi la cruel realidad de este mundo… de mi mundo.
Ese día en el que mi inocencia se murió junto a mi antiguo yo… Aunque… sé que después de todo esto, no volveré a esa vida normal, pero… ¿cómo era mi vida?
No lo recuerdo bien en estos momentos.
Maldita sea con mi mente… Es tan brillante pero se ha dejado vencer por lo este extraño caso.
Sé que me hizo que olvidara tantas cosas que de seguro consideraba innecesarias, pero… ¿tan innecesarias eran…?
>> >>–– ¿En qué estoy pensando ahora?
Desde cuando me he preocupado en ese tipo de cosas.
¡Yo soy Frank Gibson!
No importa que haya olvidado y que haya recordado.
¡Lo único que importa es que soy el mejor maldito detective que haya parido esta raza estúpida!
Estando totalmente sumergido por mis pensamientos, me había cegado ignorando todo lo que estaba pasando por mí alrededor, ignorando las cosas que ya he estado viendo y compartiendo durante todo el tiempo que he estado adentro de este bosque.
Ya el dolor y el cansancio no era nada que causara un agobio notable en cada paso que haya dado durante ese oscuro y frio camino.
El ambiente había cambiado un poco, había llegado a una zona en donde predominaba una especie de luz fluorescente que era producida por una gran cadena de hongos.
Aquella maravillosa y fantasiosa vista logró sacarme de mi mente por un momento para admirarla y adorarla lo más que pudiese, los arbustos habían sido cambiados por macizas rocas cubiertas de un pegajoso musgo, la corteza de los arboles estaba también cubierta por el musgo y la lluvia había desaparecido por completo.
Al fin lograba ver un cielo, aunque oscuro, era contrastado por la iluminación de las pequeñas estrellas que dibujaban hermosas formas a lo largo de todo su ancho.
Pero extrañamente… mi amiga no se encontraba entre ellas.
––<< Al parecer… sigue algo celosa por lo que dije.>>–– Fue lo primero que pensé, pero ya la adrenalina que había producido mi cuerpo tras la llama que había renacido dentro de mí, se había pasado momentáneamente, mis piernas no daban para un paso más y mis hombros no soportaban más el peso de las bolsas.
Bajando mi mirar nuevamente a la superficie, empecé a inspeccionar mis alrededores, buscando un lugar en donde mi esbelta figura pudiera descansar y reponer todas las energías mal gastadas.
Después de unos minutos marchando a paso lento como militar añejo, sufriendo por cada pequeño pedazo de tierra que se metía entre la separación de mi suela.
Logré encontrar una pequeña zona en donde el musgo no había atacado aún; un pequeño ovalo se dibujaba de manera imprecisa en el suelo, rodeado de los pequeños hongos y los árboles comunes del bosque.
La brisa en aquel lugar era calmada, tanto que podía encender mis cigarros sin ninguna dificultad.
Mis piernas, cansadas por el esfuerzo, cayeron sin duda objeción al suelo causando que me recostara en una roca sin mucho filo que se encontrado en el lugar; mis bolsos y sombrero también cayeron de manera vaga en el suelo, esparciéndose entre sí.
>>–– Al fin, unos minutos de paz… sin duda me los merecía.
¿Qué hora será?
Capaz no me haya traído un reloj conmigo… igual no parece que haya pasado mucho tiempo desde que me aleje de mi precioso Mustang.
Viendo al cielo, su oscuridad y claridad por las estrellas, me atrevería a decir que deben de ser medianoche.
Al paso de los minutos ya me había hecho con una especie de campamento improvisado, después de haber buscado ramas y varias hojas secas logré hacerme de una pequeña fogata que además de abrigarme, también me servía como un encendedor convencional de mis cigarros, el bolso más grande me servía como una almohada después de haberle sacado todo lo que llevaba por dentro, y la bolsa era usada como una especie de colchón fino que me salvada de la suciedad del suelo.
Ya estando totalmente acomodado y con mejor luz que la azuleja de la noche, y de haber abierto alguno de mis suministros para mi alimentación.
Me dispuse a intentar descifrar aquellos extraños números de la libreta.
En mi mente me habían causado mucha conmoción ya que no recordaba haber anotado algo antes en aquellas hojas… Al abrirla me lleve una gran sorpresa, buscaba por las páginas y no encontraba ninguna anotación, buscaba y buscaba; y nada que se encontrara.
<< ¿Qué es lo que sucede con esta mierda?
>> pensaba mientras que pasaba cada hoja con un gran desespero, todas estaban absolutamente en blanco sin nada que me diera una señal de uso pasado.
Pasaron los minutos y absolutamente nada aparecía en las líneas, a pesar que lo buscara de adelante para atrás, atrás para adelante; de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba.
Cansado de la búsqueda ya sin sentido, me dispuse a escribir mis pensamientos para matar el tiempo un poco más de lo que tenía pensado: “Hoy, un día que desconozco, la fecha y hora también.
Todo ha sido raro desde… bueno, es raro ya que no recuerdo bien cómo fue que llegue a este lugar.
Aquella llamada sin duda fue lo más raro que he oído en mi vida, la voz anciana de ese hombre ahora me da un poco de risa en este momento.
Siento también que he olvidado tantas cosas, que mis recuerdos tiene partes borrosas o vacías, desde hace mucho he estado buscando algo en mi saco cada vez que siento peligro, pero no encuentro absolutamente nada que pueda defenderme a parte de mis puños.
Aquel extraño fuego… que era como una persona… me pregunto de verdad que era esa cosa.
Me pregunto qué carajo es esto…” Una fuerte brisa corrió a lo largo de mi lugar de descanso improvisado, la pequeña fogata se apagó en un instante al igual que mi cigarrillo; mi cabello se despeino por el viento y mi sombrero se fue volando hacia dentro del bosque.
Aquello me sacó de mi concentración, encendí mi linterna para no ser consumido por la oscuridad que llegó junto al viento.
Sentía como las ramas hablaban entre sí con torpes golpes de sus hojas con las demás, pequeñas piedras corrían como niños en una tarde soleada cualquiera, el viento reía y reía en los alrededores y demás.
Levantando mi mirada por la repentina situación logré percatarme de inmediato que la realidad en aquel lugar se estaba alterando, el color de los hongos paso de un verde fluorescente a un intenso azul que soltaba pequeñas ráfagas oscuras consigo.
Recogí todo lo más apresurado que pude y me fijé en la misión de recuperar mi sombrero… << ¿Qué mierda es esto…?
>> Fue lo primero que pensé al darme cuenta que al frente de mí se había formado un estrecho camino de tierra, se lograban ver algunas ramas que dejaba caer un musgo pegajoso desde la altura, también algunos arbustos que le daban más protagonismo a la maleza del lugar, y en lo más lejano se lograba apreciar cómo varios de los hongos habían formado una especie de pared cubriendo a una gran roca pero con un vacío cuadrado en el medio de todo como si fuese una especie de portal.
Ya sin ningún tipo de expresión ante lo extraño, me dispuse a seguir aquel camino.
––<< De seguro aquel fuego o llama tiene algo que ver con esto––>>, me dije antes de armarme de toda la fuerza que me quedaba para levantar mis provisiones y el cuaderno, y dar el primer paso en este nuevo tramo de la aventura.
Terminando de pulir los detalles de mi sucia apariencia con un simple peinado hacía atrás con mi mano, di el primer paso y luego el segundo ignorando la incomodidad que sentía por las piedras que se habían metido adentro de mi zapato.
Seguí el camino intentado evitar que los finos hilos de musgos tocaran demasiado lo poco que quedaba de mi saco, el camino era demasiado sufrible para una persona de mi nivel pero sabía que nada podría igualar este nivel de asquerosidad… Pasaban los minutos y el trayecto parecía que estaba avanzando conmigo, mis pasos se sentían que eran dados en el mismo lugar por el que comencé después de haber avanzado un poco, aquel final se veía a la misma distancia en la cual comencé.
Era todo muy extraño, parecía que estuviera caminando en una especie de túnel como en los que cuentan las novelas de ficción, túneles que únicamente tienen una entrada pero no una salida; a pesar de eso, mi alrededor si cambiaba, no eran las mismas ramas, no eran la misma cantidad de hongos y mucho menos era la misma forma de los árboles de minutos atrás.
Mi percepción del tiempo está… ¿o estaba?
Totalmente alterada, sé que eran horas que habían pasado desde que llegué a ese lugar, mínimo unas seis o siete horas y aun así, seguía siendo de noche en este lugar.
Sabía que todo ese tiempo había pasado por los torturados que se sentían mis músculos por cada paso que daba, incluso mis ojos se cerraban en ocasiones, eran algo más que un parpadeo común, era como un parpadeo postergado… Mi mente ya no podía pensar con la misma claridad que en muchas ocasiones me ha dado de que sorprenderme, hasta incluso me causaba algunas alucinaciones de que el final estaba cada vez más cerca, pero cuando volvía a la realidad me daba cuenta que solo era eso… una alucinación… una extraña ilusión.
Mi linterna empezó a bajar su brillo, pero eso llevo una extraña consecuencia, aquellos hongos que estaban escondidos de manera tímida en las rocas, habían empezado a brillar de mayor manera dándole una mejor claridad al camino.
Tras apagarla, mis ojos fueron maravillados por una gran vista, por primera vez después de tantos años de viajes a todo tipo de lugares; logre encontrare con la hermosura de lo que era no tener ningún tipo de contaminación visual al frente de mí.
Las estrellas brillaban a todo su esplendor.
La luna, en el lugar en donde se escondía de mi vista, también colaboraba con su luz, y junto a los hongos me daba una hermosa imagen que se guardó inmediatamente en mi mente.
Únicamente lo podía comparar con algún lienzo enmarcado de los mejores artistas clásicos de nuestra historia… de nuestra raza.
Una sensación de calma se apoderó de mi ser por la inesperada entrada de un aíre levemente frío que venía acompañado de una fragancia floral.
Mi mente se quedó en blanco y mis músculos empezaron a ceder ante la situación; sin darme cuenta, mis rodillas ya habían tocado el suelo, mi mirada se había apagado, a pesar de que mis ojos se mantenían abiertos, el cansancio era tanto que tuve no se me reflejaba ninguna imagen.
Todo mi cuerpo se entumeció junto al frio suelo de tierra, el descanso pasado parecía no haber podido calmar todo esto que estaba sufriendo en este momento.
Con pocas fuerzas, logré tomar nuevamente el control de al menos mi mirada y cuello, logrando ver nuevamente una imagen clara del lugar en donde me encontraba.
Aplicando toda la energía que me quedaba, logré mirar hacia arriba con comodidad notando un extraño poste de un metal que daba señal de sus años de abandono por su gran nivel de oxidación.
Subí cada vez más mi mirada notando como en la parte más alta del mismo se encontraba un cartel que a pesar de su desgate mostraba el nombre que tanto estaba esperando ver su veracidad.
>>–– Heisenbourg… sin duda que te tardaste demasiado… ––dije al viento antes de apagar mi cuerpo por completo y ceder al descanso.
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