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El aullido y el lamento - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 El linaje maldito
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19: El linaje maldito 19: El linaje maldito La visión no fue sutil.

El humo de los restos entrelazados del licántropo y la doncella no se disipó en el aire.

Se quedó allí, pesado, negándose a subir.

Dejó de oler a fuego y madera para oler a ozono y a un frío metálico que se sentía como una aguja en los pulmones.

El humo comenzó a arremolinarse, a densificarse.

No era humo.

Era niebla.

Una neblina verde pálido que heló el aire, congelando los pulmones de los pocos sobrevivientes que aún se arrastraban por el claro.

De la niebla surgió algo.

Primero una mano, luego un hombro.

Una figura gris translúcida se alzó desde el suelo, como si la tierra estuviera dando a luz a su propio dolor.

Parecía un cuerpo en descomposición, envuelto en jirones de un vestido blanco y largo, pero ahora estaba hecho de ceniza y angustia.

Levantó la cabeza.

Su cabello flotaba como hilos en una corriente invisible.

Y entonces abrió los ojos.

Eran pozos sin fondo de un brillo verde aterrador.

No había vida en ellos.

No había conciencia.

Solo una tragedia infinita.

Era una imagen estremecedora.

La primera banshee había nacido.

Dejó escapar un grito pavoroso.

Un sonido que no era terrenal.

Era la agonía de la tragedia, la furia del licántropo y la traición de los druidas, todo destilado en una sola nota que desgarraba el alma.

Y se fusionó de inmediato con el eco del aullido del licántropo, que aún vibraba en el aire.

El sonido era inconfundible.

Idéntico al que habíamos invocado para abrir el sello.

El mismo de la profecía de la profesora Nimue.

El Aullido Espectral Aquel poderoso sonido fue más que un grito; fue un conjuro.

Condensó los restos calcinados de los amantes en una pesada losa de piedra.

Sobre ella, grabada a fuego y magia, apareció la marca: tres cicatrices de garra de las que emanaba un humo verde jade.

La Runa de la Quietud.

La banshee, ese ser de puro dolor, gritó de nuevo.

Esta vez no fue una fusión.

Fue una sentencia.

Un grito de terror puro dirigido a los sobrevivientes del ritual.

Vi cómo los cuerpos de los druidas y Therians restantes caían uno a uno, sus rostros congelados en una máscara de horror.

La sangre se heló en sus venas.

Al caer el último cadáver, el eclipse de sangre terminó.

La luna recuperó su color pálido.

La banshee se perdió entre los árboles.

El bosque reclamó los cuerpos, enterrándolos.

La visión terminó de golpe.

Volví a la cripta, jadeando.

Samara se soltó de mi mano y tropezó hacia atrás, golpeando la pared de piedra.

Se llevó una mano a la boca, su cuerpo sacudido por arcadas silenciosas.

Sus ojos verdes estaban desorbitados, fijos en el pergamino vacío.

No estaba triste.

Estaba lívida.

—Siempre me dijeron que no era una historia bonita —dijo, pero su voz no era calmada.

Era un gruñido bajo, lleno de veneno—.

Solo conocía rumores, susurros entre mis hermanas.

Pero…

tienes razón, Víktor.

Ver la historia provoca un dolor de otro tipo.

Se golpeó la frente contra la pared de piedra, un golpe sordo que me hizo estremecer.

—¡Tragedia!

—escupió la palabra, su voz temblando de rabia—.

¡Nacemos de la muerte!

¡Nacemos del dolor inconmensurable!

¡Por eso nos consideran una maldición andante!

Se giró hacia mí, sus ojos llameando.

—¡Eso es todo lo que soy, Víktor!

¡Una consecuencia!

¡Un puto accidente nacido de un ritual fallido y un amor estúpido!

¡Una criatura que no debería existir!

Su voz se quebró, volviéndose personal.

—Por eso mis hermanas temían a la Runa de la Quietud.

Es el símbolo de nuestra vergüenza.

¡La prueba de que solo somos una maldición!

La banshee que vimos…

—finalmente lo dijo en voz alta—…debe ser “La Madre”.

La primera de nosotras.

Algunas negamos esta naturaleza e intentamos llevar una vida “normal”.

Otras, simplemente se rinden a su destino como mensajeras de la muerte.

Estaba hiperventilando, perdida en su propia crisis de identidad, odiando la verdad de su linaje.

Me arrodillé frente a ella.

Tomé su rostro entre mis manos, obligándola a mirarme.

La forcé a ver la calma en mis ojos, aunque mi propio corazón latía con fuerza por la crudeza de su dolor.

—Sea maldición o leyenda, nos afecta a ambos.

La visión nos mostró el aullido y el lamento.

Por eso estamos entrelazados.

Sea lo que sea, no vas a enfrentarlo sola.

Estamos juntos en esto, Samara.

Y esta vez no vamos a repetir la historia.

Vamos a reescribir el destino si es necesario.

La sujeté con más firmeza.

—Escúchame.

¿Una tragedia?

Aun si tienes razón.

Eres mi tragedia.

Y si tú eres mi peor tragedia, Samara, viviré este melodrama contigo con gusto el resto de mis días.

El linaje fallido y el linaje maldito ¿Qué podría salir mal?

Vi cómo sus ojos se abrían de par en par, la furia parpadeando, sorprendida por mi ingenua, pero honesta declaración.

Soltó una risa, que fue más un sollozo ahogado.

Un sonido roto, pero real.

Dejamos el pergamino de vuelta en el pedestal.

Habíamos obtenido la verdad, pero el precio había sido alto: un hechizo antiguo, ingredientes robados y una fusión mágica dolorosa.

Sentía el cansancio en cada hueso; el retroceso de la transformación y la resonancia era agotador.

Samara, aunque más etérea, estaba igual de tensa.

Comenzamos a ascender por las escaleras de piedra en un silencio sepulcral.

La luz de su hechizo era débil, temblorosa, reflejando su estado de ánimo.

A medida que avanzábamos, el aire se tornaba menos denso, casi ligero.

Cada escalón era un esfuerzo consciente.

Cuando finalmente llegamos a la puerta de madera y la abrimos, la luz normal de los Archivos Oscuros nos pareció casi cegadora.

La cripta se selló sola con un golpe sordo, dejando la pared lisa como si nunca hubiéramos estado allí.

Al llegar de nuevo al área del Archivo Restringido, nos detuvimos para recuperar el aliento.

El silencio de la biblioteca era tranquilizante, al menos después del aullido espectral que habíamos desatado.

Samara se apoyó contra una estantería, cerrando los ojos.

—Tenemos que salir pronto de aquí —susurré, sintiendo la urgencia—.

Si Ványar o Thörne detectaron esa descarga mágica, estaremos en más problemas

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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