El aullido y el lamento 2: La sinfonia del vínculo - Capítulo 81
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- Capítulo 81 - 81 Intercambio Instintivo
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81: Intercambio Instintivo 81: Intercambio Instintivo (Víktor) El calor del sol que entraba por las ventanas de la cabaña me había despertado, pero la incomodidad seguía ahí.
Nos habían robado la esencia del dragón, el enemigo era invisible, y Nimue y Caelum estaban sellados en el sótano planeando.
Yo solo quería acción.
En lugar de acción, teníamos a Ana, la nahuala, sentada en el centro de la sala, con las piernas cruzadas y la calma de alguien que nunca había conocido la prisa.
Samara y Diana la escuchaban con fascinación mientras yo me dedicaba a afilar una daga con una piedra de la bóveda, la frustración recorriendo mi brazo.
—El Profesor Caelum me contó sobre la Sinergia total y cómo han evolucionado en tan poco tiempo —dijo Ana, su voz suave, pero con una resonancia que me obligó a prestar atención—.
En mis viajes he visto magias parecidas a la suya, magias que se desarrollan y se nutren de vínculos y uniones, son escasas pero muy poderosas.
—Es claro que el lazo emocional es la base, el afectivo un canal, pero el físico también juega un papel importante.
Por lo que me contaron, puedo decir que cada interacción entre los tres es un acto de “sintonización” que refuerza la “Sinfonía del Alma” —Pero, hay un límite de cuánto pueden mejorar o absorber uno del otro, sin importar lo mucho que entrenen.
Pero imaginen si se vinculan con alguien más.
Una magia o una esencia compatible a lo que ustedes tienen.
Dejé de afilar.
Por fin, algo tangible.
—Es un río de tres —continué, usando la metáfora de Nimue—.
El río es fuerte, pero si le añades más afluentes…
—El río se desborda —terminó Ana—.
Y esa es la clave.
Mis oídos se aguzaron.
Samara y Diana se inclinaron hacia adelante.
—El Vínculo Trino que ustedes crearon, si no es diferente a otros que he visto.
Tiene la capacidad de escanear y capturar cualquier frecuencia mágica de alto impacto que entre en contacto íntimo con uno de sus miembros.
—En su relación, no hay espacio para otro vinculo sentimental tan intimo como para converger.
Sin embargo, la intensidad del acto sexual actúa como un desbloqueador de la esencia del Sintetizador.
—Criaturas espectrales, cambiantes, salvajes, elementales como una sirena…
no lo sé.
Imaginen las posibilidades.
—La magia de un ilusionista, si converge con el lamento emocional de la Bansheaver, Samara podrías crear (hipoteticsamente) ecos de dolor en la mente del enemigo—dijo Ana, sonando cada vez más convincente—.
Lo que podrían aprender o refinar generando ese vínculo…
Justo en ese momento, la puerta de la bóveda se abrió lo suficiente para que Nimue asomara la cabeza.
Estaba recuperada, pero su expresión era de extrema seriedad.
—Yo puedo confirmarlo, su vínculo físico nutre la magia—interrumpió Nimue, entrando a la cabaña—.
En el entrenamiento de Ványar, ustedes tuvieron un…
encuentro difícil de describir, pero al día siguiente, el vínculo era exponencialmente más poderoso.
Se quedó de pie, como si hubiera lanzado una bomba.
Después de un silencio raro y las chicas con las mejillas encendidas de vergüenza, Nimue se retiró sin decir una palabra más, dejando que el peso de su confirmación nos aplastara.
—Me queda claro entonces —dijo Ana, riendo suavemente—.
El canal físico es importante, y con los anillos que portan ahora, una transferencia mágica sería mucho más fácil.
—¿Transferencia?
—preguntó Diana, procesando la información con su característica franqueza.
—Así es, Diana —respondió Ana.
Se acercó a la mesa, moviendo los dedos sobre la madera—.
El vínculo emocional y sentimental lleva tiempo, y no lo tenemos.
Tampoco la voluntad, ya que su relación abierta se cierra en el triángulo.
No es un poliamor de facto.
—Es correcto —respondió Samara, su postura rígida.
Ella, al igual que yo, era protectora con nuestros límites.
—Bueno…
de dónde vengo, su relación es algo normal, natural, sin prejuicios.
Yo tengo una pareja, solo un vínculo afectivo y emocional.
Pero como dije, hay otra forma de conectar.
La forma más básica, instintiva y vulnerable que tiene la vida para vincular criaturas…
el sexo.
Ana se tomó un momento.
Su voz se volvió didáctica.
—Para mi pareja y para mí, el cuerpo no es exclusivo.
Podemos tener parejas sexuales fuera de la relación y seguir amándonos.
Si ustedes pudieran usar el sexo como una conexión y medio de transferencia, sumando sus habilidades… —En teoría, La empatía y entendimiento de la vida de Samara; tu rastreas, mapeas y comprendes las emociones mas naturales de la criatura con la que estén vinculando, accediendo a su esencia mágica, Diana, el nexo…obviamente, tu eres la que absorbe y combina, le das una nueva frecuencia a esa magia y la adaptas al vinculo, por último, la fuerza del Lycan, Viktor tu fuego es la forja y tu tierra permanencia, tu te encargas de solidificar esa nueva hebra en el hilo del vínculo.
—Es una locura —dijo Samara, de pronto furiosa, pero había un brillo de intriga en sus ojos.
—Ana, hay una diferencia crucial.
—Continuó Samara —, Lo que tú describes es una conexión social.
Nosotros hablamos de un circuito mágico.
El Vínculo Trino es un motor alimentado por tres frecuencias específicas.
Si introducimos una cuarta, debe haber un propósito, no solo placer.
El sexo es el canal, sí, la forma más básica y vulnerable de intercambio de energía vital.
Pero para que funcione, la criatura externa debe ser un transmisor poderoso, no solo una pareja sexual.
—Ana tiene razón en un punto —Intercedí —En el supuesto de que tenga razón: el afecto ralentiza la transferencia, pero la hace segura.
No podemos arriesgarnos a que un Sintetizador —la criatura externa— no esté dispuesto a soltar su magia.
Mi trabajo es forjar esa nueva hebra, solidificarla.
Pero si la hebra es débil o se resiste, podría rompernos por dentro.
Necesitamos que esa transferencia sea instantánea y total.
Diana continuo después de mí, con una sobriedad académica increíble.
—Entonces, no es que podríamos hacerlo o no, es que el sexo es la única forma rápida de hacerlo.
Es la máxima vulnerabilidad que tienen las criaturas para despojarse de su esencia sin querer.
Si encontramos una criatura con una frecuencia mágica que necesitamos, y Samara puede observarla completamente, el acto sexual libera el código.
Yo lo absorbo y adapto al Vínculo.
Y Víktor lo graba permanentemente.
¿Es así, Ana?
—Así es, Diana.
Lo llamaremos Intercambio Instintivo.
Usan el instinto animal, la vulnerabilidad química y la pérdida de control que el sexo produce para anular la voluntad de la criatura externa.
El objetivo no es el amor, ni la amistad, sino la magia.
Los anillos reforzando la sinergia, solo garantizan que la transferencia una vez iniciada, sea limpia y no dañe el cuerpo.
De ustedes depende que el vinculo afectivo y emocional quede intacto.
—He visto que es posible.
La magia llama a la magia, pero solo si hay un grado de compatibilidad.
No pueden seducir a una gorgona esperando petrificar a alguien con los ojos solo porque ella crea estatuas de roca con sus víctimas y Viktor puede mover las piedras.
—Pero una súcubo, por ejemplo, podría ampliar su piromancia y su fuego.
Solo piénsenlo.
Sé que es un tema delicado.
Mientras ustedes analizan la situación, yo iré con Caelum al sótano.
—Ana se retiró —No suena tan loco —replicó Diana, poniéndose de pie—.
Imagina, Samara.
Víktor conoce a una ninfa hermosa.
Él es un poco torpe, no sabría seducirla; su torpeza nos encanta a nosotras, pero puede no funcionar con otra chica.
Nosotras, a través del vínculo, le podríamos aconsejar.
Es como si la estuviéramos seduciendo nosotras.
Y cuando por fin la lleve a la cama…
con los anillos puestos el vínculo y la sinergia funcionan de manera inconsciente…así que tú y yo disfrutamos el espectáculo.
Él no deja de ser nuestro; solo se lo préstamos a otra chica y ella sin saber nos paga con magia.
El argumento de Diana era simple, directo y brutalmente honesto sobre nuestro fetiche compartido.
Me hizo sonrojar, pero Samara se rió.
Sentí la tensión en la hebra de su empatía; sabía que ella sería la primera en sentir la esencia robada.
—Bueno, si lo dices así, no suena tan mal —dijo Samara, el sarcasmo volviendo a su voz, pero ahora con una energía nerviosa.
—Te fascina observar Sam.
Lo hicimos aquí entre nosotros —dijo Diana, acercándose a ella con una voz que sonaba extrañamente emocionada—.
Ese voyerismo sería increíblemente más fuerte si es con alguien más, ¿no crees?
—¿En serio?
¿Caelum trajo a alguien desde el otro lado del mundo para que nos dijera que coger con alguien más puede darnos poder?
Samara me miró, la banshee ahora dominada por el estratega.
—Creo que al menos debemos pensarlo.
Diana tiene razón, podría ser…
interesante.
De cualquier modo, no llevamos una relación común.
Mentiría si no digo que, al igual que a Diana, me intriga y agrada un poco la idea.
Me quedé pensando, sorprendido por su apertura.
Yo era el más posesivo, el más reacio al cambio.
—Sí, bueno…
suena interesante, sí, no puedo negarlo, pero no quiero que las cosas cambien entre nosotros o se pongan raras.
—Podemos tener acuerdos.
Términos y condiciones —dijo Diana, forzando un acento demasiado serio.
Solo logró hacernos reír a los tres.
—Voyerismo —dije, sintiendo la idea asentarse en mi mente.
Compartíamos ese fetiche; era una ventaja—.
Si todos estamos en sintonía, creo que podemos intentar…
pero…
—Al primer desacuerdo —interrumpió Samara, su voz volviéndose pétrea.
—Al primer cambio notorio en nuestra relación de tres —continuó Diana, su sonrisa desapareciendo.
—El juego o el experimento de vinculación…
se termina —concluí, sellando el trato.
—Hecho —dijimos al unísono, y el pulso de los anillos fue nuestra firma.
Era una locura.
Era la guerra, y estábamos a punto de usar el arma más inesperada de todas.
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