Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El aullido y el lamento - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El aullido y el lamento
  4. Capítulo 21 - 21 El guardián de los secretos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: El guardián de los secretos 21: El guardián de los secretos Despertar en el suelo de mi habitación destrozada fue mucho peor que la primera vez.

El sueño, lleno de ecos de la visión, no me había ofrecido ningún descanso.

A mi lado, Samara se movió, soltando un quejido.

—Tu magia está agotada —dije, más para mí que para ella—.

Tendrás que ir a tu dormitorio a ducharte y por algo de ropa limpia.

Ella solo asintió, su rostro pálido y tenso por la falta de sueño y la humillación que nos esperaba.

Se fue sin decir palabra, dejándome solo en el caos de madera rota.

Nos encontramos para desayunar, pero apenas probamos la comida.

El silencio entre nosotros era pesado, cargado de arrepentimiento y de la tensa espera.

Cuando la hora finalmente llegó, caminamos hacia el laboratorio de pociones como dos prisioneros.

El Profesor Thörne estaba allí, limpiando metódicamente un caldero.

Pero lo que me puso en alerta fue la figura imponente a su lado: el Profesor Ványar, vestido con su túnica plateada, su rostro de alto elfo inusualmente grave.

Ambos nos estaban esperando.

—Ah, ¡qué bueno que llegan!

—dijo Ványar, su voz era suave y controlada, pero con una preocupación notoria que rompía con su habitual desapego.

Sus ojos de ámbar se clavaron en mí.

Me tensé.

Sabía que la detención de Thörne ya no era nuestro mayor problema.

—Justo le comentaba al Profesor Thörne que tienen un problema bastante más grande que el robo de un poco de polvo de luna y raíz de lamento, muchachos —continuó el profesor, con un leve y desaprobador gesto.

Thörne gruñó, dejando el caldero a un lado.

—El problema principal es el desacato a la autoridad, la destrucción de propiedad de la universidad y el robo —dijo, enumerando nuestros pecados—.

Eso sin contar actos inmorales, Aélion, y claro, la erupción mágica imprudente.

Ványar lo ignoró, centrándose en nosotros.

—El sello de la Runa de la Quietud se ha roto —nos reveló, sin rodeos—.

La liberación de energía que hicieron en su habitación, los pasillos y el sótano han resonado de inmediato en el bosque.

Samara y yo nos miramos.

desconcertados.

—No esperaban que yo lo supiera, ¿verdad?

—dijo el alto elfo—.

Es muy sencillo, jóvenes.

No hay un solo pergamino o libro en este castillo que no haya leído ya.

—Si bien no sabía cuál se revelaría ante ustedes, conozco su contenido.

Y todo libro o pergamino que se manifiesta en el sótano lo hace simultáneamente en mi despacho.

No seré el director de la escuela, pero sí el guardián de los secretos.

—Lo que ustedes liberaron fue sellado por una razón.

Temo que los fantasmas de las leyendas pueden considerar la unión de una banshee y un licántropo como profana —continuó, su voz volviéndose más grave—.

Dada la forma trágica y violenta en que se entrelazaron sus orígenes, y las consecuencias que tuvo ese primer rugido espectral, no me cabe la menor duda de que algo siniestro se ha despertado en el bosque.

Thörne nos miró, su expresión pasando del enfado a la alerta total.

La sorpresa se dibujó en nuestros rostros, imposible de ocultar ante las palabras de Ványar.

—Entonces, ¿Aélion?

—interrumpió Thörne—.

Quieres decir que las viejas leyendas del Bosque Oscuro están afectando a estos estudiantes.

—Creo que el linaje maldito de la banshee y el licántropo ahora tienen un enemigo en común, Profesor Thörne —prosiguió Ványar—.

La traición, un pacto que no fue honrado y el dolor de un sacrificio han desatado algo.

El bosque ya no está en calma, profesor.

Recomiendo revisar el inventario de pociones de sanación.

Nos había quedado claro.

Rompimos el sello, presenciamos la tragedia, ¿repetimos la historia con nuestra unión?

y ahora… ¿el fantasma de ese pasado venía por nosotros?

Thörne nos miró de nuevo, y vi cómo su enfado por las pociones era reemplazado por la comprensión de un peligro mucho mayor.

—Pero ¿qué han hecho?

—dijo con terror en la mirada.

Ványar se acercó a nosotros.

—Escúchenme bien, Señor Von Wolf, Señorita Samara.

Han desatado algo que no comprenden y, me atrevo a decir, algo que tampoco podemos manejar en este momento, no sin saber qué es.

Se giró hacia Thörne.

—Profesor Thörne, le ruego que suspenda la detención por unos días.

Estos estudiantes no son seguros ni para el almacén de pociones ni para la universidad.

En este momento, necesitamos que estén lo más lejos posible mientras investigamos.

Thörne, aunque visiblemente molesto por ceder, asintió con un gruñido.

—Muy bien, Aélion.

Pero si veo que toman un solo frasco más antes de irse, juro que los haré hervir en un caldero de veneno.

Ványar nos miró.

—Tomen un par de días libres —nos ordenó—.

Váyanse de la universidad, al pueblo más cercano.

Duerman, coman, hagan lo que sea para distraerse y, sobre todo, para mantener su magia en calma.

El alto elfo nos estaba dando un par de días no como recompensa, sino como una medida desesperada de contención.

—El Profesor Thörne y yo utilizaremos este tiempo para buscar información que pueda revelar la identidad exacta de la amenaza en el bosque y cómo combatirla.

Pero la clave es el tiempo.

No interfieran, no regresen al sótano y no se acerquen al bosque.

Me sentí extraño.

Acostumbrado a pelear y actuar por instinto, la orden de no hacer nada era casi más difícil que fusionar linajes.

—¿Y qué hacemos si el “algo” viene a por nosotros, profesor?

—preguntó Samara, su sarcasmo habitual teñido por un temblor en la voz.

Ványar suspiró, cerrando los ojos por un instante.

—Recen a los antiguos dioses para que no lo haga.

Y si lo hace, corran.

Con esa sombría despedida, salimos del laboratorio de Pociones, liberados de la detención, pero cargados con una amenaza ancestral.

—Un par de días libres —murmuró Samara mientras caminábamos hacia la salida—.

Lo que Ványar realmente quiere decir es: “váyanse a contaminar otro sitio, su magia es un faro para la muerte”.

—Y para el caos —repliqué, sintiendo el peso de la verdad.

El destino de aquel licántropo y aquella doncella nos perseguía.

—Vamos a Whitepine.

Es pequeño, está lo suficientemente lejos del bosque y es más anónimo —le dije a Samara—.

Por cierto, lindo vestido.

Ese azul resalta tus ojos verdes.

Ella sonrió, una sonrisa frágil pero genuina.

Whitepine era un lugar tranquilo, conocido principalmente por sus pintorescos hoteles y su aire fresco.

El lugar perfecto para desaparecer temporalmente.

Una vez en mi coche, conduje fuera de los terrenos de la universidad.

Mientras las góticas torres de la academia se hacían más pequeñas en el espejo retrovisor, la tensión entre nosotros era casi insoportable.

No por el miedo a Thörne, sino por el miedo a la leyenda.

—¿Crees que el líder druida asesinado es la amenaza?

—pregunté, rompiendo el silencio.

Samara miró por la ventana, sus ojos verdes fijos en la línea de árboles que se extendía hacia el bosque.

—El licántropo mancilló a su hija y lo asesinó antes de poder llevar a cabo su ritual.

Seguro buscaría venganza —murmuró—.

Pero algo me preocupa aún más, ¿sabes?…

Nosotros.

Fruncí el ceño.

—¿Qué pasa con nosotros?

Samara se mordió el labio, mirando mis manos en el volante, pero se quedó en silencio.

Le puse la mano en la rodilla, mi mirada intensa.

—Pronto llegaremos a Whitepine.

Vamos a olvidar el bosque por un par de días y a descubrir qué somos cuando estamos solos.

Por ahora, come algo.

Robé unas papas fritas antes de salir del campus.

Conduje durante unas horas más, tratando de convencerme de que su silencio no era una condena.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo