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El aullido y el lamento - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 Nimue
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13: Nimue 13: Nimue De pie, a unos metros de nuestra mesa, estaba la Profesora Nimue, la elfo del bosque de piel verdosa y cabellos color musgo.

Era la personificación de su linaje: una descendiente directa de los druidas del Círculo de los Sueños, profetas de la naturaleza.

Sus ojos eran profundos como lagunas y su túnica, tejida con enredaderas, parecía fusionarse con el polvo de las estanterías.

Nos miraba con una expresión de serena preocupación, estudiándonos con una intensidad que trascendía la simple curiosidad.

El aire alrededor de nuestra mesa se volvió denso, como si su sola presencia hubiera silenciado el resto de la biblioteca.

—Así que son ustedes —dijo, su voz suave como el musgo, pero cortante.

No era una pregunta—.

Ese pulso energético en los dormitorios…

y hace apenas un rato, esa… resonancia en el pasillo de alquimia.

Samara se tensó a mi lado como la cuerda de un arco.

La sangre abandonó su rostro.

Yo apreté la mandíbula, preparándome para el regaño, para la suspensión, para ser expulsado por actos inmorales.

Estábamos atrapados, ni siquiera tendríamos tiempo de averiguar si fue magia o elección y nuestro tiempo en ULTIMA podría haber terminado.

Pero Nimue nos miró con tranquilidad, una calma casi decepcionante.

No había ira en sus ojos, solo una profunda y aterradora gravedad.

—Tuve una visión —continuó, dando un paso lento hacia nuestra mesa—.

Una profecía sobre una unión caótica y, francamente, aterradora.

—Vi dos siluetas.

Una, salvaje y sombría, llena de una furia animal, miedo y dolor.

—Sus ojos profundos se posaron en mí, y sentí como si estuviera describiendo el desastre de mi linaje.— La otra, etérea y brillante, casi espectral, llena de melancolía y tristeza.

—Su mirada se movió hacia Samara, que contuvo el aliento.

—Ambas se fusionaron —dijo Nimue—.

Y de esa unión, surgió una magia indescriptible, un sonido, una poderosa liberación de magia antigua.

Y después…

solo silencio.

Se detuvo justo al borde de nuestra mesa, sus ojos fijos en nosotros.

A diferencia de Vanyar, no había aires de grandeza en sus ojos, solo una mirada que evocaba la calma de un lago, contrastando con las palabras que estaba a punto de pronunciar.

—Cuando los vi a ustedes dos, juntos…

un licántropo y una casi igualmente inusual banshee, con sus auras y su magia claramente entrelazadas, supe que esa visión se relacionaba con ustedes.

Y si la brisa no me miente, hay algo en el bosque que los está llamando.

La confirmación de un elfo druida de ese calibre nos golpeó con la fuerza de un rayo.

La Runa.

La visión.

El aullido y el lamento.

Todo era real, y ella sabía algo que nosotros no.

—Si es lo que imagino, aunque me gustaría estar equivocada, lo que buscan es tan antiguo que no existen libros que lo describan —nos reveló Nimue, bajando aún más la voz—.

—Deben ir al sótano de la biblioteca.

La sola mención de ese lugar me ponía los pelos de punta.

ningún estudiante visita el sótano, que una profesora lo sugiera, daba un nuevo tono de urgencia a nuestra misión.

Nimue continuó.

—Allí, en las profundidades, están los pergaminos más viejos, los que guardan las verdades ocultas.

Pero llegar es peligroso.

Entrar tiene un precio.

Nimue sacó un pequeño amuleto de madera tallada de su túnica.

—El acceso está sellado con un sortilegio de contención.

Para abrirlo, necesitarán dos cosas —explicó—.

Primero, el hechizo de apertura, el Veritas Ancestral.

El Profesor Ványar lo conoce; solo él puede transmitirlo.

No podrían estar en esta sección sin su aprobación, así que supongo que encontrarán un buen motivo para pedírselo.

Segundo, el sortilegio requiere que demuestren su linaje.

Necesitan la esencia representativa de sus respectivos clanes.

La elfo sonrió levemente.

—Algo que contenga la intensidad de su transformación, señor Von Wolf, y la calma helada de su lamento, señorita Samara.

Me di cuenta al instante.

El castigo de Thörne.

El Polvo de Luna y las Raíces de Lamento.

El viejo amargado, sin saberlo, nos había dado acceso a los ingredientes que necesitábamos.

Pero jamás los entregaría por voluntad propia; su rareza les daba un valor incalculable.

La Profesora Nimue nos entregó el amuleto.

—Esto les ayudará con la parte final del sortilegio.

El sótano hará el resto.

Si hay algo ahí que deban leer, si demuestran por qué lo necesitan, entonces eso será lo único que podrán encontrar.

No tendrán que buscar entre miles de manuscritos.

La magia siempre encuentra un camino.

Vayan, jóvenes.

El tiempo es corto, y la verdad está esperando.

La profesora se esfumó tan silenciosamente como había aparecido, dejando solo el rastro de un leve aroma a pino.

La lista de tareas era clara: hablar con Ványar y robar un par de esencias del almacén de Thörne.

Pero la duda de Samara pesaba más que nunca en mi mente y mi corazón.

¿Era esta magia antigua moviendo los hilos del destino?

—Bien.

Necesitamos los dos elementos —le dije, sintiendo cómo la adrenalina volvía a reemplazar la vulnerabilidad—.

Yo iré a buscar al Profesor Ványar.

Él nos advirtió sobre el bosque ; no puedo ir a ciegas a pedirle un hechizo antiguo, pero la tarea es la excusa perfecta.

Samara sonrió, con ese gesto que prometía travesuras fantasmales.

—Yo me encargo de los ingredientes —declaró—.

Thörne es muy cuidadoso, pero a diferencia de ti, no tengo que romper puertas para entrar en un lugar cerrado.

Hice una mueca.

Tenía razón.

—Invocar la niebla de tu natal Forks y usar tu forma espectral., muy bien pensado.

—¿Es en serio, Von Wolf?

—dijo ella con una mezcla de risa y fastidio—.

Usar esa referencia es bajo hasta para ti, lobo.

—Ya en serio, Samara.

No quiero que el viejo Thörne te pille in fraganti.

Es demasiado irónico, incluso para él.

No olvides borrar los frascos del inventario al salir.

—Tranquilo, seré una brisa imperceptible.

Nos encontraremos en el área principal de la biblioteca en media hora.

No demores tu encuentro con el Profesor Ványar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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