El Brujo Más Fuerte - Irregular del Mundo de Magos - Capítulo 469
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Capítulo 469: ¿No te olvidas de alguien?
La Ciudad Capital de Wisteria era realmente un espectáculo digno de ver.
Era más bulliciosa y animada que la Ciudad Otto, y su tamaño también era descomunal.
—¿Adónde deberíamos ir primero? —preguntó Ethan—. Como no es tu primera vez en la Capital, ¿conoces buenos lugares que podamos visitar?
—Conozco algunos —respondió Nicole—. Pero todavía no he explorado todo lo que este lugar tiene para ofrecer. También dudo que tengamos tiempo suficiente para verlos todos antes de que necesitemos volver al palacio.
—Entonces, ¿qué sugieres?
—Visitemos primero las tiendas para mujeres. ¿Vienes cargado de dinero?
—Tengo suficiente.
Ethan llevaba consigo riquezas que harían que hasta un Duque se quedara boquiabierto.
Esa era la magnitud de la riqueza que había obtenido de las Tierras de Alastor y del Reino de Magdar, que había visitado temporalmente en el pasado.
Nicole, que era quien mejor entendía a las mujeres, visitó las tiendas especializadas en ellas.
Incluso ayudó a Ethan a elegir los últimos vestidos de moda para Lily, Luna, Lilian, Emma, e incluso Chloe, que hasta ahora seguía sin hablarle a Ethan.
Aun así, Luna le había dicho que su prima siempre preguntaba por él cada vez que la visitaba en la Mansión Jaeger.
Técnicamente, ellos dos no habían roto de verdad.
Solo decidieron tomarse un tiempo de reflexión, dándose ambos tiempo y espacio para comprender mejor sus verdaderos sentimientos el uno por el otro.
—Ethan, ¿en qué piensas? —preguntó Nicole al ver que el joven se había quedado absorto después de pedirle que lo ayudara a elegir qué vestido le daría a Chloe.
—La verdad es que no se me da bien elegir cuál debería usar —admitió Ethan—. ¿Qué me recomiendas?
Nicole reflexionó un momento mientras miraba los dos vestidos en exhibición.
—¿Quizá el que le deja la espalda al descubierto? —dijo Nicole en tono burlón—. Estoy segura de que a los chicos de la academia les encantaría. Últimamente, Chloe está ganando popularidad entre los hombres.
—¡Rechazado! —Ethan se cruzó de brazos, vetando el vestido que mostraría la piel de su prima.
No quería que nadie se comiera con los ojos el cuerpo de Chloe, sobre todo si el vestido que iba a llevar era uno que él le había comprado.
—Eres tan sobreprotector como siempre —bufó Nicole—. Entonces, ¿qué tal este vestido verde? Hace juego con sus ojos.
Ethan miró el moderno vestido de cóctel verde que tenía delante y se imaginó a Chloe llevándolo puesto.
Luego asintió con la cabeza en señal de aprobación porque le gustó lo que imaginó.
Aunque le dejaría los hombros al descubierto a su prima, no revelaría nada más, lo cual era algo bueno para Ethan.
—De acuerdo, este está bien —respondió Ethan—. Lo compraré.
—Bien —asintió Nicole—. Con esto, ya les hemos comprado vestidos a todas tus novias. Pero, ¿no te olvidas de alguien?
—¿Me olvidé de alguien? —parpadeó Ethan confundido—. ¿De quién más me olvidé?
—De mí, por supuesto —respondió Nicole—. Ya que te he ayudado a comprar ropa, ¿no crees que deberías comprarme uno a mí también?
Una leve sonrisa apareció en los labios de Ethan antes de asentir con la cabeza.
—Tienes razón —respondió Ethan—. Escojamos un vestido para ti. ¿Cuál te gustaría?
—Elígelo tú —respondió Nicole—. Estoy segura de que cualquier cosa que me ponga me quedará bien, incluso si me visto con hojas de árbol.
Ethan observó a Nicole de pies a cabeza mientras se la imaginaba vestida solo con hojas de árbol.
Al final, tuvo que admitir que ella tenía razón. A la gente guapa le queda bien cualquier cosa que se ponga, aunque solo lleve hojas de árbol.
El joven examinó entonces los vestidos expuestos y se detuvo en un vestido rosa con volantes, que haría que quien lo llevara pareciera un hada.
—¿Qué tal este? —le preguntó Ethan a Nicole mientras señalaba el vestido rosa, haciendo que la joven enarcara una ceja.
—¿Quieres que me ponga eso? —replicó Nicole.
—Sí.
—… Está bien.
Ethan sonrió mientras le hacía un gesto a la dependienta para que envolviera con cuidado el vestido que había elegido para Nicole.
Aunque no sabía si alguna vez habría una oportunidad para que ella usara el vestido que le compró, aun así pensó que le gustaría verla con él al menos una vez.
El joven pensó que ya habían terminado su día de compras, pero parecía que había subestimado enormemente a Nicole.
Después de comprar ropa, fueron a la tienda de accesorios para comprar varios complementos para las amadas de Ethan.
Por supuesto, Ethan estaba más que dispuesto a comprar este tipo de regalos para sus novias, así que se aseguró de elegir los mejores que pudo encontrar.
A decir verdad, quería comprarles anillos. Pero, como no podrían llevarlos en la escuela, optó por buscar otros accesorios que pudieran usar sin llamar demasiado la atención.
Sabía que sus amadas no eran en realidad el tipo de chicas materialistas, así que ni siquiera se molestó en mirar las joyas caras que estaban a la venta.
Ethan quería comprar algo que pudieran llevar a diario, así que eligió accesorios sencillos.
Para Lily, compró un brazalete de plata con una única gema verde incrustada en el centro, que era del mismo color que sus ojos.
Luna, por su parte, recibiría un par de pendientes con un diseño de luna creciente.
Lilian recibiría un guardapelo de plata en forma de corazón.
Emma recibiría un reloj de bolsillo dorado que podría llevar dentro de su túnica.
En cuanto a Chloe, Ethan decidió regalarle una horquilla y un peine, sabiendo que cuidaba mucho su cabello.
Por supuesto, como sabía que no podía dejar a Nicole fuera de la ecuación, decidió comprarle un regalo a ella también.
«Y ahora, ¿qué debería comprarle?», reflexionó Ethan mientras miraba los demás accesorios de la tienda.
Entonces, sus ojos se posaron en una pulsera de plata de aspecto sencillo que no tenía ningún tipo de diseño.
Pero, por alguna razón, a Ethan le atrajo bastante, lo que incitó a las dos entidades dentro de su Mar de Consciencia a examinar mejor el accesorio que había captado la atención de Ethan.
«Vaya, esto sí que es una sorpresa», comentó Sebastian. «No lo habrías sentido si no hubieras centrado tu atención en ello a propósito».
«Cierto», comentó la Otra Mitad de Ethan. «Pensar que algo así se pueda encontrar en una tienda como esta. Qué golpe de suerte».
Ethan, que escuchó el intercambio de los dos, frunció el ceño mientras recogía la pulsera del expositor.
La examinó más de cerca, pero aparte de esa «buena sensación» que le transmitía, no pudo discernir qué podía hacer la pulsera.
«Simplemente compra esta pulsera, Ethan», sugirió Sebastian. «Ya te explicaremos qué es más tarde».
«Así es», comentó la Otra Mitad de Ethan. «Cómprala, pero dile a Nicole que se la darás mañana. Todavía tenemos que hacerle algo para que sea extraespecial».
Sabiendo que los dos no harían nada para hacerles daño a él y a Nicole, Ethan decidió comprar la pulsera de plata.
Nicole, que esperaba que le dieran el regalo, hizo el gesto de «dámela», pero Ethan se limitó a negar con la cabeza.
—Te la daré mañana —declaró Ethan—. Me la quedaré por ahora.
La joven le lanzó una mirada extraña a Ethan, pero al final asintió con la cabeza.
Como de todos modos la recibiría al final, no importaba realmente que Ethan se la quedara un poco más.
Luego, los dos fueron a almorzar juntos a uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad.
Aunque el sabor no era tan bueno como el de los platos del Palacio Real, aun así era lo bastante bueno como para que los dos adolescentes lo disfrutaran.
Unas horas más tarde, ambos regresaron al Palacio, satisfechos con lo que habían comprado durante su día de compras.
No sabían que el Gran Archimago de Eastshire los estaba esperando porque todavía no habían recibido sus recompensas del Juego del Caballero y la Búsqueda, que les serían entregadas por el Rey en su sala del tesoro privada.
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