El Caballero Legendario - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 La disciplina del maestro Jian
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4: La disciplina del maestro Jian 4: La disciplina del maestro Jian Capítulo 4: La Disciplina del Maestro Jian El Maestro Jian los condujo a través de los imponentes portones del monasterio.
Elian quedó maravillado por la arquitectura del lugar: patios de piedra impecables, jardines zen cuidadosamente mantenidos y templos adornados con intrincados grabados.
El aire vibraba con una energía tranquila y concentrada.
“Este monasterio ha sido un centro de aprendizaje y disciplina durante siglos,” explicó el Maestro Jian, mientras caminaban.
“Aquí, los aspirantes a guerreros aprenden no solo las artes del combate, sino también la importancia de la meditación, la humildad y el respeto.” Los llevó a un gran salón de entrenamiento, donde docenas de monjes guerreros practicaban sus habilidades.
Elian observó con asombro cómo se movían con gracia y precisión, sus espadas danzando en el aire como si fueran extensiones de sus propios cuerpos.
“Aquí es donde comenzarán su entrenamiento,” dijo el Maestro Jian.
“Aprenderán a controlar su cuerpo, a enfocar su mente y a dominar el arte de la espada.” El Maestro Jian les asignó habitaciones sencillas pero limpias, y les proporcionó túnicas de monje y espadas de entrenamiento.
Les explicó que su día comenzaría al amanecer con meditación, seguido de horas de entrenamiento físico y práctica de combate.
Elian se sintió intimidado por la disciplina y la exigencia del entrenamiento.
Nunca antes había estado sujeto a tanta disciplina, y le costaba adaptarse a la rutina.
Liam, por otro lado, parecía prosperar en el ambiente estructurado.
El primer día de entrenamiento fue agotador.
El Maestro Jian los sometió a ejercicios físicos extenuantes, como correr por la montaña, levantar pesas y practicar katas (secuencias de movimientos) con la espada.
Elian se sentía dolorido y exhausto, pero se negaba a rendirse.
“Debes superar tu dolor,” le dijo el Maestro Jian.
“El dolor es solo una ilusión.
Si enfocas tu mente, puedes controlarlo.” Elian intentó seguir el consejo del Maestro Jian, pero le resultaba difícil.
Su mente divagaba constantemente, y le costaba concentrarse en el presente.
Liam, en cambio, parecía tener una concentración inquebrantable.
Durante la práctica de combate, Elian se enfrentó a Liam.
Liam era más fuerte y más rápido que él, y lo superaba fácilmente.
Elian se sentía frustrado y desanimado.
“Debes aprender a usar tu mente,” le dijo el Maestro Jian.
“No puedes vencer a Liam con fuerza bruta.
Debes ser más inteligente, más estratégico.” Elian intentó seguir el consejo del Maestro Jian, pero le resultaba difícil.
Su mente estaba llena de dudas y miedos, y le costaba pensar con claridad.
Una noche, Elian se sentó en el jardín zen, intentando meditar.
El Maestro Jian se acercó a él y se sentó a su lado.
“¿Qué te preocupa, joven Elian?” preguntó el Maestro Jian.
“No soy lo suficientemente bueno,” respondió Elian, con tristeza.
“No soy tan fuerte ni tan rápido como Liam.
Nunca podré convertirme en un caballero legendario.” El Maestro Jian sonrió.
“No debes compararte con los demás,” dijo.
“Cada persona tiene su propio camino, sus propias fortalezas y debilidades.
Debes enfocarte en desarrollar tu propio potencial, en convertirte en la mejor versión de ti mismo.” “Pero ¿cómo puedo hacerlo?” preguntó Elian.
“Debes aprender a escuchar tu corazón,” respondió el Maestro Jian.
“Debes descubrir cuál es tu verdadera pasión, cuál es tu verdadero propósito.
Una vez que lo encuentres, nada podrá detenerte.” Elian reflexionó sobre las palabras del Maestro Jian.
Se dio cuenta de que había estado tan enfocado en compararse con Liam que había olvidado lo que realmente importaba: su propio sueño, su propia pasión.
A partir de ese día, Elian cambió su actitud.
Dejó de compararse con Liam y comenzó a enfocarse en desarrollar sus propias habilidades.
Practicó la meditación con diligencia, aprendiendo a controlar su mente y a concentrarse en el presente.
Estudió las técnicas de combate con diligencia, aprendiendo a usar su agilidad y su inteligencia para superar a sus oponentes.
Poco a poco, Elian comenzó a mejorar.
Su fuerza y su resistencia aumentaron, su concentración se agudizó y sus habilidades de combate se perfeccionaron.
Se dio cuenta de que, aunque nunca sería tan fuerte como Liam, tenía otras fortalezas que lo hacían único.
Elian aprendió que la verdadera disciplina no se trataba de seguir ciegamente las reglas, sino de encontrar su propio camino y seguirlo con pasión y determinación.
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