El Brujo Más Fuerte - Irregular del Mundo de Magos - Capítulo 337
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Capítulo 337: Una batalla por la que vale la pena luchar [Parte 1]
—Pones el cebo aquí, así —le enseñó Philip a su nieta a poner el cebo en el anzuelo.
En lugar de gusanos, usaban granos de maíz como cebo.
—Luna, soy una experta en lo que a pescar se refiere —presumió Chloe mientras se daba palmaditas en el pecho—. Puedes preguntarme lo que sea sobre la pesca.
Ethan sonrió mientras miraba de reojo a su prima. Él también puso un grano de maíz en su anzuelo.
A Chloe le gustaba pescar, así que se le daba bien. Siempre que ella y Ethan iban de pesca, ella siempre era la que atrapaba más peces de los dos.
El lago tenía una plataforma de madera donde los lugareños se quedaban siempre que pescaban.
En ese momento, eran los únicos por allí, así que era el momento perfecto para pescar a su antojo.
—Juguemos a un juego —le propuso Chloe a Ethan—. El que atrape más peces en una hora podrá darle órdenes al que pesque menos. ¿Qué te parece?
—Acepto —asintió Ethan con una sonrisa—. No creas que vas a ganar esta vez.
Chloe sonrió con suficiencia porque sentía que la victoria ya era suya. Sin embargo, antes de que pudieran empezar oficialmente su competición, Luna y Emma hablaron y pidieron unirse también.
Aunque era la primera vez que Luna iba a pescar, quería unirse a la diversión. Además, creía que ninguno de ellos se metería con ella aunque fuera la que menos pescara.
Los cuatro adolescentes lanzaron entonces sus anzuelos al mismo tiempo, viéndolos caer en el agua del lago.
Con la habilidad de Ethan, podría ganar fácilmente esta competición. Pero como quería disfrutar de este momento, no jugó sucio y simplemente dejó que la naturaleza siguiera su curso.
De repente, uno de los sedales se agitó en el agua.
Para su sorpresa, la que consiguió que picara un pez no fue otra que Luna, que estaba aprendiendo a pescar por primera vez.
—¿Q-qué debo hacer? —tartamudeó Luna mientras intentaba tirar del sedal hacia ella.
—Usa el carrete para acercar el pez a ti —dijo Chloe mientras le metía su anzuelo en la mano a Ethan para poder ayudar a su mejor amiga—. Se hace así.
La joven guio la mano de su mejor amiga mientras la ayudaba a recoger su primera captura, haciendo que Luna sonriera de oreja a oreja.
Pero el pez seguía forcejeando en su anzuelo, y a ella le daba bastante reparo tocarlo.
Por suerte, Chloe estaba allí para ayudarla a quitarle el anzuelo al pez. Luego lo echó en el cubo lleno de agua.
Luna observó cómo el pez que había atrapado nadaba en el cubo, lo que la hizo sentirse eufórica.
«Esto es divertido», pensó Luna mientras volvía a colocar un grano de maíz en su anzuelo antes de lanzarlo al lago por segunda vez.
No había pasado ni un minuto y ya había atrapado otro pez, haciendo que Ethan y Chloe parpadearan al mismo tiempo.
Luna, que ya sabía qué hacer, recogió el sedal y sacó el pez del agua.
Esta vez, fue su Abuelo quien le quitó el pez del anzuelo y lo metió en el cubo de agua.
Diez minutos después, ya había cuatro peces nadando en el cubo, y todos habían sido atrapados por Luna.
—Qué raro —dijo Chloe mientras se rascaba la cabeza—. ¿Por qué no pica ningún pez en mi señuelo?
Pasaron otros diez minutos y Luna atrapó dos peces más, aumentando su cuenta a siete.
Emma había conseguido atrapar su primer pez durante este tiempo, mientras que Ethan y Chloe seguían con cero.
Por alguna razón, Bruce, Philip, Dennis y Erik tampoco pudieron pescar nada, lo que les hizo fruncir el ceño.
Solo había pasado una hora desde que empezó su competición, pero Luna ya había atrapado doce peces.
Emma atrapó cuatro.
Chloe atrapó dos.
Ethan, por otro lado, no atrapó nada.
El joven solo pudo sonreír con amargura y aceptar su destino.
Por suerte, la que ganó fue Luna.
Si hubiera sido Chloe, no sabía qué tipo de orden le habría pedido, lo que le hizo sentirse aliviado.
Al ver que todos se divertían, Bruce hizo una señal con los ojos a los hombres de su familia.
Todos asintieron con la cabeza al mismo tiempo y ejecutaron su plan.
—Jovencitas, ¿por qué no llevan el pescado a la casa para que Irene y Briana puedan cocinarlo para el almuerzo? —preguntó Bruce—. Nosotros los chicos nos divertiremos un poco y volveremos a la hora del almuerzo.
Antes de que Luna pudiera protestar, Ethan intervino y le dio un ligero apretón en la mano.
—Suena como un buen plan, Padre —respondió Ethan—. Estaré encantado de acompañarlos a divertirse.
Luego le lanzó a Luna una mirada tranquilizadora.
«No se preocupen, estaré bien», les dijo Ethan a Luna y a Chloe por telepatía, usando la habilidad del Anillo Guardián. «Confíen en mí en esto».
Al ver su mirada, Luna asintió a regañadientes. «Ten cuidado, ¿vale?».
«Lo haré», respondió Ethan. «Vayan ustedes primero y asegúrense de prepararme un almuerzo delicioso como recompensa».
«Oye, ¿no deberías ser tú el que me diera una recompensa?», hizo un puchero Luna. «Después de todo, fui yo la que ganó la competición».
«Vale, te daré una recompensa más tarde».
«Bien».
Aunque Chloe y Emma se mostraban reacias a marcharse, confiaban en que Ethan podría volver sano y salvo.
Las tres chicas volaron de vuelta a la Residencia Oswald en sus escobas voladoras.
Solo cuando todas ellas estuvieron fuera de la vista, los cuatro hombres se enfrentaron a Ethan con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Admiro tu valor por no esconderte tras las faldas de mi hija —declaró Bruce—. Realmente nos dejaste en ridículo anoche. ¿Te ayudó esa chica, Emma?
Ethan sonrió. En lugar de responder a la pregunta de Bruce, le hizo él una pregunta.
—Padre, estoy seriamente enamorado de Luna —declaró Ethan—. Quiero que se convierta en una de mis esposas en el futuro.
—Vaya… ¿acabas de decir esposas? —se burló Philip—. Lo sabía. Emma también es una de tus novias, ¿eh?
—No solo ella —replicó Ethan—. Chloe también.
—¡¿Qué?! —frunció el ceño Dennis—. ¿Chloe también? ¿No es tu prima?
Ethan asintió. —Sí. Pero no somos parientes de sangre. Soy adoptado.
—¡Hmph! —resopló Erik—. Así que ya tienes otras amantes aparte de mi hermana. ¿Usaste pociones de amor con ellas o algo, escoria?
—No usé ningún truco sucio para que se enamoraran de mí —respondió Ethan—. Además, sé que, tuviera o no otras amantes, igual se interpondrían en mi relación con Luna. Así que, tengo una propuesta.
Ethan examinó los rostros de las cuatro personas que lo miraban con furia.
—Luchen contra mí, cuatro contra uno —declaró Ethan—. Si ganan, ya no pretenderé a Luna. Pero si todos ustedes pierden, me reconocerá como su yerno, Padre.
—¡Jajaja! —rió Bruce—. Ya veo. Así que por esto no las seguiste de vuelta a la residencia. Planeabas luchar contra todos nosotros tú solo. No sé si eres audaz o estúpido. Aunque me inclino más por lo segundo.
Ethan miró a su suegro con una expresión solemne en el rostro.
—Entonces, Padre, ¿acepta el trato o no? —preguntó Ethan—. Todos ustedes pueden luchar contra mí al mismo tiempo. ¿O es que tienen miedo de luchar contra un simple Dud?
—¡Simple Dud, mis polainas! —se mofó Philip—. ¿Crees que me creo esa tontería? Puedo verlo en tus ojos. Incluso si somos cuatro contra ti, sigues creyendo que serás tú quien gane. Tu valor me recuerda a mi yo más joven cuando tenía tu edad. Yo también solía tener mucha confianza en mis habilidades.
Ethan sacó su varita e invocó su Tridente del Dios del Mar, ansioso por poner fin a este conflicto con su familia política.
Los cuatro hombres también sacaron sus varitas, mientras se enfrentaban entre sí.
—No nos contendremos, así que no vengas a llorarnos más tarde —declaró Bruce—. No quiero oír ninguna tontería de que te retractas de tu palabra después de que te demos una paliza.
—No se preocupe, Padre —respondió Ethan—. Eso no pasará.
Ethan se dio un golpecito en el pecho y un par de Alas de Hada crecieron en su espalda. Luego voló hacia el centro del lago, atrayendo a los hombres de la familia Oswald, que lo siguieron sin pensárselo dos veces.
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