El aullido y el lamento 2: La sinfonia del vínculo - Capítulo 85
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- Capítulo 85 - 85 El Oleaje
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85: El Oleaje 85: El Oleaje (Diana) La vista de Samara saliendo de la habitación, con el cuerpo todavía brillante por el sudor y la magia de Nimue, fue el golpe de gracia.
No me quedaban nervios; solo temblor.
Había sido testigo de la furia contenida de Víktor y de la rendición de Samara, y había sentido todo en mi propia piel.
Yo era la Adaptadora; mi magia de Agua era fluida, lo que significaba que sentía doblemente la intensidad de los otros.
Samara se acercó, sus ojos de banshee todavía llenos de esa paz silenciosa que Nimue le había dado.
Agarró su ropa sin prisa.
—Buena suerte, Nextherian —murmuró, su voz suave, y me dio un beso en los labios.
Su piel desnuda estaba fría, pero la esencia que me transfirió era una promesa de la nueva fuerza.
Salió de la habitación, dejando la puerta abierta.
Me quedé en la cama de musgo, desnuda y temblando, mirando a Nimue.
Víktor estaba de pie, vestido, cerca del umbral, su presencia era una masa sólida de Tierra refinada.
El público estaba listo.
—Creí que yo no era parte del acuerdo —logré decir, mi voz sonando apenas un susurro de Agua turbulenta.
Nimue sonrió.
Se acercó a mí en la cama de musgo.
Su cuerpo, cubierto de rocío de la Transferencia anterior, se sentía fresco.
Su mano se posó en mi mejilla.
—El acuerdo original era por la supervivencia.
Esto —dijo, sus ojos profundos y verdes fijos en los míos—, es otra cosa.
La profundidad y fuerza de tu Oleaje captó mi atención, Diana.
Víktor necesita raíces, Samara necesita secretos.
Yo te quiero a ti, porque tu Agua es la vida que busco.
No hubo necesidad de más explicaciones.
La verdad era tan clara como un manantial.
Nimue quería mi fluidez, mi pureza elemental.
Nimue no me guio con la maestría paciente que usó con Víktor, ni con la seducción envolvente de Samara.
Ella fue directa, la Maestra exigiendo la esencia más pura.
—Quítate el miedo, Diana.
Deja que tu Agua fluya.
Me abracé a ella, mi cuerpo buscando refugio en la corteza suave y su aroma a bayas del bosque.
Nimue me devolvió el abrazo, pero sus manos no me acariciaban.
Sus dedos se movían con una precisión elemental sobre mi espalda bajando por mis caderas y llegando hasta mis muslos, como un río que busca su cauce, buscando mi fuente.
El vínculo de la Sinergia total se disparó, y pude sentir a Víktor y Samara entrando en el ritual.
Sus esencias, ya refinadas la Tierra pesada de Víktor, el Viento silencioso de Samara, actuaron como un dique, conteniendo mi pánico, permitiendo que mi Agua se concentrara.
Nimue me besó, y el mundo se convirtió en un torrente.
Sus manos como enredaderas provocaban una cascada entre mis piernas, mis caricias fluyen por su cuerpo, como un rio desbordado a toda prisa.
Su cuerpo era ahora un sistema de Raíces sumergidas, y mi Agua se movía a través de ellas.
Sus piernas se cruzaron con las mías, nuestros cuerpos unidos por un abrazo, sus caderas en un vaivén como mar en calma frotando su intimidad con la mía.
Mi Agua y su Vida se encontraron en un estallido de energía blanca y pura.
Sentí el poder elemental de mi therian multiplicarse, volviéndose más adaptable, más resistente.
Mi Agua se convirtió en un tsunami bajo control, un arma de fluidez perfecta.
Nimue se aferraba con sus labios a mi boca, bebiendo sedienta de mis besos, sus gemidos ahogados eran la recompensa, la muestra de que el caudal de mis manos recorría el camino correcto en los bosques de su piel (Samara) La Transferencia de Diana no fue un baile lento; fue una tormenta.
El movimiento de Nimue no era suave; era un oleaje poderoso que me obligaba a ceder todo el control.
Sentí la pura Vida de la druida inundando cada célula de mi cuerpo, el vínculo renovado era majestuoso, sentir en propia piel lo que siente Diana, esta sinergia, esta sinfonía de placer, definitivamente puedo acostumbrarme a esto.
(Diana) El mar en calma de a poco se volvió tormenta El mar en calma de a poco se volvió tormenta.
El cuerpo de Nimue, que hasta ahora había sido un sistema de Raíces sumergidas, se convirtió en una presa que mi Agua debía romper.
Yo era el torrente, y Nimue no oponía resistencia; me obligaba a usar mi fuerza total.
Mis manos abandonaron la delicadeza.
Abrazaron su cintura con la necesidad cruda de la Nextherian, buscando la fuente de su placer.
El movimiento de sus caderas dejó de ser un vaivén de mar en calma y se convirtió en el oleaje brutal de la marea alta, rompiendo contra mi intimidad.
Nimue no gemía; rugía, un sonido profundo y gutural que no era sutil, sino el grito de la tierra siendo nutrida por el agua.
Sentí su cuerpo vibrar con un placer tan intenso que el vínculo con Samara y Víktor se saturó.
Mi propia magia de Agua se disparó.
La Sinergia total la usaba para forzar la purificación, para que mi elemento se convirtiera en un arma de fluidez perfecta.
Ella me besó con la ferocidad de un huracán, bebiendo sedienta de mis besos.
Sentí que no solo bebía el aire de mis pulmones, sino las dudas de mi alma.
Su entrega era total, y por primera vez, sentí el poder de mi Oleaje descontrolado, pero al mismo tiempo contenido por la sabiduría de sus Raíces.
(Víktor) El clímax de Diana fue diferente al mío.
El mío fue un hundimiento volcánico, lento y firme.
El de Samara fue un susurro penetrante.
El de Diana fue una explosión de luz blanca y azul, un tsunami de emociones que golpeó el vínculo.
Yo estaba en la sala, y sentí que la roca bajo mis pies se convertía en arena.
Mi Tierra tembló ante la fuerza de su Agua.
El vínculo nos obligaba a ser espectadores y partícipes de su éxtasis.
Sentí el poder de la Vida de Nimue y mi Tierra unirse para darle forma al Oleaje de Diana.
La Sinergia se completaba: Mi solidez le dio forma a su fluidez.
El éter de Samara le dio velocidad.
El Fuego le dio calidez.
La tormenta duró segundos, pero se sintió como un siglo de refinamiento.
La energía se liberó y el vínculo, en lugar de romperse, se cerró con una perfección absoluta.
El Oleaje estaba domado.
La Sinfonía estaba completa.
(Diana) Abrí los ojos.
Nimue se recostó a mi lado, respirando con la fuerza de alguien que ha corrido un maratón.
Su rostro, bañado en el sudor de la Transferencia, estaba lleno de una satisfacción profunda.
—Qué Oleaje tan increíble, Diana —dijo, su voz ronca—.
El Refinamiento del Bosque es tuyo.
Mi pago ha sido satisfactorio, pleno y abundante, quiero volver a nadar en tus aguas, cuando todo esto termine.
Asentí, sentí mi cuerpo ligero, mi magia de Agua fluyendo con la claridad de un manantial de montaña.
Me giré hacia dos amores, la fuerza de mi orgasmo los había atraído curiosos hasta el umbral de la puerta.
Samara y Víktor se miraban, sus rostros reflejando la asombrosa intensidad que yo sentía.
Habían sido testigos del acto más íntimo, el más poderoso, y el vínculo estaba intacto.
Nimue se levantó.
Su cuerpo se cubrió de inmediato con su atuendo de enredaderas.
—Víktor, Samara, Diana —dijo, con una autoridad renovada—.
Ya no son un trío de estudiantes con suerte.
Son una Sinfonía de poder refinado.
El tiempo de los rituales ha terminado.
Nos terminamos de vestir rápidamente.
El cuerpo de Víktor se veía más firme, el de Samara más tranquilo.
Mis propias manos se sentían capaces de mover el lago de la bóveda si fuera necesario.
—Ahora que los tres están refinados —dijo Nimue—.
El enemigo sabe que están en el campus, pero ahora tienen la llave para enfrentarlo.
Sin embargo, es imperativo que tambien tengan la fuerza, debemos comer y descansar, busquen al profesor Vanyar en la mañana.
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